La “Tierra Santa” es el centro de las religiones que siguen a Abraham y creen en un solo Dios, las mismas que hace menos de medio milenio lograron que las religiones monoteístas desplazasen a las politeístas como las que más siguiesen la humanidad. Sin embargo, nuevos descubrimientos arqueológicos sugieren que el pueblo que redactó la Biblia (el hebreo) mantuvo cultos a los ídolos cananeos, los mismos que aparecen multitudinariamente en numerosas excavaciones en construcciones de épocas bíblicas.

Hoy, la mayoría de la humanidad cree que hay solo un Dios y que Abraham fue su profeta. Sin embargo, nuestro monoteísmo tiene grandes raíces politeístas. Incluso los musulmanes, que se jactan de ser el credo más monoteísta, obligan a todos sus fieles a visitar la Kaaba en la Meca, la cual antes de Mahoma era un lugar de peregrinación para todos los panteístas de la región.

De todas las distintas primeras iglesias cristianas, la que más ha sobresalido es la que se centró en Roma y en el latín, los cuales fueron, respectivamente, la capital y la lengua del imperio que crucificó a Jesús. Aparentemente el cristianismo erradicó a las religiones paganas, aunque muchas de sus herencias se ven en nuestros días.

Antes de Cristo, el 25 de diciembre era considerado el día del dios persa de las legiones romanas Mitras, hijo del dios sol quien nació de una virgen y se inmoló por todos nosotros. La misa con vino y pan se inspira en los templos de Mitras, mientras el gorro del Papa se llama mitra. Propios de la religión romana (y no del judaísmo en el que nació Jesús) eran los ritos de sumergirse en el agua para purificarse, colocar velas e incienso ante imágenes o hacer procesiones tras ellas (esto último lo vetaba el judaísmo).

Aún hoy se producen grandes películas sobre los dioses paganos cuyas historias siguen deleitándonos, mientras que gran parte de los santos, imágenes, vírgenes y templos monoteístas se han superpuesto a los de otros cultos politeístas. El símbolo más conocido del mundo es el de la cruz, el cual está presente en casi toda ciudad del planeta. Encima de muchos montes o lugares sacros precolombinos hay una cruz.

La cruz que empezó a ser venerada hace menos de dos mil años, es muy similar a otros objetos de adoración en forma de T que los egipcios o los hermanos llevaban colgados en sus cuellos (éstos últimos lo identificaban con el martillo mágico de Thor). Mientras que hoy ningún país tiene la hoz y el martillo o la esvástica en su bandera nacional, la cruz está presente en las de más de una veintena de países, en tanto que la Cruz Roja es el emblema de la principal entidad internacional de socorro humanitario.

Un tercio de la humanidad cree en la cruz como si fuera un objeto de adoración al cual identifican con la redención. Cientos de millones rezan a diario ante ésta o se persignan. Lo interesante de la cruz es ver cómo un objeto que inicialmente estuvo asociado con la tortura y la muerte más inhumana, se ha convertido en su opuesto. Si hoy en día un Estado o una religión adoptase como su símbolo a la silla eléctrica, el pelotón de fusilamiento o una bomba atómica, sería algo que nos escandalizaría, porque esos son los instrumentos de asesinato público más impactantes del siglo XXI, pero hace dos milenios ese lugar lo ocupaba la cruz.

Los asirios, que fueron uno de los imperios más brutales de la antigüedad, solían castigar a sus víctimas empalándolos en una estaca que les atravesaba vivos, con lo cual querían advertir a cualquier contestatario que desobedecer les conducirá a una muerte llena de dolor. Esta forma de empalamiento (que más adelante usaría el verdadero conde Drácula, héroe de la cristiandad rumana, contra los musulmanes y sus enemigos) fue siendo refinada por los romanos.

La cruz fue masificada durante el único imperio que logró unificar al Mar Mediterráneo. Los romanos intencionalmente exhibían a sus castigados en estacas de un palo vertical o con uno horizontal en su cima, los mismos que eran colgados sobre éstas a fin de que murieran lenta y dolorosamente por deshidratación, desnutrición, desangre, etc.

Cuando acabó la rebelión de Espartaco, la vía hacia Roma quedó sembrada de miles de cruces en las cuales se dejaron agonizar a los esclavos insurrectos. Tras la destrucción del segundo templo de Jerusalén, los romanos crucificaron un promedio de 500 judíos por día.

