El tema ambiental ya estaba en la agenda normativa hace casi un siglo pero la conciencia de la sociedad en la defensa de la naturaleza forma parte de una verdadera batalla cultural. No se trata de cerrar fábricas, de no tocar la naturaleza, se trata de proteger nuestra morada común, nuestra casa. Desarrollo, empleo generación de riqueza, turismo sustentable, todos los campos de la actividad económica hoy están mostrando una aceleración del cambio y una oportunidad de cambiar el paradigma protegiendo el ambiente, esto evitara tragedias y conflictos socio-ambientales. Solo se trata de solidaridad y no destruirnos los unos a los otros.

“Si la naturaleza fuese un banco, ya la hubieran salvado”: E. Galeano.

Entre las legislaciones protectoras de la naturaleza, la más antigua a nivel constitucional es la Constitución del Imperio (Reich) Alemán de Weimar de 1919 que si bien tiene fama de ser una de las constituciones pioneras en incorporar los derechos sociales juntamente con la Constitución de Querétaro de 1917, la de Weimar es la primera que protege a la naturaleza. La Constitución de Weimar establece que “la Naturaleza goza de la protección y auxilios del Estado [Artículo 150]”, este fue el precedente jurídico suficiente para tres normas que fueron dictadas durante el Gobierno de Adolf Hitler, la ley de protección de los animales (la Reichs- Tierschutzgesetz de 1933), la de caza (Reichs-Jagdgesetz de 1934) y la de protección de la naturaleza (Reichs-Naturschutzgesetz de 1935).

Sin embargo, estas importantes innovaciones normativas no se propagaron ni inspiraron a legislaciones posteriores, por diversos motivos, la constitución de Weimar entro en vigencia pocas semanas después de haberse firmado el tratado de Versalles, por consiguiente la sociedad alemana estaba más inmersa en salir de la grave crisis que había provocado la primera Guerra Mundial, los efectos del tratado de Versalles y por supuesto la “recuperación de la paz”.

Asimismo las leyes Hitlerianas de protección de la naturaleza no inspiraron a otras legislaciones por su vínculo con Hitler, en repudio de los actos genocidas y otras leyes inhumanas y absurdas de ese régimen.

En las constituciones de la época no figuraban temas de protección de la naturaleza ni de derechos humanos relativos a la naturaleza, incluyendo la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, esto se debe a que la conciencia de los daños ambientales todavía no era un tema muy relevante.

A partir de la década del 60 conjuntamente con el avance de los movimientos ambientalistas, algunas legislaciones comenzaron a incorporar normas con el fin de reducir la contaminación, proteger algunos recursos naturales, etc. A partir de 1976, 57 años después de Weimar, Portugal incorpora en su Constitución el derecho “a un entorno humano saludable y ecológicamente equilibrado”, desde entonces más de 90 Estados (Informe preliminar del Experto independiente sobre la cuestión de las obligaciones de derechos humanos relacionadas con el disfrute de un medio ambiente sin riesgos, limpio, saludable y sostenible, John H. Knox) han incorporado derechos similares en su constitución nacional, entre ellas la legislación boliviana.

Después de esta larga evolución, en Rio de Janeiro en 2012, después de que los movimientos ambientalistas han trabajado en crear una consciencia de protección de la naturaleza, de los efectos del cambio climático, de los verdaderos riesgos de la supervivencia humana, de los efectos que tienen nuestras acciones que acrecientan la pobreza y el hambre en el mundo, después de todo eso y más, la conferencia de Rio proclama entre otros “el Derecho a un ambiente saludable”, lo cual resulta insuficiente considerando la enorme importancia y urgencia que significa realizar una acción conjunta de manera urgente con relación al MEDIO AMBIENTE y las vidas que se ven afectadas.

Significativamente, las Constituciones de Ecuador (2008) y Bolivia (2009) dieron un verdadero salto normativo, estas legislaciones elevan a la Naturaleza a la calidad de “Sujeto de Derechos”, después de 89 años de Weimar un verdadero avance en Montecristi. En Bolivia se crearon Tribunales Ambientales, se sanciono la ley de la Madre Tierra, la Ley de Bosques, es necesario impulsar la creación del Defensor de la Naturaleza que establece la Constitución, para hacer efectiva la calidad de Sujeto de Derechos. Sin esta institución el avance será solamente declarativo y no efectivo.

No se trata de un animalismo o un ambientalismo extremo, donde no se debe tocar a la naturaleza, la naturaleza puede ser aprovechada, pero ya no tenemos el derecho de destruir o depredar. Necesitamos desarrollo sostenible, no el desarrollo extremista. Ahora la legislación y los derechos ya no son totalmente antropocéntricos y son más geocéntricos.

* El autor es abogado.