(CUBARTE).- La estrecha relación entre las Industrias Culturales y las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) es un rasgo fundamental de nuestra época. Lo que comenzó por la Música, pionera en estos avatares y motor fundamental aún de los principales cambios, no se limita a esta manifestación. Industrias Culturales como el Libro y el Cine y Video también tienen una estrecha relación con las TIC, donde de manera biunívoca se retroalimentan y desarrollan cambiando incluso hábitos y costumbres asociadas al comportamiento y la cultura del hombre.

En todos los casos, los vínculos con las TIC comenzaron desde los procesos de producción. Quizás en el tema del Libro nos sea mucho más evidente, aunque es aplicable a las otras manifestaciones.

Sin embargo, en el acápite del audiovisual si bien su interrelación con las TIC comenzó también por la producción, la aceptación dentro de todos los sectores no fue la misma. Si bien los creadores de materiales en video —y en particular la Televisión—, pusieron buena cara a los “recién llegados”, el poderoso cine se refugiaba detrás del celuloide con una defensa a toda costa y todo costo.

La industria cinematográfica enfrentaría una resistencia similar a la música, que provocaría una división que separaría el cine del video a partir del soporte y la forma de producir cada material.

Cine o video

Realmente esta división es anterior a la entrada de las TIC en el mundo de las imágenes en movimiento. Desde que apareció la posibilidad de grabar imágenes en una cinta magnetofónica, comenzó la separación entre lo que se llevaba al celuloide y lo que terminaba en una cinta. La razón fundamental la marcaba la calidad del producto final. Los fotogramas de un celuloide —a razón de 24 cuadros por segundo—, mostraban una imagen muy vívida y precisa de la realidad; mientras las cintas no necesitaban más de 400 líneas por cuadro para poderse visualizar en un televisor que a lo sumo admitía 525 o 625 líneas (según la norma de trasmisión), pero no pudiendo ampliarse a grandes pantallas sin provocar una proyección de baja calidad. Una tecnología se orientaba a la trasmisión en salas de proyección y la otra a los equipos de televisión.

Pero fue en el video, precisamente, donde tuvo la primera incursión el uso de las TIC. El proceso de edición, y en general toda la post-producción, se convertía en una suerte de corta y pega cintas en el que mucho influía la habilidad del especialista, pero también la forma y el orden en que se habían tomado las escenas. Así llega la edición no lineal, donde lo filmado era posible revisarlo cuadro a cuadro haciendo cambios incluso a este nivel. Esto no solo cambió la forma de editar lo filmado sino que permitió incorporar al video imágenes y otros materiales no filmados como fotos, textos, sonido, etc.

Inicialmente las limitaciones de las computadoras no permitían hacer trabajos con calidad. Hubo que rebajar la cantidad de cuadros por segundo, ir probando diferentes CODEC (algoritmo de compresión y descompresión de las imágenes pera reducir su tamaño), jugar con las tasas de transferencia de los datos a la hora de reproducir la grabación, cambiar la resolución de la pantalla (cantidad de puntos por la horizontal y la vertical) y esto hacía que se alejara del cine y el celuloide.

Las computadoras fueron mejorando sus capacidades de procesamiento y almacenamiento y las bondades de la edición no lineal siguieron creciendo. Se comercializaban múltiples programas para la edición y también efectos y transformaciones a aplicarles a secuencias de video. La industria del software comenzaba a acercarse a las necesidades de la edición de audiovisuales. Compañías como Pinnacle, Microsoft o Adobe ganaron prestigio por los productos que hacían para este fin.

El mundo del celuloide comenzó a ceder. Digitalizaron las grabaciones, editaron no lineal y volvieron a llevar la copia final a celuloide. Aún la calidad del video en digital no alcanzaba los parámetros del cine tradicional.

Sería muy largo describir cada uno de los cambios que tuvieron lugar, pero el final ya lo conocemos: el mundo del cine pasó a ser digital, incluyendo las cámaras y equipos de grabación, la forma de almacenar lo grabado y todo el proceso de post-producción incluyendo la copia final del material.

Los costos y la economía influyeron notablemente en este cambio, aunque también los resultados alcanzados en materias como los efectos especiales, las facilidades para el montaje de fondos, imágenes generadas en las computadoras, el tratamiento de la banda sonora (recordar que ya la industria de la música había cambiado en este sentido a favor de lo digital), entre otros muchos.

Si bien esto ha permitido socializar y democratizar el acceso a los medios necesarios para la producción audiovisual, debemos recordar que la brecha digital existe y no todos tenemos acceso a las computadoras capaces de generar (render) en tiempos relativamente cortos los materiales con todos los cambios hechos, o podemos contar con los programas especializados para poder lograr la calidad que vemos en las superproducciones de Hollywood.

