Más de 200 mil mujeres son violadas cada año en Estados Unidos; 80% tiene menos de 30 años y 20% estudia en la universidad, reveló la organización no gubernamental Red contra los Abusos de Género (RAG). En 2012 las agresiones sexuales contra mujeres soldados dentro de las academias militares aumentaron 23% y la mitad de las uniformadas enviadas a Irak o Afganistán se declararon víctimas de acoso sexual.

Las cadenas de prensa norteamericanas amplifican noticias sobre violaciones sexuales en África, India, o México, pero no mencionan que en Estados Unidos se registra prácticamente una agresión sexual por cada minuto, configurando en una especie de pandemia nacional, alertó la RAG.

Un tercio de las agredidas tiene entre 17 y 19 años de edad y en alrededor del 85% de los casos está involucrado un pariente, novio, amigo o conocido de las víctimas. El acoso sexual en el ambiente académico entre los estudiantes es una rutina que parece afianzarse, sobre todo en las escuelas intermedia y secundaria, reportó el diario The New York Times.

Un estudio de la Asociación Americana de Mujeres Universitarias (AAUW) reveló que durante el último curso escolar, el 48% de los estudiantes en el país entre los grados séptimo y duodécimo sufrieron algún tipo de acoso. Las muchachas experimentan en mayor proporción esos ataques, a través de comentarios, chistes o gestos molestos de marcado carácter sexual y el 13% de ellas reportaron haber sido tocadas de manera inapropiada. Aunque el 44% se produce directamente, tres de cada 10 ataques ocurren a través de correos en Internet o mensajes de texto por celulares, alertó el rotativo.

Desde mediados de 2012 hemos visto casos alarmantes en Steubenville, Cleveland, Texas, Richmond, Nueva Orleans y Chicago, incluyendo en septiembre a una señora de 73 años en el Parque Central de Manhattan y una niña de cuatro años en Louisiana, precisó la RAG.

El 11 de junio de 2012 una mujer de 34 años sufrió severas quemaduras luego de que el padre de su hijo le rociara gasolina y prendiera fuego frente a un supermercado en el sur de Florida. El suceso ocurrió cuando la víctima esperaba en su auto para reunirse con el agresor, con quien comparte la custodia de un pequeño de cuatro años.

Roosevelt Mondesir, de 52 años, llegó en su vehículo sin el niño y empezó a rociar gasolina al auto y a la mujer, cuya identidad no fue difundida. Ella intentó huir, pero el hombre la persiguió con un cuchillo y luego le prendió fuego. Una cámara de video de vigilancia captó las imágenes de la agresión y a la víctima envuelta en llamas, gritando y corriendo por el estacionamiento. La Policía halló a Mondesir varias horas después en unos matorrales cerca del establecimiento. Fue acusado de intento de asesinato premeditado y también fue atendido por quemaduras en el Hospital Bethesda Memorial, en Boynton Beach, antes de ser llevado a la cárcel, reportó el diario The Miami Herald.

El 24 de julio un hombre armado hirió a siete personas en el casino Muckleshooten Seattle, ciudad del noroeste de Estados Unidos. El individuo de 42 años al descubrir en el referido club a “probablemente su esposa o su novia” con otro hombre, disparó contra los dos y cinco personas más, informó el diario digital Bellingham Herald. Dos días antes otro hombre armado se suicidó tras causar media docena de muertos y cuatro heridos en un cumpleaños en Texas, sur. La masacre comenzó como una disputa entre marido y mujer, indicaron los testigos al diario local The Dallas Morning News.

Por otro lado, el 18 de octubre un pistolero disparó su arma en un centro de belleza en Casselberry, a unos 15 kilómetros al noreste de la ciudad de Orlando, Florida, donde mató a cuatro mujeres y luego se suicidó. El atacante identificado como Bradford Baumet irrumpió en el salón con intenciones de matar a su ex novia Marcia Santiago. Las otras víctimas fueron Eugenia Marte, la empleada del salón de belleza Noelia González Brito, de 28 años, quien estaba embarazada, y la cliente Gladys Cabrera, de 52 años, vecina de Orlando.

