Moscú.- Cuando se esperaba justamente un deshielo en el clima entre Estados Unidos y Rusia tras la reelección de Barack Obama, el Congreso da un paso atrás y desvela la cara oculta en la célebre frase del “reinicio” en las relaciones bilaterales. Tan inesperada como inamistosa resultó para Moscú la aprobación reciente de la ley sobre la lista de “Magnitsky”, sancionada por mayoría de los votos de republicanos y demócratas, contrarios a una mejoría en los nexos ruso-norteamericanos.

Obama no esperó a fin de mes para estampar su firma y lo hizo “considerando la propuesta legislativa un paso importante” en las relaciones bilaterales, en referencia a la abrogación de la enmienda Jackson-Vanik, que normaliza los vínculos comerciales entre los dos países. El Senado aprobó el proyecto -en un paquete único con la ley de la lista de Magnitsky- el 6 de diciembre, después que recibió el beneplácito en la Cámara de Representantes, dos instancias donde los ánimos antirrusos tienen una fuerte influencia entre los sectores más conservadores, apuntan analistas.

La normativa, referida al terreno de los derechos humanos, con toda la intención lleva el apellido del auditor del Fondo de Inversiones Hermitage Capital, quien falleció en prisión en 2009, acusado de estafa y evasión al fisco. Según la redacción final, el acta concede facultades al Departamento de Estado para la adopción de represalias contra aquellas personas que, según el criterio de Washington, violan los derechos humanos en este país, de ahí que sea vista como injerencista por las autoridades y políticos rusos.

El texto en esencia presupone la prohibición de ingreso a territorio estadounidense de funcionarios rusos, culpados por la muerte de Magnitsky, sobre todo aquellos vinculados con los órganos de seguridad y el sistema penitenciario, además de la congelación de sus cuentas en bancos norteamericanos.

Pocas son las ocasiones en que ha existido coincidencia en la política de altos quilates entre el oficialismo ruso y la oposición sistémica (parlamentaria), y en el vector ruso-estadounidense mucho menos, por el que el Kremlin ha sido blanco de las críticas de fuerzas contestatarias. Guennadi Ziuganov, líder del Partido Comunista de la Federación de Rusia, afirmó que la ley estadounidense desacredita a los ciudadanos rusos. “Es una arbitrariedad, que da luz verde a la injerencia en nuestros asuntos internos, lo cual es totalmente inaceptable”, sentenció el político.

En sintonía con el resto de los dirigentes de otras formaciones, Ziuganonov prometió que el proyecto preparado por la Duma estatal (cámara baja) como contra respuesta al acta de Magnitsky será aprobado en breve plazo, “con el voto de todos”, en el Parlamento. Según dijo el titular de la cámara baja, Serguei Naryshkin, el documento en forma de ley fue propuesto por los cuatro líderes de las fracciones parlamentarias: el gobernante partido Rusia Unida, el Comunista, Liberal Democrático y Rusia Justa.

El presidente de la comisión de Relaciones Internacionales de la Duma Alexei Pushkov aseguró que la mayoría de los diputados se inclina por un contraproyecto más duro que la versión norteamericana. La Duma durante el plenario del viernes aprobó en primera lectura la respuesta legislativa a la lista de Magnitsky, en la misma línea de prohibiciones de visado para estadounidenses y sanciones financieras a los involucrados en la violación de derechos humanos de ciudadanos rusos.

Verdades ocultas salen a flote

Para la politóloga rusa Veronica Krasheninnikova, el sentido verdadero de la Ley “Magnitsky” es otro, y no el que han querido dejar ver sus autores, con el alegado pretexto de defender los derechos humanos y de condenar a Rusia por supuestas violaciones. Han creado con ello un instrumento adicional de presión política sobre Rusia y otro frente en la guerra propagandística contra nuestro país, afirmó la directora general del Instituto de Investigaciones e Iniciativas de Política Exterior.

Al mismo tiempo, se quiere movilizar, “demonizando a Rusia”, al Congreso de Estados Unidos y a toda la opinión pública norteamericana en contra nuestra. Es sintomático además que se apruebe la ley de marras en un contexto interno de ánimos de protesta social, exacerbado por la llamada oposición asistémica, tras la reelección del presidente Vladimir Putin, observó la experta. De ahí, dijo, que no resulte desacertado afirmar que ha sido una señal de espaldarazo a los elementos antigubernamentales y pro occidentales.

Estas medidas son una muestra del cambio de Washington de la retórica “del reinicio” en las relaciones, asumida por Obama, a medidas y acciones drásticas, alertó Krasheninnikova, para ilustrar cómo la ley tiene un reflejo directo e indirecto en la interacción ruso-norteamericana. Recordó la experta el extenso prontuario que tiene Estados Unidos como el más grande violador de los derechos humanos en el mundo.

Citó las torturas a prisioneros sin un debido juicio, las cárceles ilegales de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Europa y los vuelos secretos; los secuestros y asesinatos selectivos con aviones teledirigidos (drones). La Casa Blanca utiliza el tema de los derechos humanos como instrumento de presión política y desestabilización de la situación interna en los Estados que toman un curso independiente de Washington, aseveró la politóloga rusa.

