París, Ankara, Tokio, Kabul, Atenas, Asunción y La Habana (PL).- Más de 122 mujeres murieron el año pasado en Francia por violencia conyugal, y Turquía se contabilizaron al menos 250 feminicidios. En Afganistán, el 52% de las mujeres ha sufrido violencia física y del 70 al 80% de los casamientos tiene lugar sin la anuencia de ellas.

Según datos de la ONU, hasta los países con los mejores indicadores sociales todavía registran desigualdades entre mujeres y hombres en cuanto a salarios, participación en la toma de decisiones y derechos humanos fundamentales. La segregación de género supone violencia, desamparo social y abuso sexual.

Este año la Policía de Japón admitió un incremento del 75% en los casos de denuncias por acoso sexual, un número récord en la historia del país. Según la televisora NHK, las autoridades emitieron hasta agosto último 1.511 advertencias sobre esos casos, una cifra muy superior a la del año 2011. (1)

En tiempos de crisis mundial, las desigualdades de género se reflejan sobre todo en el campo laboral. Por ejemplo, el desempleo juvenil femenino en Paraguay duplica al masculino y son notables las dificultades de las mujeres para acceder a un empleo, según informe del Banco Mundial. La tasa de desempleo en los jóvenes, de acuerdo con el estudio, acumula en lo referente al sexo femenino casi 17% y se une a los más altos niveles de mujeres de mayor edad sin trabajo.

A los prejuicios de tipo cultural en relación a las mujeres presentes en la sociedad paraguaya, se une la crisis social existente en el país, principalmente en el área rural y otras zonas consideradas muy vulnerables. Organizaciones sociales y de derechos humanos se refirieron recientemente a la suspensión o incumplimiento de programas sociales desarrollados durante el gobierno del presidente Fernando Lugo. (2)

En Grecia el desempleo alcanzó un máximo histórico de un millón 120 mil personas en el primer trimestre de 2012, el doble del promedio de la zona euro. Por sectores de edad, los más perjudicados son los jóvenes menores de 25 años, entre los cuales la tasa de desempleo es del 52,7%. Pero dentro de este grupo las mujeres se llevan la peor parte al encontrarse sin empleo un 60,4% de ellas. Igual sucede en las estadísticas generales, según las cuales las mujeres afectadas por el paro son el 26,5%, mientras que este indicador baja en el caso de los hombres hasta 19,7%.

En Afganistán, el entorno hostil que rodea a la mujer y la difícil situación vivida desde su niñez clasifica en la nomenclatura de subsistencia humana femenina en condiciones de tragedia extrema, coinciden estudiosos del tema. Allí sólo el 5% de las mujeres sabe leer y escribir y el 46% se casa antes de los 18 años, incluso sin consentimiento, mientras que el 15% de las niñas contrae matrimonio sin llegar a convertirse en quinceañera. (3)

La ministra afgana de Asuntos Femeninos Husn Banu Ghazanfar denunció que en los seis primeros meses de este año han aumentado los casos de crímenes femeninos con respecto a igual período anterior. Las estadísticas oficiales, según una fuente de la Comisión local de los Derechos Humanos, registran un total de 70 muertes como resultado de la violencia doméstica. En lo que va de año, precisó la Husn, han ocurrido poco más de 3.500 casos de tal naturaleza, menor cantidad que los sucedidos en 2011, aunque con más episodios mortales.

La política afgana Malalai Joya, al ser elegida miembro del Parlamento por la provincia de Farah, denunció públicamente la crítica situación de género, agravada por la presencia de los señores de la guerra y los criminales. Por asumir esa actitud, en mayo de 2007, Joya fue expulsada del Parlamento, acusada de insultar a los colegas en una entrevista de televisión.

“Eso molestó mucho en Kabul”, puntualizó Joya, quien contó que un diputado propuso asesinarla con una bomba suicida, lo cual derivó en su expulsión del legislativo. Pese a ello, la gente sigue buscándome para entregarme evidencias sobre la ola de violencia y secuestros contra mujeres y niños. Recordó la intensificación de los ataques contra mujeres estudiantes y maestras, como lo acontecido a mediados de 2012, cuando ocho alumnas fueron rociadas con ácido: de allí que cada vez menos niñas vayan a la escuela. La vida de las mujeres afganas pende de un hilo cada día, mientras aumentan las tasas de suicidios y de secuestros con la total impunidad para los violadores. Pocas víctimas se atreven a denunciarlo públicamente, pues la violación trae vergüenza a la familia.