La cruz no fue empleada por los primeros cristianos (quienes utilizaban otros símbolos como el pez), pero cuando el imperio romano adoptó el cristianismo y lo modificó, se apropió de la cruz haciendo que su tradicional instrumento de tortura y muerte se tornara en uno de adoración. (1)

Aún idolatramos Dioses

Las Olimpiadas, la mayor competencia deportiva de todos los tiempos, se originó en las inmediaciones del monte griego Olimpo, donde los antiguos helenos juraban que residían los dioses. El mayor de todos era Zeus (también llamado Deus, de quien proviene la palabra Dios). En honor a los dioses greco-romanos se han bautizado a todos los planetas vecinos del nuestro (además de las principales lunas, asteroides y constelaciones de estrellas que conocemos), así como varios de los días del mes o los meses del calendario.

El nombre de Marte, el dios de la guerra, es el mismo del planeta al cual más nuestras naves han visitado y es la raíz de Martes o Marzo. Los meses de Julio y Agosto inmortalizan a los dos primeros Césares que tuvo Roma y que se proclamaron como dioses. César es la raíz de Káiser o Zar, quienes hasta hace un siglo fueron los emperadores más poderosos de Europa continental.

Mientras el panteón griego estaba encabezado por Zeus (de donde viene la palabra Deus o Dios) y el romano por Júpiter, el de los cananeos era liderado por “El”, el mismo nombre que tiene el dios hebreo. La Biblia constantemente menciona como un sinónimo de Jehová a “El” y a su plural “Elohim”. El hecho de que ésta siga usando el vocablo Dioses (“Elohim”) podría interpretarse como una herencia del pasado politeísta de los israelitas.

La Biblia habla de algunos israelitas que hacían ofrendas a algunos otros dioses (como Baal) y que reyes como Salomón y Ajab erigieron templos a los dioses paganos de sus esposas. Los israelitas, al igual que sus vecinos filisteos, cananeos, egipcios, hititas, griegos o mesopotámicos, tenían varias divinidades, pero esto habría cambiado después de la destrucción del primer templo, tras lo cual la elite judía saca la conclusión de que su pueblo fue castigado por no ser 100% fiel a Jehová, un Dios exclusivo de los hebreos y que consideraba a éstos como su pueblo elegido.

Es a partir de ese momento, y en especial tras los macabeos, que el judaísmo renuncia y persigue a los demás dioses cananeos y solo acepta el culto al dios supremo de ellos: Jehová o El. No obstante, en la propia Biblia hay versículos en los que se deja entrever la antigua creencia que “El” era no el dios único sino el principal de una corte o asamblea de dioses:

“¿Quién como tu Señor entre los Dioses?” (Éxodo 15:11). “Dios se levanta en la asamblea divina y ejerce como juez en medio de los dioses” (Salmos 82:1). “He visto al Señor sentado sobre su trono, rodeado de su corte celestial” (Reyes 1 22:19).

Mientras en la mayoría de las religiones del mundo el rol de figuras divinas subalternas al Dios Supremo lo tienen distintas clases de divinidades, en la Biblia lo tienen los distintos ángeles. El catolicismo promueve el culto a las imágenes de santos y vírgenes a los que se les asocia con ciertas virtudes o benevolencias que antes tuvieron otros dioses paganos.

Dios: ¿tuvo esposa?

El Dios al que veneran las tres grandes religiones monoteístas (cristianismo, Islam y judaísmo) es uno único, masculino y soltero, aunque nuevos descubrimientos sugieren que en el primer templo se veneraba también a su esposa. Mientras Zeus-Júpiter fue un Dios mujeriego que producía hijos medio divinos y medio humanos tras acostarse con hermosas mujeres, el nuevo testamento presenta a Jesús como un mesías casto que nació por acción divina de un vientre humano pero sin que haya mediado el sexo.

Hay varias teorías que sugieren que Jesús se hubiese juntado con María Magdalena y tenido descendencia, algo que estaría apoyado por el descubrimiento de una tumba familiar en la Jerusalén del primer siglo DC en donde aparecen los nombres de alguien llamado Jesús, sus hermanos, esposa e hijo.

Sin embargo, no hay ninguna evidencia sólida que cuestione la abstención sexual tanto de Jesús como de su primo Juan quien le bautizó, mientras que los mormones, que inicialmente propusieron que tanto Jesús como su padre Jehovah tenían sus propios harems de diosas-esposas, hoy prefieren no hablar de ello.

La arqueología, empero, ha venido desenterrando evidencias de que los antiguos israelitas sí creían que su Dios (Jehovah o El) tenía una esposa llamada Asherah. Por toda la “Tierra Santa” se han descubierto miles de estatuillas donde aparece El (el dios principal de los cananeos, judíos e israelitas) y también de su amada Asherah, la misma que aparece con fuertes rasgos de la fertilidad (grandes bustos y una prominente vagina en cuya parte de arriba nace el árbol de la vida) pues ella fue la madre de varios dioses.

