Los indicios previos que preanunciaban la victoria del MAS en el Beni, incluida una encuesta que le daba un 20% de ventaja, quedaron mal parados a la luz de los resultados finales obtenidos. Aunque ya se han realizado algunos ejercicios al respecto y balances sobre lo sucedido, veamos algunas aristas y perspectivas no exploradas, tomando en cuenta principalmente el aprendizaje de algunas lecciones de cara a los comicios nacionales del 2014.

Balance sintético

Un análisis muy resumido de lo sucedido en la elecciones departamentales del Beni nos dice que ha prevalecido el voto castigo de la mayoría de la población, que expresa el descontento respecto de la gestión gubernamental y contra los hechos de corrupción develados; rechazo al uso abusivo de los recursos y la cosa pública en favor de la candidatura oficial; desprecio al chantaje político y la oferta prebendal; repudio a lo que se entiende como persecución y judicialización de la política y resistencia a la pretensión hegemónica y avasalladora del oficialismo; que se unen a los factores negativos de una candidata sin contenido ni propuesta, una estrategia electoral equivocada y la negociación de alianzas repudiables que van en contra del ideario y los postulados del proceso de cambio.

Factores confluyentes olvidados

Tomando en cuenta los elementos antedichos y en la perspectiva de contribuir a una comprensión más amplia de lo sucedido en las elecciones para la Gobernación del Beni, efectuemos un recuento sobre los aspectos más sobresalientes que caracterizaron el comportamiento y la estrategia el MAS en dicho proceso.

En principio se puede mencionar el practicismo y la apuesta al “todo vale” para ganar las elecciones, acudiendo inclusive al chantaje público y la oferta prebendal que hizo el propio presidente Morales al expresar que si el MAS ganaba con más del 70% en el departamento del Beni, “les daría lo que pidieran” y se beneficiarían con obras y el apoyo del gobierno central. Unido a ello, también se pudo apreciar la pérdida y traición a elementales principios de consecuencia y congruencia política, que no solo llevaron a despreciar a las organizaciones sociales y a los sectores populares del Beni (creyéndolos como ya ganados para la causa eleccionaria), sino de propiciar acuerdos con sectores claramente identificados con la derecha, con lo cual, además de ir en contra de los postulados ideológicos que defienden, pusieron en evidencia su total incongruencia con las críticas, descalificaciones y rechazo que cotidianamente el oficialismo expresa contra esa misma derecha y los supuestos enemigos del proceso. No debe olvidarse que al mismo tiempo que el Vicepresidente Alvaro García Linera (refiriéndose al Beni), sostiene y resalta que se trata de una región dominada y controlada por sectores oligárquicos de derecha que han impuesto una mentalidad patriarcal de sometimiento; también se han impulsado y propiciado alianzas electorales con esos mismos sectores conservadores y de derecha, en el afán de ganar unas elecciones.

Junto a ello (y quizás lo más importante), es que al margen de una estrategia electoral equivocada para enfrentar a la oposición derechista en una plaza tradicionalmente difícil para los sectores populares y de izquierda; se ha hecho evidente la ausencia de una propuesta para el Beni, que fue sustituida por la adopción de una “imagen” (la candidata), que fue absolutamente carente de ningún contenido propositivo o al menos de algún plan que atrajese y catalizase las aspiraciones del Beni, apostando equivocadamente, como colofón, al solo arrastre presidencial y la fuerza del aparato gubernamental. Al respecto y sin la pretensión de reducir su importancia, la ausencia de una propuesta clara no solo fue un vacío atribuible al MAS, sino al conjunto de las candidaturas en disputa que, en el caso de la candidatura indígena fue más demoledora, porque no bastó con acudir a la solidaridad social por el caso Chaparina y el conflicto del TIPNIS para convencer a la población de que se trataba de una opción para el Beni.

Conclusiones equivocadas

De todo el conjunto de hechos producidos en las elecciones para Gobernador del Beni, se han sacado algunas conclusiones equivocadas.

Primero, se insiste y resalta la unidad (de la derecha) como una opción efectiva y viable contra el MAS y el oficialismo, cuando lo que ha ocurrido en el Beni es una expresión del descontento (que no es lo mismo que adhesión a otras opciones), y se olvida olímpicamente que se ha producido un cambio irreversible en el país, cuya orientación y perspectivas son apoyadas por la mayoría del pueblo y los sectores populares. Es decir, que no existe cabida para procesos regresivos o restauradores del neoliberalismo.

Segundo, que no hay que engañarse con el argumento (esgrimido principal aunque no exclusivamente por el Vicepresidente Alvaro García) de que se trata de un departamento tradicionalmente tomado y dominado por una clase privilegiada de terratenientes y ganaderos que se oponen al cambio, e imponen una mentalidad conservadora y colonial que debe superarse paulatinamente en un proceso que podría durar mucho tiempo, como si se tratase de una isla desmarcada de lo que sucede en el país; puesto que con ello se elude un mínimo de capacidad autocrítica y la necesidad imperiosa de reconocer los graves errores cometidos para encauzar adecuadamente lo que viene a futuro (por ejemplo para las elecciones de 2014).

Proyecciones a futuro

Finalmente, para redondear el sucinto análisis efectuado, puede concluirse que la gente quiere cambio y mantiene su adhesión al proceso, pero está descontenta con la gestión gubernamental y la pretensión hegemónica excluyente y avasalladora que se percibe. Por eso se explica que la población beniana haya optado por equilibrar (o desequilibrar según se vea), el predominio del oficialismo en su región, aun a costa y arriesgando las supuestas ventajas de alinearse con “el caballo del corregidor”.

De ahí que, las preguntas que quedan a futuro como resultado de las (e)lecciones del Beni son:

a) a) Si será suficiente plantear y proponer únicamente candidatos para las elecciones nacionales;

b) b) Si resultará indispensable y determinante plantear propuestas de fondo, junto a la oferta de candidatos;

c) Cuál será el contenido y enfoque de las propuestas que el pueblo respaldará en las urnas.

* Sociólogo, boliviano. Cochabamba; Bolivia – Enero 30 de 2013.