La declaración pública de Chávez diciendo que, “si ocurriera algo que me inhabilitara de alguna manera, Nicolás Maduro debe concluir el periodo en esa situación, tal como manda la Constitución antes de la convocatoria de elecciones, y ustedes elijan a Maduro como presidente de la República, se lo pido desde mi corazón”, (El Universal, 08-12-12), ha puesto en vilo al pueblo venezolano. Inmediatamente, la derecha venezolana, ha comenzado su campaña de manipulación mediática (piden una reunión con Maduro para hacer reformas), como si hubieran ganado las elecciones.

Y no es para menos. Venezuela sin Chávez no será la misma por el rol histórico y político que ha jugado éste en la revolución bolivariana al darle dignidad a un pueblo que desde la independencia fue oprimido y menospreciado por los gobernantes de turno (alineados con Washington). La pregunta que surge entonces es si ¿es posible un Chavismo sin Chávez?

Nuestra modesta opinión es que no. Chávez tiene rasgos comunes al resto de líderes bolivarianos, pero a la misma vez es único. Tiene una oratoria popular, es sensible al sentimiento del pueblo (por eso las nacionalizaciones de varias empresas) y se ha enfrentado directamente al Imperialismo, reivindicando el socialismo del siglo XXI, reorganizando la OPEP, distribuyendo la renta petrolera a favor de los ciudadanos (a través de 25 misiones que dan salud, educación, trabajo, viviendas dignas, etc. Que se llevan más del 60% del gasto gubernamental), e impulsando la revolución bolivariana por toda Latinoamérica y el Mundo (ALBA), generando una inspiración para las masas (según el PNUD, Venezuela, se encuentra en el puesto 58 -de 182- en el Índice de Desarrollo Humano; fue declarado 2do país libres de analfabetos. Y según la CEPAL, se ubica como el 3er país con menos pobreza).

Es justamente esta relación dialéctica entre Chávez y los trabajadores la que ha permitido que éste le gane a la derecha más de 10 procesos electorales generando temor a la oligarquía y el Imperio. Los mismos que organizaron el sangriento golpe de Estado de abril del 2002, el cierre patronal y petrolero del 2002-2003, el referéndum revocatorio del 2004 y un saboteo constante a la cadena de distribución de alimentos. Pero todas estas intentonas golpistas fueron derrotadas por las masas expresando que la relación entre Chávez – Pueblo es el motor de la revolución social.

Por eso la derecha festeja la ausencia de Chávez. La más inteligente apuesta por presionar a Maduro (que viene de la radical Liga Socialista), en nombre de la “unidad nacional”, para que éste concilie. Y la ultraderecha, apuesta por el conflicto sacando un twitter #RIPChavez. Pero en ambos casos, la derecha presionará por el regreso de los “exiliados políticos”, la devolución de empresas nacionalizadas, la reversión de las tierras tomadas por el Frente Campesino Ezequiel Zamora, la desarticulación de todos los organismos populares como consejos comunales y misiones, la eliminación de la Ley de Trabajo, etc. Esto es para la derecha el Chavismo sin Chávez.

Y en efecto, Jorge Botti, presidente de FEDECAMARAS, dijo: “No esperemos a enero. Las decisiones hay que tomarlas ahora; instamos y le pedimos directamente al presidente encargado de la República, al presidente Maduro, a que acometamos, conjuntamente con sus ministros de la economía, decisiones cuanto antes” (El Universal 08-12-12).

¿Por qué Chávez eligió a Maduro? Al parecer porque a diferencia de Diosdado Cabello (militar, empresario) y Elías Jahua (ex vicepresidente), Maduro, es apoyado por Cuba, visto como el líder con mejor manejo político y de consenso entre las diferentes alas del movimiento bolivariano (militar, sindical, político), dentro y fuera del PSUV, así como entre las clases sociales en contienda. Cualidades necesarias para enfrentar una etapa postchavista de crisis.

Así las cosas, las contradicciones internas saldrán a la superficie tanto en el PSUV como en el gobierno y la sociedad venezolana. Si Chávez no asume el 10 de enero, pues, Diosdado Cabello, como presidente de la Asamblea Nacional, tendría que convocar a elecciones en 30 días. No obstante, en las elecciones a gobernadores del 16 de diciembre se verá la correlación de fuerzas entre los que se disputan el liderazgo chavista.

La revolución bolivariana se encuentra en una encrucijada. O avanza o retrocede como pasó con la revolución sandinista. Maduro tratará de resistir a las presiones de las clases sociales en contienda (la derecha presionará por revertir el proceso mientras el pueblo por profundizarlo). Pero él no es Chávez. Y no existe alrededor del buró político del PSUV nadie con la autoridad moral y política que Chávez.