En estas fiestas he venido consumiendo mucha carne de dinosaurio. Nadie debería sorprenderse de ello porque también usted probablemente ha estado o estará haciendo lo mismo. Esto se debe a que el plato típico de navidad está compuesto por el animal vivo que está más emparentado con los más terribles depredadores que han caminado sobre la tierra.

Este es el pavo, cuya estructura y tipo de huesos – los mismos que solemos saborear o agarrar con nuestras manos – son de la misma clase que la de la de los raptores o tiranosaurios, varias de cuyas especies han sido descubiertas teniendo plumas.

La ciencia ya admite que los dinosaurios no se extinguieron hace 65 millones de años, pues entonces solo fueron eliminados algunos centenares de las grandes especies caminantes de éstos, mientras que hoy hay unas diez mil especies de dinosaurios emplumados (aves), las cuales dominan los aires y el continente que en esta época del año se torna en el segundo en tamaño (la Antártica).

Si bien la estructura ósea del pavo es la que más recuerda al extinto T-Rex, también solemos ingerir regularmente otros dinosaurios. Uno de ellos es la gallina cuya carne y huevos son parte de la dieta global. Pese a que un colibrí puede medir pocos centímetros y un diplodoco decenas de metros, entre las distintas especies de dinosaurios con o sin plumas hay un mayor parentesco que entre los extintos dinosaurios no avianos con los de los grandes reptiles voladores o marinos del Cretácico, Jurásico y Triásico.

Las aves son una rama de los dinosaurios con los que comparten el nacer de huevos y el tener huesos huecos que demuestran un rápido crecimiento y agilidad, sangre temperada, mucho apetito y una estructura de estar parados verticalmente sobre sus piernas.

Todo ello los ubica como una clase específica de animales muy distinta a la de los mamíferos que tienen mamas y casi en su totalidad producen crías vivas, como también a las de los anfibios y a las de los reptiles que tienen sangre fría, crecen despacio, consumen poca comida en relación a su peso, no pueden correr sostenidamente grandes distancias, tienen huesos más duros y extremidades que se doblan en las articulaciones.

En la actualidad la mayoría de las aves de nuestra era se alimentan de vegetación, insectos o peces, mientras que el nicho de los cazadores terrestres de presas lo tienen los mamíferos de las familias de los osos, felinos o canes. Sin embargo, durante la mayor parte de los 200 millones de años que tienen los mamíferos, éstos fueron presas de los emplumados. Hasta

antes que las dos Américas se juntasen hace 3 millones de años atrás, el principal depredador suramericano era el ave del terror, la cual se alimentaba de caballos y midió tres metros de altura.

Pavos

Recientemente estaba caminando por el malecón del río de Londres cuando vi estacionado uno de esos grandes buses británicos de dos pisos, el cual había sido transformado en un restaurante con un enorme letrero que decía “Turkey”.

Esta es la palabra cómo en el inglés se le conoce a Turquía y debido a lo exquisitos que son los potajes de ese país es que entramos, aunque luego nos percatamos que “Turkey” también se refería al pavo navideño que era el plato que, en verdad, se nos ofrecía. Esta no ha sido la primera vez en que me he dejado confundir por el hecho de que el pavo en una lengua extranjera sea el homónimo del nombre de una república.

Siendo adolescente estaba en las calles de Río de Janeiro durante la época de su carnaval cuando un auto a toda velocidad se detuvo bruscamente en la mitad de su principal avenida costanera y de allí un grupo de cariocas salió a bailar por unos breves segundos en plena autopista cantando “pega ela peru” para luego, apenas el semáforo pasó del rojo al verde, salir disparados. Inicialmente pensé que estaban llamando a pegar a mi natal Perú o a mis compatriotas, pero luego me explicaron que en portugués “peru” significa tanto el pavo como el miembro masculino, por lo que dicho estribillo carnavalesco era una forma picaresca de sugerir que a alguien se le cogiesen sus genitales.

En castellano, en cambio, “pavo” solo denomina a un ave y no a una nación, aunque en mi tierra se suele utilizar el epíteto “pavo” a quien actúa como un tonto, algo que me pasó las dos veces que me confundí cuando en los idiomas portugués o inglés se hablaba del “pavo”. Curiosamente el pavo es un animal que nada tiene que ver con Perú o con Turquía, naciones que solo supieron de dicha ave norteamericana hace muy pocos siglos.

Tampoco ninguno de los personajes bíblicos, desde Adán hasta Jesús, conocieron al pavo o a las naciones peruana o turca. Los primeros cristianos que vieron a los pavos y que mucho tiempo después los llevarían a otros rincones del globo fueron los españoles que hace menos de medio milenio conquistaron a los aztecas.

Jesús y los primeros cristianos tampoco degustaron otros ingredientes de la cena navideña (como la papa andina, la zanahoria afgana, el arroz oriental, etc.). La dieta de ellos, además, estaba estrictamente regulada por las leyes del primer testamento que vetan el consumo del cerdo o mariscos, de cualquier animal que no haya sido sacrificado y desangrado según los rituales kosher o combinando carne con productos lácteos.

Por esta última razón y porque el cacao proviene de la misma Mesoamérica del pavo, es que los doce apóstoles nunca pudieron haber comido una cena navideña con su respectivo chocolate caliente.