Rusía tampoco apoya la intención del gobierno de Evo Morales de lograr la despenalización del masticado tradicional de la hoja de coca por considerar que la incorporación de la cláusula planteada por el gobierno boliviano en la Convención Única sobre Estupefacientes de la ONU puede tener como consecuencia el aumento del comercio ilícito de cocaína.

Según la agencia de noticias RIA Novosti el presidente ruso, Vladimir Putin, presentó en la Duma de Estado (Cámara Baja del parlamento ruso) un proyecto de ley mediante el cual el gobierno ruso se opone a la inclusión de la cláusula boliviana.

El proyecto de ley del gobierno ruso señala que la cláusula que Bolivia propone no corresponde al fin y espíritu de la Convención, “puesto que puede acarrear consecuencias negativas tales como el aumento del comercio ilícito de cocaína”.

Además, según el documento citado por RIA Novosti, la aprobación de dicha cláusula creará un precedente peligroso que podría ser aprovechado por otros Estados para crear en sus países condiciones más liberales en lo que respecta al control de narcóticos, condiciones no estipuladas en la Convención.

Bolivia se retiró de esa convención en junio de 2011, pero en 2012 pidió su adhesión con una enmienda que permita el respecto al acullico, una práctica ancestral en Bolivia y los países andinos

La despenalización de la hoja de coca se convirtió en uno de los ejes de la política internacional del gobierno del presidente cocalero.

Hasta ahora los gobiernos de Estados Unidos, Inglaterra y Suecia objetan las modificaciones propuestas por Bolivia para su retorno a la Convención de Viena.