Con esa pregunta inicié esta mañana una conversación con un amigo que también está anonadado con lo que se descubrió la semana pasada y que sólo tiene entre rejas a los operadores que hacían el trabajo sucio. Será que actuaban solos o que recibían órdenes superiores para hacer todo lo que hicieron bajo ese “poder amplio y absoluto” los tres mosqueteros (Villegas, Rivera y Rodas Limachi), fue otra de las interrogantes que salió de esa charla que ni yo supe contestar, porque el panorama es muy complejo y aún recién comienza a destaparse un capítulo de esa novela de terror que tendrá otras escenas que aún no se conocen, pero pronto saldrán a la luz pública, si no sucede lo contrario o deciden que la cadena de mando se rompa y se quede con los únicos atrapados de toda esa red de organización criminal.

A medida que la conversación se hacía más amena, entre broma y broma decíamos que de esta no se salvan algunas altas autoridades del poder ejecutivo que hicieron y deshicieron desde 2008 para tomar el control total del poder judicial para no ser descubiertos en sus fechorías; sin embargo, el embajador de la Coca Sean Penn, fue una de las personas que le puso al tanto al Presidente de lo que a su alrededor sucedía y con gente de su “confianza”. ¿Era tanto el poder que ostentaban esas personas que a una llamada a los teléfonos móviles tanto fiscales como jueces temblaban de miedo para cambiar una decisión judicial o actuar al calor del chantaje y dejar a un lado el juramento hipocrático de profesional abogado? Si es así, lo primero que se deduce es que esos supuestos administradores de justicia tienen prontuario en lugar de currículum, porque se ser personas probas no hubieran accedido a esas presiones psicológicas y, más bien, denunciarlos oportunamente a las esferas superiores, aunque algo deben saber los que ahora están presos para intimidar de esa manera.

Conforme pasaban los minutos, ambos intentábamos encontrar alguna explicación porque en el pasado inmediato esos funcionarios de gobierno aparentemente hacían un trabajo “efectivo” de lucha contra la delincuencia, pero nadie se imaginaba de las verdaderas intensiones y qué se traían detrás de cada caso que seguían. Una cosa que está claro es que recibían mucho dinero por favorecer en los fallos judiciales y seguro que de esa repartija participan fiscales afines y jueces después de haber cumplido con ese “trabajito”. Poco antes de ingresar al recinto de Palmasola, el ex fiscal Isavelino Gómez, gritó que las órdenes venían desde los ministerios de la Presidencia y Transparencia. ¿Entonces quien mandaba a quién?, se preguntó otra vez mi amigo, quien mantiene la esperanza en que la investigación avance sin ninguna interferencia, aunque se sabe que los tentáculos de esa organización criminal siguen intactas en las esferas de gobierno, en tribunales y el ministerio público.

Si tomamos las palabras de los operadores implicados en esos actos delictivos, lo correcto sería ampliar el proceso de investigación al Ministro Quintana, la Ministra Suxo, porque fueron nombrados por los imputados y cada uno de estos funcionarios de estado deben aclarar el nivel de participación que tuvieron en cada una de las acciones que desarrollaron los abogados, fiscales y jueces para perseguir inocentes y montar pruebas. Sería mucho pedir la renuncia de los ministros nombrados por uno de los imputados, porque si fuera por moral sería como pedir peras al olmo, porque de eso carecen ambos funcionarios de Estado. Como no quieren que se descubra y se llegue a dar con los autores intelectuales de montar todas esas actividades desde 2008, basta recordar el discurso de Quintana de enterrar vivo a Leopoldo Fernández para que se lo coman los gusanos, esas personas tienen que ser separadas del gabinete de Morales por la salud de la justicia boliviana y para sentar un precedente para que en el futuro no se repita estos actos ilícitos que sólo siembran temor en los bolivianos que apostaron por un proceso de transformación pero no de intimidación, fueron las últimas palabras de una de mis amistades que participó también de la COP 18 en DOHA Qatar.

Al despedirme le dije que todo lo que está pasando es producto del control totalitario que apostó el MAS desde que llegó al gobierno, porque don Evo dijo que se quedará 500 años en palacio de manera utópica, cuando todos los mortales sabemos que nuestro estándar de vida está por los 50 y 60 años, pero como algunos se creen endiosados no escuchan ni observan a su alrededor, o simplemente se hacen de la vista gorda, pero para zafarse y deslindar culpabilidad sacrifica a subalternos. Ojala caigan los peces gordos que faltan porque los ispis no trabajaron solos, le dije al terminar nuestra conversación.

* Coordinador de Fortalecimiento e Integración Política de los Pueblos de la CAOI.