Port Moresby, Túnez y Canberra (PL).- En septiembre de 2012 una mujer tunecina arrestada por “atentar contra el pudor” fue ultrajada sexualmente por dos policías en presencia de su novio. En febrero de 2013 una mujer de 22 años acusada de practicar la brujería fue quemada viva frente a su familia en Papua Nueva Guinea.

El 3 de septiembre de 2012 dos jóvenes fueron arrestados por tres policías en Túnez, acusados de “atentar contra la moral en la vía pública”. La pareja fue conducida a un lugar desértico donde dos integrantes de la patrulla sometieron a la joven a abusos sexuales mientras el tercero tenía maniatado a su prometido al que exigió 300 dinares (unos 200 dólares) para liberarlos.

El caso provocó una ola de protestas cuando la víctima, una mujer de 27 años, acudió a las autoridades para denunciar la agresión. Los dos policías agresores la acusaron de indecencia y su argumento fue aceptado por empleados judiciales, según la abogada de la víctima Dalila Ben Sadoc. Numerosas organizaciones civiles y defensoras de los derechos humanos se movilizaron en todo el país y en otras regiones para criticar la actuación de la justicia local y solidarizarse con la víctima, cuyo nombre no fue revelado.

La repercusión del hecho fue tal que el presidente tunecino Mohamed Moncief Marzouki recibió a la víctima, le ofreció excusas y le aseguró que se haría justicia. El hecho es uno de una serie de casos de abusos de gendarmes de las organizaciones islamistas, empeñados en imponer cánones de conducta rígidos, inusuales en ese país del norte de África. Miembros de partidos laicos criticaron al gobierno por tolerar los excesos de los islamistas, incluida la muerte a golpes de miembros de la dirección de un partido laico al que acusaron de ser partidario del ex presidente Zine El Abidine ben Alí.

El 30 de noviembre de 2012 la joven tunecina violada por los policías fue exonerada por el juez Mohamed Miftah de los cargos de indecencia que pesaban sobre ella. La causa fue sobreseída y sus dos violadores enfrentan ahora acusaciones de violación sexual mientras el tercero será acusado de corrupción.

La decisión del juez Miftah, quien puso además al novio en libertad sin cargos, siguió a la intensa conmoción provocada por esos hechos en la sociedad tunecina y en la comunidad internacional. Los demandantes centraron sus protestas en el cinismo y la doble moral de los agentes y también de los juristas que decretaron el arresto de la joven y su novio, al presentarlos como acusados y no como víctimas.

Presunta hechicera torturada y asesinada en Papua Nueva Guinea

En la primera semana de febrero de este año una mujer de 22 años de edad murió quemada en Papua Nueva Guinea, después de ser torturada por una multitud que la acusaba de practicar la hechicería. Ese país, independiente desde 1975, ocupa la parte oriental de la isla de igual nombre y tiene una población superior a los seis millones de habitantes, y numerosos grupos étnicos que hablan 820 lenguas.

Madre de un niño de seis años y de una niña de ocho meses de edad, Kepari Leniata, la víctima, admitió que había influido en la muerte de un menor que falleció con dolores de estómago y de pecho en un hospital de la ciudad de Mount Hagen, informó Channel News Asia.

Los verdugos de Kepari, entre ellos escolares, rompieron las ropas de la occisa, la marcaron con hierro al rojo vivo, salpicaron con gasolina y luego prendieron fuego a su cuerpo junto a un montón de escombros cubierto por neumáticos. Medios locales de prensa se hicieron eco de la terrible acción cometida en la ciudad de Mount Hagen, de más de 100 mil habitantes y la tercera del país.

La policía no pudo evitar la acción criminal al ser superada en número por una concentración de vecinos. Un grupo bomberos que se presentó en el lugar tampoco pudo hacer nada y huyó ante la ira de la muchedumbre.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas condenó la tortura y muerte de la joven, acusada de presuntos actos de brujería sin apoyo jurídico alguno, quien fue quemada viva incluso frente a miembros de su familia y su hijo. “Instamos al gobierno a que ponga fin a estos crímenes y lleve a los ejecutores a la justicia por medio de una investigación exhaustiva, inmediata e imparcial”, demandó la entidad internacional.

Muchos habitantes de Papúa Nueva Guinea creen en la superchería y según datos publicados en diarios locales como The National, desde 2009 se incrementaron los hechos barbáricos de ese tipo, mientras no se decide a nivel gubernamental aplicar con rigor una ley al respecto. En 1971 el gobierno introdujo una ley contra la práctica de la brujería, aunque ahora hay quienes pretenden revocarla por el destape de ataques dirigidos a presuntos hechiceros, durante los cuales han muerto muchos inocentes. El obispo David Piso denunció esos asesinatos y exhortó al gobierno a imponer una legislación que atenúe ese tipo de barbarie.

La policía local arrestó el año pasado a decenas de personas que siguiendo las orientaciones de un culto caníbal, mataron a por lo menos siete personas, se comieron sus cerebros crudos e hicieron sopa con los penes de las víctimas. En 2011 vecinos acudieron a los gritos de un bebé cuando el padre se comía a su propio hijo recién nacido durante una ceremonia de iniciación de brujería, mientras que en 2009 a un hombre lo desnudaron, amordazaron y quemaron vivo también en Mount Hagen, en un hecho relacionado con prácticas hechiceras.