Doha y Naciones Unidas (PL y Bolpress).- La XVIII Conferencia de las Partes de la Conferencia de Naciones Unidas del Cambio Climático (Cop18) concluyó este sábado en la capital de Qatar sin satisfacer los objetivos de los países subdesarrollados. Luego de largas horas de debates y con un día de retraso, los países reunidos aprobaron la prórroga hasta 2020 del periodo de compromiso del Protocolo de Kyoto, una decisión meramente simbólica porque solo abarca al 15% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

El descontento reinó en la Cop18. Desde que comenzó la Conferencia el 26 de noviembre se patentizó la falta de voluntad de los países ricos, principales causantes del aumento de la temperatura global, de sacar adelante las negociaciones en Doha.

Las condiciones de un nuevo período de compromisos del Protocolo de Kyoto, el financiamiento del Fondo Verde para el Clima y el superávit de emisiones fueron temas que trabaron las negociaciones. Algunas naciones pretendieron continuar empleando sus permisos de emisiones de dióxido de carbono, aún cuando el primer acto del Protocolo de Kyoto haya expirado. Esa intención iba en contra de la Plataforma de Durham, acordada en la COP17 de Sudáfrica, mediante la cual las naciones industrializadas extenderían su disminución de emanaciones de emisiones de dióxido de carbono más allá de 2013 mediante una prolongación de la vida del Protocolo de Kyoto.

China esperaba que la conferencia alcance un resultado balanceado e integral, lo que significa tener en cuenta los intereses comunes de la humanidad, pero también las diferentes realidades y necesidades de diversos países.

Xie Zhenhua, negociador de China y vicejefe de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, dijo que para el Gobierno de Beijing el resultado más importante de la conferencia en Doha era conseguir preparativos definitivos para la implementación y el cumplimiento del segundo período de compromisos del Protocolo de Kyoto. También esperaba que este segundo periodo sea implementado a tiempo, a partir del 1 de enero de 2013.

Venezuela presentó en la Cumbre el programa de gobierno del país para el período 2013-2019, que incluye el impulso a un “modelo ecosocialista”. La viceministra de Relaciones Exteriores para América del Norte Claudia Salerno explicó que ese documento plantea defender los recursos naturales, proteger el patrimonio de esta nación y de América Latina, y contener y reparar los efectos del cambio climático.

Agregó que el socialismo tiene que partir de la base ecológica y debe estar alineado con ese llamado ético para generar un hombre nuevo con la naturaleza. Los mercados de carbono, denunció la representante venezolana, se han convertido en un negocio y les ha permitido a los países contaminantes sacar provecho económico de su propia contaminación.

Los grandes centros de poder mundial pretenden mercantilizar la naturaleza en beneficio de sus propios intereses, denunció la integrante de la red de intelectuales de Venezuela Carmen Bohórquez. Como si se tratara de un espejismo, afirmó, estos centros de poder colocan algunas trampas, como el tema de la economía verde, para “afincar su dominio”.

En su opinión, ese término intenta presentarse como algo neutro, sin tintes ideológicos, mientras llama la atención hacia la utilización de recursos de la naturaleza, supuestamente en función del bienestar de la humanidad. Lo que ocultan en realidad es que quieren mercantilizar los recursos naturales, sostuvo.

Por su parte, el presidente del grupo de negociadores africanos Emmanuel Dlamini expresó que era necesaria “una mayor ambición de parte de los países industrializados. De lo contrario, nos extinguiremos”.

“Cientos de miles de mis compatriotas están hoy sin techo y en centros de evacuación tras el tifón Bopha”, señaló a su turno Yeb Sano, quien se encontraba al frente de la delegación de Filipinas. Este archipiélago del océano Pacífico es particularmente vulnerable al cambio climático. El tifón Bopha ha causado 500 muertos, 400 desaparecidos y 250 mil damnificados.

“Nos negamos a hacer de esto un modo de vida. No debemos hacer simplemente lo que nos indican nuestros amos políticos, sino lo que necesitan siete mil millones de personas”. Naderev Sano hizo un llamado para que los países “abran los ojos y miren la realidad de frente”.

El presidente de Ecuador Rafael Correa demandó a los países desarrollados asumir una responsabilidad diferenciada ante la problemática medioambiental, al ser los mayores contaminantes de la atmósfera. Recordó que el 20% de las naciones más ricas genera el 60% de las sustancias nocivas que van al medioambiente; sin embargo el 20% de los más pobres emite apenas el 0,72%.