Estos asesinatos se sumaron a una larga lista de acontecimientos vinculados con la violencia doméstica y suicidios acaecidos en la zona central del estado de Florida. Era la segunda vez en tres semanas que se producían hechos violentos contra mujeres perseguidas en sus centros de trabajo, informó el diario Orlando Sentinel.

El 24 de octubre fue ejecutado en Texas Bobby Lee Hines, asesino convicto por estrangular y acuchillar repetidamente a una mujer en su vivienda de Dallas hace 21 años. El reo de 40 años, mientras estaba con libertad condicional por robo de viviendas en octubre de 1991, asesinó de 18 puñaladas a Michelle Wendy Haupt, de 26 años, y después la estranguló. Haupt fue encontrada muerta en el suelo de su apartamento en Carrollton, al norte de Dallas.

Se multiplican los delitos sexuales en instituciones militares de EE.UU.

Las agresiones sexuales contra mujeres soldados aumentaron 23% dentro de las academias militares de Estados Unidos durante 2012. El número de denuncias pasó de 65 en 2011 hasta 80 el año pasado en la principal institución del Ejército (West Point) y en las escuelas de la Marina y la Fuerza Aérea, confirmó el Pentágono. La academia de la Fuerza Aérea registró el mayor incremento de irregularidades con figuras que van desde 33 hasta 52, mientras que en West Point las cifras pasaron de 10 a 15 de un año a otro.

Expertos del Pentágono comentaron que el número real en todas las ramas y unidades castrenses norteamericanas podría bordear los tres mil asaltos, ya que la gran mayoría de las víctimas se abstiene de denunciar a los agresores.Un informe oficial reconoció que decenas de mujeres cadetes de la Fuerza Aérea estadounidense fueron víctimas de ataques sexuales por sus entrenadores, el peor escándalo de ese tipo en la historia reciente de esa institución.

En julio de 2012 una investigación interna de la Fuerza Aérea condujo a la separación de sus cargos de 38 sargentos instructores, todos acusados por delitos de acoso sexual o coerción contra jóvenes reclutas. La mayoría de los militares inculpados pertenecían al 331 Escuadrón de Entrenamiento y debían reportarse a la base San Antonio Lackland o a la Academia de Colorado Springs.

La Fuerza Aérea confirmó que 23 entrenadores mantuvieron una conducta sexual inapropiada, que incluyó violaciones y hostigamiento contra sus subordinadas entre octubre de 2010 y junio de 2011. Al menos 13 muchachas fueron víctimas de ataques sexuales durante el período, incluyendo seis que acusaron al mismo instructor. Otras 26 fueron afectadas por alguna forma de intimidad física forzosa.

En una audiencia ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes el 23 de enero de 2013, el jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea general Mark Welsh reconoció que el escándalo sexual en la base militar de Lackland alcanzó niveles desproporcionados y afirmó que lo sucedido carece de una explicación justificable y no puede repetirse.

En 2012 unos 28 instructores de la Base de la Fuerza Aérea de Lackland, estado de Texas, fueron detenidos durante un proceso, en el que 54 mujeres reclutas se reportaron como víctimas de diferentes modalidades de acoso sexual. Cinco profesores del referido centro de entrenamiento han sido condenados por una corte marcial desde el verano pasado, en tanto otros siete casos serán presentados ante la justicia.

Según el Departamento de Asuntos de Veteranos, una encuesta anónima entre mujeres de los servicios armados que estuvieron en zonas de guerra mostró un incremento significativo de las conductas sexuales negativas contra ellas. La mitad de las enviadas a Irak o Afganistán fueron víctimas de acoso sexual y 23% de ellas dijeron haber sido violadas. Los resultados de la pesquisa superan con creces las quejas formales firmadas por las militares víctimas de acciones de ese tipo, informó el periódico digital Star and Stripes.

