El “Informe estratégico de lucha contra las drogas” de marzo de 2013 del Departamento de Estado de Estados Unidos, por quinta vez consecutiva, evalúa que Bolivia “ha fallado demostrablemente durante los 12 meses previos” en el cumplimiento de sus compromisos internacionales en la materia. Según el gobierno boliviano, el informe incurre nuevamente en contradicciones y valoraciones subjetivas y políticas que ignoran los logros de Bolivia en la guerra contra ese flagelo social. Entretanto, las muertes por abuso de morfina o codeína se triplicaron en Estados Unidos, superando a la heroína y cocaína.

Mediante un comunicado oficial, el Ministerio de Gobierno de Bolivia hizo notar que el informe norteamericano suscrito por el presidente Barack Obama reconoce textualmente en la página 102 que “Estados Unidos estima que aproximadamente 1% de la cocaína decomisada y probada en Estados Unidos se origina en Bolivia”; mientras que en la página 127 establece que “Colombia es una fuente principal de cocaína y de heroína y marihuana” y que “95,5% de la cocaína decomisada en los Estados Unidos” tiene como “origen Colombia”.

El informe norteamericano incurre en varias incoherencias. En el último párrafo de la página 102 asevera que “la capacidad de Bolivia para identificar, investigar y desmantelar organizaciones de narcotraficantes se mantiene disminuida desde la expulsión de la DEA” en 2008, pero en la página 104, párrafo cuarto, reconoce que la FELCN arrestó y enjuició a 4.317 individuos en 2012, lo que representa un incremento del 10% con relación a los 3.930 procesados en 2011.

Además, el año pasado Estados Unidos reconoció que “el Gobierno boliviano arrestó y enjuició a 3, 950 personas por delitos de narcotráfico durante el año 2011”, cifra que representaba un incremento del 5% con relación al año 2010. Si se comparan los arrestos de 2012, con relación al 2011 existe un incremento de 387 acusados de narcotráfico.

“Los fiscales consiguieron sentencias condenatorias en 430 casos de narcotráfico en los primeros nueve meses de 2011, eso representa un incremento de más del doble de los 185 casos llevados a estrados judiciales el año 2010”, admitió el documento del Departamento de Estado en marzo del año pasado. En 2012 se registraron 465 sentencias por narcotráfico, 35 más que los 430 casos procesados con fallos condenatorios los primeros nueve meses de 2011.

Estados Unidos también ignora en su informe que estos logros se han conseguido con pleno respeto a los derechos humanos y sin el costo de vidas humanas y heridos de por vida, afirma el Ministerio de Gobierno. Sin embargo, pese a esos avances, Estados Unidos asevera en el tercer párrafo de la página 8 que Bolivia falló en el desarrollo y ejecución de una estrategia nacional antidrogas.

Estados Unidos califica que Bolivia “ha fallado” en su política antidroga, pero ignora que los niveles de producción de coca excedente demuestran lo contrario, observa el Ministerio de Gobierno.

Por otro lado, en el cuarto párrafo de la página 128 relacionada a Colombia, Estados Unidos asegura que “el cultivo ilícito continua siendo un problema creciente en los parques nacionales, reservas indígenas y la frontera con Ecuador”. Además, menciona que la meta de erradicación de 40 mil hectáreas fue impedida por la “reorganización de la Unidad de Consolidación” y que en 2012 se erradicó 30.846 hectáreas, casi 4 mil hectáreas menos que las 34.500 hectáreas erradicadas en 2011.

En cuanto a Perú, el informe de Estados Unidos estima que en 2011 existían 49.500 hectáreas de coca, lo que significa una disminución del 6,6% con respecto al año 2010 cuando se registraron 53 mil hectáreas de coca.

Según Estados Unidos, Bolivia registra 30 mil hectáreas que representan una extensión disminuida en 13% con respecto a las 34.500 hectáreas de 2010. Sin embargo, estos progresos, reconocidos por la Unión Europea y la Organización de Naciones Unidas, son desconocidos por Estados Unidos que insiste en distorsionar con el sesgo político una realidad inobjetable: Bolivia ha conseguido mejores resultados en su lucha contra las drogas desde que asumió esa misión con dignidad y soberanía, recalca el Ministerio de Gobierno boliviano.

