La Habana, Pyongyang, Seúl y Washington (PL).- La República Popular Democrática de Corea (RPDC) demostró el nivel de su ciencia y técnica espaciales al lanzar con éxito la unidad número dos del satélite artificial de la Tierra “Kwangmyongsong-3” en diciembre del año pasado. Como parte de su habitual política de doble rasero en las relaciones internacionales, Estados Unidos condenó el programa espacial de la RPDC, mientras elogió el lanzamiento de un satélite de su aliado Surcorea.

Norteamérica encabezó las protestas tras la puesta en órbita el pasado 12 de diciembre por Pyongyang de su satélite Kwangmyongsong-3, desde el centro espacial Sohae, a bordo del cohete portador Unha-3. El satélite fue colocado en una órbita polar cuya distancia más cercana de la Tierra es de 499,7 kilómetros y la más alejada de 584,18.

Sin embargo, el lanzamiento del primer satélite de Surcorea el 30 de enero, impulsado por el cohete SLV-1, fue justificado por una vocera de Washington, quien dijo que no existían bases para comparar ambos programas espaciales porque Seúl “desarrolla su tecnología con responsabilidad”.

Una declaración de la cancillería de la RPDC divulgada por la agencia de noticias Kcna señaló que “el incondicional criticismo de Estados Unidos al lanzamiento del satélite norcoreano y su aprobación incondicional al surcoreano muestran la altura de su doble rasero”.

El 12 de diciembre de 2012 el Consejo de Seguridad rechazó el lanzamiento del cohete de la RPDC al considerarlo como una violación de resoluciones anteriores de ese órgano. La resolución 1874 aprobada hace tres años por el Consejo exige que la RPDC no realice lanzamientos al espacio con la utilización de tecnología balística de misiles. La condena fue acordada por unanimidad de los 15 miembros de ese cuerpo en una escueta declaración presentada a la prensa por el embajador de Marruecos Mohammed Loulichki, quien no descartó la posibilidad de “una respuesta apropiada”.

Pyongyang respondió dos días más tarde con el anuncio de que proseguiría con el lanzamiento de cohetes y el incremento de sus pruebas nucleares. El gobierno norcoreano señaló que en sus desesperados esfuerzos por impedir su avance victorioso, Estados Unidos y sus aliados fabricaron finalmente el 22 de enero la llamada resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que viola flagrantemente su soberanía.

Esa “resolución”, dijeron, fue inventada bajo el patrocinio de EE.UU. y contiene medidas hostiles para ilegalizar el lanzamiento del satélite artificial por la RPDC con fines pacíficos y estropear su desarrollo económico y el incremento de las fuerzas de defensa nacional. Recordaron los norcoreanos que la tecnología del misil balístico es la única manera de lanzar satélites artificiales, y apuntaron que el Consejo de Seguridad se sumó a ciegas a la política de Estados Unidos, violando las leyes internacionales universales.

El gobierno norcoreano acusó a Washington de utilizar la ONU para internacionalizar su política hostil, así como en tratar de impedirles el desarrollo económico, la capacidad defensiva del país y el uso del cosmos con fines pacíficos. Para Pyongyang, esa entidad de la ONU debe pedir disculpas por haber violado la soberanía de un Estado soberano, infringiendo las leyes internacionales universales.

Pyongyang aseveró que seguirá ejerciendo su derecho independiente y legítimo a lanzar satélites artificiales con fines pacíficos según la ley internacional, y afirmó que continuará en su justo camino de la independencia y el socialismo, defendiendo dignamente la seguridad de la patria, la soberanía, la paz y la estabilidad de la región.

La RPDC advirtió que debido al recrudecimiento de la política hostil de Estados Unidos se hizo letra muerta la Declaración Conjunta del 19 de septiembre de 2012, aprobada en las conversaciones a seis bandas en base del principio de respeto a la soberanía e igualdad. Por esa razón, alegó que tomará cualquier contramedida para ampliar y fortalecer sus fuerzas de autodefensa, incluso el disuasivo nuclear, frente a las sanciones y presiones de Estados Unidos.

