Damasco (PL).- El conflicto que sacude a Siria, próximo a los dos años, resulta hoy una asignatura pendiente para quienes desde Occidente y naciones del Oriente Medio lo azuzaron y financian. Desde el inicio de las protestas contra el gobierno del presidente Bashar Al Assad, en marzo de 2011, dentro del contexto de la llamada Primavera Árabe, algunas potencias aprovecharon los acontecimientos para modelar una supuesta oposición que abriera las puertas al viejo anhelo de provocar la caída del mandatario.

La nación levantina deviene, desde hace décadas, una pieza molesta dentro de los intereses geopolíticos de Occidente, teniendo en cuenta las posturas nacionalistas, antiimperialistas y panarabistas defendidas por ese Estado. Sin embargo, el otro gran trasfondo de la agresión estaría en el potencial gasífero del país, el cual estudios científicos catalogan como el más importante de la región del Medio Oriente y uno de los más significativos del mundo.

El siglo XXI, calificado por algunos analistas como la centuria del gas, colocaría a una Siria independiente y soberana en posesión de una enorme riqueza que algunas naciones industrializadas, apremiadas por una creciente demanda de recursos energéticos, se verían impedidas de manejar a su antojo.

Valiéndose de las manifestaciones contra Al Assad, Occidente apostó por modelar un clima favorable a una intervención militar, semejante al guión utilizado en Libia, país de enormes reservas de hidrocarburos, donde una campaña de la OTAN culminó con el asesinato del presidente Muamar Al Gadafi y la destrucción del país.

Los casi 20 meses de agresiones contra Siria han sido sustentados por una virulenta campaña mediática que no ha tenido reparos para, incluso, propalar noticias falsas o de dudosa verificación, a fin de incriminar al Ejecutivo sirio. Importantes medios de comunicación se hicieron eco de masacres por parte del gobierno, tomas de aeropuertos y bases militares, caídas de aeronaves, deserciones y solicitudes de asilo de altos funcionarios, y más recientemente de la existencia de armas químicas, hechos que después de verificarse su falsedad carecieron de desmentidos en las mismas páginas o telediarios.

Por otro lado, se han promovido un sinnúmero de legislaciones dirigidas a cercar a la nación del Medio Oriente. En poco más de un año, por ejemplo, la Unión Europea dio luz verde a una veintena de paquetes de sanciones contra sectores estratégicos sirios, con el fin de estrangular económicamente al país levantino.

Las medidas afectan a unas 180 personas, 54 compañías e incluyen desde un embargo a las ventas de petróleo, la suspensión de créditos y de asistencia técnica, hasta el congelamiento de activos en bancos del Viejo Continente. Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña impulsaron en los últimos 12 meses resoluciones en el Consejo de Seguridad de la ONU que buscan invocar el capítulo 7 de la Carta de ese organismo, lo cual permitiría recurrir a la fuerza militar para resolver “el problema Al Assad”.

Sin embargo, mirando lo ocurrido en la nación norteafricana, Rusia y China vetaron esa posibilidad, algo que levantó airadas protestas y encontronazos diplomáticos entre ambos polos. Tanto Moscú como Beijing son partidarios de la vía del diálogo para resolver el diferendo que ha costado la vida a unas 40 mil personas, según varios estimados. (1)

En contraposición, Washington, París y Londres mantienen un total y abierto apoyo moral, financiero y militar a los grupos opositores, al igual que países con ambiciones de erigirse en potencias regionales como Turquía, Arabia Saudita y Catar. Las visiones irreconciliables al respecto condujeron a mediados de año al fracaso de la gestión mediadora del ex secretario general de la ONU Kofi Annan, elegido para hallar una salida negociada a la crisis.

