Me asalta la duda existencial. No sé qué pasa ni aquí ni allá ni acullá. Leyes que desbordan la bien legalizada patria, leyes que hacen que se lea un país tan bien descrito que hasta otros se quieren copiar. Leyes que van desde la obligatoriedad de llevar extintores en el coche hasta castigar a los abusivos con privación de libertad. Leyes que prohíben todo u obligan a todo. Solo basta buscar un tema y nos encontraremos con tantas leyes, incluso leyes que se contradicen.

Leyes que hacen que nos quedemos con la mano en la boca. Estas leyes dan la sensación que no han sido bien estudiadas ni analizadas con humildad y con realismo.

Una legislación que obliga a llevar un botiquín en el auto, cuando no se ha obligado a pasar un curso de primeros auxilios, no es nada más que una cajita con algodón y agua oxigenada. Un extintor obligatorio en un lugar donde los incendios de autos son tan raros como ausentes.

Una ley que prohíbe es una ley que debe dejar paso a lo que permite. No se puede hablar de una ley de defensa de la integridad de las mujeres si no se acompaña esta de una campaña de educación y de concientización de las emociones y de una política definitiva de un cambio cultural.

El cambio cultural no es una cosita que se hace en días o durante el periodo presidencial de uno u otro es un proceso seriamente diseñado y seriamente ejecutado.

No podemos seguir fingiendo que con leyes hemos logrado avanzar, no es así, las leyes son el reflejo preventivo de los márgenes que previamente se han establecido. No se puede legislar con la san idea de que las leyes cambiaran las actitudes. Si se hace eso solo se está mintiendo o haciendo un juego ridículo de administración.

La obligatoriedad del bilingüismo no es sino otra manera de hacer propaganda. Yo quisiera mejorar mi quechua, ¿el ministerio de educación me da la opción? Soy empleado público y quiero aprender aymara, ¿me dan horas a la semana para tal efecto?

El ministerio no ha abierto un Instituto de Lenguas Originarias, una institución que se haga cargo de elaborar clases, exámenes y dar las calificaciones de competencia a quienes tomen sus cursos, además que debería ser el articulador de la política plurilingüe en el país.

Nada, nada de eso hay solo leyes y quien no las cumpla solo tendrá que esperar en alguna cola, en algún juzgado o en algún estadio nacional, y lo que es peor pagará bajo cuerda para que aparezca como que sí cumple con ellas.