En términos numéricos, ese porcentaje representa que cada 83 toneladas de dióxido de carbono enviadas al ambiente por el 20% de los más ricos, el 20% de los más pobres solo desprende una tonelada. Señaló que esta es si no es la peor, al menos está entre las peores distribuciones existentes en el mundo. Acotó que son los países desarrollados los que consumen los bienes ambientales generados por los menos desarrollados, por lo que está claro quiénes tienen la mayor responsabilidad.

Sin embargo, los países industrializados se negaron nuevamente a suscribir a un acuerdo legalmente vinculante que no incluya a las naciones en vías de desarrollo, sin responsabilidad histórica en el aumento de la temperatura global. Los países pobres son los más castigados por los efectos del cambio climático, que se manifiesta con una mayor severidad de los fenómenos extremos.

La representante de la Red del Tercer Mundo Meenakshi Raman dijo que las naciones subdesarrolladas consideraron que no debe existir flexibilidad con las partes que no intervendrán en un segundo período del Protocolo de Kyoto. Estas partes son Estados Unidos, que nunca ha ratificado ese documento y es responsable del 25% de las emisiones globales, así como Japón, Rusia o Canadá que han abandonado el Protocolo.

El pretexto que utilizan es que las economías emergentes no están incluidas en los recortes obligatorios de emisiones de gases de efecto invernadero como los países del Anexo 1, que son los industrializados y que están obligados a reducir su carga de emisiones.

Acuerdo insuficiente

Durante la Cop18 se presentaron importantes estudios que demuestran la realidad del problema climático y el hecho de que los esfuerzos realizados están lejos aún de detener el deterioro ambiental. Y a pesar de ello, persistieron desacuerdos por los derechos de emisión pendientes del primer acto del Protocolo de Kyoto.

El tratado -única herramienta global contra el aumento de la temperatura- expiraba este año, pero se acordó un nuevo plazo, aunque algunos aseguran que no es suficiente. Los países subdesarrollados consideraron débil el acuerdo, analizado en el último día de la XVIII Conferencia de las Partes.

El documento establece apenas un recorte de las emisiones de gases de un 15%, lo que equivale a las emanaciones de la Unión Europea y Australia. Las naciones subdesarrolladas agrupadas en la Red del Tercer Mundo lamentaron que el documento carezca de ambición y proponga una duración de ocho años del segundo acto del Protocolo de Kyoto.

Estos países exigían que esa herramienta se limite a cinco años para evitar alargar la vida de un acuerdo endeble y proponer metas mejores. “Los países en vías de desarrollo están preocupados porque cada año hay que volver sobre este tema y no hay una visión global hasta 2020”, dijo Steve Herz, de la organización no gubernamental estadounidense Sierra Club.

Otro escollo en las negociaciones fue el financiamiento para el Fondo Verde para el Clima, un mecanismo para ayudar a las naciones subdesarrolladas a adaptarse al aumento de la temperatura global. Sin embargo, temas como éste no fueron resueltos.

Los países en desarrollo se encuentran descontentos porque las industrializados no han cumplido con sus promesas de entregar dinero para el Fondo Verde para el Clima, que se adoptó formalmente en Cancún en 2010. Un año antes en Copenhague, las naciones industrializadas prometieron ayuda financiera a partir del 2013, la cual llegaría a 100 mil millones de dólares anuales de financiamiento adicional para el 2020, explicó el asesor de políticas sobre cambio climático de Oxfam International, Timothy Gore.

Con el propósito de superar ese objetivo entre 2010 y 2012, las naciones industrializadas llegaron a un acuerdo de financiamiento inmediato de 30 mil millones de dólares. Sin embargo, la entrega de ese dinero no se ha efectuado y la mayor parte se cedió como préstamo en lugar de donaciones.

En la Cop18 las naciones industrializadas solicitaron 60 mil millones de dólares hasta 2015 para asegurar una transición entre una ayuda urgente acordada en la Cop de Copenhague en 2009. El negociador europeo Pete Betts dijo que en Europa los tiempos son duros para las finanzas y que no se podían comprometer para 2015. Por su parte, el negociador de Estados Unidos Jonathan Pershing fue mucho más tajante: “Si la cuestión es saber si habrá anuncios aquí sobre nuevas promesas, no es la cuestión adecuada”.

