Los acuerdos comerciales no democráticos que ponen trabas a la libertad de expresión en línea no son nada nuevo. Las organizaciones de la sociedad civil han estado luchando contra el paso del Acuerdo Comercial Anti-Falsificación (ACTA) durante los últimos seis años. Sin embargo, el mismo año en que el ACTA fue derrotado en la Unión Europea, un nuevo acuerdo se forjó a puerta cerrada: la Asociación Trans-Pacífico (TPP).

El Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (TPP) es un acuerdo comercial que abarca varios países de Asia y el Pacífico, aunque China e India están notablemente ausentes. Lo negocian actualmente 11 países que, en conjunto, son el hogar de 660 millones de personas y generan más de 20 billones de dólares en actividad económica anual: EE.UU., Canadá, Chile, Perú, Brunei, Malasia, México, Singapur, Vietnam, Australia y Nueva Zelanda. Japón y Tailandia también han expresado su interés en participar en las conversaciones.

Al igual que muchos acuerdos comerciales antes de este, el TPP está siendo negociado a puerta cerrada por los cabilderos corporativos y representantes comerciales de gobierno no electos. Todo lo que sabemos sobre el contenido del acuerdo proviene de informaciones filtradas. La decimoquinta ronda de negociaciones tendrá lugar en Nueva Zelanda del 3 al 12 de diciembre.

EE.UU. ha estado presionando para que el mayor número de los 26 capítulos del TPP estén concluidos a finales del 2012, pero es muy poco probable que vayan a cumplir ese plazo. Canadá y México, que se unirán a la próxima ronda de negociaciones por primera vez, no tienen autoridad para reabrir los textos firmados ni poder de veto en el cierre de textos si los otros nueve miembros sienten que están listos para seguir adelante.

¿Por qué los grupos de libertad de expresión están en pie de guerra al respecto?

¿Recuerda el Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación (ACTA), la Ley para detener la piratería en línea (SOPA) y la Ley de Protección de la Propiedad Intelectual (PIPA)? Espere más de lo mismo con el TPP: un capítulo filtrado sobre los derechos de propiedad intelectual “muestra las restricciones de IP que ahogarán la libertad de expresión, la innovación, la privacidad y los derechos digitales”, dice la Electronic Frontier Foundation (EFF). Por ejemplo, con el TPP, los países firmantes deberán adoptar medidas de aplicación de derechos de autor que pueden dar lugar a la retirada de Internet de contenidos legítimos.

El capítulo de propiedad intelectual, propuesto por los EE.UU., es aún más insidioso que el ACTA, y tendría amplias consecuencias para el derecho a la libertad de expresión. Destacan cuatro formas en que el TPP podría conducir a la censura digital:

1. Derechos de autor, retirada de contenidos y censura

En el marco del TPP, los países firmantes deberán adoptar medidas de aplicación de derechos de autor – cuando sea solicitado por los propietarios de derechos de autor – que pueden llevar a la retirada de contenidos legítimos de Internet. Este tipo de acciones abren muy seguido la puerta al abuso, como lo hemos visto una y otra vez en los EE.UU.

A menudo, la expresión es sensible al tiempo, como cuando se trata de temas de actualidad o de política. Y aunque los procedimientos para volver a poner el contenido en línea pueden mitigar el daño, incluso algunos días de inactividad pueden darle un golpe grave a la libertad de expresión.

Considere el caso de un sitio con publicidad que publica contenido de sus usuarios: el costo para que dicho sitio revise cada mensaje excede generalmente el ingreso que podría recibir de los anuncios. Podría llegar a ser demasiado arriesgado hospedar incluso contenidos para usos que sean claramente justos (usos que tienen excepciones legales a la protección de derechos de autor), como el contenido puesto a disposición por razones educativas o de acceso a los deficientes visuales. Cuando los que hospedan contenido son legalmente responsables por el contenido de sus usuarios, pueden llegar a ser excesivamente cautelosos y eliminar contenido para protegerse de la responsabilidad financiera y legal.