En coincidencia, el titular de la comisión parlamentaria de Relaciones Internacionales de la Duma Alexei Pushkov dijo que ese “enfoque selectivo de Estados Unidos merecía una respuesta de nuestra parte”. Rusia, manifestó el diputado y analista internacional, puede tomar medidas de represalia con pleno derecho, incluso más severas hacia las personas que violan no solo los derechos de los ciudadanos rusos en el extranjero, sino los conceptos universales de derechos humanos.

La medida, para muchos entendidos en la materia, signa como quiera un giro en las relaciones, lo cual se ha hecho visible en las ásperas declaraciones de funcionarios de la Casa Blanca respecto a Rusia, y en las réplicas desde Moscú, aún cuando en el diálogo Obama-Putin se exteriorice lo contrario.

El jefe del Kremlin congratuló al mandatario demócrata por su reelección el 6 de noviembre y le invitó a visitar a Moscú el próximo año, en una fecha que coordinarán las instancias diplomáticas, según se anunció. Mientras tanto, para la Cancillería y las dos cámaras del Parlamento ruso, los legisladores estadounidenses “siguen viendo a Rusia no como un socio, sino como un enemigo”, lo cual hace pensar en las verdaderas intenciones de la Ley “Magnitsky”.

Duma rusa sanciona enmiendas a ley anti Magnitsky

El canciller Serguei Lavrov anunció el 7 de diciembre que Rusia cerrará la entrada a los estadounidenses, responsables de violación de los derechos humanos, en reacción a la aprobación de la ley Magnitsky. A su regreso a Moscú, procedente de Dublín, Lavrov declaró que comunicó a la secretaria norteamericana de Estado Hillary Clinton la decisión de su país de responder en consonancia con la medida unilateral.

Los cuatro partidos representados en la Duma estatal rusa presentaron un proyecto de ley en respuesta simétrica al acta de la lista Magnitsky. La nueva normativa fue propuesta por el titular de la Cámara baja del parlamento Serguei Naryshkin y los cuatro líderes de las fracciones parlamentarias.

El documento prevé sanciones contra estadounidenses que violen los derechos de los rusos, incluidos los niños adoptados y trasladados a Estados Unidos. Asimismo, supone castigos a los implicados en secuestros y en la privación ilegal de libertad de ciudadanos de Rusia, y aquellos que aplican injustas e infundadas condenas contra ellos.

Según Naryshkin, el proyecto será aprobado en los tres exámenes legislativos antes de que concluya la sesión de otoño de la Duma, el 21 de diciembre. En coincidencia, Guennadi Ziuganov líder del Partido Comunista de la Federación de Rusia, declaró que la normativa será aprobada en corto plazo, con el voto de todos. Entrará en vigor el 1 de enero de 2013, consignó la agencia de noticias ITAR-TASS.

El 19 de diciembre, la Duma (cámara baja) aprobó por mayoría las enmiendas a la ley anti Magnitsky que prohíben a estadounidenses la adopción de niños y extienden las sanciones a otros estados responsables de la violación de derechos humanos de ciudadanos rusos. Las modificaciones introducidas al texto original con esos dos puntos fueron respaldadas por 388 diputados, con un rechazo de 15 y 11 abstenciones, de un total de 450 mandatos.

La variante aprobada este miércoles por la cámara baja supone la extensión de las prohibiciones de visado y embargos financieros a ciudadanos cuyos estados adoptaron similares sanciones respecto a los rusos acusados de presunta violación de derechos humanos. En adición, los diputados propusieron vetar la actividad política en territorio de la Federación de las organizaciones no gubernamentales financiadas por el gobierno de Estados Unidos, reportó el canal Vesti.

El proyecto en su conjunto recibió el visto bueno en segunda lectura, por 400 votos a favor, cuatro en contra y dos abstenciones, y deberá aprobarse definitivamente el viernes, antes de que concluya la sesión parlamentaria de otoño. Dos de los cuatro votos, contrarios a la ley rusa, recayeron en los diputados de Rusia Justa, Ilya Ponomariev y Dmitri Gudkov, líderes mediáticos del movimiento de protesta antigubernamental, alentado por la llamada oposición asistémica (no parlamentaria), tras las elecciones legislativas de la Duma en diciembre de 2011, y la reelección de Vladimir Putin.

Otra de las modificaciones introducidas al texto prohíbe a ciudadanos rusos, portadores también de ciudadanía norteamericana, dirigir organizaciones no gubernamentales que se ocupan de la política en Rusia. Una de las figuras más señaladas por la prensa nacional es la titular del Grupo Helsinki de Moscú, Liudmila Alexseeva, quien obtuvo la ciudadanía estadounidense en la década de 1980.

Según fuentes parlamentarias, el Consejo de la Federación (Senado) tiene previsto el examen de la norma el 26 de diciembre. El portavoz del Kremlin Dmitri Peskov comentó a la sazón que el presidente Vladimir Putin comprende y comparte la posición adoptada por los legisladores rusos, en torno sobre todo a la polémica cuestión de las adopciones de niños por ciudadanos norteamericanos.

Aclaró Peskov que la postura del Poder Ejecutivo en cuanto a prohibir las adopciones será “menos emotiva”. La normativa entrará en vigor el 1 de enero de 2013, luego de ser promulgada por el presidente Vladimir Putin, según los iniciadores.

* Jefa de la corresponsalía de Prensa Latina en Rusia.