Más de 49 millones de habitantes de América Latina y el Caribe, el 8,3% de la población de la región, no ingieren las calorías necesarias para mantener una vida sana, revela un reciente estudio presentado en Montevideo por la FAO y la Aladi. Es paradójico: los países del hemisferio están en buen camino para cumplir la meta de reducción de la pobreza, pero no podrán reducir a la mitad la cantidad de personas que padecen hambre antes de 2015, lamenta el secretario general de la OEA José Miguel Insulza.

Un nuevo informe sobre el panorama mundial hambre en el período 2010-2012, publicado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), revela que cerca de 870 millones de personas, casi una octava parte de la población mundial, padecen subnutrición crónica.

La gran mayoría de las personas que padece hambre, 852 millones, vive en países en desarrollo -alrededor del 15% de su población-, mientras que 16 millones de subnutridos radican en naciones desarrolladas. Entre 1990-1992 y 2010-2012, el número total de hambrientos disminuyó en 132 millones, es decir del 18,6% al 12,5% de la población mundial, y del 23,2% al 14,9% en las naciones en desarrollo.

La cifra de víctimas del hambre disminuyó de forma más pronunciada de lo que se creía de 1990 a 2007, aunque desde 2007-2008 el progreso global en la reducción de ese flagelo se ralentizó y estabilizó. Con estos datos, la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio estaría al alcance si se adoptan las medidas adecuadas, subraya el documento del PMA y FIDA.

No obstante, las máximas autoridades de esas organizaciones internacionales consideraron inaceptable que en el mundo actual, con elevado nivel tecnológico y económico, vivan más de 100 millones de niños menores de cinco años con insuficiencia de peso. La desnutrición infantil provoca la muerte de más de 2,5 millones de niños cada año, subrayaron José Graziano da Silva, Kanayo F. Nwanze y Ertharin Cousin, directores de la FAO, el FIDA y el PMA, respectivamente.

Según el informe Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe 2012 publicado por la oficina regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en los últimos 20 años al menos 19 millones de personas en el subcontinente lograron salir de esa condición. Sin embargo, el crecimiento económico no se tradujo en una disminución de la vulnerabilidad a la que está expuesta una parte importante de la población.

“Si bien América Latina y el Caribe es la región que más ha avanzado en reducir el hambre a nivel mundial, en los últimos años la tendencia en la reducción se desaceleró producto del impacto de las crisis económicas”, advirtió el pficial principal de Políticas de la oficina regional de la FAO Adoniram Sánches.

El reporte de la FAO confirma que el hambre descendió continuamente en la región, pero de 2007 a 2009 y de 2010 a 2012 solo un millón de personas dejaron de padecer por falta de alimentos, y en la actualidad el 8,3% de la población aún no ingiere las calorías diarias necesarias para mantener una vida sana.

Este lunes la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) y la FAO presentaron un informe que confirma la difícil situación en el hemisferio. El director del Centro de Formación para la Integración Regional (Cefir) de Uruguay Gerardo Caetano consideró que la cifra de 49 millones de subalimentados es “escandalosa” y revela un desempeño mediocre en la lucha contra la desigualdad, la pobreza y la indigencia.

Nueve de los 33 países de América Latina presentan tasas de prevalencia de hambre inferiores al 5%, entre ellos Cuba, Venezuela, Argentina, México, Uruguay y Chile; mientras que en otras 16 naciones del área la tasa es superior al 10%. Los países más afectados por el hambre son Haití (con prevalencia de 44,5%), Guatemala (30,4%) y Paraguay (25,5%).

Según el Índice Global del Hambre 2012 confeccionado por el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias en base a la proporción de la población malnutrida, la mortalidad de menores de cinco años, y la prevalencia de niños de esa edad con bajo peso, Haití encabeza la lista de países de América Latina con más hambre, seguido de Guatemala y Bolivia.

Bolivia registra un índice de desnutrición moderadamente alto (del 20 al 34% de la población total), de acuerdo al Mapa del Hambre 2011 del PMA. En 1992 (año base) en Bolivia aproximadamente 1,9 millones de personas sufrían hambre, y casi dos millones en 2011. “Ha habido un aumento del número de personas, pero el porcentaje ha bajado de 27% a 15%”, precisó la ex representante de la FAO Elisa Panadés.

En 2005 la desnutrición infantil representó para Bolivia un impacto económico de 552 millones de dólares, sin contar los gastos de atención médica por patologías asociadas con la desnutrición infantil, que aumentaron en 14 millones de dólares, indica el informe El coste del hambre en Bolivia de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Según la CEPAL, debido a la desnutrición 1.936 alumnos repitieron el año en primaria y secundaria, lo que significó un costo de más de 400 mil dólares. En total, Bolivia perdió casi el 6% de su PIB a causa de la desnutrición infantil.

