El Santo Padre Benedicto XVI, al final del consistorio para las causas de canonización, ha anunciado al colegio cardenalicio su renuncia al ministerio de Obispo de Roma. El Papa seguirá desempeñando plenamente sus funciones y su servicio hasta el 28 de febrero a las 20 horas (hora de Italia). A partir de ese momento inicia la situación de “sede vacante”, reglamentada, desde el punto de vista jurídico y canónico por los textos que se refieren a la “sede vacante” en el Código de Derecho Canónico y en la Constitución Apostólica “Universi domici gregis”.

Entre los motivos de la renuncia del Papa, como se nota en sus palabras, están las circunstancias del mundo de hoy que, respecto al pasado, son particularmente difíciles, tanto por la rapidez como por el número de los aconrecimientos y de los problemas que se plantean, y por tanto, se nececita un vigor, quizás más fuerte que en los tiempos pasados. Un vigor que dice el Sumo Pontífice ha disminuído en los últimos meses.

Dentro de poco se cumplirán ocho años, el 19 de abril de 2005, desde que el cardinal Joseph Ratzinger, decano del Colegio Cardenalicio, fue elegido Sumo Pontífice de la Iglesia Católica como sucessor del Apostol Pedro tomando el nombre de Benedicto XVI. Ese día el Cardenal protodiácono dio el anuncio desde la “loggia” externa de la Basilica de San Pedro con las palabras “Habemus Papam”.

El conclave que llevó a la elección de Benedicto XVI comenzó el lunes 18 de abril en la capilla Sixtina del Palacio Apostólico Vaticano, con el “extra omnes” tras el juramento de los 115 cardenales electores. El martes 19 de abril a las 17,50 apareció la “fumata blanca” que indicaba la elección del nuevo Papa que apareció, precedido de la cruz, en el balcón exterior de la Basilica para saludar a la multitud e impartir la bendición apostolica “Urbi et Urbi”.

El futuro conclave que elegirá al successor de Benedicto XVI se regulará por el “Ordo Rituum Conclavis”. Los cardenales electores, según el continente de proveniencia, serán 61 europeos, 19 latinoamericanos, 14 norteamericanos, 11 africanos 11 asiáticos y 1 procedente de Oceania.

La decisión de Benedicto XVI de renunciar a la Cátedra de Pedro tiene un precedente, en 1294, el Papa Celestino V fue ”obligado” a dimitir por su precario estado de salud, su successor fue Bonifacio VIII.

Pietro di Morrone, un monje ermitaño que vivía en las montañas de los Abruzos, fue elegido Papa con el nombre de Celestino V en Julio de 1294 y dimitió el mismo año de su elección. Actualmente su cuerpo se encuentra en la ciudad de L’Aquila. (VIS)