La Habana (PL).- La edición 54 del Premio Literario Casa de las Américas concluyó con la entrega de premios en las categorías literarias de poesía, novela, ensayos de temas histórico-social, literatura testimonial, estudios de culturas originarias y literatura brasileña. En homenaje al desaparecido intelectual guatemalteco Manuel Galich, en el centenario de su natalicio, se entregó un Premio Extraordinario a los estudios sobre las culturas originarias del continente americano.

Más de 770 obras se presentaron a la convocatoria del premio, que cada año reconoce lo más significativo de la literatura en Latinoamérica y el Caribe. Las obras presentadas en las categorías de poesía (328), novela (172), ensayos de temas histórico-social (43), literatura testimonial (55), estudios de culturas originarias (20) y literatura brasileña (158) fueron evaluadas por reconocidas personalidades de las letras y el pensamiento quienes eligieron a los ganadores.

Desde 1992, el Premio Literario que anualmente entrega la Casa convocaba a los estudiosos e intelectuales latinoamericanos a explorar en las literaturas indígenas, fundamentalmente las quechua, náhuatl y guaraní, así como en las mapuches, aymaras y mayas. Un esfuerzo que logró materializar la idea, en 2011, de crear el Programa de Estudio sobre las Culturas Originarias de América, y que lograra salvar, al decir del intelectual paraguayo Augusto Roa Bastos, “la hecatombe de nuestros pueblos originarios, la mayor y más cruel en la historia de Occidente”, rememora el periodista de Prensa Latina Miguel Fernández Martínez.

El paraguayo Ticio Escobar dio a conocer el Premio extraordinario de estudios de culturas originarias, que este año se concedió a la chilena Lucía Guerra por la obra La ciudad ajena: Subjetividades de origen mapuche en el espacio urbano. El jurado, integrado por Escobar, el boliviano Esteban Ticona, y el guatemalteco Emilio del Valle, eligió por unanimidad la obra de Guerra tomando en cuenta la importante contribución de esta obra a los emergentes estudios indígenas en el continente americano.

El libro analiza la identidad cultural en espacios urbanos chilenos y representados en la poesía mapuche contemporánea. Según el dictamen del jurado, Guerra contribuye significativamente con su análisis crítico literario a visualizar los distintos procesos de actividad cultural y políticas mapuche -e indígenas- desde la época colonial hasta el presente. La obra muestra, además, experiencias de confrontación y negociación entre lo propio y lo ajeno que han posibilitó, continuó y ponderó una voz mapuche propia.

Lucía Guerra (Santiago de Chile, 1944) es profesora de literatura latinoamericana en la Universidad de California, y ha publicado Más allá de las máscaras (1984), Frutos extraños (1991), También es autora de la novela Muñeca brava, Los dominios ocultos y Las noches de Carmen Miranda. En este capítulo recibieron menciones la mexicana Luz María Lepe Lira, por Relatos de la diferencia y literatura indígena, y el boliviano Ricardo A. Cavalcanti-Schiel, por De la reluctancia salvaje del pensamiento. Memoria social en Los Andes meridionales.

El premio de poesía fue anunciado por la cubana Teresa Melo, concedido en esta 54 edición a Gabriel Cortinas, de Argentina, por la obra Pujato. Las menciones se otorgaron al hondureño Leonel Alvarado, por Retratos mal hablados, y a Cristian Avecillas, de Ecuador, por Los tiempos de la humanidad.

A nombre del jurado que evaluó las 172 novelas concursantes, la mexicana Jazmín Ross informó a los participantes de la ceremonia que este premio quedaba desierto pues ninguna de ellas alcanzaba el nivel requerido como para ser merecedora de este reconocimiento.

En representación del jurado de literatura brasileña, Carola Saavedra dio a conocer que el premio correspondió a Luiz Ruffato, Domingos Sem Deus, una novela que retrata el día a día del proletariado brasileño, realidad poco visible en las narrativas contemporáneas. Rodrigo de Souza Leão, con Carbono Pautado, Memória de um Auxiliar de Escritorio, y Evandro Affonso Ferreira, con O Mendigo que Sabia de Cor os Adágios de Erasmo de Rótterdam, obtuvieron menciones.

El argentino Juan Carlos Volnovich, a nombre del jurado de literatura testimonial leyó el dictamen que premió a Nicolás Doljanin, de Argentina, por la obra La sombra del tío, y menciones para el también argentino Nicolás Goszi, por El honor de la cuadra, de Nicolás Goszi; el peruano Sócrates Zuzunaga Huaita, por Como una espada en el aire, y el cubano Urbano Martínez Carmenate, por Carpentier, la otra novela.

El colombiano Renán Vega Cantor, a nombre del jurado de literatura histórico-social presentó el premio otorgado al cubano Jesús Arboleya Cervera por la obra Cuba y los cubanoamericanos. Un análisis de la emigración cubana. También se anunciaron las menciones conferidas en esta categoría a la chilena Viviana Bravo Vargas, por Piedras, barricadas y cacerolas: sonido y fuerza de la resistencia en Chile. Las Jornadas Nacionales de Protesta 1983-1987; y a los cubanos Carlos Alzugaray Treto por Diplomacia imperial y revolución. Estados Unidos ante la Revolución Cubana 1959-1960: del reconocimiento reticente a la ruptura ominosa, y Enrique Cirules, por Hemingway, ese desconocido.

En la ceremonia se dieron a conocer además los premios honoríficos Ezequiel Martínez Estrada (ensayo), para el mexicano Víctor Barrera Enderle, por Lectores insurgentes. La formación de la crítica literaria hispanoamericana (1810-1870); el premio José María Arguedas (narrativa) a Chico Buarque, de Brasil, por Leche derramada, y el Premio José Lezama Lima (poesía), al uruguayo Rafael Courtoisie. Estaban presentes además, Abel Prieto, asesor del presidente cubano Raúl Castro; Rafael Bernal, ministro de Cultura, y Roberto Fernández Retamar, presidente de Casa de las Américas.