A través de la resolución 2043 del Consejo de Seguridad, aprobada en abril, se permitió el despliegue de la Misión de Supervisión de las Naciones Unidas en Siria (UNSMIS). La entidad debía verificar en el terreno el cumplimiento de la propuesta de seis puntos de Annan, la cual incluía entre otros aspectos, el cese inmediato de la violencia por todas las partes y la entrega de ayuda humanitaria a los damnificados.

Ante la imposibilidad de cumplir su cometido, la UNSMIS retiró en agosto su personal del territorio levantino y el ex secretario general de la ONU renunció a su encomienda. He buscado una solución pacífica y política, pero no hemos tenido éxito pues algunos países que apoyan a actores militares en el conflicto están empeorando la situación, puntualizó. Todos ellos dicen que quieren una solución pacífica, pero tienen iniciativas individuales y colectivas que atentan contra el sentido mismo de las resoluciones del Consejo de Seguridad, y no tienen en cuenta su propio apoyo a las bandas armadas que intentan desestabilizar Siria, subrayó Annan. (2)

Otro de los objetivos de Occidente ha sido intentar la conformación de una alianza opositora única, a la cual reconocer como contraparte del gobierno y tratar de dotarla de legitimidad internacional. Varias reuniones de los llamados “Amigos de Siria” han discutido sin ambages vías para financiar dicha oposición, aun en contra de principios del derecho internacional donde se establece que ningún Estado debe adoptar medidas para derrocar por la fuerza a otro gobierno.

El más reciente intento de acicalar esa imagen ocurrió el 11 de noviembre en Doha, Catar, cuando varias organizaciones opositoras se nuclearon en la denominada Coalición Nacional de las Fuerzas de la Revolución y la Oposición Siria (CNFROS). Llamó la atención que la Coalición, autodenominada “única representante legítima del pueblo sirio”, rechazara de plano “negociar o conversar” con Damasco, mientras reclamó que el presidente sirio Bashar Al Assad dimitiera o fuese depuesto por medio de la lucha armada. (3)

El cúmulo de intereses y filiaciones políticas, religiosas y sectarias que caracterizan a la oposición parecen conducir a la CNFROS al mismo abismo de descrédito y rencillas donde se hundiera el otrora Consejo Nacional Sirio (CNS), ente que pretendió sustituir. Varios de los grupos que luchan contra el gobierno, entre ellos los de ideología takfirí y extremistas de la organización Al Qaeda, cuestionan la legitimidad del nuevo ente y aseguraron que no lo reconocerán como voz de la oposición.

En las últimas semanas, el emisario especial de la ONU y la Liga Árabe para Siria, Lakhdar Brahimi, se ha enfrascado en innumerables giras por países de la región, Europa y Estados Unidos, a fin de concretar una solución política del conflicto. Para el ex canciller argelino resulta indispensable retomar el plan de paz acordado en Ginebra el pasado 30 de junio, que pide a las partes en pugna decretar un alto al fuego, formar un gobierno de transición, revisar la Constitución y convocar elecciones, sin pedir de antemano la dimisión de Bashar Al Assad, como exigen países occidentales y árabes.

Un conflicto oxigenado en el exterior

Pocos se atreven a negarlo: el oxígeno del conflicto que hoy desangra a Siria lo insuflan potencias occidentales y países árabes que alientan y financian una modelada oposición al presidente Bashar Al Assad. El argumento de que los cruentos enfrentamientos en distintas partes del país son resultado de una guerra civil entre los diferentes grupos confesionales, se derrumba por día a medida que las fuerzas armadas capturan cada vez más insurgentes y comprueban su pertenencia a otras nacionalidades. (4)

Fuentes oficiosas estiman que al menos un 70% de los insurgentes que combaten en la nación levantina provienen de naciones como Arabia Saudita, Jordania, Libia, Argelia, Túnez y Chad, entre otros, junto a un número significativo de miembros de la organización terrorista Al Qaeda. En un artículo reciente, el analista Michel Chossudovsky explicó cómo desde mediados de marzo de 2011, grupos armados islamistas, secretamente apoyados por servicios de inteligencia occidentales e israelíes, han efectuado ataques terroristas contra edificios del gobierno sirio, incluidos incendios premeditados.