El presidente Barack Obama nunca ha presentado al pueblo de Estados Unidos la magnitud del cambio climático, afirmó el ex mandatario Albert Gore en un artículo publicado a mediados de año en la revista Rolling Stone. A su juicio, el jefe de la Casa Blanca ha realizado pocas acciones para que su gobierno advierta a los estadounidenses acerca del alcance y consecuencias del fenómeno.

Sin embargo, dijo Gore, ha “hecho concesiones a las compañías petroleras y carboníferas sin pedir nada”. El también Premio Nobel de la Paz consideró que el gobernante, en vez de difundir la gravedad de este asunto, “simplemente no ha llamado a la acción”, y lo culpó por eludir los argumentos científicos que evidencian la irrebatibilidad del cambio climático.

De igual forma planteó su desacuerdo con las políticas seguidas en Washington respecto a la necesidad de defender legislaciones que eliminen la emisión de contaminantes. El vicepresidente (1993-2001) recordó que luego de aprobarse en la Cámara baja el paquete de estímulo ambiental, Obama no actuó para evitar que su financiamiento fuera recortado de manera drástica.

Además, criticó a las industrias opuestas a la regulación de los contaminantes atmosféricos por financiar a cuatro cabilderos por cada miembro electo de la Cámara de Representantes y del Senado estadounidense. La Corte Suprema bloqueó una demanda federal presentada por algunos territorios y grupos ambientalistas, encaminada a restringir las emisiones de gases causantes del efecto invernadero producido por plantas generadoras de electricidad.

Mucho por hacer después de Doha

El secretario general de Naciones Unidas Ban Ki-moon afirmó que aún queda mucho por hacer en la lucha contra el cambio climático y para limitar a dos grados centígrados el aumento de la temperatura global. No obstante, en un comunicado distribuido por la oficina de su vocero oficial, el máximo responsable de la ONU opinó que la cita de Doha allanó el camino hacia un amplio acuerdo legalmente vinculante en la materia para 2015.

Dijo que todavía son necesarios muchos esfuerzos contra el calentamiento de la Tierra y convocó a gobiernos, empresarios, sociedad civil y ciudadanos a “acelerar las acciones sobre el terreno para limitar a dos grados celsios la subida de la temperatura global”.

Ban Ki-moon se comprometió a trabajar por aumentar el financiamiento necesario para avanzar frente al calentamiento global, uno de los puntos más demandados por el mundo en desarrollo en la cita de Catar. Al respecto, esos países demandaban 60 mil millones de dólares hasta 2015.

De otra parte, la Asamblea General de la ONU analizará un proyecto de resolución aprobado por su Segunda Comisión que reclama la adopción de medidas para llevar a la humanidad a vivir en armonía con la Naturaleza. El texto, presentado por Bolivia y aprobado el 7 de diciembre por consenso, insiste en que esas acciones deben estar dirigidas a “restablecer el estado y la integridad de los ecosistemas de la Tierra”.

Asimismo, apunta que “para lograr un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras es necesario promover la armonía con la naturaleza”. También pide que los países y órganos del sistema de la ONU mejoren y amplíen la calidad y cantidad de los datos estadísticos básicos sobre los tres pilares del desarrollo sostenible (económico, social y ambiental).

Al respecto, destaca la importancia de que las naciones en desarrollo reciban apoyo para trabajar en esa dirección, en particular en materia de capacitación y respaldo técnico. La iniciativa llama a adoptar métodos más amplios para medir los avances de los elementos que complementan el producto interno bruto, con el fin de sustentar mejor las decisiones normativas. En la actualidad, ese indicador no incluye un cálculo del deterioro ambiental resultante de la actividad humana, lo que afecta la calidad y cantidad de la información.

El texto elogia el sitio web abierto por la ONU para fomentar un enfoque holístico del desarrollo sostenible en armonía con la Naturaleza y promover trabajos científicos y ejemplos del uso de los conocimientos tradicionales y la legislación nacional en la materia. En su parte introductoria, el documento expresa preocupación por el deterioro ambiental documentado, la mayor frecuencia y gravedad de los desastres naturales y los efectos negativos de la actividad humana en la Naturaleza.

En esa línea exhorta a reforzar los conocimientos científicos sobre los efectos de las acciones de las personas en los ecosistemas con el objetivo de conseguir una relación equitativa, equilibrada y sostenible con la tierra. Y afirma que para lograr el desarrollo sostenible es indispensable introducir cambios fundamentales en las formas de producción y consumo, “proceso en el que los países desarrollados deben tomar la iniciativa” para beneficio de todos.