(ABI).- El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, afirmó el domingo que para Estados Unidos, Bolivia es un mal ejemplo por sus consignas anti neoliberales y anti imperiales, razon por la que la asedia permanentemente para destruir el proceso de cambio que encabeza el presidente Evo Morales.

En una entrevista en el Programa “El Pueblo es noticia” que difunden los medios estatales, Quintana aseguró que Estados Unidos no puede permitir un mal ejemplo a su política internacional en el corazón de América del Sur.

“Y el mal ejemplo que da Bolivia es que es capaz de nacionalizar sus recursos naturales, es capaz de echar para abajo las consignas del neoliberalismo con el apoyo a las organizaciones sociales, que ha sido capaz de revertir esa conciencia de resignación y la ha transformado en un conciencia de rebelión”, fundamentó.

A su juicio, esa decisión política de la autodeterminación es “absolutamente contrastable” con lo que fue la definición estratégica de Estados Unidos respecto a Bolivia en los últimos 50 años.

“Estamos cambiando en 7 años, estamos logrando una independencia, soberanía, decisiones autónomas lo que hace 50 años se había convertido en tutelaje, en dominio, en monopolio de las decisiones extranjeras sobre el país”, consideró el Ministro de la Presidencia.

Esa decisión -afirmó- no es poca cosa, teniendo el poderío de Estados Unidos, el poderío económico, político, militar, de expansión, de capacidad militar y su capacidad de influencia en el mundo entero.

Quintana afirmó que esa decisión, de un país que ha estado históricamente dominado y controlado, con sus recursos naturales a merced de las grandes empresas transnacionales, molesta a Estados Unidos.

Además dijo que a Estados Unidos le incomoda la decisión de encarar por cuenta propia la lucha contra el narcotráfico, dominada en otros tiempos “por los gringos”; de reivindicar a las Fuerzas Armadas “intervenidas al igual que la policía”, y de zafarse de un gobierno nacional tutelado.

“Por lo tanto lo que nosotros estamos enfrentando desde el 2006 en adelante y vamos a seguir enfrentando es una guerra permanente de los Estados Unidos contra el proceso de cambio, una guerra que tiene como objetivo destruir el conjunto de transformaciones que estamos llevando adelante, que tiene como objetivo derrumbar al Gobierno”, sustentó.

El Ministro de la Presidencia dijo que el objetivo político, estratégico de los Estados Unidos es desmantelar el proceso de rebelión y aseguró que todos los esfuerzos desde distintas perspectivas tienen el afán de “asediar al gobierno”.

A contramano, aseguró que los bolivianos cada día están más seguros de que es posible transformar el país sin tutela alguna, “ni de Estados Unidos ni de nadie”, y que depende de las definiciones políticas y de las estratégicas estatales, “con la mayor soberanía”.

“No tenemos que consultar nunca más a nadie para tomar decisiones que favorezcan a todos los bolivianos”, remarcó.

No obstante, el Ministro de la Presidencia anunció que Bolivia confía en que las relaciones diplomáticas con Estados Unidos se normalicen, porque aseguró que Bolivia no ha hecho nada para que EEUU conspire contra Bolivia y para merecer un “trato despótico”.

“Ojala podamos seguir avanzando, porque el Presidente todavía tiene esperanzas de que las relaciones se normalicen pero hay estos episodios desagradables de manipulación, injerencia de tratar de usar estos casos para usar la imagen”, estableció.