Nunca más oportuno. El tema de la violencia contra la mujer ha llegado a colmar la resistencia de una sociedad que ha estado mirando a otro lado respecto a este tema. Bolivia con una sociedad patriarcal que no se quiere sacudir de su polvo dominante, ha mirado ahora con cara de “verdead pobrecitas las mujeres”.

Absurdo, hace muchos, muchos años las organizaciones femeninas plantearon una serie de acciones y todas han quedado en enunciado grandilocuentes de defensa de los derechos de la mujer sin poner plata allá donde se pone la ley.

Las leyes no funcionan por sí solas, es necesario ejecutarlas, es necesario informar, es necesario educar. Una sociedad que solo piensa que lo punitivo es lo que hace que la gente cambie es una sociedad primitiva. Los palos no hacen mejor a nadie.

De todas las leyes que ahora se mencionan ninguna realmente ataca el mal de raíz y es una sociedad educada en la diferencia y en la desigualdad de género. No es casual que incluso los que defienden las leyes que protegen a la mujer lo hace pensando que debes ser defendidas no por ser mujeres sino por ser esa especie de sexo débil que hay que reconocerlo.

Las voces se lanzan para hacer ruido sin mayor reflexión, la castración química como solución al crimen de la violación no es ni de lejos una solución es una especie de urticaria que con una rascadita se irá.

Poco a poco se avanza, pero en este caso lo poco a poco no funciona. Poco a poco lo único que se hace es perdurar una estructura patriarcal de poder. No en vano se lanza el grito al cielo, y se debería, por el asesinato de una periodista sin embargo se calla en muchas lenguas la violación hecha pública por una filtración del video de seguridad del salón de actos en Sucre. Y el vicepresidente dice que la ley es lenta y que solo un risible porcentaje de casos han sido sentenciados. ¿Es que acaban de enterarse de este hecho?

No solo la violencia contra las mujeres, es la violencia intrínseca en una estructura patriarcal y verticalista. Los jefes mandan los otros obedecen sino palo y bien hecho. Esta actitud tiene que cambiar.

Me sorprendí cuando vi el nuevo método de enseñanza para ser utilizado en este año académico. Sus ilustraciones son las mismas que mantienen el arquetipo de opresión de los roles genéricos. Una mujer por supuesto lavando ropa, el niño jugando. No se debería por lo menos preguntar a las mujeres agrupadas en un sinnúmero de organizaciones que darían una lección a todo el país si se les preguntara, más si de verdad se las hiciera partícipes de todos estos cambios.

La mejor manera de velar a las muertas, a las violadas, a las acosadas, es actuar cambiando las estructuras de poder patriarcal. La violencia no tiene cabida en una sociedad como la nuestra. No ahora NO nunca más.