“Si algo ocurriera, si se presentara alguna circunstancia sobrevenida que me inhabilitara de alguna manera, óigaseme bien, para continuar al frente de la Presidencia… y si, como manda la Constitución, se convoca de nuevo a elecciones presidenciales, yo se los pido desde mi corazón que elijan a Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana de Venezuela…”, dice Hugo Chávez en su último mensaje al pueblo venezolano.

El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Chávez emitió su último mensaje a las 21:33 del 8 de diciembre de 2012 desde el Palacio de Miraflores, poco antes de viajar a Cuba para someterse a una intervención quirúrgica. A continuación, el texto íntegro del mensaje registrado por la agencia cubana Prensa Latina:

Buenas noches Venezuela, buenas noches a todo el pueblo venezolano, desde este querido recinto, el llamado Despacho Uno de la Presidencia de la República, aquí al lado del vicepresidente Nicolás Maduro, del presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello, la vicepresidenta de Consejo de Ministros para toda el área social Yadira Córdova, el vicepresidente de Consejo de Ministros para todo lo que es el área económica financiera Jorge Giordani, el vicepresidente del Consejo de Ministros para todo lo que es el desarrollo territorial y vivienda Rafael Ramírez, el vicepresidente de Consejo de Ministros para el desarrollo económico, productivo Ricardo Menéndez, los Ministros de Ciencia y Tecnología Jorge Arreaza, Ministro de Defensa el Almirante Diego Molero Bellavia. Por allá el Ministro de Comunicación e Información, la Ministra del Despacho, el General Jefe de la Casa Militar, el ayudante y el batallón de Teresita… ¿Cómo están muchachos? ¡Bien!

Buenas noches a todos, buenas noches a todas. Bueno, yo me veo obligado por las circunstancias, ustedes saben mis queridas amigas y amigos venezolanas y venezolanos todos, que no es mi estilo un sábado por la noche y menos a esta hora, nueve y media de la noche… No es mi estilo una cadena nacional un sábado por la noche, pero obligado por las circunstancias me dirijo a ustedes, Pueblo Venezolano, nación venezolana, amigas y amigos todos, compatriotas todos y más allá a los amigos y amigas de otras latitudes.

Como es bien sabido, pues nosotros hemos venido dando además de todas las batallas políticas, económicas, sociales, esta batalla histórica, que, bueno, nos tocó, que nos ha tocado y gracias a Dios que nos tocó a nosotros retomar las banderas de Bolívar, las banderas desgarradas, nos tocó retomar las banderas mancilladas, la bandera patria ésta que aquí está, amarillo, azul y rojo y sus ocho estrellas ahora como mandó Bolívar desde Angostura, ocho estrellas y más allá las banderas del Pueblo, banderas mancilladas, desgarradas, pisoteadas durante casi todo el siglo XIX. Después de la epopeya y durante casi todo el siglo XX y nos tocó a nosotros pues, terminando el siglo XX y comenzando el XXI, comenzó aquí una nueva era; me decía Fidel anteanoche despidiéndonos en La Habana: “Bueno Chávez esa llamarada…”, la llamarada se hizo, se hizo continente, la llamarada, el fuego sagrado. Fue como una resurrección lo que hemos visto, lo que hemos vivido.

Aquí había un continente dormido, un pueblo dormido como muerto y llegó el Lázaro colectivo y se levantó, a finales de los 80, los 90, los 90, terminando el siglo XX, pues; se levantó aquí en Venezuela una Revolución, se levantó un pueblo y nos ha tocado a nosotros, algunos de nosotros, a muchos de nosotros, mujeres, hombres, asumir responsabilidades, asumir papeles de vanguardia, de dirección, de liderazgo, por distintas razones civiles, militares, y hemos confluido, pues, distintas corrientes terminando el siglo y comenzando este siglo.

