La anemia es el problema nutricional más importante en las mujeres embarazadas y se asocia con complicaciones durante la gestación y el parto, la prematuridad y el bajo peso al nacer. La hipogalactia es la disminución de la producción de leche por la glándula mamaria de una mujer en periodo de lactancia en los dos primeros años de vida de su hijo.

Anemia en el embarazo

La anemia puede definirse como la reducción del número de glóbulos rojos que circulan en la sangre o la disminución de la concentración de hemoglobina, una sustancia que está contenida en ellos, que tiene hierro dentro de su estructura y cuya función es el transporte de oxígeno a todo el organismo, indica la científica cubana Magaly Padrón Herrera, investigadora titular del Departamento de Bioquímica del Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos del Ministerio de Salud Pública de Cuba.

La causa más frecuente de anemia, en todas las etapas de la vida, es la existencia de una carencia de hierro en el organismo. Esta deficiencia puede ocurrir principalmente cuando consumimos alimentos con poco contenido de hierro o el que contiene no se absorbe bien. Si esto se prolonga en nuestra dieta diaria puede aparecer la anemia.

Al ahondar en los riesgos señala que se incrementan en la infancia y la adolescencia por las necesidades aumentadas de hierro debido al crecimiento, y durante el embarazo cuando se necesita más de este mineral para el bebé en formación y para los cambios que ocurren en el cuerpo de la madre. Las gestantes adolescentes, las que tuvieron un parto previo reciente o las que iniciaron el embarazo con bajas reservas de hierro, tienen incluso un riesgo mayor de presentar anemia. Para la mujer en edad fértil las menstruaciones abundantes también son un riesgo de anemia por deficiencia de hierro.

P. ¿Cuáles son sus principales signos de alarma y cómo se establece el diagnóstico?

R. La mayoría de los signos de alarma se detectan solo cuando la anemia es moderada o severa. Estos pueden ser fatiga, palidez, palpitaciones, entre otros. La anemia ligera, que es la más frecuente en nuestra población, a veces pasa inadvertida. En las embarazadas, cifras inferiores a 11 g/dl indican anemia, mientras que la mujer no embarazada en edad fértil debe tener 12 o más.

P. ¿Con qué complicaciones se puede asociar este padecimiento en el curso de un embarazo?

R. La anemia es el problema nutricional más importante en las mujeres embarazadas y se asocia con complicaciones durante la gestación y el parto, la prematuridad y el bajo peso al nacer. Se ha demostrado que los hijos de madres anémicas tienen un mayor riesgo de ser anémicos en el primer año de vida.

P. ¿Bastaría “comer por dos” para que las embarazadas puedan suplir las demandas necesarias de hierro?

R. Es un error pensar que hay que “comer por dos”. No es necesario comer mucho más, pero sí es necesario comer mejor. (1)

P. ¿Qué alimentos considera imprescindibles en la dieta en general, y particularmente de una embarazada?

R. Para la embarazada, igual que para todos, es importante la diversidad, incluir todos los grupos de alimentos en la dieta diaria. No existe un único alimento o un grupo de alimentos “especiales” que garanticen una buena nutrición. (2)

P. ¿Hay recomendaciones para que el consumo del hierro tenga la mayor absorción?

R. Sí, combinando bien los alimentos podemos lograrlo. La absorción del hierro aumenta si consumimos también alimentos que sean ricos en vitamina C, o cuando incluimos en la misma comida una pequeña porción de pollo, pescado u otras carnes. Por ejemplo, el hierro contenido en el huevo puede duplicarse si lo combinamos con un vegetal como el ají, que es una excelente fuente de vitamina C.

P. Prevenir y tratar: ¿qué procederes médicos se emplean?

R. Tanto para prevenir como para tratar la anemia en el embarazo se utilizan compuestos de hierro. Para ese propósito, en nuestro país está disponible de forma gratuita para todas las gestantes el producto “Prenatal” que contiene además de sales de hierro, vitaminas C y A, y ácido fólico. Este se indica a todas las gestantes desde la primera consulta de captación hasta el parto.