En la misma línea, el gobierno argentino rechazó el informe del Departamento de Estado norteamericano por considerar que hace afirmaciones temerarias sin sustento serio. Este es un documento de carácter unilateral en el cual priman “las apreciaciones y especulaciones de carácter subjetivo y político”, dijo el titular de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) Rafael Bielsa.

El funcionario argentino descalificó también el presunto aumento de la producción y el consumo de cocaína en Argentina. Bielsa contrastó además la evaluación estadounidense con la realizada por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de la Organización de las Naciones Unidas, la cual se basa en la información técnica de los Estados Miembros.

En ese sentido, consideró un despropósito difundir el informe de un Estado -realizado de manera unilateral y con dudosas evidencias- al mismo tiempo que el de la ONU, lo cual catalogó como “un desprecio flagrante a la multilateralidad”.

Aumenta la drogadicción en EE.UU. y Europa

Mientras el gobierno norteamericano juzga a otros países, el consumo de drogas ilícitas en Estados Unidos viene incrementándose desde 2010 y en la actualidad se calcula que el país del norte 22,6 millones de individuos mayores de 12 años abusan de los químicos psicotrópicos, lo que equivale casi al 9% de la población, mientras que en 2002 el porcentaje fue de 8,3%.

Es notorio el aumento del consumo de la marihuana, el estupefaciente más consumido en Norteamérica, según las estadísticas del Instituto Federal sobre la Drogadicción (IFD) basadas en la Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas y la Salud. Acorde con los informes del IFD y la Administración de Servicios de Abuso de Sustancias y Salud Mental, la dependencia de las drogas de los estadounidenses está relacionada adicionalmente con medicamentos psicoterapéuticos como analgésicos, estimulantes o tranquilizantes.

Se estima que 17,4 millones de personas son adictas a la marihuana, siete millones a fármacos psicoterapéuticos, un millón y medio a la cocaína, y dos millones a otros fármacos hipnóticos o la heroína. Además, se calcula que 1,2 millones de norteamericanos (0,5% de la población) consumió al menos una vez alucinógenos -que incluye Éxtasis y LSD- durante 2011 y 2012. En 2010 hubo tres millones de usuarios nuevos de drogas ilícitas (que consumieron por primera vez), o unos 8.100 usuarios nuevos por día, más de la mitad menores de 18 años.

Las muertes por abuso de analgésicos que contienen opiodes como la morfina o la codeína se triplicaron en Estados Unidos. Incluso el número de decesos por ingerir de forma excesiva esos medicamentos es mayor que entre consumidores de drogas como heroína y cocaína, indicaron investigadores de la Universidad de Brandeis. Anualmente fallecen en Estados Unidos 15 mil personas por abuso de esos medicamentos, mientras que por consumo de cocaína y heroína mueren cuatro mil personas anualmente.

Muchas personas pueden adquirir sin receta médica estos productos que usan no para tratar el dolor, sino para drogarse. Su consumo excesivo para lograr un efecto de euforia o disminuir el síndrome de abstinencia puede conducir a la adicción. Datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) revelan que una de cada 20 personas de 12 años o más consume fármacos opiodes sin prescripción facultativa.

América del Norte y Europa continúan siendo los mayores mercados para las drogas en el mundo, revela el informe anual de la JIFE difundido esta semana en Viena. Entre los narcóticos tradicionales, el más demandado y producido a nivel mundial es el cannabis, consumido alguna vez en el último año por alrededor del 4,5% de la población adulta.

En el caso de Europa la prevalencia anual del uso de marihuana es de 5,2 y en los 27 países de la Unión Europea el índice se eleva a 6,7, seguido por la cocaína, las anfetaminas y los opiáceos. El órgano del sistema de Naciones Unidas encargado de velar por el cumplimiento de los acuerdos internacionales en esta materia llama la atención sobre el aumento sin precedentes de las sustancias sintéticas en el mercado europeo, donde cada semana se identifica un nuevo tipo de estos compuestos.

Si a principios de la pasada década se registraban unos cinco nuevos estimulantes de este tipo por año en Europa, en 2011 se detectaron 49. Muchas de estas drogas o sucedáneos están disponibles en Internet, precisó la JIFE y adviertió que estas sustancias son muy difíciles de rastrear ya que no utilizan componentes ilegales, aunque su efecto es muy dañino.

La JIFE alertó también sobre el incremento de medicamentos con receta, especialmente tranquilizantes o sedantes, que se han convertido en una grave amenaza sanitaria y social en muchos países.