En Venezuela se desató la última Revolución del siglo XX y la primera del siglo XXI, Revolución que -¿quién lo puede dudar?- ha tenido cuántos impactos en la América Latina, en el Caribe y más allá y más allá y seguirá teniendo impacto. Pues además de todas esas batallas se presentó una adicional, imprevista, repentina para mí y no para mí pues, para todos nosotros porque tengo la dicha de sentirme acompañado, de no ser un solitario. Y luego hemos estado enfrentando el problema de la salud con mucha mística, con mucha fe, con mucha esperanza, con mucha dedicación en lo individual, lo familiar, en lo colectivo, como una gran familia. Hemos enfrentado además manipulaciones, hemos enfrentado ¡Miseria! Bueno, las miserias, etcétera, pero por encima de todo con la frente en alto, con la dignidad incólume. Como pueblo, como nación y yo como individuo, como uno más de esta gran corriente bolivariana que aquí se desató.

Comenzando el año tuvimos una recaída que fue enfrentada con éxito, sin duda que con gran éxito, un gran éxito por cuanto terminábamos el tratamiento de la radioterapia en mayo y unos días después apenas estábamos inscribiendo la candidatura a la Presidencia de la República. Como recordamos, yo fui uno que insistí y así lo hicimos. Insistí, rodando los tiempos, insistí en hacerme todos los chequeos médicos antes de inscribir la candidatura aquí en Venezuela, en Cuba, y bueno todos los resultados fueron favorables. Si hubiese surgido algún resultado negativo en esos exámenes, tengan ustedes la seguridad que yo no hubiese inscrito y asumido la candidatura presidencial.

Afortunadamente esta Revolución no depende de un hombre, hemos pasado etapas nosotros y hoy tenemos un liderazgo colectivo que se ha desplegado por todas partes; a mí me ha dado mucho gusto en estas horas desde nuestra llegada ayer al amanecer casi ya y bueno desde La Habana en los últimos diez días casi, verificar, constatar -una vez más- ese liderazgo colectivo; dígame la campaña para las elecciones de gobernadores, andan desplegados nuestros líderes, nuestros cuadros, hombres, mujeres, con un gran fervor patrio y yo les felicito y estoy seguro que escribiremos otra página grandiosa el próximo domingo, el 16 de diciembre.

Un fervor participativo, organizativo, con propuestas, con ideas, con altura de debate ¿eh? Un fervor organizativo de las bases populares, de participación, eso nunca se vio aquí, ¡jamás! Desde hace mucho tiempo se había visto. Creo que jamás se vio en verdad en casi 200 años. Bueno, también me ha dado mucho gusto verificar y constatar cómo marcha, como estamos cerrando ciclos. Hicimos un esfuerzo grande para asegurar el pago de aguinaldos, bonificaciones para todos los empleados, trabajadores, trabajadoras, y no sólo del gobierno central, gobernaciones, alcaldías.

Y, bueno, hay un fervor, además del fervor político electoral, rumbo al 16 de diciembre; un fervor también familiar, navideño, desatado por todas partes. Cómo marchan los proyectos fundamentales del Gobierno, la Misión Vivienda, se entregó la vivienda número 300 mil allá en el Zulia; el tema económico, el ingreso al Mercosur, la cumbre de Mercosur, todo eso marcha, y marcha a buen paso. Claro, siempre, como aquí mismo lo dije en esta mesa, el tema de las inspecciones, también marchan muy bien las inspecciones para corregir a tiempo, con mano firme, orientadora. Allí está la almiranta Carmen, la llaman “la Inspectora”, ¿no? Y andan desplegados los inspectores. Tengo ya bastantes informes y se están tomando medidas correctivas, y hay que seguirlo haciendo, en todos los ámbitos.

Bien, ahora, volviendo al tema central, como decía, comenzó la campaña electoral, una recuperación exitosa, todos aquellos meses de junio, julio más bien; el mes de julio todos los eventos militares que hicimos, luego la campaña, las giras por el país; luego enfrentamos las inundaciones de Cumanacoa, luego la tragedia de Amuay, terminando agosto; septiembre, el remate de la campaña electoral, las giras, la última avalancha de Sabaneta a Miraflores, el diluvio que nos cayó aquí en las siete avenidas, la avenida Bolívar y siete más, o seis más que se desbordaron de Patria, el Plan de la Patria, las discusiones…

Bueno, si yo no hubiese estado… -digo esto porque por ahí han surgido versiones de que no, de que todo fue un engaño. No, no, no. Enfrenté esa campaña, bueno, con todo mi fervor, como siempre, y acompañado por ese pueblo, fervoroso también, y haciendo pues un esfuerzo, como siempre lo hemos venido haciendo. Inmediatamente al terminar, o al coronar la victoria del 7 de octubre, la gran victoria del 7 de octubre, a los pocos días me repetí los exámenes, aquí, allá en La Habana, y todo salió bien.