2. Los proveedores de servicios de Internet como policías de derechos de autor

El TPP insistiría en que los países firmantes proporcionen incentivos legales para que los proveedores de servicios de Internet (ISP) hagan cumplir las normas de protección de derechos de autor en privado. Esto obligaría a los proveedores de servicios a asumir las cargas financieras y administrativas de ser policías de derechos de autor, sin tener en cuenta las consecuencias para la libertad en Internet y la innovación. Las plataformas abiertas de contenido generado por usuarios serían especialmente insostenibles económicamente. Y se paralizaría el debido proceso al condenar contenido, incluso antes de una revisión judicial mínima.

El TPP pide explícitamente a los ISPs que implementen políticas para eliminar la conexión de Internet de los reincidentes. La dificultad en la determinación de si una alegación es válida, combinado con el deseo del ISP de evitar responsabilidades legales sobre sus usuarios, podría fácilmente conducir a un abuso de alertas o “huelgas” en la cuenta de un usuario. Además, incluso si una persona es acusada de violación de dichas leyes en un sitio determinado, toda la familia o la institución podrían ver cancelada su conexión a Internet basándose en la dirección IP asociada.

3. Acceso bloqueado a sitios web

Es casi imposible para los sitios web que hospedan contenido de usuarios de determinar si todos los materiales que se cargan cumplen con las normas de derecho de autor. Sitios como YouTube tienen los recursos necesarios para implementar sistemas activos de retirada de contenidos, pero aun así, sus métodos han demostrado tener enormes deficiencias, lo que resulta en la eliminación de contenido legítimo.

El TPP podría llevar a que los ISP bloqueen el acceso a sitios web que presuntamente hayan violado derechos de autor, o hayan “facilitado” la infracción de derechos de autor. Nuevas plataformas de contenido y distribución independiente correrían el riesgo de ser bloqueadas o filtradas preventivamente si no pueden establecer un sistema que se encargue de monitorear las infracciones de una manera aceptable para los propietarios de derechos de autor.

Es probable que algunos sitios puedan llegar a encontrarse en una lista negra de los ISP si se determina que no tomaron las precauciones necesarias para proteger los contenidos sujetos a derechos de autor. Esto podría conducir a la paralización de vías independientes para la expresión en línea, incluso si la mayoría del contenido del sitio es legítimo.

4. Grilletes sobre el contenido digital

La gestión digital de derechos (DRM por su sigla en inglés) también se ve afectada por el TPP. Se coloca el DRM en el contenido, como en DVDs o libros electrónicos, para evitar que el material se copie y se comparta. Efectivamente, el DRM controla lo que usted hace con los medios de comunicación y hardware, incluso si lo compró. Las disposiciones del TPP tornan ilegal el compartir o usar las herramientas disponibles para romper estos “bloqueos” de contenido – incluso si usted no tiene intención de participar en una actividad infractora.

El DRM es un obstáculo para los bibliotecarios, los archivistas, los científicos, los educadores y las personas con discapacidad. Si bien existen disposiciones de uso justo que prevén excepciones al derecho de autor, las disposiciones del TPP de gestión digital de derechos hacen que sea extremadamente difícil para las personas liberar contenido para estos fines porque es ilegal distribuir y compartir incluso las herramientas para romper los bloqueos.

Por ejemplo, si una persona con discapacidad visual quiere convertir un libro electrónico comprado legalmente en audio, tendría que romper el DRM para hacerlo – pero es ilegal el uso de las herramientas disponibles en línea para dicho propósito. Si un profesor desea mostrar una película adquirida legalmente a sus alumnos, pero no puede porque el equipo de la escuela no lee el formato del DVD, sería ilegal el uso de herramientas para romper el DRM con el fin de copiar la película en un formato que podría funcionar. Tales restricciones exageradas sobre el contenido estrangulan el acceso global al conocimiento y a la información, el cual es crucial para el movimiento hacia la promoción de los derechos a la libertad de expresión.

El capítulo de propiedad intelectual del TPP plantea amenazas reales a la expresión en línea. Estas disposiciones protegen monopolios de contenidos de las editoriales más importantes y estudios de cine y música – pero a costa de los derechos de los usuarios.

* Maira Sutton es periodista y coordinadora internacional de Propiedad Intelectual de Electronic Frontier Foundation, y Natasha Grzincic, editora en línea de IFEX. Fuente: http://www.ifex.org/international/2012/11/22/tpp_censorship/es/