No dejó de influir en todo este proceso Internet y su papel como distribuidora de materiales audiovisuales; pero de esto hablaremos mejor cuando nos refiramos al consumo.

Si cambia la producción, cambia todo lo demás

La experiencia práctica de la música y el libro, donde cambió la forma de producir y con ello también la forma de distribución y consumo, se repitió en este caso; aunque no fue una consecuencia directa, sino más bien fueron procesos que se movieron de forma paralela.

Ya en la década del 90 había sido creado el DVD y la variante que lo antecedió, el VCD (grabación de materiales audiovisuales en un CD tradicional) que había inundado el mundo, especialmente los mercados asiáticos. Finalmente ambos formatos de grabación de las imágenes podían ser leídos por un programa en una computadora y comenzó así a generarse un consumo a través de esta vía. Influyó también en ello el auge de los 90 en la creación de multimedias en CD o DVD que incluían este tipo de archivo.

El DVD mejoró la calidad de sus grabaciones pasando del formato MPEG-1 a MPEG-2. Cadenas de tiendas como Blockbusters cambiaron sus estantes de cintas de video VHS por cajas con DVD. Pero la muerte de estos servicios estaba casi anunciada al nacer.

Como si esto no bastara para reforzar el consumo a través de computadoras, la popularidad del formato MP3 y la masiva aparición de equipos portátiles para su reproducción forzó la aparición de nuevos formatos más comprimidos para ver en estos soportes, apareciendo el MP4, una suerte de formato MP3 que incorporaba imagen en movimiento. La masificación de los teléfonos móviles le puso el cuño a esta tendencia, incluyendo la aparición de más y más formatos de grabación adaptados a las nuevas necesidades.

Mencionamos el papel de Internet en este proceso y casi que se puede escribir un artículo solo de ello, pero hagamos un rápido paseo por este mundo de las redes.

El mismo problema por el que pasó la música con la descarga ilegal de archivos a través de los sistemas “punto a punto” (P2P) lo tuvo y tienen los materiales audiovisuales. Aún están activos servicios “Bit To Rent” donde las personas comparten voluntariamente los archivos que tienen en sus computadoras personales. Hay una suerte de buscadores o directorios que hacen las veces de índice o guía para encontrar lo que se desea y después, mediante programas preparados para ello, se descargan los archivos originales de algunas de las computadoras declaradas en esta red. Incluso, si la computadora de donde empezamos a descargarlo se apaga por alguna razón, el sistema sabe en qué otra computadora está el mismo archivo y continúa la descarga por donde iba, pero ahora leyendo desde el otro lugar.

Al no existir una legislación similar al respecto en todos los países del mundo, el tema se convierte en algo ingobernable, casi con vida propia. Esto sin duda es algo que fomentó el consumo de materiales audiovisuales a través de medios informáticos.

El video bajo demanda

Pero el cambio más significativo de las redes al mundo audiovisual estaba por llegar. En el 2005 aparece en Internet el sitio Youtube, fundado en febrero de ese año por Chad Hurley, Steve Chen y Jawed Karim, trabajadores de PayPal, un sistema para el cobro de diferentes servicios a través de Internet utilizando las facilidades de las tarjetas de crédito. En la red ya había espacios para subir libremente una foto y compartirla, un texto o música, pero no un video. Esto requería un servidor capaz de reproducir el material en línea, incluso por varias personas a la vez. Dicen que esta fue la razón que motivó a aquellos que lo crearon, cuando tuvieron necesidad de poner el video de una fiesta para que otros amigos pudieran verlo. Comenzaron las personas de cualquier parte del mundo a hacer lo mismo (recordemos la socialización de los medios para grabar y su abaratamiento en términos económicos) y pronto se convirtió en una suerte de hobbie.

Ya en diciembre de 2005 el sitio tenía más de 50 millones de visualizaciones en el día, y a finales del 2006 es comprada en 1650 millones por el emporio Google, ya con cifras de más de 60 mil videos subidos por día y más de 70 millones de visitantes en el mes.

No por gusto empresas como Time Warner y Sequoia Capitol invirtieron más de 8 millones USD en el proyecto por esos años. Se firman acuerdos con Hollywood, Disney, ABC y ESPN aunque el negocio daba (y sigue dando) pérdidas. En el 2010 aparece Youtube Rentals y empiezan a probar el sistema abriendo el servicio poco a poco por países (EE.UU., Reino Unido, Alemania, etc.).