Sin embargo alguna inflamación, algunos dolores, seguramente producto del esfuerzo de la campaña y del mismo tratamiento de la radioterapia, en una zona que es muy sensible, entonces le empezamos a prestar mucha atención a ello. Yo reduje mis apariciones públicas para enfrentar la problemática, con los médicos, el tratamiento, y bajar los niveles de inflamación y de molestias.

En todo este proceso surgió la recomendación médica de someterme a tratamiento hiperbárico, la cámara hiperbárica. Motivado por esta recomendación para acelerar la recuperación, solicité a la Asamblea Nacional, fue el 27 de noviembre recuerdo, en carta que está allí, solicité la autorización para ausentarme del país, a la hermana República de Cuba, donde se me ha venido siguiendo pues todo este proceso, para seguir el tratamiento hiperbárico. Salimos el 27 y el 28 comenzamos en la cámara hiperbárica.

Fueron varios días de tratamiento, de seguimiento, sin embargo por algunos otros síntomas decidimos, con el equipo médico, adelantar exámenes, adelantar una revisión, una nueva revisión exhaustiva, y bueno, lamentablemente, así lo digo al país, en esa revisión exhaustiva surge la presencia, en la misma área afectada, de algunas células malignas nuevamente.

Eso nos ha obligado a revisar el diagnóstico, la evolución del tratamiento, a consultar expertos, y se ha decidido que es absolutamente necesario, absolutamente imprescindible, someterme a una nueva intervención quirúrgica. Y eso debe ocurrir en los próximos días. Incluso les digo que los médicos recomendaban que fuese ayer, ayer; a más tardar ayer, o este fin de semana. Yo dije: No. No, en verdad yo solicité permiso para el tratamiento hiperbárico, se presenta esto y yo quiero ir allá, yo necesito ir a Venezuela.

Y vine a esto, ¿ves?, llegamos ayer de madrugada, Fidel estuvo muy pendiente, Raúl, nos reunimos, evaluamos. Ayer descansamos un poco, revisamos documentos, por ahí firmé unas cartas que estaban pendientes, unas designaciones de embajadores, unos recursos del Fondo Chino, el informe de Mercosur, del viaje que hizo Rafael Ramírez con Menéndez a la reunión del Mercosur; la Comisión Mixta a Pekín, que fue muy exitosa también, allí estuvieron Giordani con Rafael y Edmée también estuvo, un equipo; Asdrúbal. Cuando no, Asdrúbal… China, allá está Asdrúbal, ¿ves? Bueno, todo lo que es el proceso de las alianzas estratégicas, que esa es otra cosa que aquí no había, Venezuela en Mercosur, imagínate. Venezuela alianza estratégica con China, con Rusia, y con muchos otros países del mundo. El ALBA, la Celac, son estas cosas que han ocurrido, que han venido ocurriendo, paso a paso, como producto de esta revolución que se desató en América Latina.

Bueno, yo decidí venir, haciendo un esfuerzo adicional en verdad, porque los dolores son de alguna importancia. Pero, bueno, con el tratamiento, calmantes, estamos en una fase preoperatoria, preparando todo. Yo necesito, debo retornar a La Habana mañana, así que aquí tengo la carta de solicitud a la Asamblea Nacional, al presidente aquí presente, el compañero Diosdado Cabello, voy aprovechar para firmarla de una vez, para que por favor la soberana Asamblea Nacional me autorice a ausentarme ahora -aquí está explicado- con el objetivo de la nueva intervención quirúrgica.

Denme un minuto, por favor, unos segundos. Correcto. Ya está firmado. Hago entrega de la solicitud, señor Presidente, para ir a enfrentar esta nueva batalla. Con el favor de Dios, como en las ocasiones anteriores, saldremos victoriosos, saldremos adelante. Tengo plena fe en ello, y bueno como hace tiempo estoy aferrado a Cristo, el Cristo… Uno siempre ha vivido de milagro en milagro, siempre he dicho yo. Llegamos al 4 de febrero como de milagro.