P. ¿Los suplementos de hierro son bien tolerados en general por las embarazadas?

R. Las sales de hierro con frecuencia pueden provocar intolerancia como malestar estomacal o estreñimiento, especialmente cuando las dosis son altas. Por eso la suplementación con bajas dosis antes de que aparezca la anemia puede evitar la necesidad de utilizar dosis más altas que dificulten el cumplimiento de la indicación.

P. ¿Qué medidas debe adoptar una mujer en edad fértil para iniciar el embarazo con “reservas” suficientes de hierro

R. Debe en primer lugar tratar de preservar un buen estado de nutrición de hierro mediante una alimentación adecuada. A través de los consultorios médicos las mujeres en edad fértil pueden beneficiarse de forma gratuita con el suplemento “Mufer”, que contiene hierro y ácido fólico, destinado a todas las que están en riesgo de anemia y para la prevención de algunos defectos congénitos. (3)

Embarazo ectópico

A 10 siglos de haber sido descrito por primera vez, el embarazo ectópico, que por sus raíces griegas significa “fuera de lugar”, continúa cobrando vidas “porque la trompa, por sus características anatómicas, no está preparada como el útero para distenderse y permitir que la gestación llegue a feliz término”.

En un embarazo normal un óvulo liberado por el ovario es fertilizado en una de las trompas de Falopio y avanza hacia el útero en cuyo revestimiento se implanta. ¿Qué sucede entonces en un embarazo ectópico? El doctor en Ciencias Nelson J. Rodríguez Hidalgo, especialista de Segundo Grado en Ginecobstetricia, profesor titular y consultante, investigador de mérito, Maestro Latinoamericano de Ginecología y Obstetricia, explica que el óvulo fertilizado no llega al útero sino que se queda en la trompa (lo más frecuente) o migra al ovario o al abdomen, y se produce un embarazo ectópico.

P. Sin tono de alarma, ¿constituye una afección potencialmente mortal?

R. Sí, desafortunadamente es así, porque un embarazo solo puede crecer bien en el útero o matriz; en otro lugar se rompe y ocurre un sangrado en el interior del abdomen difícil de diagnosticar y que puede llevar a la muerte por hemorragia.

P. ¿Ocurre con frecuencia en el mundo y también en Cuba?

R. Efectivamente, y aunque nuestros servicios de salud tienen muy bien establecida la conducta ante las distintas formas en que puede diagnosticarse precozmente, cada año mueren varias pacientes con esta afección.

P. ¿Podría señalar la causa o causas que lo originan?

R. El elemento fundamental es la existencia de una infección pélvica por Chlamydia trachomatis, que necesita de cultivos específicos y de tratamientos muy bien realizados.

P. Luego, ¿podría afirmarse que para que se produzca un embarazo ectópico la mujer debe tener una infección genital por clamidia?

R. La gran mayoría de los autores aseguran que siempre que hay embarazo ectópico hay clamidias.

P. ¿Cómo se adquiere esa bacteria? ¿Cuáles son sus manifestaciones principales? ¿Tiene tratamiento y cura?

R. Fundamentalmente es una infección de trasmisión sexual, o por algún contacto directo manual. Produce muy poca secreción vaginal, que no corre como los famosos flujos o leucorreas, pues es una manteca rancia escasa. También se acompaña de dolor en las piernas y la espalda, sobre todo por las noches (que se interpreta como cansancio del trabajo) y molestias unas horas después del coito. Por supuesto que tiene tratamiento y cura. (4)

P. ¿Se han descrito factores de riesgo para la aparición de un embarazo ectópico?

R. Se observa con más frecuencia en mujeres sin hijos, porque se infectan muy jóvenes, pero no existe una relación directa con la edad ni con la paridad.

