Quito (PL).- El espíritu del Pintor de Iberoamérica Oswaldo Guayasamín revolotea satisfecho por la Capilla del Hombre, su sueño realizado, afirmó su antiguo amigo y cantautor argentino Víctor Heredia al adelantar su homenaje por la primera década de esta magna obra. Y es que la frase de Guayasamín plasmada en un costado de la llama eterna “Mantengan una luz encendida porque siempre voy a volver” se hace hoy realidad en este edificio singular, devenido centro de lujo para eventos solemnes y referencia de Quito.

“Quiero pintar en La Capilla del Hombre toda la tragedia que hemos tenido a través de nuestra vida y de nuestra historia en América Latina”, había dicho quien se reivindicaba como pintor indígena. Visitar la capital ecuatoriana y no conocer este templo del arte es como no haber estado en Quito, así de importante es el proyecto concebido por el maestro Guayasamín como homenaje plástico a los hombres y mujeres de América, a sus luchas y mártires.

Alrededor de 1985 el Maestro concibió su mayor proyecto artístico: La Capilla del Hombre, con una edificación central como parte de un complejo cultural, ejecutado, administrado y cuidado por la institución creada por él en 1976, de la que fue su Presidente Vitalicio, la Fundación Guayasamín.

En 1989 Guayasamín presentó a la Unesco el proyecto, que más tarde auspició esta organización de Naciones Unidas, y al cual catalogó como “el de mayor trascendencia cultural en la región”. Por ello demandó ayuda internacional para financiar su construcción en Quito, Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Desde sus inicios en 1996, el artista plástico dio instrucciones sobre la arquitectura de esta construcción, concebida por el pintor como un lugar donde rendir culto al hombre a través de sus obras de profundo contenido humano, anticolonialista y revolucionario. Sin embargo, no vivió para verla terminada, pues se inauguró el 29 de noviembre de 2002, tres años después de su desaparición física, ocurrida el 10 de marzo de 1999.

En la inauguración estuvieron dos de sus grandes amigos, el entonces presidente de Cuba, Fidel Castro, y el de Venezuela, Hugo Chávez, junto al mandatario ecuatoriano en ese período, Gustavo Noboa, y más de un centenar de destacadas personalidades internacionales. Este singular edificio recubierto de piedra y similar a las pirámides de civilizaciones aborígenes, tiene 3.600 metros cuadrados de construcción en tres niveles, y constituye uno de los puntos más altos de Quito, a 3.100 metros sobre el nivel del mar.

Enclavado en un terreno de cerca de 20 mil metros cuadrados, en la loma de Guangüiltagua, junto al Parque Metropolitano de Quito, la Capilla constituye un verdadero balcón sobre la ciudad y se complementa hoy con la restaurada Casa Taller del Maestro. En ese edificio, donde realizó una gran parte de su obra, radica a partir de este mes la sede de la Fundación homónima, hasta tanto se complete la segunda etapa del complejo, la cual ocupará su parte frontal.

Cumpliendo con su expresa voluntad, los restos de Guayasamín reposan bajo el árbol que fuera sembrado por él en el jardín de su casa y bautizado por sus familiares como “el árbol de la vida”, donde le acompañan las cenizas de su entrañable amigo Jorge Enrique Adoum. Junto al costado occidental de la Capilla del Hombre, el propio 10 de marzo de 1999, fecha en que falleció el maestro Guayasamín, se descubrió un conjunto de 14 tumbas pre-incásicas ya salvaguardadas y que se incorporarán al recorrido del complejo cultural.

Al entrar al impresionante cono truncado del edificio, el visitante se cruza con Huacayñan, el camino del llanto en lengua kichwa y la primera gran serie pictórica o etapa, que comprende una serie de 103 cuadros pintados tras recorrer durante dos años toda Latinoamérica. La Edad de la ira es la segunda gran serie pictórica o etapa, a través de la cual el artista ecuatoriano denuncia las guerras, el fascismo y franquismo, y en la que destacan los paneles movibles de Los mutilados sobre la guerra civil española, con más de dos millones de posibles combinaciones.

Mientras vivo siempre te recuerdo constituye la tercera gran serie o etapa, también conocida como La Edad de la ternura, que Guayasamín dedica a su madre y a todas las madres del mundo con vivos colores que reflejan el amor y la ternura entre madres e hijos, y la inocencia. En su primera década de vida, la Capilla del Hombre haría sonreír de satisfacción al exigente Pintor de Iberoamérica, al ver su sueño hecho realidad; y su mensaje de lucha, rebeldía, optimismo y justicia, al cual dedicó su vida, llega a miles de visitantes de todo el mundo.

Guayasamín: Continente mestizo

El mensaje de dolor, tragedia, ira, ternura y esperanza que reflejan las obras del Pintor de Iberoamérica Oswaldo Guayasamín incrementa hoy su presencia mundial. En conversación con Prensa Latina, el director de asuntos internacionales de la Fundación Guayasamín, Alfredo Vera, precisó que la de Brasilia fue la más importante de unas 15 exposiciones internacionales en la última década.

El 11 de agosto fue inaugurada en Brasilia la exposición Guayasamín: Continente mestizo, en conmemoración del aniversario 202 de la proclamación de las independencia de Ecuador, y estuvo abierta al público hasta el 14 de octubre. Aunque Río de Janeiro y Sao Paulo han acogido muestras del afamado artista ecuatoriano Oswaldo Guayasmín, la expuesta en el Museo Nacional de la República fue la mayor ya exhibida en Brasil.