¡Ah!, Molero, eso fue como de milagro. Después de tantos años, de tantos ires y venires. Cuántos años y cuántos… Recuerdo los días de teniente ya andábamos nosotros allá en los Blindados de Maracay, metidos atrás en el polígono, reuniéndonos, entre tanques y soldados. Y allá en los paracaidistas, en San Jacinto, en La Placera al fondo, allá nos íbamos a trotar, éramos tenientes. 25 años, 26 años. Y, bueno, fue como de milagro llegar al 4 de febrero. Y fue como de milagro llegar aquí. 27 de noviembre después, y llegar aquí a esta casa del pueblo. Fue como de milagro el 11 de abril, 12 de abril, 13 de abril; eso fue como un milagro. Yo sigo aferrado a ese milagro.

Ahora, en todo caso, a pesar de que todo se planifica bien, los detalles de esta nueva batalla, sin embargo en todos procesos hay riesgos, quién puede negarlo, en toda operación, y de este tipo ¿no?, y contra este mal implica un riesgo; eso es innegable. Y tenemos nosotros la dicha, ya lo dije hace rato, y ayer en la madrugada, creo que fue el almirante Molero que me lo decía ahí en Maiquetía, tenemos Patria hoy, tenemos Patria.

Venezuela ya hoy no es la misma de hace 20 años, de hace 40 años. No, no, no. Tenemos un pueblo, tenemos una Fuerza Armada, la unidad nacional. Si en algo debo insistir en este nuevo escenario, en esta nueva batalla, en este nuevo trance -diría un llanero por allá- es en fortalecer la unidad nacional, la unidad de todas las fuerzas populares, la unidad de todas las fuerzas revolucionarias, la unidad de toda la Fuerza Armada, mis queridos soldados, camaradas, compañeros; la unidad del Ejército, mi Ejército, mi amado Ejército. El Ejército, la Marina, mi amada Marina. Digo porque los adversarios, los enemigos del país no descasan ni descansarán en la intriga, en trata de dividir, y sobre todo aprovechando circunstancias como estas, pues.

Entonces, ¿cuál es nuestra respuesta? Unidad, unidad y más unidad. ¡Esa debe ser nuestra divisa! Mi amada Fuerza Aérea, mi amada Guardia Nacional, mi amada Milicia. ¡La unidad, la unidad, la unidad! El Partido Socialista Unido de Venezuela, los partidos aliados, el Gran Polo Patriótico, las corrientes populares revolucionarias, las corrientes nacionalistas. ¡Unidad, unidad, unidad… Unidad! Decía Bolívar: “Unámonos o la anarquía nos devorará, sólo la unidad nos falta para completar la obra de nuestra regeneración…”.

Al respecto, porque no quiero alargar mucho estas palabras, ya son casi las diez de la noche, como está previsto en la Constitución, allí está todo previsto, una vez que se me autorice salir del país, pues es el vicepresidente, el compañero Nicolás Maduro, un hombre revolucionario a carta cabal, un hombre de una gran experiencia, a pesar de su juventud; de una gran dedicación al trabajo, una gran capacidad para el trabajo, para la conducción de grupos, para manejar las situaciones más difíciles. Lo he visto, lo hemos visto.

– ¿Cuántos años tienes tú de canciller, Nicolás?

– Nicolás Maduro: Seis años y tres meses.

Seis años y tres meses. ¡Cuánto, cuánto…! En cuántas situaciones, en cuántas circunstancias hemos visto, y yo en lo personal, a Nicolás, acompañarme en esta difícil tarea, allí y en distintos frentes de batalla. Pues, él queda al frente de la Vicepresidencia ejecutiva de la República, como siempre hemos hecho en permanente contacto.

Pero yo quiero decir algo, aunque suene duro, pero yo quiero y debo decirlo. Si como dice la Constitución, si se presentara alguna circunstancia sobrevenida que a mí me inhabilite, óigaseme bien, para continuar al frente de la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, bien sea para terminar, en los pocos días que quedan… ¿Cuánto?, ¿un mes? Sí, un mes. Y sobre todo para asumir el nuevo período para el cual fui electo por ustedes, por la gran mayoría de ustedes, si algo ocurriera, repito, que me inhabilitara de alguna manera, Nicolás Maduro no sólo en esa situación debe concluir, como manda la Constitución, el período; sino que mi opinión firme, plena como la luna llena, irrevocable, absoluta, total, es que -en el escenario que obligaría a convocar como manda la Constitución de nuevo a elecciones presidenciales- ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Yo se los pido desde mi corazón.