P. ¿Hay algún síntoma o signo que constituya una verdadera voz de alarma de que una mujer tiene un embarazo ectópico?

R. Se diagnostica inicialmente como un embarazo porque falta la menstruación. Ante este planteamiento diagnóstico se debe realizar una ultrasonografía que demuestre la existencia de un saco gestacional en el interior del útero (embarazo normal). La ausencia de este obliga a indicar de inmediato una prueba de embarazo, que si es positiva debe de ser planteado y buscado de inmediato el embarazo ectópico. Cuando con retraso menstrual de poco tiempo aparece sangrado o dolor hay que pensar de inmediato en la presencia de un ectópico.

P. Muchos especialistas lo califican como “un gran simulador”.

R. Sí, porque un embarazo ectópico puede manifestarse de diferentes maneras en dependencia del sitio donde se implante, aunque siempre que se plantee un embarazo o un cuadro de sangrado y dolor hay que pensar en él.

P. ¿Qué conducta médica se sigue cuando se diagnostica a tiempo un embarazo ectópico?

R. Ingreso de inmediato en un centro donde se pueda realizar laparoscopia diagnóstico-terapéutica o, al menos, una cirugía abierta. Lo ideal es que en el mismo momento que lo confirmemos por laparoscopia podamos efectuar la cirugía por esta vía.

P. ¿Existe la posibilidad de que la mujer pueda lograr después un embarazo exitoso?

R. Sí, pero una vez diagnosticado es imperativo el tratamiento inmediato y completo de la infección por clamidias para que no ocurra otro ectópico.

P. ¿Podríamos hablar de prevención en el tema que nos ocupa?

R. Por supuesto, hay que enseñar a las niñas y jóvenes a protegerse de las infecciones de trasmisión sexual. Siempre con condón hasta que exista una pareja estable y se desee un embarazo.

Epilepsia y embarazo

Como sabemos, la epilepsia es una enfermedad crónica caracterizada por una predisposición a presentar crisis o ataques repentinos, que pueden manifestarse o no con pérdida brusca del conocimiento y convulsiones. La epilepsia es una enfermedad crónica que presenta, incluso, menos riesgos que la diabetes mellitus, la hipertensión, el asma, el hipotiroidismo. El adecuado asesoramiento por parte del neurólogo a las mujeres en edad fértil es muy útil para que desarrollen una maternidad saludable, explica René Andrade Machado, especialista en Neurología, Epileptólogo, Profesor e Investigador Auxiliares del Instituto de Neurología y Neurocirugía de La Habana.

Al referir los principales riesgos del bebé durante la gestación, el doctor Andrade dice que “están expuestos” a los fármacos antiepilépticos, algunos de los cuales son causantes de malformaciones (el Valproato, el Fenobarbital y la Fenitoína), también a la falta de oxígeno en el claustro materno por las convulsiones de la gestante, a la prematuridad; y luego del nacimiento a los traumas por caída de los brazos, si la madre convulsiona mientras lo carga, y a la intoxicación a través de la lactancia.

P. ¿Y los perjuicios en la gestante, incluyendo el momento del parto y el puerperio?

R. No hay evidencia científica que demuestre que una mujer con epilepsia embarazada tenga más complicaciones que una mujer sin epilepsia. El parto puede ser normal y el puerperio también. Solo debe extremar algunos cuidados como no cargar al bebé en brazos en balcones, escaleras, o sitios que, de convulsionar, pongan en peligro la vida de su hijo.

P. Consideremos: puede ocurrir que una mujer, previo a la concepción, no le haya sido diagnosticada la epilepsia o que sencillamente “debute” con las primeras manifestaciones durante el embarazo. ¿Qué conducta seguir?

R. Lo que planteas sucede en una tercera parte de estas pacientes. Diría que lo correcto es consultar al neurólogo e iniciar tratamiento medicamentoso y de asesoría.