Hoy ya es natural que trasmitan eventos deportivos en vivo, tienes webcams conectadas el sistema 24 horas al día mostrando todo lo que sucede en diferentes partes del mundo, han hecho trasmisiones desde estaciones espaciales en el espacio exterior, se han adaptado a cuanto equipo ha incorporado la capacidad de conectarse a Internet. Para algunos materiales como los videoclips musicales, si no están en YouTube es como si no existieran. Pero además, la inmediatez que se ha logrado al poder cualquier persona con una cámara, incluso no profesional, una webcam o un teléfono móvil grabar cualquier cosa que esté sucediendo y ponerla a disposición de todos en Youtube ha cambiado incluso la forma de consumir información y acceder a los medios.

Ya hoy anuncian su adaptación a los materiales de alta definición, incluyendo los llamados 4k por la resolución o tamaño de la imagen.

Por supuesto que la competencia no se hizo esperar y aparecieron servicios similares, incluso más orientados al cine, como NetFlix que se anuncian con el siguiente texto “Ilimitado número de películas y episodios de Televisión instantáneamente sobre Internet. Obsérvalo de forma instantánea en tu PC, tu TV, tu consola de juegos u otros dispositivos”.

Definitivamente es un cambio radical en la forma de distribuir y consumir materiales audiovisuales. Si algo mejor ha tenido en relación con la música es que los espacios más populares no están en manos de las personas naturales sino en los nuevos actores de la propia industria, la que se ha visto forzada a la descarga gratuita de forma legal sin poder acusar de ello a la piratería.

La industria y su mercado

Ya hemos visto como cambió la industria a la hora de producir y como ha ido cambiando la distribución y el consumo. Se han hecho algunos intentos de sustituir al DVD con formatos de mayor calidad como el Blue Ray, pero otra vez son tecnologías que han surgido con su fecha de vencimiento prefijada. Ya ni siquiera las computadoras en el mundo se distribuyen de forma masiva con lectores o grabadores de DVD. Si Ud. quiere uno tiene que pedirlo adicionalmente y la venta de reproductores de DVD, en países del primer mundo, ha disminuido alcanzando cifras ínfimas.

Sin embargo, coexiste todo lo antes señalado con un mercado tradicional de exhibición en salas de películas y otros materiales audiovisuales. Las salas de cine se transformaron completamente tanto en tamaño como en su equipamiento y aunque el número de asistentes a nivel mundial ha disminuido considerablemente, no han desaparecido. En nuestro país aún eventos como el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano movilizan todavía a decenas de miles de personas hacia las salas de presentación.

Otro dato interesante es que a escala mundial los ingresos de esta industria no bajaron tanto como los de la industria musical, si bien tienen un alto nivel de concentración (similar al de la música) en un grupo de empresas trasnacionales que controlan el mercado.

Pienso que la industria tiene que adaptar su producción hacia los nuevos mecanismos de distribución y formas de consumo, especialmente en los países del tercer mundo más afectados por la brecha digital y por la monopolización del mercado, como ya hemos mencionados.

Y debemos entender que lo digital llegó para quedarse. El concepto de Industrias Creativas como una formulación más amplia que Industrias Culturales y que entre otras cosas incluyen las TIC en toda su amplitud, es plenamente aplicable en el caso de la Industria del Cine y el Audiovisual en general. Un editor hoy es alguien versado en el manejo de computadoras y programas informáticos para poder sacar provecho de los mismos en función de su trabajo. Lo mismo sucede con varias especialidades, además de todo lo que tiene que ver con la música y el sonido, que como ya hemos comentado en otros trabajos, fue la pionera en estos cambios.

A manera de conclusiones

Con este trabajo pongo fin a una serie de textos dedicados a comentar sobre los nuevos enfoques en relación con las industrias culturales e industrias creativas y el papel de las TIC en todo ello, en particular en las industrias del libro, la música y el cine.

Si bien es cierto que en todos los casos generó la aparición de nuevos actores, también es verdad que en ningún caso estos son de países pobres o en desarrollo. Las brechas tecnológicas y digitales existen y se amplían. Por tanto solo nos queda adaptar nuestros mecanismos de producción, distribución y consumo a las nuevas formas y de la manera más rápida y menos traumática posible, sacando provecho de sus bondades.

En mucho ayudarán las estrategias de integración y relaciones bilaterales de los países del Sur, no solo en lo relativo a la tecnología y el mercado, sino en el establecimiento de patrones éticos que defiendan nuestra forma de pensar y hacer en relación con nuestros pueblos, bien alejado del feroz mercado a toda costa y todo costo.

La carrera no ha terminado y todo sigue cambiando de manera acelerada. La entrada de la alta definición en la TV volverá a generar cambios significativos en las industrias culturales. Las TIC volverán a adaptarse a las nuevas condiciones y arrastrarán a las industrias creativas a su uso. No queda otra que aprender, proyectar y adaptarse cuanto antes a las nuevas condiciones, oponerse solo retarda nuestra transformación.

* Director del periódico Cubarte.