Es uno de los líderes jóvenes de mayor capacidad para continuar, si es que yo no pudiera -Dios sabe lo que hace-, continuar con su mano firme, con su mirada, con su corazón de hombre del pueblo, con su don de gente, con su inteligencia, con el reconocimiento internacional que se ha ganado, con su liderazgo al frente de la Presidencia de la República, dirigiendo, junto al pueblo siempre y subordinado a los intereses del pueblo, los destinos de esta Patria.

Algunos compañeros me decían que no hacía falta, o han opinado en estas últimas horas que no hacía falta decir esto. Pero en verdad yo he podido desde La Habana decir casi todas las cosas que he dicho esta noche, en esta media hora casi, pero yo creo que lo más importante, lo que desde mi alma, desde mi corazón me dicta la conciencia, lo más importante, o de lo más importante que yo vine aquí, haciendo el esfuerzo del viaje, para retornar mañana, una vez se me conceda el permiso, ha sido esto, Nicolás, de lo más importante, de lo más importante.

Y en cualquier circunstancias nosotros debemos garantizar la marcha de la Revolución Bolivariana, la marcha victoriosa de esta Revolución, construyendo la democracia nueva, que aquí está ordenada por el pueblo en Constituyente; construyendo la vía venezolana al socialismo, con amplia participación, en amplias libertades, que se están demostrando una vez más en esta campaña electoral para gobernadores, con candidaturas por aquí y candidaturas por allá. Libertades. En plenas libertades.

En el marco de este mensaje, que por supuesto jamás hubiese querido transmitirles a ustedes, y menos aún en estos días de Navidad, porque me da mucho dolor en verdad que esta situación cause dolor, cause angustia a millones de ustedes, pues, que hemos venido conformando una sólida… un solo ente, porque como decíamos y decimos, ya en verdad Chávez no es este ser humano solamente, Chávez es un gran colectivo, como decía el eslogan de la campaña: ¡Chávez, corazón del pueblo! Y el pueblo está aquí en el corazón de Chávez.

Pero, bueno, así son las circunstancias de la vida. Yo, sin embargo, aferrado a Cristo, aferrado a mi Señor, aferrado a la esperanza y a la fe, espero -así lo pido a Dios- darles buenas noticias en los próximos días y que podamos juntos seguir construyendo lo que ahora sí tenemos pero que debemos seguirlo construyendo. Tenemos Patria, tenemos una Patria, ¡cuánto costó recuperarla! Revivirla, levantarnos con ella entre dolores, entre pesares, recordemos cuanto ha costado, cuanto nos ha costado a millones, a millones. Nunca olvidaré, o mejor dicho, recuerdo en este momento aquella frase de Simón Bolívar, el Padre Bolívar cuando en los últimos días de su batalla física en este mundo, le decía al general Urdaneta: “Yo no tengo patria a la cual seguir haciendo el sacrificio…” ¿Ve? Y lo echaron y lo vilipendiaron y lo vejaron; “mis enemigos me quitaron la Patria…” dijo.

Hoy, gracias a Dios, Padre Bolívar, cuán distinta es la situación para todos nosotros hombres y mujeres. Hoy sí tenemos Patria y es la tuya Bolívar, es la que tú comenzaste a labrar junto a millones de hombres y mujeres hace 200 años y antes habían comenzado también a labrarla, hoy es Día de Guaicaipuro, nuestros hermanos aborígenes en su lucha, en su resistencia, 500 años de lucha. Hoy, por fin, después de tanta lucha tenemos Patria a la cual seguir haciendo el sacrificio, desde mi corazón de patriota reitero mi llamado a todos los patriotas de Venezuela y a todas las patriotas de Venezuela, porque, bueno, somos revolucionarios, somos socialistas, somos humanos, somos muchas cosas pero en esencia, patriotas, patriotas y cada vez que yo hablo del patriota, recuerdo aquella canción, vieja canción de los solados tanquistas de Venezuela que aprendí de casi niño todavía ya aquí la llevo en el alma, “Al rumor de clarines guerrero, ocurre el blindado, ocurre veloz, con celoso dragones de acero que guardan la Patria, que el cielo nos dio, patria, patria, patria querida tuyo es mi cielo, tuyo es mi sol, patria, tuya es mi vida, tuya es mi alma, tuyo es mi amor”.