P. Epilepsia y embarazo. ¿Hay estadísticas de los resultados de la concepción?

R. En el Instituto de Neurología las mujeres con epilepsia atendidas han logrado tener a sus hijos. Hasta ahora solo tres de un total de 170 presentaron algunas complicaciones: un aborto, una malformación grave en el feto y una crisis epiléptica que no fue posible lograr su control.

P. Ante la decisión de una mujer con epilepsia de tener un hijo, ¿existe la posibilidad de buscar el “mejor momento” para la concepción?

R. Sí, cuando lleven un año controladas de las crisis, hayan usado ácido fólico como mínimo durante tres meses y se encuentren tomando las menores dosis de medicamento posible y los menos tóxicos.

P. ¿Quiénes son los profesionales encargados de prestar asistencia a estas gestantes?… ¿Requieren ingreso hospitalario o en el hogar durante toda esta etapa?

R. Los criterios de ingreso en el hogar deben ser particularizados y descansan en la decisión del facultativo de Medicina General Integral, el ginecólogo del área y el neurólogo de asistencia. Además, deben ser evaluadas por los especialistas de Genética.

P. ¿Tienden a incrementarse o a disminuir las crisis epilépticas durante la gestación?

R. Eso es variable y solo predecible en aquellas mujeres que tuvieron crisis el año previo al embarazo, que son las que tienen más probabilidades de presentarlas durante la gestación.

P. A la luz de los conocimientos actuales, ¿es la epilepsia propiamente, o son las crisis epilépticas y los anticonvulsivantes los que comportan mayores riesgos para la madre y su hijo por nacer?

R. El padecimiento de la epilepsia en sí misma no comporta un riesgo adicional. Los únicos riesgos están dados por los fármacos anticonvulsivantes que se administren durante la gestación y las crisis epilépticas convulsivas que se originen.

P. ¿Estas madres pueden ofrecer lactancia materna a sus hijos?

R. Sí, y deben hacerlo. Rara vez se suspende.

Hipogalactia

Hipogalactia (del griego hipó, deficiencia, y gala, gálaktos, leche) es la disminución de la producción de leche por la glándula mamaria de una mujer que está en el periodo de lactancia en los dos primeros años de vida de su hijo. Con estos comentarios inicia la entrevista el doctor Pablo Carlos Roque Peña, especialista en Pediatría, Máster en Atención Integral al Niño y Coordinador Nacional de la Comisión de Lactancia Materna y Banco de Leche Humana del Ministerio de Salud Pública de Cuba.

Nuestro entrevistado califica de “muy bajo” el número de madres con este trastorno y dice que las dificultades que suelen presentarse con la lactancia en su mayoría es posible corregirlas.

P. ¿En qué etapas de la lactancia suele manifestarse la hipogalactia?

R. En cualquier etapa. Pero hay que subrayar que entre los dos y tres meses de nacido el bebé se produce en general un incremento rápido de su peso y talla, lo que comporta que la madre deba lactar con más frecuencia. Ello lleva a pensar que la mamá no produce suficiente leche y sencillamente “se está secando”. Es esencial conocer que este es un proceso normal, fisiológico, que en pocos días se corrige solo, sin que haya necesidad de administrar otros alimentos al recién nacido.

P. En general, durante el amamantamiento, ¿por qué solicitan criterio médico las madres? ¿Qué alegan?

R. Fundamentalmente dicen que el niño está llorando mucho y que no se llena lo suficiente.

P. ¿Cuáles son las causas principales que originan esta insuficiencia?

R. El estrés, la fatiga, la ansiedad de las madres. También por inicio tardío de la succión en el momento del parto, poca frecuencia de las tetadas u horarios rígidos, y por mala técnica de colocación del bebé al pecho.