Fueron 379 obras de Guayasamín, un hombre que por medio de la pintura, la escultura, el diseño y demás formas gráficas mostró su compromiso con la idea de un mundo más justo, en especial, de un continente latinoamericano libre de las cadenas coloniales y las dictaduras que lo asolaron.

“Esto queda claro con su muy actual crítica sociocultural en defensa de la no violencia entre los hombres, porque a pesar de haberse modernizado el mundo, la paz y la igualdad entre los hombres aún está muy lejos de ser alcanzada”, sostuvo el curador de la exposición Wagner Barja. Destacó que no por gusto el poeta chileno Pablo Neruda aseveró sobre la obra de Guayasamín: “Pensemos antes de introducirnos en su pintura, porque no nos será fácil salir de ella”.

Descendiente de la etnia quechua, el artista ecuatoriano supo no sólo preservar y valorar sus orígenes indígenas, sino también exaltarlos, puntualizó una nota de prensa de Atelier, Comunicación Personalizada, encargado de la promoción de la exposición. Resaltó que los trabajos del pintor representan un contundente grito de libertad y un expresivo inventario de los períodos más violentos de las recientes dictaduras, así como denuncia las masacres de las civilizaciones prehispánicas en el continente latinoamericano.

Al éxito de la exposición en Brasilia se unió otra gran muestra en la ciudad española de Cádiz el 12 de octubre. Integradas por primera vez, la muestra en Brasilia incluyó 85 obras del maestro Guayasamín, 150 dibujos y bocetos de la primera época, 10 piezas de arte colonial y 10 de arte precolombino de la colección del gran artista (6 de julio 1919, Quito-10 de marzo 1999, Baltimore).

En ocasión de los 200 años del funcionamiento de las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812, en la cual participaron los ecuatorianos Vicente Rocafuerte, José María Lequerica y José Joaquín de Olmedo, la muestra se inauguró el 12 de octubre y estará abierta seis meses. Un total de 80 obras originales de Guayasamín y casi 200 piezas de arte precolombino y colonial de sus colecciones son exhibidos en esa ciudad española, e inaugurada formalmente la muestra el 14 de noviembre, en el marco de la XXII Cumbre Iberoamericana que sesionó allí.

Guayasamín rebasó calificativo de Pintor de Iberoamérica

El extinto pintor ecuatoriano ha rebasado hoy la condición de Pintor Iberoamérica y ha llegado a la universalidad, afirmó el intelectual cubano Abel Prieto. “Oswaldo, y Fidel (Castro) lo sabía, rebasa esa condición”, enfatizó tras la inauguración en Quito de la casa-taller-museo en la que fuera la última morada de Guayasamín, en el contexto de los festejos por el décimo aniversario de la Capilla del Hombre.

El también asesor del presidente Raúl Castro expuso que el excelso pintor ecuatoriano, como los grandes artistas antiimperialistas y anticoloniales, ha pagado un precio por sus ideas y principios. Lamentablemente, denotó, en el mundo los circuitos de legitimación artística e intelectual están en manos de un mercado que favorece la frivolidad, la tontería, ideas coloniales del arte y lo ha reducido a las vulgares condición de una mercancía en el modelo hegemónico.

“Guayasamín no tiene que ver con eso. Toda su obra es una denuncia muy fuerte a la humillación de la criatura humana por los poderosos”, afirmó el escritor cubano y refirió que en su obra hay una denuncia contra todo atentado a la dignidad humana, y los artistas portadores de ese mensaje pagan un precio por esa coherencia.

En el caso de Guayasamín, siempre consecuente con sus ideas y nunca las cambió por colocarse y no hizo concesiones por un espacio promocional. Al respecto, señaló que es preciso dar la lucha para que los circuitos de intelectuales y los núcleos de resistencia cultural se articulen mejor y creen un valladar frente a la oleada fascistoide y deshumanizadora.

Prieto consideró muy importante el hecho de que el foro académico por los 10 años de la inauguración de la Capilla del Hombre, ideada por Guayasamín, haya abordado la idea del humanismo, de “capa caída” con el neoliberalismo. En su criterio, ese sistema redujo al ser humano a cifras frías e intentó educar al mundo en el egoísmo, individualismo y en la falta de solidaridad.

Estuve recordando por estos días en Ecuador la frase de Fidel (Castro) de globalizar la solidaridad, y todos estos esfuerzos y empeños son intentos con ese propósito, agregó. Precisamente la obra de Guayasamín está plagada de ternura y sentimientos de amor por el prójimo y sobre esto se ha hablado por estos días en Quito, donde también sesionó el festival de la canción Todas las voces todas.

Exaltó, además, la labor extraordinaria de la familia del pintor para reabrir la vivienda de Guayasamín, contando con el apoyo de patrocinadores en el propósito de exhibir la extraordinaria colección de arte precolombino y colonial del artista ecuatoriano. “Oswaldo dejó aquí para el pueblo ecuatoriano y para los pueblos de nuestra América una excepcional colección que es todo una lección sobre los orígenes de nuestra cultura y memoria cultural”, comentó.

Recordó que el líder histórico de la Revolución cubana comprendió el alcance de la obra del creador ecuatoriano y lo apoyó en su proyecto de la Capilla del Hombre, una verdadera catedral al ser humano, además de proponerlo como Pintor de Iberoamérica, aclamado como tal en una Cumbre Iberoamericana en La Habana.

* Corresponsales de Prensa Latina en Ecuador.