Suiza.- La sociedad bancaria estadounidense Goldman Sachs y la multinacional anglo-holandesa Shell recibieron este 24 de enero el “Premio a la Vergüenza”, concedido por las organizaciones suizas “Declaración de Berna” y “Greenpeace”, en paralelo al Foro Económico Mundial de Davos. Una media de 3.300 soldados son movilizados durante cada día para proteger los 12 mil habitantes fijos y los cerca de 3 mil invitados.

En torno de 30 millones de dólares estadounidenses fueron destinados para la seguridad del evento que se inició el miércoles 23 de enero y concluye el domingo 27 en la coqueta ciudad alpina de Davos. Espacio aéreo totalmente cerrado y controlado militarmente sobre la región del evento, en tanto más de mil vuelos extraordinarios –aviones y helicópteros- se esperan en el cercano aeropuerto de Zúrich-Kloten, transportando los 40 jefes de Estado o de Gobierno así como los principales responsables de organismos internacionales y de las más importantes empresas multinacionales que confirmaron, como cada año, su presencia en esta capital momentánea del poder económico mundial.

El evento abrió con el discurso del ex primer ministro italiano Mario Monti, recibiendo luego a la canciller alemana Angela Merkel, a David Cameron, Dimitri Medvedev –cuyo país, Rusia, asegurará la presidencia del Grupo de los 20 en el año en curso-, al Secretario General de las Naciones Unidas, los directores del Fondo Monetario, del Banco Mundial y de la Organización Mundial del Comercio…por citar algunas de las vedetes davosianas.

Un carrusel de personalidades, que según los organizadores del Foro, tratarán de buscar “la manera de resistir y recuperarse” ante la crisis económica, tocando una paleta de temas tan diversos que van desde la “salud en el mundo”-punto toral de esta 43 edición-, hasta la situación africana. Pasando por mesas redondas sobre el empleo, la música, la zona euro, la religión o la guerra contra la obesidad.

Variedad temática en cierta manera irrelevante en una realidad mundial marcada por conflictos irresueltos – Siria, Somalia, Colombia, etc-; por el desgaste acelerado del medio ambiente debido al calentamiento global irreversible; y por un desgaste social creciente de cada vez más importantes sectores de la población mundial. Entre la cual la del sur del Europa –España, Portugal, Grecia, Italia- parece ser de la más victimizada por las nuevas olas de la crisis actual sin respuesta, con nuevos ajustes estructurales, más desempleo y la reducción del Estado social.

Davos, con centenar de debates paralelos y repleto de retórica oficial, no parece , nuevamente, ofrecer respuestas claras ni alternativas viables a la crisis planetaria creciente que anticipa, para 2013, otro año de crecimiento cero en los países centrales y que sigue amenazando la sobrevivencia misma del planeta.

En el campo de la denuncia, las movilizaciones ciudadanas “anti-Davos” en Suiza misma no dejan de multiplicarse. El mismo día de la apertura del Foro la Campaña *Derecho sin Fronteras*, que exige a las empresas helvéticas respetar en el exterior (especialmente en el Sur y el Este) los derechos humanos y ambientales con las mismas exigencias y cánones que en Suiza misma, se moviliza para denunciar la inercia de las autoridades nacionales. A pesar que la iniciativa obtuvo el año pasado 135 mil firmas exigiendo cambiando radicales de la actitud de las multinacionales.

Horas más tarde, el “Ojo Público sobre Davos”, promovido por las organizaciones no gubernamentales Declaración de Berna y Greenpeace, concederá en la misma ciudad alpina el premio a la “Peor empresa del año”, sanción de condena moral a la multinacional más violadora de derechos fundamentales.

En esta ocasión compiten la “Repower”, la “G4S”, la “Lonmin, junto con la “Alstom”, la “Goldam Sachs”, la “Coal India” y la “Shell”. Más de 40 mil votos por Internet provenientes de todo el mundo apuntaban condenatoriamente a la Shell – hasta el 22 de enero con 15 mil votos- por su política agresiva de explotación petrolera en el Ártico con riesgos ambientales enormes.

Este año Davos no se confronta, sin embargo, a un Foro Social Mundial como en algunas de las ediciones pasadas. El espacio altermundialista más importante de la sociedad civil mundial calienta los motores para su edición de fines de marzo próximo en Túnez, donde se esperan entre 30 mil y 50 mil representantes de ONG, redes, campañas y movimientos sociales del mundo entero.

La paradoja de dos medidas para un mismo peso

Pocos analistas exigen hoy a Davos respuestas concretas a la crisis del sistema mundial. Como si los representantes del poder económico, político y de las instituciones internacionales que estarán en Suiza entre el 23 y el 27 de enero no tuvieran responsabilidad alguna en la debacle ecológica, económica y social del planeta.

