Roma y Ciudad del Vaticano (PL y Bolpress).- Aunque el mismo Benedicto XVI ha dicho claramente que en los últimos meses se dio cuenta de no tener el vigor necesario para continuar como jefe máximo de la Iglesia Católica, ninguna enfermedad en curso influyó en su decisión de renunciar al ministerio de Obispo de Roma, aseguró el portavoz del Vaticano Federico Lombardi, tras recordar que el Sumo Pontífice ya había considerado la posibilidad de dimitir en una reciente entrevista con Peter Seewald.

En pleno consistorio para la canonización de los mártires de Otranto, el Papa anunció personalmente su decisión de dejar el pontificado el 28 de febrero. El primer alemán jefe del Vaticano en casi cinco siglos asumió las riendas de la iglesia católica el 19 de abril de 2005, en sustitución del fallecido papa polaco Karol Wojtyla (Juan Pablo II). Ambos fueron los únicos de 10 dirigentes de la Santa Sede en el siglo XX que no fueron italianos.

Durante su pontificado, Benedicto XVI realizó una férrea defensa de la ortodoxia católica y trató de reconciliar al mundo de la fe y de la razón en una Iglesia marcada por escándalos, como el de la pedofilia. Las revelaciones y denuncias en numerosos países contra religiosos por haber cometido durante décadas abusos sexuales a menores lo llevaron en varias ocasiones a pedir un perdón público a las víctimas.

En un viaje realizado a Portugal en mayo de 2010, reconoció que la mayor persecución para la Iglesia no venía de sus enemigos externos sino de sus propios pecados y prometió que los culpables responderían ante Dios y la justicia ordinaria. Debió afrontar otro escándalo en 2012, cuando las filtraciones de documentos confidenciales llevaron al arresto de su propio mayordomo, Paolo Gabriele, en un caso sintomático de las luchas intestinas en la Curia, que recibió el nombre mediático de Vatileaks.

Cuestionado por sus detractores debido a su membresía a las Juventudes Hitleristas, en varias ocasiones, como cardenal y como Sumo Pontífice, denunció la inhumanidad del régimen nazi y destacó el carácter involuntario de su afiliación juvenil.

En el ejercicio de su papado, Benedicto XVI rehusó cualquier modificación a las posturas tradicionales de la Iglesia en materia de aborto, eutanasia, divorcio u homosexualidad, si bien admitió el uso del preservativo, en casos específicos, para evitar la propagación del sida.

De acuerdo con Lombardi, el Sumo Pontífice no renunció por razones de salud o por las dificultades de su papado. El vocero apuntó que Benedicto XVI tiene casi 86 años, -los cumple el 16 de abril próximo-, y es normal que en personas de esa edad se produzca una disminución de las fuerzas físicas. En los últimos meses ha visto un declive en el vigor, tanto de su cuerpo como de su espíritu, explicó Lombardi a la prensa.

El padre Lombardi recordó que la renuncia de un Papa está prevista en el Código de Derecho Canónico, que establece que para que sea válida es necesario que sea libre, y no tiene que ser aceptada por nadie. El vocero del Vaticano destacó que el Papa tomó la decisión en posesión de sus plenas facultades mentales y en plena libertad, por lo que merece el máximo respeto.

Lombardi recordó que la declaración del Papa es coherente con lo que él mismo había declarado a Peter Seewald en el libro-entrevista “Luz del mundo”, en el que hay dos preguntas precisas que se refieren a la hipótesis de dimisión. “Seewald planteaba, en la primera de ellas, si, en el caso de situaciones difíciles, éstas pesaban sobre el pontificado en curso y si el Papa había pensado dimitir. La respuesta fue: ‘Cuando el peligro es grande no se puede escapar, por eso, seguramente, éste no es momento de dimitir’ (la referencia era a la cuestión de los abusos etc.). En momentos como éstos es cuando hay que resistir y superar la situación difícil. Esto es lo que pienso. Se puede dimitir en un momento de serenidad o cuando, simplemente, no se tienen fuerzas. Pero no se puede escapar en el momento del peligro y decir ‘que se ocupe otro’. Por lo tanto, el Papa decía que las dificultades no eran para él un motivo para dimitir, sino al contrario, para no dimitir”.

“La segunda pregunta de Seewald: ‘¿Entonces, se puede imaginar una situación en la que piense que es oportuno que un Papa dimita?’. La respuesta del Papa fue: ‘Cuando un Papa alcanza la clara conciencia de que ya no es física, mental y espiritualmente capaz de llevar a cabo su encargo, entonces tiene en algunas circunstancias el derecho, y hasta el deber, de dimitir’”, citó el vocero del Vaticano.