Preocupante la situación de los niños guatemaltecos

En Guatemala asesinan a un niño cada 18 horas como consecuencia de la violencia y el 43% padece desnutrición, informó la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (ODHA). La situación de los menores es bastante preocupante por falta de acceso a los servicios básicos como la educación, la salud y la alimentación, afirmó el director de la institución Nery Rodenas.

Según el informe del ODH patrocinado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y la Facultad Latinoamericana de Ciencia Sociales, cuatro infantes de un año mueren a diario por enfermedades prevenibles como la neumonía y la diarrea. El 70% de las niñas abusadas sexualmente son infectadas con el SIDA y la mayoría de nacimientos ocurren en condiciones sociales que amenazan el desarrollo integral de las progenitoras y sus hijos.

“Pareciera que la atención de la niñez no es una prioridad del Estado y vivir en este país significa que los niños tienen que superar los riegos de la salud, la seguridad alimentaria y la violencia”, fustigó el responsable del área de Cultura de Paz de la ODHA Carlos Alarcón.

Guatemala produce suficiente cantidad de alimentos, pero el 80% de sus casi 15 millones de habitantes padece inseguridad alimentaria, mientras que la mitad de los niños de cero cinco años muere de desnutrición crónica, confirman datos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA).

En 2011 se estimó una producción de 38.728 toneladas métricas de ajonjolí, 30.386 de arroz, 196.410 de frijol, 1.634 de maíz y 1.467 de trigo. Y a pesar de ello la desnutrición crónica afecta a casi el 50% de la población infantil, admitió el presidente guatemalteco Otto Pérez Molina.

En el Día Mundial de la Alimentación, el gobernante reveló que cada día nacen 23 infantes que tristemente estarán condenados a padecer desnutrición crónica. Para el titular de MAGA Efraín Medina, es triste y vergonzoso el dato de desnutrición en Guatemala, un país rico y con gran potencialidad en sus recursos naturales.

La ONU prevé reducir las vulnerabilidades en salud, hábitat comunitario e incrementar las oportunidades productivas en cinco municipios de San Marcos, departamento suroccidental de Guatemala. Unas 2.600 familias en condiciones de infra subsistencia y subsistencia de los municipios de Tajumulco, Ixchiguán, San José Ojetenam, Sibinal y Tacaná reciben apoyo de Naciones Unidas en respaldo a la labor del MAGA, declaró la directora de Proyecto de la FAO en San Marcos Norma Pérez.

Desnutridos 186 mil menores en Paraguay y más del 40% de los indígenas colombianos

En Paraguay unos 186 mil niños menores de cinco años sufren desnutrición y la FAO estima que uno de cada cuatro habitantes padece hambre, sobre todo en las zonas rurales y en las comunidades indígenas. Con esas cifras, Paraguay es la nación con más alto porcentaje de personas con desnutrición de la región.

La FAO resaltó que el Estado paraguayo cuenta con recursos y potencial productivo enorme, pero apenas los está utilizando para la exportación de alimentos, y demuestra una gran deficiencia en el plano interno para garantizar el acceso de los pobres a esos alimentos. El Programa Alimentario Nutricional Integral reclamó la asignación de unos 30 millones de dólares para incrementar su presupuesto destinado específicamente al trabajo de asistencia al grupo infantil más afectado.

En Colombia al menos el 40% de los 1,3 millones de indígenas (1,03% de la población) padece hambre y afronta la escasez de alimentación, denunció el director del Programa Presidencial para Asuntos Indígenas Gabriel Muyuy Jacanamejoy. La población indígena está distribuida en más de 80 etnias, de las cuales las más numerosas son los Wayúu, los Nasa, Senú y Emberá.

El diario El Tiempo reveló que a causa de la desnutrición solo este año más de 50 menores pudieron haber muerto. Las cifras no se pueden precisar “debido a que la mayoría de los menores fallecidos son sepultados en sus territorios y no son reportados a las autoridades”.

“No me atrevo a dar una cifra, pero el número de niños muertos por problemas de hambre sí es alto”, dijo el presidente de la Organización Nacional Indígena Luis Evelis Andrade. Entre las causas del problema, Muyuy señala “una crisis alimentaria” vinculada con el conflicto armado “que los obliga a mantenerse confinados sin poder salir a cazar o pescar; en otros casos, no los deja sembrar y el miedo a las minas antipersonales no les permite transitar por el campo”.

Según El Tiempo de Colombia, los indígenas comen apenas una o dos veces al día y los alimentos no responden a una dieta adecuada. El problema es más grave en el departamento de Chocó, donde habría cerca de ocho mil niños indígenas desnutridos.

El problema no es la producción sino la distribución

La crisis alimentaria en varios países de América Latina no se explica “por una insuficiente producción o por falta de abastecimiento alimentario, sino que se debe fundamentalmente a la falta de acceso a los alimentos por parte de un sector importante de la población que no cuenta con ingresos suficientes para adquirirlos”, explicó el oficial de la FAO Adoniram Sánches.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) José Miguel Insulza recalcó que el problema del hambre en el hemisferio es causado por la falta de poder adquisitivo y no por la falta de producción, y manifestó su preocupación por el hecho de que el flagelo golpee sobre todo en el sector rural, donde más de un 50% de las personas vive bajo la línea de pobreza.

