Honorable Diputada y Compañera: Las discrepancias y diferencias coyunturales difundidas mediáticamente y alentadas por un afán personal en desmedro del interés nacional solo sirven de aliciente al sensacionalismo y fortalecen a algunos sectores que desde la sombra de la ilegalidad se oponen a la Ley de Extinción de Dominio sobre sus bienes mal habidos.

La insistente provocación política contra un proyecto de ley considerado como herramienta imprescindible para luchar contra la corrupción en Bolivia, ha provocado en mi persona una reacción que posiblemente ha causado molestias que lamento sinceramente.

Asumo esta posición pese a que las agresiones y descalificaciones contra esta Cartera de Estado fueron iniciadas por su autoridad.

Me despido con la seguridad de que estas palabras impulsadas por el mejor sentimiento de respeto y compañerismo despejen definitivamente cualquier intención de politizar una iniciativa legislativa sometida al control constitucional por decisión del Órgano Ejecutivo.

Muy atentamente,

Carlos Romero Bonifaz, ministro de Gobierno.