La renuncia de Benedicto XVI conmociona al mundo

La renuncia del Papa Benedicto XVI provocó numerosas reacciones entre los gobiernos y entes eclesiales de todo el mundo, y la sorpresa parece ser el denominador común. “Nos tomó a todos por sorpresa”, aseguró el portavoz del Vaticano Federico Lombardi, en una señal de que incluso sus asesores más cercanos desconocían su postura.

“Como un rayo caído de un cielo sereno resonó en este tribunal su conmovido anuncio”, le dijo emocionado el cardenal Angelo Sodano, decano del Colegio Cardenalicio, a Benedicto XVI y agradeció por “el luminoso pontificado de Joseph Ratzinger, cumplido con tanto amor y con tanta humildad…”. [1]

Según el diario italiano Il Giornale, las autoridades religiosas de todo el mundo recibieron con conmoción la renuncia del Sumo Pontífice. El nuevo arzobispo de Canterbury y primado de la Iglesia anglicana Justin Welby dijo haber conocido con gran pesar el anuncio de la renuncia, pero aseguró que entendía totalmente su decisión. Yona Metzger, el Gran Rabino Ashkenazí de Israel, habló de un papado que marcó las mejores relaciones entre la Iglesia y el rabinato y expresó su aspiración de que continúen así.

El portavoz de la iglesia católica en Egipto, padre Rafiq Greish, consideró que la renuncia constituye un ejemplo para aquellas personas que se sientan incapaces de cumplir sus funciones religiosas o seculares. El sacerdote egipcio se declaró “incapaz de predecir si habrá un Papa de fuera de Europa. Esta no es una conversación que importe. Hay 120 cardenales con derecho al voto. Son ellos quienes decidirán”.

La Conferencia de Obispos católicos de Rusia percibió con normalidad la renuncia de Benedicto XVI. El secretario general de la conferencia episcopal Igor Kovalevski calificó de agitación el manejo mediático alrededor de la dimisión, y describió a Benedicto XVI como un pontífice de alta cultura teológica, brillante orador, cuyos libros profundos incluso los no cristianos pueden hallar muchas cosas interesantes. Lo tachó además de hombre con una elevada humildad y profunda espiritualidad. Durante su gobierno, subrayó, en Rusia ocurrió una mejoría en las relaciones de las iglesias católica y Ortodoxa. (Rossia 24)

El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) Antonio María Rouco agradeció a Benedicto XVI por su labor durante los últimos ocho años al frente de la Iglesia Católica y expresó en nombre de la CEE su “profunda gratitud por el impagable servicio prestado a la Santa Iglesia en estos intensos años de pontificado”. “Estamos afectados y como huérfanos por esta decisión que nos llena de pena, pues nos sentíamos seguros e iluminados por su riquísimo magisterio y por su cercanía paternal”, subrayó en una rueda de prensa el también arzobispo de Madrid.

En Latinoamérica, la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) consideró como una señal de humildad y grandeza la decisión de Benedicto XVI y acogió con amor filial las razones presentadas por Su Santidad. Su corto periodo fue suficiente para ayudar a la Iglesia a intensificar la búsqueda de la unidad de los cristianos y religiosos, a través de un eficaz diálogo ecuménico e inter-religioso, manifestaron en un comunicado los obispos brasileros.

En Venezuela, el párroco de la iglesia San Francisco de Caracas Numa Molina destacó que las decisiones tomadas por Benedicto XVI fueron controvertidas y evaluó que la decisión abrirá espacios para que las nuevas generaciones de cardenales se postulen y reemplacen al Papa. (Telesur) El padre Bruno Renaud, entrevistado por Venezolana de Televisión, aseguró que la dimisión papal representa para la Iglesia católica un gran momento de reflexión, de teología, y de hacerse muchas preguntas, tomando en cuenta las pugnas intestinas existentes en la cúpula religiosa entre las tendencias conservadoras y progresistas del catolicismo.

Figuras de la Iglesia católica en Costa Rica manifestaron sorpresa por la renuncia del Papa Benedicto XVI. El sacerdote Glen Gómez, vocero de la arquidiócesis de San José, dijo en un videochat al diario digital Nación.com que es entendible, coherente y legítima la renuncia del Papa. Recordó que le tocó heredar una Iglesia en una circunstancia específica, que se había acostumbrado al gobierno de Juan Pablo II, que era muy carismático, y Benedicto XVI es un papa más académico.

Como un acto valiente y humilde describió el arzobispo metropolitano de San Juan, Puerto Rico, monseñor Roberto González Nieves, la renuncia de Benedicto XVI. “La decisión del Santo Pontífice es un acto de mucha valentía, humildad y refleja gran libertad interior y conciencia histórica, una actitud más espiritual, más realista”, dijo.