P. ¿Puede existir “culpabilidad” del bebé por una succión poco eficaz?

R. En mi experiencia es el motivo más frecuente de hipogalactia. Todo el pezón y la mayor parte de la areola deben estar dentro de la boca. Es importante colocar la cabeza del niño en una posición que le permita tragar bien. Con el cuerpo y la cabeza de frente a la madre, el bebé logra succionar con mucha más efectividad, extraer suficiente leche y deglutirla sin dificultades. Asimismo debemos estar atentos a las posiciones que adopta la madre, en las que se sienta más cómoda, sin que le origine cansancio con facilidad.

P. ¿Podríamos trazar una línea divisoria para saber qué es “lo normal” y qué “lo anormal” en la práctica de la lactancia materna?

R. Lo normal es que cuando el bebé está bien alimentado al pecho incrementa su peso, se mantiene activo, duerme, orina alrededor de seis veces al día y hace bien sus deposiciones. Cuando no suceda así debe consultarse al médico de inmediato.

P. Teniendo en cuenta el carácter multifactorial de este trastorno, ¿qué procederes se emplean para establecer un diagnóstico de certeza?

R. Es esencial emplear el método clínico. Igualmente la observación del proceso de la lactancia materna, es decir: cómo la madre y la familia alimentan al bebé y lo que les preocupa de ese proceso, acudiendo incluso a la casa de la paciente para ver cómo lo hacen.

P. ¿Y en cuanto al tratamiento?

R. Después de un diagnóstico certero, con todos los problemas bien evaluados, el tratamiento debe ser correctivo, y trasmitirle a la madre mucha confianza en sí misma, al igual que al padre y a toda la familia.

P. ¿Subsisten mitos aún en el tema que nos ocupa que considere importante mencionar?

R. Los familiares condicionan el tener suficiente leche en las mamas al hecho de que las madres beban exageradamente algunos alimentos como malta con leche condensada, té, tisanas o cocimientos, y también abundantes líquidos. Sin embargo, lo más importante es colocar el bebé al pecho correctamente, con buen agarre, sin horarios ni frecuencias predeterminadas y sin tiempo de las tetadas. Sencillamente una lactancia verdaderamente a libre demanda. No dar agua ni otro alimento al bebé antes de los seis meses de edad, vigilando siempre que se vacíen bien los pechos en cada tetada por la succión del bebé o porque la mamá se la extrae manualmente.

P. ¿Algo esencial?

R. Que los niños tienen el derecho a ser alimentados correctamente y para ello la leche materna es de vital importancia a fin garantizarles una buena salud, no solo por los nutrientes que la componen, sino también por el vínculo afectivo que se establece entre la madre y su bebé durante el acto de amamantar.

Infección puerperal

El puerperio es el periodo fisiológico que comprende desde el final del parto hasta el regreso al estado normal pregravídico del organismo femenino. Su duración aproximada es de seis semanas, marcando el final del puerperio la aparición de la menstruación, excepto en las mujeres que lactan. Aunque en la literatura se pueden encontrar todavía, indistintamente, los términos “infección” del puerperio y “fiebre” puerperal para describir un proceso infeccioso durante este período, los científicos se inclinan por denominarla infección puerperal, atendiendo a que la fiebre es solo un síntoma, indica la doctora Mercedes Piloto Padrón, máster en Ciencias, especialista de primer grado en Ginecología y Obstetricia, del Departamento Materno-Infantil del Ministerio de Salud Pública de Cuba.

La fiebre puerperal se refiere a un aumento de la temperatura superior a 38 grados Celsius, luego que han transcurrido 24 horas del parto, medida durante al menos dos veces, no separadas entre sí de más de 24 horas, y sus causas pueden ser de origen genital o extra genital. La infección puerperal se define como la aparición en el puerperio de una infección del aparato genital que se acompaña de fiebre con las características ya citadas y de otros síntomas.

P. ¿Podría señalar los lugares más frecuentes donde se localiza la infección?

R. En el útero, dando lugar a la endometritis puerperal; en la herida de la episiotomía (corte en la vulva para facilitar la salida del feto), en la herida de la cesárea y en las mamas (mastitis puerperal).

