Todavía tengo los nervios en punta, todavía tengo en el alma la sensación de cabreo, esa sensación que solo aparece cuando se es testigo de algo brutal y que conmueve las entrañas mismas del saber y de vida.

Sucre, la sala de sesiones, fue el escenario de una brutal e indescriptible violación. Un hombre a quien se le llama presunto, viola a una mujer totalmente indefensa. Hace todo para que esta mujer satisfaga ese brutal asalto. La acomoda, la sienta la acuesta y se ve cómo, el presunto, que seguro estaba solo haciendo un favor, presuntamente viola a la mujer.

El video es una evidencia contundente y esta evidencia ha sido solo desvelada ahora. Este hecho ocurrió en diciembre, el 20 y solo ahora, casi un mes mas tarde aparece y por casualidad.

El individuo en cuestión aparece en la prensa como el acusado de presunta violación cuando la evidencia no dice presunto, se lo ve claramente desabrochándose la bragueta y abusando de una mujer que no esta en condiciones ni de decir que no y todavía es presunta violación.

Es uno de los casos mas evidentes de culpa, no hay defensa sobre les hechos, él borrachito ella borracha; él bueno ella obviamente mala. La oposición es la que ha planificado todo, ha hecho la trampa para que los angelitos caigan como imbéciles en una trampa tan impresionantemente bien montada.

No, no se puede continuar por este camino, no se puede justificar un acto tan brutal con acusaciones a la oposición o a los malos revolucionarios. Esto ha llegado al límite de la resistencia; no se puede más. La ley debe hacer carne de esto, el presunto debe ser juzgado y comprobada su culpa sufrir la sentencia.

Cualquier otra actitud es encubrir, es hacer burla de los principios mas elementales de sociedad y derechos humanos.

Este acto debe conmover a la sociedad boliviana y hacer que se jure cobre piedra que ningún acto de abuso contra la mujer, ninguno quedará sin sanción. BASTA YA