Otro ejemplo es el de Bashira, una niña de 14 años violada colectivamente, cuyo padre decidió pedir justicia; pero resultó que uno de los acusados era hijo de un miembro del Parlamento, quien intervino rápido para que su vástago no fuera arrestado. Bashira estaba tan afligida tras la horrible experiencia que intentó prenderse fuego, y el padre -amenazado para que retire los cargos- ha recibido golpes y permanece ingresado en un hospital.

Joya afirmó que por desgracia, su expulsión del Parlamento le impide ayudar a esas personas, y lo único que puede hacer es escuchar y contar las historias al mundo. Tristemente hay miles de Bashiras en Afganistán, expuso, e intento consolar a las mujeres y niñas que vienen a mí, les pido que no elijan el suicidio, sino ser parte de la lucha por la justicia para las mujeres.

Una pesquisa nacional sobre niveles de violencia contra las afganas halló que el 52% de las encuestadas ha sufrido violencia física, y el 17% del tipo sexual. En más de la mitad de todos los matrimonios, las mujeres tienen menos de 16 años, y del 70 al 80% de los casamientos tienen lugar sin la anuencia de ellas.

Las mujeres filipinas

Entre 1565 y 1946, el archipiélago filipino sufrió la colonización de España y Estados Unidos, lo cual generó con los años una continua subordinación cultural, económica y social de las mujeres. El imperio español trasladó insuficiencias estructurales, agravadas por un desprecio absoluto al sector femenino, particularmente en las zonas rurales de una nación cuya población hablaba 186 dialectos y se distribuía en más de siete mil islas. (4)

Las débiles estructuras culturales, económicas y políticas no mejoraron con el tiempo; el acceso a los empleos más vulnerables es una de las pocas opciones para las mujeres, ligeramente superiores en número a los hombres en los años actuales. Filipinas, con algo más de 300 mil kilómetros cuadrados y cerca de 100 millones de habitantes, muestra ahora cifras alarmantes en la participación social femenina, con elevados índices de inmigración, discriminación laboral y política, y prostitución.

Datos de Naciones Unidas confirman que la mujer emigrada aporta el 80% de las remesas que llegan al país, trabajan dos y tres veces más que los hombres y forman el segmento que dramáticamente abastece el tráfico humano y la explotación sexual. Los estimados cifran entre 60 mil y 100 mil las víctimas de la trata de personas anualmente, con más del 50% de ellas mujeres.

El acoso sexual, la violencia y el abuso doméstico son imposibles de calcular por la carencia de datos confiables o computados por alguna oficina nacional o internacional. La mortalidad materna llega a 172 por 100 mil nacidos vivos y la mortalidad infantil sobrepasa los 29 casos por cada mil, además de que el uso de anticonceptivos o programas sobre natalidad apenas cubren un 35% del total.

Para instituciones como la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), son insuficientes a ojos vistas objetivos como el Plan Nacional de Acción en Pro de la Mujer. El camino es largo y difícil, la realidad forma parte de un panorama crítico y cada vez se agrava más, según criterios de la Fundación Foro Visaya, entre otras organizaciones filipinas de lucha social y política.

Feminicidios en Francia

Según un reporte del Ministerio del Interior de Francia, el año pasado murieron por la violencia intrafamiliar un total de 122 mujeres, un número de víctimas más bajo que en 2010, 2009 y 2008, cuando se registraron 174, 165 y 183 casos, respectivamente. Como promedio, en 2011 se registró una víctima femenina cada tres días y los departamentos más afectados fueron Bouches-du-Rhône y Nord.

“Esas muertes no son un problema de orden privado, sino la expresión más dura de las desigualdades que existen en nuestra sociedad”, reconoció en un comunicado el Ministerio de Derechos de las Mujeres. Es así que el nuevo gobierno francés anunció la creación antes de fines de año de un Observatorio Nacional sobre la Violencia contra la Mujer, no sólo para analizar las causas de este problema, sino también para la prevención, protección y apoyo a las víctimas.