¡Hoy tenemos Patria! Y pase lo que pase, en cualquier circunstancia, seguiremos teniendo Patria, Patria perpetua -dijo Borges- Patria para siempre, Patria para nuestros hijos, Patria para nuestras hijas, Patria, Patria, la Patria. Patriotas de Venezuela, hombres y mujeres: Rodilla en tierra, unidad, unidad, unidad de los patriotas. No faltarán los que traten de aprovechar coyunturas difíciles para mantener ese empeño de la restauración del capitalismo, del neoliberalismo, para acabar con la Patria. No, no podrán, ante esta circunstancia de nuevas dificultades -del tamaño que fueren- la respuesta de todos y de todas los patriotas, los revolucionarios, los que sentimos a la Patria hasta en las vísceras como diría Augusto Mijares, es unidad, lucha, batalla y victoria.

Nicolás allá está la Espada de Bolívar, a ver si la pueden traer. La Espada de Bolívar, la espada del Perú, la que le dieron a Bolívar en el Perú 1824… Delante de esa espada juramos ¿eh? Delante de esa espada juramos, delante de esta bandera juramos, delante de Dios, delante de nuestro Pueblo. Estaremos muy pendientes y pido todo el apoyo del Pueblo y de todas las corrientes y de todos los sectores de la vida nacional, de los patriotas de Venezuela, civiles, militares, hombres, mujeres. En estas circunstancias, todo el apoyo, bueno, en primer lugar para el Gobierno Revolucionario en esta coyuntura, continuar arreciando la marcha rumbo a lo que ya está ahí en el horizonte, la gran victoria del 16 de diciembre, las gobernaciones de todo el país y el apoyo, la unidad ante las decisiones que tengamos que ir tomando en los próximos días, en las próximas semanas, en los próximos meses.

Sea como sea, y con esto termino, hoy tenemos Patria, que nadie se equivoque. Hoy tenemos Pueblo, que nadie se equivoque. Hoy tenemos la Patria más viva que nunca, ardiendo en llama sagrada, en fuego sagrado. Sólo me resta decirles, con las buenas noches a las diez y diez minutos de esta noche del sábado… ¡Hasta la victoria siempre! Independencia y Patria Socialista, viviremos… Y venceremos. Viva Venezuela.

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Mensaje del Presidente de la República Comandante Hugo Chávez a los Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno de la III Cumbre América del Sur – África (ASA), 21-22 de febrero de 2013

A continuación el texto íntegro de la carta enviada por Chávez a la III Cumbre ASA, probablemente el último mensaje público del Comandante, registrado por Venezolana de Televisión:

Hermanas y Hermanos: Reciban el más fervoroso saludo bolivariano, unionista y solidario, cargado de toda mi alegría y esperanza por el desarrollo de esta impostergable y tan esperada III Cumbre de Jefas y Jefas de Estado y de Gobierno de América del Sur y África.

Lamento en realidad y en verdad, desde lo más profundo de mi ser, no poder estar presente físicamente con ustedes, y reiterarles una vez más, en un sincero y eterno abrazo, mi más irrevocable compromiso con la causa de la unión de nuestros Pueblos. Me hago presente, sin embargo, en la persona del Canciller de la República Bolivariana de Venezuela, el compañero Elías Jaua Milano, a quien he pedido transmita a ustedes la más viva expresión de mi amor por estos continentes que son más que hermanos, unidos por indivisibles lazos históricos, y destinados a marchar juntos hacia su absoluta y plena redención.

Lo digo desde lo más hondo de mi conciencia: América del Sur y África son un mismo pueblo, Solo se logra entender la profundidad de la realidad social y política de nuestro continente, en las entrañas del inmenso territorio africano, en donde, estoy seguro, se dio origen a la humanidad. De él provienen los códigos y elementos que componen el sincretismo cultural, musical y religioso nuestro americano, creando una unidad ya no tan solo meramente racial entre nuestros pueblos, sino más aún espiritual.