La pesquisa reveló que 47% de los atacantes eran oficiales de mayor graduación que ellas. Los delitos catalogados por el Departamento de Defensa en su mayoría se refieren a contactos físicos forzados, como revisiones arbitrarias de cavidades corporales, y a violaciones con intercambio de fluidos. Los instructores presionaban a las mujeres acerca de favores sexuales bajo la amenaza de perjudicar sus carreras o comprometer el futuro en el ejército si reportaban los hechos.

Un estudio del periódico Navy Times reveló que más de 20 altos oficiales de la Marina fueron expulsados del servicio el año pasado por mala conducta y comportamiento inadecuado. El tema tomó más fuerza el año pasado después de la renuncia del general retirado David Petraeus como director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), tras descubrirse que mantenía una relación extramarital con su biógrafa. Pero Petraus es apenas un ejemplo de la dudosa moralidad de los altos rangos de las Fuerzas Armadas estadounidenses.

El general Jeffrey A. Sinclair, vicejefe de las fuerzas de la 82 División Aerotransportada en Afganistán, enfrenta un proceso judicial por adulterio, conducta sexual impropia y sodomia, en sus relaciones con cinco mujeres. Hace poco el coronel James H. Johnson III, jefe de la 173 Brigada Aerotransportada, fue expulsado del Ejército, multado y degradado a teniente coronel -en retiro- después que fue declarado culpable de bigamia y fraude en una relación con una mujer iraquí, con cuya familia mantenía relaciones de negocios. En la Marina de Guerra, el almirante Charles M. Gaouette fue relevado de su jefatura en el grupo de ataque del portaaviones Stennis (CVN-74) cuando la agrupación naval estaba desplegada en Oriente Medio en misiones de combate, acusado de conducta inapropiada.

Casi 30% de los altos jefes militares de Estados Unidos despedidos en los últimos ocho años perdieron sus puestos por actitudes sexuales impropias, relacionadas con acoso, adulterio y otras transgresiones, señala un estudio publicado por el diario Stars and Stripes. La investigación destaca que los asaltos sexuales, la pornografía, las drogas y el alcoholismo constituyen un serio problema para los jefes del estamento castrense del país.

Un total de 18 generales y almirantes fueron despedidos en años recientes, y 10 de ellos perdieron sus trabajos debido a indisciplinas relacionadas con su conducta sexual y otros por problemas de adicción a las bebidas alcohólicas. Las cifras muestran que 255 jefes de diferentes grados fueron despedidos desde 2005, y 78 de ellos por conductas sexuales inapropiadas. Los datos reflejan solo los oficiales que estaban en la cadena de mando y no incluyen a varios centenares despedidos de cargos administrativos o posiciones similares.

En los últimos años también se han visto involucrados decenas de políticos y personajes de la vida pública, descarrilados en su vida profesional al emerger amoríos o conductas sexuales improcedentes. Se han registrado al menos 10 renuncias de senadores y representantes federales por iguales causas: los demócratas David Wu, Anthony Weiner, Erick Massa y Tim Mahoney. También aparecen en la lista los republicanos Chris Lee, Mark Souder, Tom Ganley, Vito Fossella, John Ensign y Larry Craig. Un caso sonado fue el del ex gobernador de Nueva York Eliot Spitzer, quien dimitió en marzo de 2008 luego de publicarse su asiduidad a un “servicio de compañía” que acordaba citas con prostitutas, recuerda la periodista de Prensa Latina Deisy Francis Mexidor.

Según la RAG y otras organizaciones defensoras de los derechos humanos, la estructura social estadounidense está siendo golpeada por una excesiva violencia sexual y la degradación de los valores cívicos, por lo que es tiempo de que autoridades alisten programas para contrarrestar las estadísticas negativas.

Con reportes de la corresponsalía de Prensa Latina en Washington.