Por otro lado, las desigualdades salariales entre hombres y mujeres persisten en Francia y se aprecian incluso entre el personal de alta calificación, reveló un informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Estudios Económicos (Insee). El estudio “Salario y Empleo” indica que las féminas obtienen el 20% menos de sueldo por ejecutar tareas de similar nivel de dificultad y duración que las realizadas por los hombres.

Esta disparidad se eleva a 23 puntos en el caso de personas de ambos sexos que desarrollan idénticas labores en cargos de dirección en las empresas. La desventaja no solo está en el monto de los ingresos, sino que también se refleja en la posibilidad de acceder a contratos permanentes de trabajo, señala el Insee. De acuerdo con el documento, la proporción femenina entre empleados a tiempo parcial es 17% más elevada que la de los hombres.

De acuerdo con el Insee, en 1990 solo el 59% de mujeres tenía un empleo fuera del hogar y 20 años más tarde esa tasa es del 66%, todavía muy por debajo del promedio de los hombres, ubicado en el 75%. Las desigualdades también se reflejan en el campo de las pensiones de jubilación en el que el promedio para los varones es más del doble que para las féminas, señala el Instituto de Estadísticas. Esto implica que las trabajadoras en situación de retiro tengan un nivel de vida muy inferior al de los hombres.

El desempleo y el trabajo a tiempo parcial afectan con más dureza en Francia a las personas mayores de 50 años y a las mujeres, según la investigación denominada “Fotografía del mercado de trabajo en 2011”. Dicho estudio revela que la tasa de ocupación en la franja de 55-64 años es de 44,4%, por debajo de Alemania, con 64 puntos, e incluso menor a la media en la Unión Europea, de 50,9.

Respecto a las féminas, éstas representan el 74% de los afectados por el subempleo, es decir, quienes trabajan menos de 30 horas semanales, tienen un contrato a corto plazo o reciben un salario inferior a lo establecido. Según el Insee, la situación de las mujeres en el mercado laboral es precaria, porque representan solo 11 de cada 100 obreros calificados y entre los dirigentes y cuadros empresariales alcanzan el 39%, contra 61 de hombres.

Casi la mitad de las madres solteras en Francia enfrentan serios problemas para cubrir sus necesidades hogareñas hasta el fin de mes y una de cada cinco teme caer en la precariedad. De acuerdo con un sondeo realizado por la empresa Ipsos-Logica Busines Consulting, el 45% de las mujeres que mantienen solas a sus hijos deben hacer grandes esfuerzos para equilibrar sus gastos con sus ingresos. Mientras, el 19% dijeron obtener menos recursos de los necesarios y expresaron su temor de caer en una situación de precariedad.

Según la muestra, 53 de cada 100 entrevistadas señalaron la falta de dinero como su principal dificultad. Los problemas económicos, sin embargo, no impidieron que 80% considerara ser capaz de transmitir valores a sus hijos, como cualquier otra mujer. En Francia existe un millón 400 mil madres solteras, contra 240 mil hombres en igual situación.

En octubre pasado, la muerte de un bebé ante la imposibilidad de su madre de llegar a tiempo a un hospital materno abrió la polémica en Francia por el cierre de centros asistenciales durante los últimos años. El drama se produjo en el sureño departamento de Lot, de unos 170 mil habitantes, cuando la mujer debió trasladarse a un hospital bastante distante de su lugar de origen porque desde 2009 fue clausurado ese servicio en la localidad de Figeac.

La Coordinadora Nacional por la Defensa de los Hospitales y Maternos de Proximidad explicó que lo ocurrido en Lot es consecuencia de que en los últimos 20 años dos tercios de estas instalaciones fueron desmanteladas en el país. Como resultado de un nefasto reagrupamiento, señaló la organización, alrededor de ocho o nueve departamentos sólo disponen de un lugar especializado para atender los partos.

Aumenta la violencia doméstica en Turquía

Turquía contabilizó 250 feminicidios en 2011 y 37 en los dos primeros meses de 2012, también con 128 casos de agresiones físicas, violación y acoso sexual, aunque expertos consideran que esos datos son superiores porque la mayoría de los incidentes de ese tipo contra las féminas no se reportan.

Pese a que en los últimos años la sociedad turca ha tomado conciencia de la violencia sexista, cada año cientos de mujeres son asesinadas por sus maridos, novios, amantes o antiguas parejas. El Ministerio de la Familia y Asuntos Sociales estima que en el país diariamente mueren cinco féminas en manos de sus cónyuges y 48,5% de ese grupo poblacional ha sufrido abusos físicos por celos o discusiones.