De igual manera, los imperios del pasado, culpables del secuestro y asesinato de millones de hijas e hijos de la África madre, con el fin de alimentar un sistema de explotación esclavista en sus colonias, sembraron en Nuestra América sangre africana guerrera y combativa, que ardía por el fuego que produce el deseo de libertad. Esa siembra germinó, y nuestra tierra parió hombres de la altura de Toussaint Louverture, Alexandre Pétion, José Leonardo Chirino, Pedro Camejo, entre muchos otros, dando como resultado, hace más de 200 años, el inicio de un proceso independentista, unionista, antiimperialista y restaurador en la América latina y caribeña.

Luego el siglo XX, y las luchas libertarias del África. Sus independencias, sus nuevas amenazas neocoloniales sus héroes y mártires: Patrice Lumumba, Amílcar Cabral por mencionar tan solo unos pocos. Aquellos que en el pasado nos conquistaron, cegados por su sed de poder, no supieron advertir que el colonialismo barbárico que imponían, se convertiría en el elemento fundador de nuestras primeras independencias. Y así, si bien América latina y caribeña, juntamente con África comparten un pasado de opresión y esclavitud, hoy más que nunca, hijos somos de nuestros libertadores y sus gestas, podemos decir, debemos decirlo, con convicción y firmeza, nos une también un presente de lucha irrenunciable por la libertad y definitiva independencia de nuestras naciones.

No me cansaré de reiterarlo: somos un mismo pueblo. Estamos en la obligación de encontrarnos, más allá de la formalidad y el discurso, en un mismo sentir por nuestra unidad, y así juntos darle vida a la ecuación que habrá de aplicarse en la construcción de las condiciones que nos permitan terminar de sacar a nuestros pueblos del laberinto al que fueran arrojados por el colonialismo, y luego el capitalismo neoliberal del siglo XX.

Por esto, quiero recordar en este momento a dos grandes luchadores por la cooperación Sur – Sur, como lo fueron los ex presidentes del Brasil y de Tanzania, Luiz Inácio “Lula” da Silva y Julius Nyerere respectivamente, cuyos aportes y esfuerzos permitieron en el tiempo la conformación de este magnífico foro para una cooperación solidaria y complementaria como lo es el ASA.

Sin embargo, los tiempo que el mundo vive actualmente nos obligan a dedicarle nuestras más profundas y urgentes reflexiones al esfuerzo que hace falta dedicar para convertir al ASA en un verdadero instrumento generador de soberanía y desarrollo en lo social, en lo económico, lo político, en lo ambiental.

Es en nuestros continentes donde se encuentran los suficientes recursos naturales, políticos e históricos, que se requieren para salvar al planeta del caos al que ha sido conducido. No perdamos la oportunidad que el sacrificio independentista de nuestros antepasados nos brinda el día de hoy, de unificar nuestras capacidades para convertir a nuestras naciones en un auténtico polo de poder, que, para decirlo con el padre Libertador Simón Bolívar, sea más grande por su libertad y gloria que por su extensión y riquezas.

Resuenan siempre en mi alma, en mi conciencia, las palabras de aquel General uruguayo infinito, José Gervasio Artigas: “Nada podemos esperar si no es de nosotros mismos”. Este tan profundo pensamiento encierra una gran verdad que debemos asumirla, estoy convencido, con absoluta certeza.

Nuestra cooperación Sur-Sur debe ser un auténtico y permanente vínculo de trabajo conjunto que debe volcar todas sus estrategias y planes de desarrollo sostenible hacia el sur, hacia nuestros pueblos. Aunque de ninguna manera negamos nuestras soberanas relaciones con las potencias occidentales, debemos recordar que no son éstas la fuente de la solución integral y definitiva para la problemática que comparten nuestros países. Lejos de serlo, algunas de ellas proyectan una política neocolonial que amenaza la estabilidad que hemos comenzado a fortalecer en nuestros continentes.