Está ampliamente documentado que francotiradores y mercenarios cometen actos terroristas, incluyendo la matanza indiscriminada de civiles, como parte de una iniciativa de Estados Unidos, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) e Israel dirigida a apoyar, capacitar y financiar operativamente a una entidad armada dentro de Siria, agregó.

Armas y municiones fluyen sin control a manos de los rebeldes a través de las porosas fronteras con Jordania, Líbano y Turquía, constatan reportes de prensa. Analistas apuntan que si los insurgentes carecieran de la al parecer ilimitada, continua y abierta entrega de dinero y armamento, el Ejército sirio podría liquidar a los insurgentes en cuestión de semanas, tal vez meses.

No obstante, todo apunta a que continuará la entrega de alijos para sostener de manera artificial el conflicto. En una entrevista al canal de información Al-Alam, el ministro sirio de Información, Omran Azoghbi, analizó el fracaso de la primera fase de la planificada agresión contra su país la cual, aseveró, procuraba una intervención militar. Por tal motivo, enfatizó, las naciones hostiles tratarán de obtener ganancias políticas mediante la prolongación de la crisis en Siria y mantener a la oposición externa como una clavija disponible para su uso.

El 11 de noviembre, fracciones de la oposición siria se reunieron en Doha, Catar, donde intentaron maquillar a esa oposición externa mediante la creación de un nuevo ente, la Cnfros. Sin embargo, la coalición rechazó desde el primer momento “negociar o conversar” con Damasco, e insistió en que el presidente sirio Bashar Al Assad debe dimitir o ser depuesto por medio de la lucha armada. “No sólo necesitamos dinero y pan, también necesitamos armas para defendernos”, solicitó tras su elección el clérigo Ahmed Muaz Al Jatib, jefe de la organización.

Francia y Turquía, al igual que países del golfo Pérsico y la mayoría de las naciones de la Liga Árabe reconocieron de inmediato a la Cnfros como “única representante legítima del pueblo sirio”, según se autodenominó la entidad al constituirse. El ministro francés de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius, en una entrevista concedida a la radio gala RTL, aseguró que su gobierno presentará ante la Unión Europea una propuesta para levantar el embargo sobre el envío de armas a los grupos opositores en Siria. Lo anterior supone serias preocupaciones a juicio de expertos políticos, pues tal paso echaría más leña al candelero de la violencia desenfrenada que, según cálculos, ha segado la vida de más de 35 mil sirios.

Líderes políticos coinciden en que detener la entrega de armas a los insurgentes sería un primer y fundamental paso para proyectar cualquier iniciativa que conduzca a una resolución pacífica del conflicto. Hay quienes quieren el caos en Siria, y Rusia rechaza eso. Si no se detiene el envío de armamento, la evolución de los acontecimientos en la nación del Oriente Medio podría llevar al caos, como sucedió en Libia, vaticinó el presidente ruso Vladimir Putin.

En la apertura de la Conferencia de Diálogo Nacional Sirio, que tuvo como escenario a Teherán 18 y 19 de noviembre, el ministro de Exteriores iraní, Ali Akbar Salihi, argumentó que la crisis que vive Siria actualmente ha sido despachada desde el exterior. La crisis que por desgracia presencia la nación levantina ha sido exportada e impuesta por países occidentales, que anteponen sus intereses a las vidas y la sangre de los pueblos de la región, afirmó Salehi.

Por su parte, el Líder Supremo de la Revolución Islámica de Irán, Ali Khamenei, aseveró que la solución de la crisis en Siria consiste en impedir el envío de armas a este país y que la llamada “oposición” deponga las armas para poder hacer sus demandas al gobierno de Al Assad. Queda por ver si las potencias que hoy intentan desmembrar a Siria y bañarla en la sangre de su propio pueblo deciden dejar de soplar el candelero de la violencia, para que las llamas de un conflicto que nunca debió ocurrir se extingan.