Los episodios de violencia doméstica aumentaron en Turquía en casi un 70% durante el período comprendido de 2008 a 2011, informó el diario Hurriyet Daily News, ya que en 2008 estos se contabilizaban en unos 48 mil, mientras que tres años más tarde esa cifra creció a más de 80 mil incidentes.

Con un 3,3% de los casos reportados, la provincia de Bilecik resultó la más violenta, seguida de las comarcas de Isparta con un 2,8% y las de Karaman, Kayseri, Denizli y Bartin, todas ellas con un 2% de agresiones domiciliarias. Asimismo, Estambul, la ciudad más poblada de Turquía con una población de más de 13 millones de habitantes, contó con más de 10 mil casos notificados de atropellos y abusos caseros. Igualmente, Ankara, la capital del país notificó casi cinco mil incidentes, mientras que Izmir, la tercera urbe citadina de la nación otomana registró unos 5.900 reportes de violencia doméstica.

En marzo de este año Turquía implementó una ley para combatir ese flagelo, norma que contiene medidas como la colocación de esposas electrónicas a los perpetradores de los hechos y botones de pánico para las víctimas. Desde el 26 de septiembre, las mujeres turcas cuentan con ese dispositivo para alertar a la policía ante alguna amenaza.

Conocido como el “botón del pánico”, ese artefacto camuflado en un collar o un brazalete, que con una simple presión se comunica con una línea de la Policía Nacional, constatará automáticamente el lugar donde se encuentra la mujer y favorecerá que se pueda dirigir hacia ella la patrulla más cercana. El programa, presentado por la ministra de Asuntos Sociales Fatma Sahin, comenzó en las provincias de Bursa y Adana en una primera fase del proyecto piloto, hasta extenderse a todo el país, informó la emisora NTV.

Notas:

1. Datos oficiales señalaron que solamente en el sector educacional japonés hubo 250 casos denunciados, sobre todo entre los 12 y 17 años de edad. Una encuesta del diario Daily Yomiuri informó que el 65% de los entrevistados dijo que la responsabilidad es tanto de padres como de las escuelas por falta de previsión y atención social y familiar.

2. Unas 700 madres paraguayas denunciaron su exclusión de un programa social implantado en el gobierno de Lugo que ayudaba a la continuación de los estudios de sus hijos. Denominado Abrazo, ese proyecto fue creado para favorecer a mujeres muy humildes, especialmente vendedoras ambulantes o sin trabajo, a las cuales se asignó un subsidio bajo compromiso de presentar regularmente pruebas de la permanencia y avances de los hijos en la escuela. El actual gobierno excluyó a unas 700 beneficiarias, casi la mitad del total, de la recepción de bonos, víveres y asistencia económica incluidos en el plan de la Secretaría Nacional de la Niñez y Adolescencia. Inocencia Morán, madre de cuatro menores, vendedora ambulante residente en Aregua, departamento Central, declaró que ella y a otras muchas madres vecinas de ese lugar fueron separadas del programa sin ofrecerles una explicación. Lidia Medina, presidenta de la Asociación de Vendedoras Ambulantes, que forman parte del programa Abrazo, aseguró también que hay una reducción en las cantidades asignadas por cada hijo.

3. Una publicación del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) revela que alrededor del 15% de los partos en el país asiático es atendido por personal de salud capacitado y más del 90% de los nacimientos tiene lugar en los hogares. La tasa de mortalidad materna es la segunda más alta del mundo, pues se estima que 15 mil mujeres mueren cada año por causas relacionadas con el embarazo. El 23% de la población tiene acceso al agua potable y el 12% a saneamiento adecuado, lo cual aumenta la incidencia de las enfermedades para las féminas, indica Unicef. Al menos 15 mil afganos mueren de tuberculosis cada año y el 64% de ellos son mujeres. Fuente: Afganistán: Violencia contra mujeres por segregación de género, Yudith Díaz Gazán, periodista de la redacción de Asia y Oceanía de Prensa Latina.

4. Las mujeres filipinas: una larga tradición de subordinación; Pedro Blas García, jefe de la Redacción Asia y Oceanía de Prensa Latina.