Burocracia sindical

Redacción Bolpress

enero 30, 2013Publicado el: 3 min. + -
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Apenas superado el período de convulsión social de abril–mayo de 2012, que puso en aprietos al gobierno arrancándole algunas concesiones, la burocracia sindical de la COB volvió al redil y el gobierno ajustó cuentas con los indígenas del TIPNIS, los maestros y otros sectores sociales rebeldes. Mientras el gobierno reprime, enjuicia, divide y destruye sindicatos y organizaciones sociales, los burócratas se entretienen cocinando un “instrumento político electoral alternativo” al MAS.

Luego de 49 días de huelga de los trabajadores de salud, el gobierno y los dirigentes de la COB acordaron dejar en suspenso el Decreto Supremo 1126 que extendía la jornada laboral de sanitarios y médicos, y convocaron a una cumbre de salud para dirimir el conflicto.

Los burócratas se prestaron a la maniobra y, voluntariosos, colaboraron al Ejecutivo en la organización de la dichosa cumbre, pero a última hora fueron traicionados y quedaron excluidos del “Consejo Ampliado de Coordinación de Salud”. De manera abiertamente autoritaria, el régimen excluyó a sus peones de la COB, a las universidades, al Colegio Nacional Médico y a los trabajadores en salud, vulnerando así el convenio que había suscrito con los sectores movilizados.

En el primer período de la protesta los burócratas sindicales radicalizaron su discurso intentando liderar a las masas movilizadas, pero una vez superado el período más convulsivo se ablandaron, retornaron al redil de los testaferros del patrón de turno y se perdieron en interminables negociaciones, dizque para resolver conflictos sectoriales.

Contuvieron hasta donde pudieron las movilizaciones en ciernes, priorizaron el “diálogo” conciliador y los dirigentes departamentales volvieron a su rutina diaria, deambular por los pasillos de las gobernaciones, municipios y oficinas regionales del Ministerio de Trabajo.

Y es que todos los sindicalistas “sensatos” y “democráticos”, es decir cooptados, tiene algo en común: son fervientes defensores de la conciliación y de los laudos arbitrales y siguen creyendo que el Ministerio del Trabajo defiende los intereses de los trabajadores. Por eso les encanta sentarse a la mesa con los dueños del poder y protagonizar largos y tediosos “debates”, aunque siempre ganen los patrones favorecidos por el Estado.

Ahora la cúpula cobista se entretiene construyendo un “proyecto electoral alternativo” al MAS, soslayando la lucha por salario, derechos sociales o necesidades vitales. En la actualidad los operadores del MAS están destruyendo organizaciones sindicales históricas y apuntalando sindicatos paralelos espurios, pero los “dirigentes” de la organización matriz de los trabajadores ni se dan por enterados.

En las catacumbas de la COB, por ahora, están primando los objetivos bastardos y el carrerismo político de unos cuantos caciquillos que sueñan con ser diputados o senadores. ¿Y qué proponen los gestores del nuevo “instrumento político”? Nada menos que retomar los objetivos del “proceso de cambio” traicionado y de la “agenda de octubre” incumplida, es decir un recalentado del programa del MAS, expresión caricaturesca del nacionalismo burgués.

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