La Habana.- Para definir las pesadillas en la infancia bastaría quizás con decir que son el resultado de un mal sueño que produce fuertes sensaciones de miedo, terror, angustia o ansiedad. Acostar al bebé bocarriba para dormir es la medida más importante para disminuir el riesgo del síndrome de muerte súbita en la infancia, aseguran expertos internacionales en el tema.

Las pesadillas ocurren en la segunda mitad de la noche, generalmente después de las cuatro o cinco horas de estar dormido, provocando el despertar del niño, quien recuerda con lujo de detalles el “sueño malo” y puede considerar que lo soñado fue un hecho real, explica la profesora Ana María Gómez García, especialista en psiquiatría Infanto-Juvenil, máster en Ciencias y miembro del Grupo Nacional cubano de Psiquiatría Infanto-Juvenil.

P. ¿Se conocen las causas por las cuales se manifiestan las pesadillas?

R. No. Existen hipótesis que plantean que ocurren por “fallos” en mecanismos del sistema nervioso encargados de la regulación de las diferentes etapas del sueño, propios de la inmadurez de éstos durante los primeros años de vida, y son desencadenadas por factores estresantes, como, por ejemplo, un cambio de escuela o el nacimiento de un hermano.

P. ¿Existen también factores de riesgo conocidos?

R. En general debemos considerar factores de riesgo a todo tipo de manejo y situaciones que comprometan el número de horas necesarias de sueño y su calidad. (1)

P. ¿A qué edades se manifiestan? ¿Son frecuentes? ¿Afectan por igual a niñas y niños?

R. Son cuadros muy comunes, que suelen presentarse hasta en un 30% de los niños entre dos y seis años de edad y afectan más a las niñas.

P. ¿Pueden calificarse de trastorno o ser incluso el anuncio de alguna enfermedad?

R. No constituyen en sí mismas un trastorno. En caso de ser frecuentes, acompañarse de cambios en el comportamiento y el rendimiento escolar, pueden constituir “avisos” o señales de posibles afecciones neuropsiquiátricas o de otra índole, las que deben ser descartadas.

P. Una precisión: ¿Qué diferencias existen entre la pesadilla y el llamado terror nocturno?

R. Son varias. Los terrores nocturnos ocurren durante la primera mitad de la noche y son más frecuentes en varones. Durante el episodio vemos al niño aterrorizado, agitado, sudoroso, con las pupilas agrandadas y su cara enrojecida. No reconoce a sus padres y al despertar no recuerda el episodio ocurrido.

P. ¿Qué conducta adoptar con nuestros hijos cuando se producen con reiteración las pesadillas? ¿Cómo ayudarlos?

R. Lo primero es lograr que nuestro hijo se calme, deje de sentir miedo y pueda volverse a dormir. Para ello resulta imprescindible que estemos a su lado, a fin de lograr que se sienta seguro y protegido. Debemos explicarle que tuvo un “sueño malo” y por eso despertó asustado, reiterándole que lo soñado no va a pasarle en la vida real. Cuando se haya vuelto a dormir nos retiramos, y es útil mantenerle una luz tenue encendida y música suave con bajo volumen.

P. ¿Es aconsejable que narren en detalle lo que recuerden del “mal sueño”?

R. Sí, pero no inmediatamente después de la pesadilla, sino a la luz del nuevo día y preferiblemente a través de actividades como dibujar o escribir sobre el “sueño malo”. Posteriormente, sugerirle que imagine un final diferente para ese dibujo o cuento. Con su “nueva obra” no sentirá el miedo experimentado con el mal sueño, lo cual facilitará que comprenda que los “sueños malos” no son hechos reales.

P. ¿Ante qué manifestaciones fundamentales considera debe pedirse ayuda profesional?

R. Si son frecuentes, continúan después de los seis años, implican la posibilidad de que se lesione o lesione a otros, y si dificultan la realización de sus actividades diarias, debe consultar a especialistas en Medicina General Integral, Pediatría, Psiquiatría Infanto-Juvenil o Neurología Infantil.

P. ¿Tiene tratamiento?

R. Sí. Aplicando medidas de higiene del sueño, entre ellas: acostarlos a la misma hora y evitar, un rato antes, la ingestión de productos con cafeína o cola y que vean o escuchen programas y cuentos terroríficos o de violencia. Si el niño necesitase ser valorado por algún especialista, este determinará el tratamiento a seguir y si es necesario el uso de fármacos.

P. ¿Hay niños con este trastorno que superan esos episodios sin requerir intervención médica?

R. La mayoría de los niños que los presentan logran erradicarlos con el uso adecuado de las medidas de la higiene del sueño.

P. ¿Se incrementan o disminuyen las pesadillas con el devenir?

R. Disminuyen con la edad. Su mayor frecuencia se produce entre los 5-6 años, tendiendo a desaparecer en la adolescencia o extenderse a la vida adulta como parte del cuadro clínico de otros trastornos.

Bebé bocarriba para dormir

Acostar al bebé bocarriba para dormir es la medida más importante que deben implementar los padres y las personas que cuidan al niño para disminuir el riesgo del síndrome de muerte súbita en la infancia. Si el bebé se queda dormido bocabajo “debe ser acostado bocarriba con suavidad”, aseguran expertos internacionales en el tema. Las investigaciones señalan que en los países donde se cambió la posición para acostar a dormir a los bebés (adoptando la posición bocarriba) la incidencia de ese síndrome disminuyó por esta causa en más de un 50%. (2)

Con mirada científica la doctora cubana Elena García García, especialista en Pediatría, precisa el concepto: El Síndrome de Muerte Súbita Infantil es definido como la muerte repentina e inesperada de un niño menor de un año de edad, que permanece inexplicable aun después de una necropsia completa, de la investigación de la escena de la muerte y la evaluación de la historia clínica del niño y la familia.