Para el representante hemisférico esas cifras resultan paradójicas puesto que la producción de alimentos es cada vez mayor tanto en América del Norte como del Sur, regiones claramente superavitarias en el rubro. “No existe ninguna razón para que esto siga siendo así; este es un continente que debería al menos alimentar razonablemente a todos los habitantes y con eso seguiría siendo una potencia alimentaria mundial”, dijo Insulza.

Según el secretario general de la OEA, el último informe de los Objetivo de Desarrollo del Milenio muestra cierta paradoja, ya que mientras los países de la región están en buen camino para cumplir la meta de reducción de la pobreza, “no estamos en camino de cumplir la meta de reducir a la mitad la cantidad de personas que padecen hambre antes de 2015”.

El más reciente informe sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio señala que cerca de 53 millones de personas padecen todavía hambre en América Latina y el Caribe y un 9% de la población no logra satisfacer hasta ahora sus requisitos mínimos de calorías. En general, la región aún está lejos de cumplir los Objetivos porque todavía existe un 34,1% de pobreza en los países del hemisferio.

Además, los expertos advierten que la obesidad y el sobrepeso constituyen problemas generalizados en el área. Se estima que un 20% de la población adulta es obesa, y en 2010 ese mal afectó a más de dos millones de niños en Sudamérica, a más de un millón en Centroamérica y a cerca de 300 mil en el Caribe. El país con mayores niveles de obesidad es San Cristóbal y Nieves con 40,9%, en tanto México, Venezuela, Argentina y Chile registran tasas del 30% en adultos.

Disminuye la desnutrición en Dominicana, Venezuela y Cuba

República Dominicana redujo de 30 a 15,4% la tasa de desnutrición entre su población de menores ingresos en los últimos 20 años, informó la representante en este país del Programa del organismo internacional para el Desarrollo Valerie Julliard.

De igual manera, el representante interino de la FAO en Venezuela Alfredo Missair reconoció que los venezolanos comen más y mejor gracias a los programas de agricultura urbana, suburbana y familiar, unido a la acuicultura y los esquemas estatales para la venta de alimentos.

Las estadísticas confirman un descenso del 62% en los indicadores de desnutrición infantil en la última década; en la actualidad el 97,3% de los venezolanos consume proteínas diariamente mediante cárnicos, leche y huevo. La IV Encuesta Nacional de Presupuestos Familiares, que contempla la etapa 2008-2009, evidenció que el 80% de la población ingesta tres comidas diarias (desayuno, almuerzo y comida) y solo el 0,1% come una sola vez al día.

Por otro lado, Cuba puede convertirse en un ejemplo para la humanidad en cuanto a políticas de soberanía alimentaria. En entrevista con Prensa Latina, el oficial principal de Políticas de la oficina regional de la FAO Adoniram Sánches destacó sobre todo el proceso de entrega de tierras en la isla para la producción de alimentos.

Esa parte de la “estrategia cubana es muy interesante, con medidas para descentralizar las tierras, vinculadas a una perspectiva de seguridad alimentaria, sobre todo en la parte nutricional, para tener la soberanía, la autonomía sobre los alimentos que produce”, expresó el experto.

Sánches reconoció que en la región existen modelos económicos y políticos diferentes, pero mientras en pleno siglo XXI se está discutiendo el tema de la pobreza extrema, la subnutrición y la desnutrición, Cuba ya venció esos males. “Desde hace mucho tiempo, entre los 33 países de la región, Cuba erradicó la subnutrición, con indicadores impresionantes, el problema fue tratado por la más alta esfera pública”, subrayó.

“Es un caso de extremo éxito porque Cuba tiene un conjunto de islas vecinas que no pudieron llegar a donde llegó Cuba, bajo un bloqueo injusto, duro, pero llegó donde llegó al punto que ahora la estrategia de Cuba se dirige a otro nivel: la calidad de los alimentos”, comentó quien fuera secretario de Agricultura Familiar del Ministerio de Desarrollo Agrario de Brasil.

Desde la perspectiva de la FAO, Cuba es un ejemplo para el Caribe y resulta de interés que en el área no solo ponga en movimiento sus médicos y su asistencia, sino también sus nutricionistas y su agricultura. La isla “resolvió el problema con la sigatoka en los plátanos, una enfermedad que devasta las plantaciones, y que ahora es un problema serio en Ecuador y otros países”.

El experto de las Naciones Unidas consideró muy importante que Cuba asuma a fines de enero próximo la presidencia pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) para ser más agresivos en los procesos de cooperación y de intercambio de experiencias en las áreas sociales en los 33 países de América Latina y el Caribe.

Con reportes de los periodistas Jorge Luna, Randy Saborit Mora y Enrique Torres, corresponsales de Prensa Latina en Uruguay, Guatemala y Centroamérica.