Maniobras militares tensionan la península coreana

En mayo del año pasado efectivos de las fuerzas especiales estadounidenses acantonadas en Corea del Sur se lanzaron en paracaídas sobre territorio de Corea del Norte para vigilar instalaciones militares subterráneas, confesó el general Neil Tolley durante una conferencia en Tampa, Florida. Sus declaraciones fueron publicadas en The Diplomat, una revista especializada en relaciones internacionales.

“Después de 50 años, no sabíamos gran cosa sobre las capacidades y la amplitud de estas instalaciones subterráneas (norcoreanas). Nuestros medios electrónicos de reconocimiento y de vigilancia no son tan eficaces como a nosotros nos gustaría y debemos enviar hombres allí”, admitió el alto oficial en el encuentro organizado por la Asociación Industrial de la Defensa Nacional (NDIA en inglés).

Tolley informó además que esas instalaciones norcoreanas están protegidas de los satélites espías, “por lo que enviamos a estos soldados surcoreanos y estadounidenses hasta el Norte para realizar misiones especiales de reconocimiento”. Dijo que los comandos se lanzaron en paracaídas con el mínimo de equipamiento posible para evitar ser detectados.

Sin embargo, el coronel Jonathan Withington, portavoz del contingente norteamericano destacado en Corea del Sur, negó las afirmaciones de su colega y subrayó que sus comentarios fueron “maquillados” y citados “completamente fuera de contexto”. “Fuerzas de operaciones especiales nunca fueron enviadas al norte de Corea para misión de reconocimiento especial”, aseguró Withington.

Lo cierto es que en toda Corea del Sur, Estados Unidos tiene dislocadas decenas de bases militares, cerca de 40 mil elementos de tropas y puntos coheteriles enfilados hacia Corea del Norte y regiones de China. La tensión entre la RPDC y Corea del Sur se intensificó después que Seúl anunció un acuerdo con Washington para desarrollar y desplegar misiles capaces de alcanzar objetivos en todo el territorio norcoreano.

El 13 de septiembre la Segunda División de las fuerzas estadounidenses probó cohetes de largo alcance en el campo de tiro de Cheorwon, a menos de 10 kilómetros de la frontera con la RPDC. Según especialistas de Washington, los cohetes tienen un alcance máximo de 300 kilómetros y los sistemas de lanzamiento pueden efectuar hasta 12 disparos por minuto. Washington planea alargar la distancia de tiro del misil balístico del ejército surcoreano de 300 a 800 kilómetros.

Estados Unidos y Corea del Sur concretaron el ejercicio militar anual Hoguk desde el 25 de octubre hasta el 2 de noviembre de 2012 en varios puntos del país asiático. Se movilizaron unos 240 mil efectivos de las fuerzas de tierra, mar y aire, así como miembros de la Policía de Corea del Sur, informó un portavoz del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas surcoreanas. Unos 500 soldados de Estados Unidos también participaron en las maniobras diseñadas para poner a prueba la operabilidad de las fuerzas de ambos aliados y fomentar sus capacidades de combate.

El 22 de noviembre, la RPDC alertó que las autoridades militares de Corea del Sur intentan armar otra campaña de confrontación alrededor de la isla Yonphyong. Hasta esa fecha, las autoridades militares surcoreanas celebraban tranquilamente en el lugar una ceremonia en memoria de los caídos en un enfrentamiento militar ocurrido hace dos años en ese islote, pero luego decretaron una serie de actos a nivel gubernamental.

El 21 de diciembre de 2012 Corea del Sur y EE.UU. ratificaron intenciones de afianzar la cooperación estratégica y de seguridad. La recién electa mandataria surcoreana Park Geun-hye y el presidente estadounidenses Barack Obama reiteraron esos criterios en una conversación telefónica. Acordaron llevar a cabo ejercicios navales conjuntos, con la participación de un submarino nuclear de EE.UU. y otros buques de guerra en el Mar de Japón (Mar del Este), detalló la agencia de noticias Yonhap.

El 4 de febrero de 2013 las fuerzas navales de Corea del Sur y EE.UU. iniciaron maniobras en los mares del este de la Península, con la participación del submarino atómico estadounidense San Francisco y un destructor con sistemas de radares e informáticos de última generación. Además, el mando norteamericano ubicó en territorio surcoreano los cazabombarderos de avanzada tecnología Stealth B-2, trasladados desde Guam.