P. ¿Cuándo surge este nuevo criterio del bebé bocarriba? ¿Cuáles son las razones principales que lo sustentan?

R. Desde 1992 la Academia Americana de Pediatría recomienda acostar a los lactantes bocarriba durante el sueño. Esta medida se sostiene en múltiples estudios que demuestran que la posición prona (bocabajo) durante el sueño se asocia sobre todo a la disminución de la reacción del despertar ante eventos obstructivos.

P. ¿El dormir bocarriba es extensivo a todos los bebés, o esta posición debe ser de estricta indicación de los facultativos?… Conozco madres que se preocupan de que sus hijos duerman de espalda y un vómito los pueda ahogar, o puedan presentar problema respiratorio o del corazón.

R. Las únicas contraindicaciones médicas para acostar a un bebe bocarriba para dormir son las malformaciones craneofaciales, evidencias de obstrucción de la vía aérea superior y el reflujo gastroesofágico.

P. ¿Hay alguna posición alternativa para que el niño duerma?

R. La posición correcta es bocarriba, pues incluso se ha observado que los niños que se acuestan de lado (decúbito lateral) pueden rotar a la posición bocabajo más fácilmente que a la posición bocarriba.

P. ¿Existen otras causas de muerte inesperada que puedan confundirse o semejar al síndrome que nos ocupa?

R. Este síndrome debe diferenciarse de otras causas de muertes inesperadas y súbitas en el lactante que sí están bien definidas. Estamos hablando del maltrato infantil fatal (homicidio), que afortunadamente no es tan frecuente; enfermedades metabólicas, anomalías del sistema nervioso central y algunas cardiopatías.

P. ¿Y en cuanto a factores de riesgo?

R. Son múltiples. Entre otros, te cito alteraciones genéticas, inmadurez neurológica y la posición bocabajo al dormir.

P. ¿Qué acciones en general considera adoptar que ayuden a reducir el riesgo de muerte súbita infantil atendiendo a todas sus causas?

R. Debe evitarse el hábito materno de fumar durante el embarazo y la exposición del lactante al humo del cigarro; no deben dormir sobre superficies blandas; evitar objetos blandos en el lugar donde duerme el niño (muñecos de peluche, almohadas); debe compartir la habitación el primer año de vida pero evitar el colecho (dormir en la cama con el bebé). El uso de pacificadores (teteras) durante el sueño puede reducir el riesgo de muerte súbita, pues disminuye el umbral del despertar, y se producen entonces más despertares durante el sueño.

P. Una lectora interesada en el tema me sugirió preguntar: La posición bocarriba para dormir ¿no achata la cabeza del bebé?

R. Ciertamente puede contribuir a ello, pero el achatamiento puede evitarse si colocamos al niño bocabajo mientras permanece despierto.

P. ¿Y qué hacer si llora constantemente en posición bocarriba?

R. Ante esta situación debe enseñarse al bebe a dormir bocarriba, comenzando con lapsos breves y aumentándolos de forma gradual.

Notas:

1. Los niños no deberían mirar la televisión antes de los tres años, y a partir de entonces los padres fijarán un tiempo máximo de hora y media al día para tales efectos, recomendó el psicólogo británico Alic Sigman durante la conferencia de Pediatría y Salud Infantil, que sesionó en la ciudad de Glasgow. Destacó además la necesidad de limitar los videojuegos en la niñez, al tiempo que criticó la intrusión mediática en los hogares. “La tecnología debe ser una herramienta, no un peso para las familias ni un riesgo para la salud”, resaltó tras criticar lo que ha dado en llamar paternidad pasiva, o la tendencia de usar los medios electrónicos como niñeras.

Existe un vínculo directo entre el sedentarismo tecnológico y el aumento de obesidad infantil, la diabetes, el déficit de atención, los problemas cognitivos y la alteración del sueño de los niños, aseguró el especialista. varios estudios demuestran cómo el uso abusivo de la tecnología genera una conducta compulsiva en los niños. “Lo de menos es si los niños o los adultos se pueden considerar como realmente adictos a la tecnología. Lo importante es que hemos constatado que el abuso de la tecnología conduce a una dependencia que no es saludable”, resaltó Sigman.

2. La apnea del sueño, alteración caracterizada por episodios de ausencia de respiración por al menos 10 segundos, puede derivar en complicaciones tan severas como infarto cerebral o cardiaco y hasta muerte súbita, explicó el doctor mexicano Rubén Santoyo, especialista en medicina interna del Instituto Mexicano del Seguro Social en Jalisco.

Al detenerse momentáneamente la respiración, se altera el aporte de oxígeno a órganos vitales como cerebro, corazón y riñones. Esta situación ocasiona severas afectaciones, “de ahí que la apnea se alce como uno de los principales detonantes de muerte súbita por infarto”, dijo Santoyo y aseguró que una de las principales manifestaciones de los pacientes con este mal son los ronquidos. Pero por lo general son obesos, desarrollan el llamado síndrome de piernas inquietas y somnolencia diurna, esto es que a pesar de dormir las horas necesarias diarias, durante el día se quedan dormidos.

* Periodista cubano, colaborador de Prensa Latina.