Armas químicas, ¿pretexto para una intervención militar?

Políticos y medios de prensa occidentales dedican amplios espacios a la supuesta existencia de arsenales químicos en Siria, lo cual apunta a una campaña que podría servir de pretexto para una intervención militar en la nación levantina. En otras ocasiones Damasco ha sido acusada de disponer de tales armas las cuales, aseguran los críticos, utilizaría contra su población o agresores externos en caso de un conflicto armado.

Sin embargo esta vez, teniendo en cuenta la crisis de violencia que vive el país, la colocación del tema dentro de las matrices mediáticas globales induce a pensar en un plan dirigido a lograr consenso en la opinión pública sobre la necesidad de desplegar allí fuerzas militares internacionales, ante el eventual peligro. Un general desertor del Ejército sirio, Manaf Tlass, aseguró al diario británico Sunday Times el 2 de diciembre que el presidente Bashar Al Assad “es un criminal de guerra y podría recurrir a armas químicas para evitar su caída”.

“No sé cómo ni cuándo utilizará armas químicas, pero ya utilizó a la aeronáutica y tanques contra su pueblo. Usar armas químicas sería entonces parte de la misma lógica”, barajó el ex alto oficial, quien pese a no ofrecer ninguna prueba concreta respecto a sus afirmaciones, sembró la duda.

A continuación, el periódico estadounidense The New York Times se basó en virtuales fuentes de inteligencia para asegurar que los militares sirios efectuaban movimientos en sus arsenales de armas químicas, indicativo de que estarían alistando su utilización de un momento a otro. Otro medio de prensa norteamericano, la revista mensual The Atlantic, reveló que Israel busca el consentimiento de Jordania para bombardear el arsenal de armas químicas de Siria, algo que ha fracasado hasta el momento ante el temor jordano de un contraataque de Damasco, señaló la publicación.

Hasta el momento, la información sobre la existencia de las armas es “parcial” y de “variada calidad”, explicó Mark Urban, especialista en temas de defensa de la cadena televisiva británica BBC. “Mientras los israelíes hablan de un sistema de almacenamiento centralizado para esas municiones en seis ubicaciones principales (algo manejable), análisis británicos y estadounidenses sugieren que están distribuidas en 30 ó 40 depósitos (algo más complejo)”, contrastó Urban.

Aunque la existencia del armamento de marras se mantiene en el campo de la especulación, el 4 de diciembre la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, advirtió a Damasco con tomar medidas si el gobierno traspasaba lo que denominó una “línea roja” para Washington. Emplear armas químicas contra la población llevaría a una acción de Estados Unidos, afirmó la jefa de la diplomacia estadounidense durante una conferencia de prensa en Praga, antes de proseguir viaje a Bruselas para la cumbre ministerial de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

El uso de armas químicas es y será totalmente inaceptable. Y si ustedes cometen el trágico error de usarlas habrá consecuencias, amenazó también el presidente Barack Obama a su homólogo sirio en un discurso en la Universidad Nacional de Defensa en Washington. Aunque la cancillería siria enfatizó de inmediato que en caso de contar con tal armamento, jamás lo usaría contra su pueblo, los dedos acusadores contra el gobierno de Al Assad replicaron como un eco desde otras capitales aliadas de Washington.

La nueva escalada agresiva contra Siria se produce en momentos que la OTAN aprobó la instalación de una batería de misiles Patriot en la frontera turco-siria, ante el pedido de Ankara para “disuadir” a Damasco de un eventual ataque contra el país euroasiático. Siria calificó la medida de provocación injustificada, mientras Rusia vaticinó que el emplazamiento de los proyectiles, con posibilidades para instalarle ojivas nucleares, podría en caso de algún incidente desatar un conflicto que se derramaría a toda la región con consecuencias incalculables.

