Obligada por su realidad económica, la población urbana del 75% de 11 millones de habitantes de Cuba de seguro que ingresará en una gran transformación. De la que cubanos que se fueron a los Estados Unidos quieren convertirse en los principales protagonistas. Tratarán de convertir a esta isla en una industria de productos que remplacen a muchos fabricados en Asia. La mano de obra será la cantidad de personas que han recibido una buena educación y consiguiente capacitación.

Cuba con casi 111.000 km cuadrados, sus 64% de blancos, 25% mulatos y 11% negros, es un país de inmensas posibilidades, pero con problemas enormes, comenzando con su Balanza de Pagos deficitaria. Sumando su encanto, los recursos naturales, su geografía y punto estratégico en Latinoamérica a 150 km de proximidad a los Estados Unidos, tiene como capital a la Habana, una de las más lindas capitales hasta los 60, ahora en gran decadencia. Sin duda alguna, la Revolución cubana era necesaria. Pasados 53 años algo debe cambiar debido a diversos factores, entre ellos el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos desde 1961 y la retirada de la ayuda soviética de USD 4 a 6 mil millones año desde 1990.

Al presente ya existe el permiso de compra venta de inmuebles. Generalmente es con liquidez proveniente de los cubanos exilados o de actividades ilegales. Sigue en discusión la despedida de unos 500 mil funcionarios públicos. Tiene un PIB de USD 114 mil millones de los cuales un 4% es dedicado a las Fuerzas Armadas. Pero los sueldos de sus habitantes promedian USD 20 mensuales, los vehículos de los 50 abundan, la prostitución marca paso y su gente se distrae en el Malecon, ante la falta de poder hacerlo en sus hogares compartido con sus familiares y abuelos. Ni siquiera la educación y salud gratuita de todos sus habitantes es un atractivo. Exporta médicos en contrapartida de 100.000 barriles día de petróleo venezolano. Paralelamente a que sus principales importadores son China y Canadá que casi suman un 50%. Todo en un escenario propio de una economía que necesita abrirse, sino quiere sufrir las consecuencias de la pobreza en que se encuentra.

No quepa duda que cubanos en Miami esperan una transformación ¿Mientras que a sus gobernantes no les queda otra que iniciarlo?