Hermanas y hermanos: Quisiera evocar para esta III Cumbre de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno del ASA el espíritu de fraternidad, unionismo y voluntad que condujo el desarrollo de aquella maravillosa II Cumbre en la isla de Margarita, en Venezuela, el cual nos permitió adoptar de manera unánime los compromisos de la Declaración de Nueva Esparta. Formulo con mucha fe y esperanza mis mejores votos porque podamos recuperar en Malabo el impulso y desempeño de aquel momento extraordinario para nuestro proceso de unidad, la Cumbre de 2009, evidenciando tanto por su masiva recurrencia como por la cantidad y sustancia de los acuerdos alcanzados.

Desde Venezuela renovamos hoy nuestro más firme compromiso con el fortalecimiento de la Secretaría Permanente de la Mesa Presidencial Estratégica del ASA, con sus principales tareas y funciones, para acelerar el ritmo en la consolidación de nuestra institucionalidad, y lograr así mayor eficiencia en nuestro trabajo conjunto.

Con mucho dolor y pesar lamento que todo nuestro trabajo iniciado formalmente desde el 2006, haya sido interrumpido por las fuerzas imperiales que pretenden aún dominar el mundo. No es ventura ni azar, lo digo con absoluta responsabilidad, que desde la Cumbre en Margarita el continente africano haya sido víctima de las múltiples intervenciones y ataques por parte de las potencias de Occidente.

Las diversas invasiones y bombardeos imperiales, desestimando toda opción a soluciones políticas y pacíficas de los conflictos internos que se iniciaron en diversas naciones del África, tuvieron entre sus objetivos principales, frenar el proceso de consolidación de la unidad de los pueblos africanos, y en consecuencia, minar el avance de la unión de estos con los pueblos latinoamericanos y caribeños.

La estrategia neocolonial ha sido, desde inicios del siglo XIX, dividir a las naciones más vulnerables del mundo, para así someterlas a una esclavizadora relación de dependencia. Es por esto que Venezuela se opuso radicalmente y desde un inicio a la intervención militar extranjera en Libia. Es el mismo motivo por el que Venezuela reitera hoy, su más absoluto rechazo a toda actividad injerencista de la OTAN.

Ante la amenaza extra regional de impedir el avance y profundización de nuestra Cooperación Sur-Sur, lo digo con Bolívar en su carta de Jamaica de 1815: “unión, unión, unión, debe ser nuestra máxima consigna”. Nuestro Gobierno renueva, en esta III Cumbre ASA, en esa hermana República de Guinea Ecuatorial, su absoluta disposición de avanzar en el trabajo requerido para consolidar nuestra cooperación en las áreas que personalmente propuse durante nuestra pasada Cumbre, en la bella isla de Margarita. Energía, Educación, Agricultura, Finanzas y Comunicación siguen siendo nuestras prioridades, para las cuales reiteramos nuestro planteamiento de avanzar en iniciativas concretas como PetroSur, la Universidad de los Pueblos del Sur o el Banco del Sur, por citar algunos ejemplos. En el área comunicacional, desde Venezuela proponemos que este esfuerzo que hemos logrado desarrollar conjuntamente con distintos países de América del Sur, teleSUR, se articule con el África a fin de que pueda cumplir desde esas latitudes su principal función: conectar a los pueblos del mundo entre sí y llevar a ellos la verdad y realidad de nuestros países.

Finalmente, quiero reiterarle todo mi deseo porque los resultados arrojados en esta III Cumbre ASA, nos permitan convertir a este foro en una herramienta útil para conquistar nuestra definitiva independencia, ubicándonos a la altura de la exigencia epocal y traer, como lo diría el Libertador, la mayor suma de felicidad para nuestros Pueblos.

Soy un convencido, cabal e irrenunciable, que lograremos completar esta causa de siglos que nos han encomendado nuestros libertadores y mártires, nuestros millones de mujeres y hombres presentados en sacrificio por su plena y absoluta libertad. Con el padre infinito, nuestro Libertador Simón Bolívar, lo digo una vez más: “Debemos esperar mucho del tiempo, su inmenso vientre contiene más esperanzas que sucesos pasados y los prodigios futuros deben ser superiores a los pretéritos”.

Marchemos pues hacia nuestra unión y definitiva independencia. Parafraseando a Bolívar digo ahora: formémonos una patria, un continente, un sólo pueblo, a toda costa y todo lo demás será tolerable. ¡Viva la unión suramericana y africana! ¡Viva el ASA! ¡Hasta la victoria siempre! ¡Viviremos y venceremos!

* Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela.