Washington y Tokio (PL) La Administración Federal de Aviación (AFA) de Estados Unidos y la Oficina japonesa de Aviación Civil (OAC) ordenaron a todas las aerolíneas dejar en tierra los aviones de la serie 787 Dreamliner de la empresa Boeing hasta que expertos despejen dudas sobre su seguridad. Dos naves enfrentaron contratiempos y tuvieron que aterrizar de emergencia en las ciudades Boston y Takamatsu.

El aterrizaje de emergencia de un Boeing 787 el pasado 16 de enero en Takamatsu, Japón, al detectarse humo a bordo y un fuerte olor a quemado, obligó a suspender los vuelos de ese tipo de aeronave y creó inquietud en dos importantes compañías de Japón que operan casi la mitad de los 50 aviones de ese tipo adquiridos recientemente a la firma estadounidense.

Uno de los Boeing 787 tuvo que aterrizar de emergencia luego de que fallos técnicos provocaran un incendio. Las aerolíneas All Nippon Airways (ANA) y Japan Airlines (JAL) señalaron que el incidente provocó un conato de incendio en el sistema eléctrico del aparato, y también se detectaron fugas de combustible en las naves operadas por JAL.

Ambas compañías pusieron bajo rigurosa investigación técnica los 24 aparatos que poseen. JAL anuló casi todos sus itinerarios por carecer de la suficiente cantidad de aparatos para reemplazarlos, mientras que ANA suprimió 52 vuelos en perjuicio de más de siete mil pasajeros.

La televisora NHK precisó que el accidente del 16 de enero en Japón fue muy similar a otro ocurrido nueve días antes en Boston, Estados Unidos, razón por la cual la FAA norteamericana también prohibió hasta nueva orden la explotación del Dreamliner. Similar decisión también fue adoptada por otros países europeos y la India.

Fuentes periodísticas en Tokio indicaron que el origen del fuego a bordo del avión fue una batería de ión de litio, cuestionada desde 2007 por conocidos problemas de sobrecalentamiento. De acuerdo con resultados preliminares, la causa de esos episodios fue el mal funcionamiento de esas baterías diseñadas por el grupo francés Thales y fabricadas por la firma japonesa GS Yuasa.

Los expertos japoneses creen que el problema no se centra en las baterías, pues la posibilidad de su recalentamiento pudo deberse a una carga muy fuerte o por otro tratamiento anormal ocasionado por el material que las rodea.

Los fallos en las baterías pueden resultar en una condición de electrolitos inflamables y daños severos por calor para los aviones 787; creemos que lo mejor es dejarlos en tierra hasta nuevo aviso, comunicó la FAA de Estados Unidos.

El viernes un equipo de la Junta estadounidense de Seguridad del Transporte (NTSB) comenzó a inspeccionar el sistema eléctrico de la nave que el miércoles aterrizó de emergencia en el aeropuerto de Takamatsu, en el sur del archipiélago japonés.

El Ministerio de Transportes ordenó, junto a los directivos de las dos compañías japonesas, paralizar todos los vuelos previstos hasta que concluyan las investigaciones técnicas, en las que participan también expertos de la transnacional estadounidense.

El primer vuelo comercial Dreamliner partió de Tokio a Hong Kong en octubre de 2011. En Boeing las apuestas eran altas para esta nueva serie de aviones lanzados al mercado con el fin de reactivar financieramente al consorcio aeronáutico norteamericano. De acuerdo con las normas expuestas, el Draemliner ahorra cerca del 20% de combustibles en comparación con otros de similar capacidad y mediano porte, además de ser el primero en el mundo fabricado con fibra de carbono reforzado.

Boeing informó que United Continental, la mayor aerolínea estadounidense, solicitó 150 aparatos 737, con un precio de catálogo de 14.700 millones de dólares. Solo en el primer semestre de 2012, la empresa norteamericana vendió en total 440 naves.