En Kuntillet Ajrud (norte del Sinaí) se encontró una vasija con tres figuras y la inscripción en hebreo antiguo “Jehovah… y su Asherah”, pero las excavaciones y visitas a ese sitio han sido suspendidas por razones políticas.

La Biblia menciona la palabra Asherah unas 40 veces y también habla de la “Reina del Cielo”: “Los niños reunieron comida, los padres prendieron el fuego y las mujeres cocinaron los pasteles para la Reina del Cielo”. (Jeremías 7:18). “Vamos a quemar incienso para la Reina del Cielo y vamos a hacer ofrendas de bebidas a ella así como nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros oficiales lo hicieron en las aldeas de Judea y en las calles de Jerusalén.” (Jeremías 44:15-18).

En un documental de la BBC, la biblióloga Francesca Stavrakopoulou sostiene que Asherah aún sobrevive en el candelabro hebraico (la Menorah), el mismo que es un derivado del árbol de la vida que ésta mostraba sobre su parte femenina, y en varios aspectos asociados a la maternal Virgen María. Para ella, la imposición del monopolio masculino sobre Dios y el sacerdocio es algo que rebajó los derechos de las mujeres.

1.700 años del triunfo cristiano en Roma

El 28 de Octubre del año 312 es una fecha histórica que marca el inicio de la transformación del cristianismo, un culto perseguido o marginado en Roma, en la religión del entonces mayor imperio occidental. En esa fecha se dio la batalla del puente Milvio en la cual Constantino derrota y mata a su rival Majencio para pasar de ser uno de los cuatro jefes de una tetrarquía y devenir en el único emperador de Roma, a cuya capital entra triunfante al siguiente día.

Constantino gana dicha batalla, a la que había entrado con menos soldados, tras haber declarado que tuvo una visión de Cristo quien le habría dicho que le daría la victoria si adoptase como su símbolo el crismón (una P sobre una X, las mismas que son las dos letras iniciales de la palabra Cristo en griego), cosa que él hizo.

Durante los 25 años de su reinado como emperador absoluto Constantino mantuvo inicialmente los cultos a los dioses del Olimpo y solo se habría bautizado poco antes de morir en el año 337 en Nicomedia (Izmit, Turquía), aunque luego sus sucesores promoverían el cristianismo que en el 380 sería proclamada por Teodosio I como la religión de Estado.

Constantino apenas llegó al poder legalizó al cristianismo en el edicto de Milán del 313, impulsó la construcción de iglesias y fue adoptando varios códigos morales cristianos. Luego logró que el cristianismo rompa sus antiguas ataduras con el judaísmo (religión en la que siempre Jesús se mantuvo como un discípulo ortodoxo aunque renovador) para abrazar varios rituales nuevos, algunos provenientes de la teología de los grecorromanos o de Mitras.

Fue él, pese a no estar aún bautizado, quien comisionó la depuración y selección de textos y evangelios que entrarían en la Biblia oficial y luego quien en el 325 capitaneó el congreso de Nicea que estructuró al catolicismo como una religión universal y oficial.

Si Jesús en vida guardó todos los preceptos judíos (guardar el sábado como día sagrado y todas las fiestas hebraicas; no comer cerdo, mariscos, sangre o carne con leche; circuncidar a los varones; peregrinar a Jerusalén, etc.), la nueva religión adoptada por Roma y basada en el culto a Cristo y a la Trinidad se desprendía de ello, adoptada el domingo y el calendario solar, los santos y una serie de nuevas formas de culto que transformarían al catolicismo en la mayor religión europea y luego americana.

Pese a que Constantino fue santificado él tuvo una vida no muy santa: persiguió varios cultos y mató a millares incluyendo a un hijo y a su esposa Fausta a quien hirvió. Su madre Helena en su viaje a Palestina construiría allí las tres memorables iglesias que han sido tan masivamente visitadas: las del Santo Sepulcro, la del Monte Olivo y la de la Natividad.

Nota:

1. La cruz sirvió también para masacrar y esclavizar amerindios, africanos y asiáticos. El Ku Kux Klan utilizó cruces ardientes mientras linchaba negros. Las cruzadas, que asesinaron a millares de musulmanes pero también de judíos y cristianos, fueron una inspiración para las invasiones de Bush. Mientras tanto la cruz es venerada por quienes conciben que Dios se atreviera a inmolarse a fin de mostrar un camino de sacrificio y redención a toda la humanidad.