P. ¿Cuáles son las causas más comunes de esta infección posparto?

R. La infección puerperal es la resultante de la invasión directa de microorganismos patógenos a los órganos genitales, durante o después del parto, lo cual es favorecido por los cambios locales y sistémicos del organismo materno en estas etapas. Casi todos estos microorganismos se encuentran habitualmente en las proximidades de los órganos genitales que han constituido el conducto del parto, al acecho de la oportunidad que les permita actuar como factores determinantes de la infección.

P. ¿Hay factores de riesgo que contribuyan a su aparición?

R. Sí, los que afectan el estado general de la mujer: anemia, diabetes, obesidad y las relaciones sexuales sin protección durante el embarazo; los relacionados con el manejo y complicaciones del parto, y los vinculados con operaciones obstétricas, como la cesárea, que aumenta el riesgo de infección puerperal en más de 10 veces.

P. ¿Cuáles son sus síntomas y signos fundamentales?

R. Está en dependencia de la localización. Cuando se ubica en el útero (endometritis puerperal), que es la forma más frecuente, van a estar presentes la fiebre que aparece alrededor del segundo o tercer día, escalofríos, dolor bajo vientre, malestar general, loquios (líquido de origen uterino) que pueden tornarse abundantes, fétidos y a veces llegar a ser purulentos. Al examen físico se puede comprobar la fiebre, el pulso acelerado y se constata un útero de consistencia blanda, doloroso a la palpación y con su involución retrasada.

P. ¿Resulta difícil establecer el diagnóstico?

R. El diagnóstico de certeza es eminentemente clínico. A veces se torna algo difícil en los estadios precoces de la infección, pero llegaremos a él basados en la observación estrecha, en el interrogatorio y el examen físico completo a la paciente.

P. ¿Estas complicaciones posparto tienen tratamiento específico?

R. Sí, estará también en dependencia de la localización de la infección. Retomando el ejemplo de una de las complicaciones más frecuentes, la endometritis, la terapéutica consiste en antibióticos de amplio espectro administrados por vía endovenosa por lo cual el tratamiento se hace hospitalizado.

P. ¿Puede acarrear algún peligro para la vida de la mujer?

R. Cuando no se establece el diagnóstico y el tratamiento oportunamente esta infección puede propagarse por diferentes vías, pasar los gérmenes al torrente circulatorio y llegar al choque séptico y a la muerte.

P. ¿Podemos hablar de prevención en el tema que abordamos?

R. Para ser precisa: es posible adoptar algunas medidas preventivas. Y te cito: corrección de la anemia, de las infecciones cérvico-vaginales, control metabólico de la diabetes, lograr un estado nutricional adecuado. Durante el embarazo no se deben realizar irrigaciones vaginales ni baños de inmersión en las últimas semanas de la gestación, y debe ser empleado el condón en las relaciones sexuales. En el puerperio mantener la higiene de los genitales, una buena técnica de lactancia materna, y comenzar precozmente la movilización y la deambulación.

Notas:

1. Durante el embarazo solo se deben aumentar 12 kilogramos como promedio para evitar complicaciones metabólicas o tener un bebé muy grande, recomendaron expertos en la revista especializada Diabetes Care. Un análisis de datos de 10 mil mujeres hecho por investigadores de la organización californiana Kaiser Permanente reveló que las mujeres grávidas con sobrepeso corren un 65% de más riesgo de parir bebés excesivamente grandes, y las obesas un 163% de probabilidades. “El sobrepeso, la diabetes gestacional y el exceso de peso ganado durante la gestación contribuyen a la aparición de problemas durante el embarazo y el parto”, indicó la autora principal del estudio Mary Helen Black. Además durante el parto de un macrofeto se pueden presentar complicaciones como la distocia de hombros, que es la dificultad para que estos pasen por debajo de la sínfisis púbica, lo que aumenta las probabilidades de mortalidad materno-infantil.