Analistas políticos advierten que los grupos opositores sirios, armados, financiados y alentados por países occidentales y de la región como la propia Turquía, Arabia Saudita y Catar, llevan las de perder ante la ofensiva que mantienen las fuerzas armadas sirias en todo el territorio. La división en las filas opositoras respecto a la recién creada Cnfros vislumbra un destino similar a su antecesor, el Consejo Nacional Sirio (CNS).

Ambas estructuras han sido incapaces de aglutinar a los grupos opositores en un cuerpo que permita reconocerlo internacionalmente como gobierno interino, al cual brindarle asistencia financiera y militar con vistas a derrocar a Al Assad, un viejo anhelo de Washington y sus aliados. Tales hechos prevén una nueva estrategia encaminada a lograr el “cambio de régimen” en Damasco mediante una intervención militar internacional, algo a lo que se han opuesto Moscú y Beijing en varias ocasiones desde sus asientos permanentes en el Consejo de Seguridad.

Resulta imposible olvidar al otrora secretario de Estado norteamericano Collin Powell, cuando presentó en la ONU en 2003 las supuestas pruebas directas que incriminaban al ex presidente Saddam Hussein con la tenencia de armas de destrucción masiva, pretexto para abrir las puertas a la destrucción de Irak por parte de Estados Unidos y la OTAN. Como se sabe, las alegadas armas nunca aparecieron, pero se logró el derrocamiento y muerte del ex mandatario iraquí, así como garantizar el control de las empresas estadounidenses sobre los inmensos yacimientos petrolíferos de aquella nación.

En Siria, país de riquezas gasíferas con interés geoestratégico, podría estar a punto de implementarse un guión similar. El analista Guaglianone considera que Occidente intenta la satanización, la denigración del país, colocarlo en lo que el presidente George W. Bush llamaba el Eje de Mal y, a partir de ahí, buscar un pretexto para poder invadir Siria, comentó a la cadena televisiva Russia Today.

El 10 de diciembre, el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania Guido Westerwelle anunció la expulsión de cuatro funcionarios de la embajada siria en Berlín. De acuerdo con un comunicado, la medida responde al interés de la canciller Angela Merkel de reducir al mínimo las relaciones con el gobierno de Bashar al Assad. El Ejecutivo alemán apuesta por el esfuerzo de la coalición opositora siria creada en el exterior y reconocida por varias naciones de la UE como representante del pueblo de la nación árabe.

Según el comunicado, el gobierno de Merkel espera que esa agrupación pueda establecer en cuanto sea posible una institución de transición capaz de funcionar. En correspondencia con el protocolo diplomático, los cuatro empleados sirios tienen hasta el jueves para dejar sus puestos y abandonar el país. El pasado mes de mayo Alemania expulsó al embajador sirio en Berlín, en una acción coordinada con Francia, el Reino Unido, Italia y España, mientras otros cuatro representantes sirios habían tenido que abandonar el país europeo en febrero.

La decisión alemana coincidió este lunes con una reunión entre los ministros de Exteriores de los 27 y la oposición siria, calificada por Westerwelle como una clara señal de que el estado de la coalición está siendo revisado. Es una coalición que representa a los intereses legítimos del pueblo sirio y queremos que sea reconocida como tal por la UE, apuntó el titular alemán. Por el momento, la propia Alemania ya respondió positivamente a la petición de Turquía de desplegar el sistema de misiles Patriot en la frontera con Siria, al ser una de las tres naciones de la OTAN, junto a Estados Unidos y los Países Bajos, que cuenta con ese tipo de armamento.

Notas:

1. El 29 de agosto, los cancilleres de los países No Alineados (NOAL) expresaron su rotunda oposición a cualquier intervención militar extranjera en Siria, y señalaron que la solución a la crisis debe ser por vía pacífica y negociada. Un proyecto de declaración que se adoptó antes de concluir las sesiones del segmento de ministros de Relaciones Exteriores de la XVI cumbre de los NOAL saludó el nombramiento del argelino Lakhdar Brahimi como nuevo enviado especial de la ONU y la Liga Árabe (LA) para Siria.