El monseñor puertorriqueño Efraín Rodríguez dijo a la agencia Inter News Service que la Iglesia católica “no actúa en el vacío… Es una renuncia inesperadamente esperada”, al considerar que cuando se produjo la elección del cardenal alemán Joseph Ratzinger para sustituir a Juan Pablo II en abril de 2005 se hizo de modo transitorio. Expresó que después de un papado tan intenso como el de Juan Pablo II, con una dimensión verdaderamente mundial por los múltiples viajes que realizó, el Vaticano “quería bajar el diapasón” y eligió al cardenal Ratzinger, primer papa que dimite en 598 años, después de Gregorio XII en 1415.

“La Iglesia de Juan Pablo II fue tan mundial, tan intensa, que con la elección de Benedicto XVI se decidió esperar que los cardenales jóvenes maduraran. Esto se repite en la historia, cuando murió Pío XII (en 1958) con Juan XXIII (fallecido en 1963), para mantener a la Iglesia corriendo con los planes formales”, mencionó el prelado católico boricua.

La renuncia del Papa Benedicto XVI es una gran sorpresa y, al mismo tiempo una invaluable lección de humildad, afirmó el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana. El Santo Padre rompe una vez más los patrones y no teme anunciar al mundo que está débil y cansado para continuar la gran responsabilidad de gobernar la Iglesia Católica, subraya un comunicado divulgado por el Arzobispado de La Habana.

De valiente y determinada calificó el Arzobispo de Guatemala Oscar Julio Vian la dimisión de Benedicto XVI: “Me parece que este es un acto de profundo amor a la iglesia y de coherencia total a su ministerio”. Por su parte, Bernabé de Jesús Sagastume, de la Conferencia Episcopal de Guatemala, manifestó sorpresa por la abdicación y recordó que fue un papado muy duro por los problemas de los escándalos desatados a lo interno de la Iglesia católica.

El cardenal hondureño Oscar Andrés Rodríguez consideró responsable y valerosa la decisión del Papa. El máximo jerarca de la Iglesia Católica hondureña confesó haber sido sorprendido por la renuncia, pero dijo comprender que es un ser humano que ha sentido su fragilidad desde hace algunos meses. Él sabía que no tenía suficiente fuerza para continuar esa tarea que es un trabajo incansable y me parece una decisión humana y de fe, apuntó conmovido Rodríguez.

El secretario general del Episcopado Mexicano monseñor Eugenio Lira reconoció la honestidad y la humildad del Papa Benedicto XVI y expresó que su decisión “fortalece la fe”. En la misma línea, la Conferencia Episcopal Argentina, que preside monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, pidió a los argentinos dar gracias a Dios “por su magisterio, sus escritos, sus catequesis, su profunda sabiduría, su testimonio de oración y contemplación, y su coraje y valentía para conducir a la Iglesia ‘en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe’, tal como él mismo lo describe”.

El arzobispo de Santiago de Chile Ricardo Ezzati consideró un acto de “mucha generosidad y humildad” la decisión del Papa Benedicto XVI: “Se fue cansado por su edad y por el peso que significa llevar a la Iglesia adelante”. Señaló que la postura del sumo pontífice es un gesto muy valiente, y dijo sentirse muy agradecido de los ocho años del ministerio de Benedicto XVI, en que regaló no solo su sabiduría, sino también el testimonio de su fortaleza.

Por su parte, los líderes de la Unión Europea (UE) manifestaron su profundo respeto por la decisión del Papa Benedicto XVI, en especial porque no se corresponde con la tradición, dijo en un breve comunicado el presidente del Consejo Europeo Herman Van Rompuy. El presidente de la Comisión Europea José Manuel Durao Barroso expresó su respeto hacia la obra realizada por Benedicto XVI y su apoyo incansable a la defensa de los valores ecuménicos, como la paz y los derechos humanos.

El presidente francés François Hollande declaró que la decisión del Papa Benedicto XVI debe ser respetada: “Es una decisión humana y ligada a una voluntad que debe ser respetada”, dijo y no quiso hacer ningún otro comentario. Estoy muy sorprendido por esta noticia inesperada, expresó el primer ministro italiano Mario Monti, y dijo no estar en condiciones de hacer comentarios sobre tan importante y profunda noticia, ante la interrogante sobre cómo serán a partir de ahora las relaciones entre el Estado italiano y el Vaticano.

La canciller alemana Angela Merkel expresó su gran respeto por la difícil decisión de Benedicto XVI y lo calificó como uno de los teólogos más importantes de nuestro tiempo. El primer ministro británico David Cameron afirmó que millones de personas echarán de menos al Papa como líder espiritual, pues trabajó incansablemente para reforzar las relaciones del Reino Unido con la Santa Sede.