Por otro lado, un equipo de expertos de Bélgica, Reino Unido y España considera que muchas mujeres obesas o con sobrepeso tienen dificultades durante el embarazo dado que los ácidos grasos de su cuerpo dificultan la viabilidad del embrión. Las féminas con estas características, y aquellas que padecen diabetes tipo dos, tienen en su mayoría altos niveles de ácidos grasos, y en gran cantidad de casos padecen infertilidad o pérdida de la gestación. Hasta ahora poco se sabía de las causas de estos problemas, y aún cuando queda mucho por investigar, los especialistas creen haber dado con el principio, según un artículo publicado en la revista PLoS One. Para ello, analizaron el comportamiento de la gestación en un grupo de vacas expuestas a esta condición. Observaron el estado de los embriones vacunos a los ocho días de su fecundación, y comprobaron que los procedentes de óvulos expuestos a exceso de grasa presentaban unas condiciones muy deterioradas.

2. Embarazadas con dietas saludables presentan menos riesgo de tener bebés con defectos congénitos, incluidos problemas cerebrales y medulares. Las futuras mamás que incluyen en su alimentación frutas, cereales y pescado se encuentran más protegidas de la aparición de anomalías como labio leporino o paladar hendido, aseguraron investigadores de la University of Minnesota en Minneapolis en la publicación Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine.

Comer variado y tomar suplementos vitamínicos que contengan ácido fólico es lo principal en las mujeres que están embarazadas, o quieren estarlo para evitar anencefalia, una anomalía cerebral. Estudios previos demostraron que los niveles bajos de folato durante la gestación están vinculados con defectos congénitos cerebrales y medulares. Sin embargo, la nueva investigación comprueba cómo una dieta saludable puede reducir el riesgo de defectos congénitos de la misma forma que lo hace la fortificación con ácido fólico, destacó David Jacobs, epidemiólogo miembro del equipo investigativo.

3. La ingestión de pescado durante el embarazo mejora la capacidad intelectual de los niños y su conducta social, según un estudio publicado en la American Journal of Clinical Nutrition. El aceite de pescado es la principal fuente de ácidos grasos Omega-3 de cadena larga, como por ejemplo el ácido docosahexaenoico, un componente estructural clave de las membranas celulares del cerebro. El estudio fue llevado a cabo por especialistas del proyecto Efecto de la dieta sobre el rendimiento mental de los niños (Nutrimenthe), que auspició la Unión Europea.

Uno de los objetivos del estudio fue el análisis de la ingesta materna de pescado durante la gestación, como fuente de ácidos grasos Omega-3 y Omega-6, y su efecto en la transferencia placentaria sobre el desarrollo fetal. También examinó cómo los diferentes genotipos influyen sobre los niveles de esos ácidos grasos de cadena larga en el feto. En sus ensayos con muestras sanguíneas del cordón umbilical de más de dos mil mujeres con 20 semanas de embarazo, los investigadores determinaron el genotipo de 18 polimorfismos de nucleótido único. Tras esos análisis demostraron que los hijos de mujeres que consumieron más pescado en ese período lograron mejores resultados en las pruebas de inteligencia verbal, habilidades de motricidad fina y una mejor conducta prosocial.

4. Considerada la segunda enfermedad de transmisión sexual más expandida, la gonorrea trae como consecuencia inflamación pélvica, embarazo ectópico e infertilidad en las mujeres al no ser eliminada de manera correcta. Al año se producen 100 millones de casos de gonorrea, además de los casi 500 millones provocados por enfermedades de transmisión sexual. Las personas afectadas presentan mayores probabilidades de contraer el VIH/sida y, sin un tratamiento adecuado, puede presentarse embarazo ectópico, infecciones oculares severas en los bebés, así como infertilidad en personas de ambos sexos.

* El autor es periodista cubano, colaborador de Prensa Latina.