2. El jefe de la misión de observación internacional en Siria general Robert Mood confirmó el 27 de mayo una masacre en la ciudad de Houla, en la provincia de Homs, pero se abstuvo de identificar a sus autores. El militar declaró que hubo más de 90 personas fallecidas a causa de las acciones de violencia, incluidos muchos niños, y aseguró que el grupo de veedores internacionales aun no concluía su informe sobre los incidentes esquivando señalar a los culpables.

Varios medios culpan indistintamente a los grupos armados, calificados como terroristas por Damasco, mientras fuentes afincadas en el exterior, a las autoridades, una práctica habitual cada vez que el Consejo de Seguridad de la ONU se aproxima a un análisis de la crisis en esta nación del Levante. En los días previos a la visita del enviado de la ONU a Siria Kofi Annan, se registró una escalada de las acciones de violencia, fundamentalmente en provincias del interior del país, y los ataques contra civiles y militares atribuidos a grupos apoyados desde el exterior.

El 14 de noviembre miembros de grupos opositores al gobierno de Al Assad atacaron hogares residenciales cercanos a la mezquita de los Omeyas, al igual que en el suburbio de Dahiet al-Assad. La acción provocó daños materiales en los edificios embestidos. Una fuente policial indicó que los terroristas dispararon un obús de mortero contra una casa abandonada cerca de la mezquita de los Omeyas. Asimismo, lanzaron tres de esos proyectiles contra edificaciones del suburbio residencial de Daheit al-Assad, ubicado en Damasco-Campo, reportó la agencia de noticias SANA.

Alrededor de cinco mil opositores armados murieron en las últimas jornadas en la norteña provincia de Alepo, como parte de la ofensiva que mantiene el Ejército sirio en esa convulsa región del país. Hace dos días, cerca de un millar de insurgentes fallecieron tras un infructuoso ataque a la Brigada de Artillería ubicada en esa región. Las fuerzas armadas habían minado los alrededores de la instalación militar, lo que incrementó el número de muertos durante la incursión, informó a Prensa Latina una fuente del Ministerio de Defensa.

Otros mil irregulares fueron ultimados durante el reciente ataque a la termoeléctrica que abastece de energía eléctrica a la segunda ciudad en importancia del país. Como no lograron su propósito, los armados se retiraron hacia la planta de gas que provee de combustible a la instalación, a un kilómetro del sitio, y perpetraron un ataque que dejó a oscuras varias zonas de la urbe. Casi mil mercenarios fueron liquidados igualmente tras un intento de tomar la Academia de Infantería, ubicada a unos 35 kilómetros de Alepo, mientras que otros dos mil cayeron al atacar el Regimiento 46 de Defensa Antiaérea y Tropas Especiales, en el mismo territorio. Las autoridades comprobaron que la mayoría de los atacantes eran extranjeros, mercenarios y salafistas apoyados por países occidentales y árabes para provocar el caos y destruir a Siria mediante un clima de violencia, concluyó la fuente.

3. El ministro de Información sirio Omran al-Zoubi afirmó el 14 de noviembre que la reunión celebrada en Doha, Catar constituye una alucinación política, reflejo de una conjura externa contra la nación levantina. La cita en la capital catarí, donde los anfitriones y Turquía trataron de repetir lo ocurrido hace varios meses, constituye un intento de reavivar bajo un nuevo nombre el Consejo de Estambul, el cual murió “clínicamente”. En Doha, tras varios días de una reunión convocada por Estados Unidos y Catar, se creó la autodenominada Coalición Nacional para las Fuerzas de la Revolución y la Oposición Siria (Cnfros), la cual se califica como representante legítimo del pueblo sirio. A juicio del funcionario, la nueva Coalición repite el llamamiento del Consejo de Estambul favorable a una injerencia extranjera en Siria. El grupo refleja una conjura contra Damasco, una nueva formación acompañada de propaganda mediática como parte de un intento desesperado de bajar la moral de los sirios, quienes se mantienen aferrados a la defensa de su patria y su soberanía.

