Recientemente la prensa internacional ha indicado como “papables” a tres purpurados latinoamericanos: el argentino Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, nacido en Buenos Aires el 18 de noviembre de 1943; el Brasileño Joao Braz de Aviz, Prefecto de la Congregación para los Institutos de la Vida Consagrada y Las Sociedades de la Vida Apostólica, nacido el 24 de abril de 1947 en Mafra y Ruben Darío Salazar Gómes, Arzobispo Metropolitano de Bogotá, nacido el 22 de Septiembre de 1942, en la capital colombiana.

“El peso de América Latina en la Iglesia Católica es cada vez mayor y por esta razón puede aspirar al trono pontificio”, afirmó hace poco uno de los vaticanistas más influyentes de la Santa Sede. El llamado “continente de la esperanza” cuenta hoy con cerca de la mitad de los casi mil millones de católicos que existen en el mundo y tiene 19 cardenales sobre un total de 117.

Un rotativo de enorme tiraje escribió que la posibilidad de un papa latinoamericano es posible. “Los latinoamericanos realizan los primeros movimientos en la carrera a la elección” –dice- afirmando que “la batalla para suceder al papa se inició de manera abierta cuando católicos de Latinoamérica comenzaron a presionar para la elección del primer Pontífice de este continente”. Esta opción también toma fuerza entre los expertos vaticanistas, porque Sudamérica aporta casi la mitad del total de católicos del mundo.

Para los mayores vaticanistas italianos, el purpurado argentino Leonardo Sandri es uno de los mayores candidatos a suceder a Benedicto XVI. Hombre de gran cultura, Licenciado en Teología y doctorado en Derecho Canónico en la célebre universidad de los jesuitas: la Pontificia Gregoriana de Roma. Es también un hábil diplomático, durante su estadía en la capital italiana frecuentó la Pontificia Academia Diplomática de la Santa Sede, sirviendo en las nunciaturas apostólicas de Madagascar, Mauricios, México y Venezuela; fue también enviado como observador permanente de la Santa Sede ante la Organización de Estados Americanos (OEA). Administrador de la Casa Pontificia y Asesor de la Secretaría de Estado para asuntos Generales, anunció al mundo la muerte de Juan Pablo II el 2 de abril de 2005 desde la Plaza San Pedro en Roma.

Entre los cardenales italianos, es Angelo Scola, Arzobispo Metropolita de la Diócesis más grande de Italia, Milán, el que tiene más posibilidades de suceder a Benedicto XVI. Ha estudiado Filosofía en la Universidad del Sagrado Corazón de Milán y se ha doctorado en Teología en la Universidad de Friburgo. En 2002 fue nombrado Patriarca de Venecia y en Junio de 2008 Benedicto XVI lo escogió como sucesor del cardenal “progresista” Dionigi Tettamanzi, como Arzobispo de Milán.

En ocho años de Pontificado, Benedicto XVI ha nombrado 67 cardenales electores sobre un total de 117. El “quorum” para elegir al nuevo Pontífice es de dos tercios, es decir 78. Con la investidura de los nuevos 28 cardenales creados en los dos últimos consistorios de febrero y noviembre del pasado año, el Papa ha completado la renovación del Sacro Colegio de Cardenales y el próximo cónclave que deberá elegir al sucesor del actual Sumo Pontífice en la Capilla Sixtina, será indudablemente influenciado por Benedicto XVI, quien escogió la mayor parte de los 117 cardenales con derecho a voto.