Gracias a Dios, nos hemos salvado, el 21 de diciembre no ha terminado el mundo. Los Mayas han sido buenas personas y nos han perdonado. Igualmente ha pasado inoservado el día del Solsticio de Verano en la Isla del Sol, situada en el Lago Titicaca. Ese día, ante la presencia de 50 mil indígenas de diferentes partes del mundo, tenía que teminar la “macha”, es decir, la oscuridad, el egoismo, el individualismo, el fin de la Coca-Cola … y otras cosas. Empezaba la era de la “macha”, del “mokochinchi”, del “willkaparu”.

El Ministro de Relaciones Exteriores del Estado Plurinacional de Bolivia (Canciller) David Choquehuanca señaló que ese día empezaba una vida nueva, llena de cambios y de respeto a la madre tierra, el fin del odio, el comienzo del amor, el fin del capitalismo y el comienzo del comunitarismo. Recordó que en ese día los planetas se alineaba después de 26 mil años Han pasado dos semanas y la vida sigue igual. Los cuatro quintos del mundo continúan bebiendo la desacreditada Coca-Cola, el odio en el universo imperversa, las guerras prosiguen, el capitalismo se alarga.

El Ministro de Relaciones del Estado Plurinacional de Bolivia David Coquehuanca no se ha dado cuenta que ha llegado el 2013. Año que termina con el número 13, particularmente poco afortunado. En muchas situaciones se hace de todo para evitarlo porque es un dígito considerado de “mala suerte”. En los aviones falta la fila n° 13, en los aeropuertos no existe el “gate 13”, en los rascacielos el piso 13 es llamado 12 bis, igualmente en los ascensores. Y como no recordar la desafortunada misión de la astronave Apollo 13 que ha tenido al mundo entero en ansia.

Nos espera otro año de pánico, de continua preocupación esperando que algún desastre pueda ocurrir en cualquier momento. Seguramente el Ministro de Relaciones Exteriores del Estado Plurinacional de Bolivia David Coquehuanca ha pensado que son invenciones de los “kharas” o “gringos” y no le ha dado importancia al N. 13.

Esperando que no pase nada durante el 2013, dentro de doce años llegará el 2017. Otro dígito es el 17 que trae desgracias. El único en grado de poder poner las cosas en su lugar hubiese sido el papa Gregorio XIII: fue él que introdujo su calendario, el gregoriano, y no tuvo problemas en adelantar el día jueves 4 de 1582 que pertenecía al calendario juliano al viernes 15 de octubre de 1582 del calendario gregoriano. Gregorio XIII hubiese sido capaz ordenar que se pasase directamente al año 2018 para evitar cualquier desgracia a nuestro ya desgraciado mundo.