La vida de las mujeres ha cambiado mucho en las últimas décadas, pero todavía nos queda mucho por luchar. Esta es mi propuesta de un Manifiesto Feminista para el siglo XXI:

1. La globalización y el neoliberalismo han tenido un efecto profundo en las vidas de millones de mujeres. El capitalismo mismo ha creado nuevas formas y manifestaciones de la opresión de las mujeres.

2. La opresión de las mujeres es un producto de la sociedad de clases, que ha existido durante miles de años. Pero sólo con el desarrollo del capitalismo un gran número de mujeres desarrollaron una conciencia de su opresión y la capacidad de luchar para acabar con ella.

3. Millones de mujeres han sido incorporadas al mercado laboral, pero el trabajo en las fábricas, las oficinas y las tiendas, no ha supuesto que la vida de las mujeres haya mejorado y mucho menos que se hayan liberado. Las mujeres sufren la explotación del trabajo asalariado y al mismo tiempo tienen que asumir la doble carga de la familia y el cuidado de los niños.

4. El papel tradicional de las mujeres como esposas y madres no solo no ha desaparecido, sino que se ha reinventado para adaptarse a las necesidades de la explotación en el trabajo. Se espera que hagan malabares con todos los aspectos de su vida y se las culpa como personas por cualquier posible deficiencia en su vida familiar o el trabajo.

5. Toda esa charlatanería sobre como las mujeres son relegadas en los consejos de administración y lo injustamente bajos que son los bonos de las pobres mujeres banqueras no tiene que ver en absoluto con la liberación de las mujeres: la liberación tiene que ser para todas las mujeres trabajadoras y no sólo para un pequeño número de mujeres privilegiadas.

6. Aunque todas las mujeres sufren la opresión y la discriminación, sus experiencias de vida son radicalmente diferentes. Las mujeres no están unidas como un sexo, sino que están divididas por la clase a la que pertenecen. Las mujeres de clase media y alta se benefician de la explotación del sistema en el que vivimos y lo utilizan para aliviar su propia opresión. Las mujeres de la clase trabajadora son por lo general las que cocinan, limpian y proporcionar servicios personales a esas mujeres privilegiadas, a cambio de salarios bajos y descuidan sus propias familias para hacerlo.

7. Más que nunca, las mujeres son consideradas objetos sexuales. La comercialización de la sexualidad a la moda, con “guapos” y “divinas”, sus puticlubs y sus concursos post-moderno de Miss Mundo continúan humillando a las mujeres, juzgándolas como objetos sexuales, como si nada hubiera cambiado desde la década de 1950.

8. Esta cosificación, junto con el papel de la mujer como supuesta propiedad de los hombres, conduce a la violencia doméstica, la violación y el abuso sexual. Esta situación de abuso no es reconocida ni estudiada en toda su gravedad. Hasta los años 1960 y 1970 no se comenzaron a abordar políticamente.

9. Para controlar de sus propias vidas, las mujeres deben controlar su cuerpo y su sexualidad.

10. La ideología capitalista da prioridad a la familia y al papel subordinado de las mujeres y los niños en ella, mientras que al mismo tiempo obliga a los miembros individuales de la familia a sacrificar su “vida familiar” a las presiones del trabajo y la emigración.

11. Las prioridades de un sistema basado en la búsqueda del beneficio y la existencia de la familia privatizada implican que la opresión de la mujer es estructural en el capitalismo. La auténtica liberación de la mujer tiene que entroncarse en un amplio movimiento por la emancipación humana y por el control de los trabajadores de la riqueza que producen. Por eso las mujeres y los hombres tienen que luchar juntos por su liberación. El socialismo y la liberación de la mujer están íntimamente relacionados.

12. Solo la lucha gana. Todo gran movimiento social plantea la cuestión de la mujer. En el siglo XIX, el movimiento por la emancipación de la mujer tomó su nombre del movimiento contra la esclavitud. En el siglo XX, la lucha por la liberación de la mujer tomó su nombre de los movimientos contra el colonialismo en todo el mundo. Los movimientos por la liberación de la mujer del siglo XXI tiene que aspirar a cambiar el mundo y poner fin a la sociedad de clases que creó su opresión y explotación.

* Veterana feminista marxista británica, autora entre otros libros de Material girls: Women, men and work; Sex, class and socialism y A People´s history of London. Fuente: http://www.counterfire.org/index.php/articles/78-womens-liberation/3901-feminism-a-21st-century-manifesto Traducción para www.sinpermiso.info: Teresa Marugán.