4. El 16 de noviembre, representantes del Ejecutivo británico recibieron en Londres a miembros de una coalición opositora siria creada en el exterior, con el propósito de evaluar mecanismos de ayuda que contribuyan al derrocamiento del gobierno de Al Assad. Me reuní con el presidente y el vicepresidente de la oposición, expresó al término del encuentro el canciller británico, William Hague, en referencia a la denominada Coalición Nacional para las Fuerzas de la Revolución y la Oposición Siria creada en Doha, Catar.

De acuerdo con el canciller, Londres dio una buena bienvenida a los representantes de la coalición, considerada por fuentes diplomáticas sirias como resultado de maniobras para darle un disfraz creíble a esa oposición en el exterior, que Rusia advirtió generará más violencia en Siria. El ministro del Exterior del Reino Unido explicó que el gobierno británico está dispuesto a reconocer la formación como la única representante legítima del pueblo sirio, paso que ya han dado Estados Unidos, Francia y otros países occidentales y árabes.

Según Hague, para lograr que la comunidad internacional trabaje con ellos en poner fin al conflicto, deben desarrollar su estructura, ampliar su apoyo entre el pueblo sirio y establecer un plan creíble para la transición política, que para sus creadores primero debe ser derrocado el actual gobierno en Damasco. Aunque Reino Unido había insistido en que no suministraría pertrechos a los grupos armados en Siria, el alto funcionario confirmó que en el Consejo Nacional de Seguridad discutieron si podrían levantar el embargo dispuesto por la UE para enviar armas a quienes combaten contra el régimen sirio.

El diario británico London Daily Star advirtió que las Fuerzas Especiales Británicas podrían estar entrenando a los grupos armados para el asesinato del presidente Al Assad y sus jefes militares, lo cual indica no solo el propósito de derrocar el Gobierno, sino de dar muerte al líder sirio. El 27 de agosto, el periódico The Sunday Telegraph reveló que jóvenes británicos están siendo reclutados por grupos yihadistas para combatir como mercenarios en Siria. Los grupos fundamentalistas involucrados reclutan a un creciente número de jóvenes del Reino Unido de origen paquistaní y sudanés, según una investigación del rotativo británico.

Los reclutas que infiltran en Siria son principalmente de Bangladesh, Pakistán y Sudán, sin contar los centenares de residentes británicos de origen sirio que fueron enrolados, precisa el estudio realizado por Andrew Gilligan y que recoge la agencia árabe siria de noticias SANA. El Sunday Telegraph sostiene que la seguridad británica parece estar tomando poca o ninguna acción al respecto, sobre esas prácticas que tienen antecedentes contra Afganistán y Paquistán. La pesquisa encontró que al menos 30 jóvenes británicos, que no son de origen sirio, viajaron a este país para tomar parte en los combates contra el gobierno, reveló el parlamentario laborista por Birmingham Khalid Mahmoud.

Por otro lado, la agencia norteamericana de noticias Associated Press reveló que la administración del presidente Obama diseñó un plan para amparar el tráfico ilícito de armas de los aliados árabes y otros a los grupos armados que generan la violencia dentro de Siria. El instituto estadounidense Stratfor, dedicado a los análisis y estudios estratégicos y temas de inteligencia, divulgó en uno de sus trabajos que los recientes incidentes armados en el norte del Líbano son el resultado de un plan estadounidense-saudita destinado a tomar el control de esa zona, la cual se considera vital para los armados en Siria, a fin de convertirla en un puente principal para el suministro de pertrechos.

* Corresponsal de Prensa Latina en Siria.