Estos movimientos militares estuvieron destinados a crear una atmósfera de presión sobre la RPDC luego de la injusta resolución en su contra adoptada por el Consejo de Seguridad. A juicio del diario norcoreano Rodong Sinmun, dichas acciones constituyen una grave provocación militar y tienen el objetivo de ensayar un posible ataque nuclear sorpresivo contra ese país. No se debe obviar que el submarino nuclear San Francisco está equipado con misiles crucero Yomahawk que tienen un rango de miles de kilómetros.

El diario norcoreano recordó que uno de los principales medios ofensivos en las guerras de Irak y Afganistán fue la utilización de esos submarinos, uno de los cuales está ubicado en la península coreana en momentos de enfrentamientos entre Norcorea y Surcorea. Para el periódico, la inclusión en esos ejercicios de ensayos contra barcos de guerra, antiaéreos, de movilidad naval y el uso de proyectiles vivos no fue demostración de las condiciones de las fuerzas armadas de ambos países, sino pruebas de un ataque preventivo contra la RPDC.

Recientemente, la RPDC reclamó la desnuclearización del mundo ante la política hostil y la amenaza atómica de Estados Unidos. Según Rodong Sinmun, la desnuclearización de la península es un tema propuesto por la RPDC frente a la amenaza nuclear estadounidense. En abril de 1959 Pyongyang advirtió a Washington sobre la conversión de Surcorea en base nuclear, y presentó la iniciativa de fundar en Asia una zona pacífica sin armas nucleares.

En lugar de aceptar tal propuesta, la Casa Blanca impidió el proceso de desnuclearización de la región, amenazó y chantajeó a la RPDC, y desarrolló en Surcorea y su entorno ejercicios bélicos con el uso de fuerzas nucleares, a la par que aumentó el peligro de guerra atómica en la península.

Obama amenaza a Irán y RPDC y sanciona a industrias venezolanas y chinas

El 12 de febrero de este año el presidente de Estados Unidos Barack Obama amenazó con tomar represalias contra Irán y la RPDC por la incursión de esos países en el campo de la energía nuclear, y anunció que Washington fortalecerá “su propia defensa antimisiles y liderará al mundo en la adopción de medidas firmes” para responder a los ensayos nucleares desarrollados por Pyongyang.

Ese mismo día, el gobierno norteamericano sancionó a la Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares (Cavim) por la venta de armamento y tecnología militar a Irán, la RPDC y Siria. De acuerdo con un comunicado del Departamento de Estado, la multa se extendió en total a 12 empresas extranjeras, incluidas cuatro chinas, según informó el diario hispano estadounidense La Opinión.

El texto subrayó la existencia de datos “fiables” acerca de que las referidas compañías proporcionaron equipamiento o tecnología a alguna de esas naciones, lo cual podría contribuir a que estas se hicieran con armamento no convencional o sistemas de misiles balísticos. Washington argumentó que las firmas comerciales violaron la Ley de No Proliferación en Irán de 2000 -a la que luego se añadieron la RPDC (2006) y Siria (2005)-, cuyo objetivo es impedir que alguno de esos países supuestamente obtenga armas de destrucción masiva.

La sanción, que fue impuesta por un periodo de dos años y expirará en febrero de 2015, prohíbe a la administración de Estados Unidos desarrollar contactos con esas firmas e individuos.

La cancillería de China reclamó el levantamiento de sanciones impuestas contra la empresa militar Poly Technologies Inc, y advirtió que esas acciones pueden dañar las relaciones entre ambos países. Estados Unidos acusa a Poly Tecnologies Incorporated y a otras tres firmas chinas de la supuesta violación del Acta de no Proliferación con Irán, RPDC y Siria, pero no ofrece detalles ni prueba alguna de la presunta violación.

China “nunca ha ayudado a ningún país o región desarrollar armamentos prohibidos, ni ha exportado o prometido ventas o tecnología a naciones bajo sanciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”, expresó la vocera de la cancillería china Hua Chunying. “China está fuertemente molesta, se opone firmemente a esa acción y ya presentó su protesta a Estados Unidos”, manifestó Beijing y censuró al gobierno estadounidense por sancionar a las empresas chinas sin fundamento alguno.

* Periodista de la Redacción Asia de Prensa Latina.