Ese silencio “analítico” se convertirá en crítica frontal cuando entre el 26 y el 30 de marzo el movimiento altermundialista se reúna en Túnez. Como es ya habitual se multiplicarán entonces los reproches al movimiento social por no poder presentar alternativas viables al actual sistema.

Dos medidas para un mismo peso. A los responsables de la crisis sistémica se les permite todo, incluso la banalidad y la dispersión retórica en un centro turístico alpino. A los actores sociales, víctimas principales de la crisis que no provocaron y que soportan, se les exige todo. No solo soportarla sino también presentar alternativas convincentes.

El Foro Social Mundial con apenas 12 años de existencia apuesta a Otro Mundo Posible. Y exige tiempo. El tiempo político que los hacedores del sistema han tenido para estructurarlo. Imposible comparar apenas 12 años con casi cuatro siglos

Premio a la vergüenza

Al entregar jueves el premio “Public Eye Awards” a las peores empresas del año, las dos ONG helvéticas denunciaron en la misma ciudad de Davos, “las agresiones contra los derechos humanos y los crímenes ambientales particularmente graves cometidos por las empresas irresponsables”.

La Goldman Sachs, que se alzó con la presea otorgada por el jurado, “es un actor central de la mundialización, guiada por las finanzas, que alimenta los beneficios…, acrecentando las desigualdades fenomenales y la pobreza creciente de amplios sectores de la población”.

La argumentación enfatiza que “los productos derivados de Goldman Sachs que permitieron a Grecia integrarse en la zona del euro de forma fraudulenta hipotecaron el futuro del pueblo griego”.

El jurado del “Ojo Público sobre Davos” estuvo integrado en esta edición 2013, por Cécile Bühlman, ex – diputada nacional y presidenta del Consejo de Fundación de Greenpeace/Suiza; el profesor Kumi Naidoo, ex – secretario general de “Llamado Global a la Acción contra la Pobreza” (Global Call to Action Against Poverty); Andreas Missbach, responsable del sector bancos y plaza financiera de la Declaración de Berna así como los profesores especializados en ética económica de prestigiosas universidades europeas: Andreas Cassee, Hans Ruh, Ulrich Thielemann, Klaus Peter Rippe y Guido Palazzo.

Por su parte, el premio del público, resultado del voto por Internet de 41.800 personas de todo el mundo, fue atribuido en esta edición a la trasnacional petrolera Shell, acusada de estar en la “primera línea de la búsqueda altamente riesgosa de materiales fósiles en la zona particularmente sensible del Ártico”.

El descubrimiento de estos nuevos hidrocarburos, subrayan los promotores del premio, “fue posible debido al cambio climático y más precisamente a la disminución de la capa glaciar ártica, a la que Shell contribuye con su explotación. Cada proyecto petrolero de esta naturaleza, insisten, es sinónimo de emisión masiva de CO2.

Según estimaciones de especialistas, las reservas petroleras del Ártico, de continuarse a este ritmo, se agotarían en solo 3 años. Agrediendo “uno de los últimos paraísos naturales de la tierra y amenazando en forma directa a 4 millones de personas y una fauna única”, insisten.

Las dos multinacionales premiadas, hacían parte de seis candidatas. La lista la completaba el grupo energético suizo Repower; la empresa francesa de transporte y energía Alstom; la multinacional de seguridad privada británica G4S y la sudafricana Lonmin, la número tres en la industria minera y del sector del platino en particular, involucrada en la masacre de 44 trabajadores de la mina Marikana.

Correos de protesta al Gobierno suizo

En esta edición 2013 el premio del “Ojo Público sobre Davos”, adquiere una particular importancia. Ya que se inscribe en el marco de una iniciativa más amplia impulsada por un medio centenar de organizaciones suizas de desarrollo, de ecología y solidaridad.

La Campaña “Derecho sin Fronteras” exige a las autoridades nacionales definir normas legales que obliguen a las empresas suizas aplicar en el extranjero –especialmente en el Sur y el Este- las mismas normas éticas y ambientales que deben respetar en la Confederación Helvética.

Horas antes de la entrega del premio a la vergüenza, varios militantes de la Campaña “Derecho sin Fronteras” se movilizaron hacia Davos, utilizando métodos innovadores de denuncia. Entre ellos un enorme afiche con la figura del ministro de economía nacional Johann Schneider Ammann.

Los promotores de la campaña relanzaron la acción que se extenderá durante una semana a través de un mensaje electrónico estándar dirigido a las autoridades nacionales. Solicitando que den una respuesta a la petición ciudadana presentada en junio pasado, firmada por 135 mil personas, y que exigía reglas obligatorias para que las multinacionales helvéticas respeten los derechos humanos y ambientales en el sur. En solo 24 horas el Gobierno suizo recibió 7.273 mil correos electrónicos de protesta.

* En colaboración con E-CHANGER, ONG suiza de cooperación solidaria, promotora de la Campaña “Derecho sin Fronteras”. www.droitsansfrontieres.ch