El secretario general de Naciones Unidas Ban Ki-moon expresó su esperanza en que la sabiduría demostrada por Benedicto XVI durante su pontificado sirva de legado para continuar la construcción del diálogo y la tolerancia. También resaltó su labor frente a los desafíos globales, como la disminución de la pobreza y el hambre y la promoción de los derechos humanos y la paz.

El rey Juan Carlos I manifestó su reconocimiento a la labor y la entrega del Papa renunciante y valoró la especial relación que mantuvo con España, reflejada en sus “tres memorables visitas”. El monarca transmitió al Sumo Pontífice sus mejores deseos en la nueva etapa personal y de apostolado que comienza a partir del mes de marzo.

Próximas acciones

El padre Federico Lombardi admitió que la dimisión del Papa es una situación del todo inédita, pues la última renuncia de un pontífice ocurrió muchos siglos atrás. La sede de San Pedro quedará vacante el próximo 28 de febrero y a partir de este momento la cuestión será irreversible, según establece el código canónico.

La Sede Vacante, es decir el tiempo que transcurre desde que un Papa fallece o renuncia hasta que se elige al sucesor, comenzará el 28 de febrero de 2013 a las ocho de la tarde de Roma, según anunció el propio Pontífice en su carta de renuncia. En ese momento, Benedicto XVI se trasladará a la residencia de los papas de Castelgandolfo, a una treintena de kilómetros al sur de Roma.

Durante el tiempo de Sede Vacante se realizarán obras de acondicionamiento del apartamento papal. Una vez que el cónclave haya elegido nuevo Pontífice, Benedicto XVI tiene previsto pasar el resto de sus días en un monasterio de monjas de clausura dentro del Vaticano.

El sustituto del renunciante Papa Benedicto XVI podría ser elegido para las fiestas de Pascuas del próximo 31 de marzo, informó Lambardi. Fuentes al tanto de los temas de la iglesia católica latina mencionan con insistencia la necesidad de que el próximo Obispo de Roma sea de Latinoamérica, un área en la cual reside el 42% de los 1.200 millones de creyentes que practican esa fe.

Nota:

[1] Éstas fueron las palabras del cardenal Sodano pronunciadas al final del consistorio: “Santidad, querido y venerado sucesor de Pedro, como un rayo caído de un cielo sereno resonó en este tribunal su conmovido anuncio. Lo hemos escuchado con una sensación de asombro, casi con incredulidad. En sus palabras hemos percibido el gran afecto que siempre tuvo por la Santa Iglesia de Dios, por esta Iglesia que tanto ama. Ahora permítame decirle, en nombre de este Cenáculo apostólico, el Colegio Cardenalicio, en nombre de sus queridos colaboradores, que hoy estamos más cerca que nunca de Usted, así como lo hemos estado siempre en estos brillantes ocho años de su pontificado. El 19 de abril de 2005, si bien recuerdo, al final del Cónclave, le pregunté, con voz emocionada yo también, ‘¿Aceptas tu elección canónica como Sumo Pontífice?’. Y Usted no tardó, aunque con temor, en responder que aceptaba confiando en la gracia del Señor y en la maternal intercesión de María, Madre de la Iglesia.

“Al igual que María, ese día Usted pronunció su ‘Sí’ e inició su luminoso pontificado en la línea de la continuidad, de esa continuidad de la que Usted tanto habló de la historia de la Iglesia, en la línea de continuidad con sus 265 predecesores en la cátedra de Pedro, siguiendo las huellas de más de 2 mil años de historia desde el apóstol Pedro, el humilde pescador de Galilea, hasta los grandes Papas del siglo pasado desde San Pío X hasta el Beato Juan Pablo II. Santo Padre, antes del 28 de febrero, como usted ha dicho, el día en el que desea poner fin a su servicio pontifical, cumplido con tanto amor y con tanta humildad, antes de 28 de febrero, tendremos la oportunidad de expresarle mejor nuestros sentimientos. Lo mismo harán también tantos pastores y fieles de todo el mundo, así como tantas personas de buena voluntad, junto con las autoridades de muchos países.

“Además, en este mes tendremos todavía la alegría de escuchar su voz de pastor, el próximo día miércoles de ceniza, luego el jueves con el clero de Roma, en los Ángelus de estos domingos y en las audiencias de los miércoles. Así que habrá muchas oportunidades todavía para oír su voz de Padre. Pero su misión continuará. Usted dijo que siempre estará cerca de nosotros con su testimonio y su oración. ¡Claro que sí, las estrellas en el cielo siempre siguen brillando y así brillará siempre en medio de nosotros la estrella de su pontificado ¡Estamos cerca de Usted, Padre Santo, ¡bendíganos!”.