Ha creado una coyuntura de incertidumbre histórica en el continente latinoamericano y mundial. Como nunca antes, los diarios del planeta acaparan titulares sobre la salud del presidente Chávez, y millones de venezolanos, tomaron, al unísono, las calles de Caracas, el 10 de enero pasado (toma de mando), para ratificar su apoyo popular al rereelecto líder venezolano. No obstante, la ultraderecha venezolana, no se ha cruzado de brazos, y ha convocado a manifestaciones demandando “transparencia” sobre la salud de Chávez para el 23 de enero. Bajo estas circunstancias, el misterio sobre la salud del presidente, está aperturando una nueva etapa de lucha que podría conllevar a una mayor polarización e inestabilidad.

Y en efecto, es un lugar común que el líder bolivariano, padece de insuficiencia respiratoria, producto de una infección postoperatoria y está batallando por restablecerse. Desde el oficialismo hablan de “un proceso complejo y duro”. Y desde la oposición agitan sobre la “transparencia en su salud”, “que está muerto o va morir”, con el fin de generar un vacío de poder en la tierra de Simón Bolívar.

Y no es para menos. Chávez representa las aspiraciones de cambio del pueblo venezolano ((Leer: la crisis venezolana en cifras, Javier Diez Canseco). Existe una relación dialéctica (casi simbiótica), entre Chávez y las masas trabajadoras. No hay otra forma para entender la victoria política en más de diez elecciones bajo los principios de la democracia representativa (que la derecha defiende en Perú o USA). Hasta literatos pro sistema como Mario Vargas Llosa están confundidos al respecto. Por esto, los halcones de la Casa Blanca y la derecha venezolana están decididos a crear un clima de inestabilidad (adelanto de elecciones) y caos alrededor de la salud de Chávez para posicionarse y acumular fuerzas para las nuevas elecciones (en caso Chávez deje el Poder).

No es casualidad, entonces, que la derecha haya puesto los pelos de punta al ver, por un lado, como el Tribunal Supremo de Justicia daba visto bueno a la dilatación de la juramentación de Chávez, y por otro, al ver la firma de la resolución ejecutiva que nombra a Elías Jahua como nuevo Canciller, lo cual demuestra que Chávez sigue vivo. A esto hay que agregar que la misma derecha está dividida en sus tácticas y estrategias, producto de la desmoralización por las derrotas electorales consecutivas sufridas.

“…La oposición está dividida. El país entero los vio: se pararon unos, otros se quedaron, otros protestaron, ¿quién manda allí?… Son los mismos que en el 2002 no buscaron a William Lara para que se juramentara, cuando ellos dieron su golpe de Estado. Pero hace una semana me andaban buscando a mí, para que me juramentara…”, dijo Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, (www.aporrea.org), expresando la escisión de la derecha entre extremistas y moderados.

Por su lado, Maduro, hablo de la necesidad de elegir candidatos de base para las elecciones municipales así como de la organización de las bases bolivarianas para enfrentar el acaparamiento y especulación capitalistas. También señaló que,”…aquí sólo hay una transición, del capitalismo al socialismo, con el presidente Chávez a la cabeza, elegido, reelegido y ratificado…”. Pero, ¿Podrá Chávez, de superar la operación, seguir gobernando Venezuela?

Al respecto, el padre del socialismo del siglo XXI, Heinz Dieterich, declaró, “Si tú juntas la siguiente información, que es pública, que ha habido cuatro operaciones muy serias, cuatro quimioterapias, radioterapias, esto destruye el sistema inmunológico de cualquier persona, de tal manera que, aunque (Chávez) sobreviva a esa situación, a mi juicio es altamente improbable que recupere las capacidades fisiológicas para ejercer un cargo altamente demandante como es el de presidente”,(http://noticierostelevisa.esmas.com/internacional/545702/heinz-dieterich-chavez-no-volver-ser-presidente/).

De cumplirse el análisis de Dieterich entraríamos en una etapa Post Chávez muy compleja y contradictoria, parecida a la Cuba de Fidel Castro, donde éste tuvo que ceder a su hermano Raúl las riendas del país. Pero a diferencia de Cuba, Venezuela, no es socialista todavía (aunque existen elementos socializantes y de mentalidad colectiva como lo destaca el Dr. Iñigo Errejon de la Universidad Complutense de Madrid), ya que la propiedad privada de los medios de producción y el Estado de la V República no han sido abolidos del todo como si lo fue en la revolución cubana.

Una etapa postchavista donde, al no tener Cabello, ni Maduro, ni Jahua, la autoridad política y moral de Chávez, pues, se abrirán, inevitablemnte, grietas en el liderazgo chavista (militares, PSUV, milicias, Asamblea Nacional, PDVSA, etc.), que solo podrán ser superadas por la movilización del pueblo bolivariano como el 13 de abril del 2012.