Washington, Moscú, Luanda, Damasco y La Habana (PL).- El 2012 fue un año complejo en las relaciones internacionales y la situación mundial, por el clima de conflictividad en el Medio Oriente y África, la crisis en Siria y la prevalencia del uso de la fuerza como factor “para solucionar los problemas propios a cuenta de otros”, como define el canciller ruso Serguei Lavrov.

Las recientes revelaciones sobre operaciones de inteligencia y la creación de una docena de bases áreas en África para misiones de espionaje constatan el interés de Estados Unidos y de países europeos en garantizar medios para el control de ese continente. Una de las principales bases aéreas se ubica en las afueras de Ouagadougou, capital de Burkina Faso (oeste de África), desde donde sobrevuelan Malí, Mauritania y otros países de la región en torno al Sahara.

Según la prensa norteamericana, Estados Unidos considera que el continente negro es un lugar donde sus intereses se encuentran en grave peligro. Tal posición podría deberse al papel preponderante que viene ejerciendo China en África y dado el temor de algunos analistas que refieren que las potencias occidentales estarían perdiendo influencia en el territorio. Las potencias occidentales dicen defender la democracia en África, pero mantienen estrechas relaciones con gobiernos como los de Burkina Faso y Uganda, que crean situaciones de inestabilidad en sus países y vecinos, y pretenden perpetuarse en el poder.

Por otro lado, la inestabilidad en Oriente Medio, exacerbada por los sangrientos ataques de Israel contra la Franja de Gaza, constituye motivo de preocupación para el mando militar estadounidense. El conflicto en Siria y las luchas interétnicas en Libia, son algunos de los puntos calientes que el Pentágono tiene en su mirilla, por lo que evalúa junto con otras agencias federales, incrementar la presencia militar en el área, en particular en el Mar Mediterráneo.

Además, Washington mantiene un litigio con Irán, a cuyas autoridades acusa de desarrollar un programa nuclear con fines militares, lo cual es rechazado por el Gobierno de Teherán, que da fe de su naturaleza pacífica. El Pentágono analiza un número de opciones, entre las cuales está extender los despliegues de los buques de la Marina de Guerra que atraviesan la región.

El Pentágono justifica la presencia militar en la región con la realización de ejercicios y entrenamiento con otras naciones, y ante la posibilidad de cumplir misiones de asistencia humanitaria. Sin embargo, especialistas y medios de prensa coinciden en afirmar que el incremento de aviones y buques de guerra confiere capacidades adicionales a las fuerzas estadounidenses para actuar en caso de que la Casa Blanca decida intervenir en alguno de los países de la zona.

Rusia advirtió de las peligrosas consecuencias de la situación de confrontación que afecta al Medio Oriente y al norte de África. “No pagamos nosotros precisamente, sino quienes sufren directamente en la tierra”, reflexionó el canciller ruso Serguei Lavrov.

Lejos de lograr la caída del presidente Bashar Al Assad, el conflicto promovido por potencias occidentales y naciones del Medio Oriente solo ha incrementado la muerte de miles de ciudadanos y la destrucción de la infraestructura en Siria. Como saldo negativo se constata también una exacerbación del extremismo religioso, en una nación que se reconocía como una de las más tolerantes e inclusivas de la región.

Índice

1. Sudán y Sudán del Sur: La paz sobre una llama de petróleo

2. Congo: El difuso rostro de la guerra

3. Angola 2012, consolidación de la paz y la estabilidad

4. Nigeria y las tensiones generadas por la violencia

5. Somalia 2012: Escasa institucionalización y abundantes disparos

6. Intervención keniana en Somalia: ¿ayuda o proyecto secesionista?

7. Siria: entre el terror y la esperanza del fin del conflicto

* Antonio Paneque y Julio Morejón son periodistas de la Redacción África y Medio Oriente de Prensa Latina; Oscar Bravo es corresponsal en Angola y Luis Brizuela corresponsal en Siria.