Los censos o las enumeraciones completas tienen una larga historia; desde que el Estado vive de los tributos era necesaria la cuantificación de la población, sobre todo de los que pagaban los impuestos. Aunque hablemos de otras formas de Estado, de las formas no modernas del Estado, de formas de Estado consanguíneas, de formas de Estado despóticas; estos Estados estaban íntimamente vinculados a los tributos. Aunque también a la sobre-codificación, a la captura de los flujos y a la expansión de sus dominios, imperios. Estados que contaron tempranamente con una formación burocrática de funcionarios, mediadores y sacerdotes.

Estos estados, que se dieron en el llamado oriente, también en meso-América y la región andina, cuantificaron sus recursos y sus poblaciones, así mismo contabilizaron su riqueza. Nos encontramos con una temprana aparición del Estado, de esta fabulosa maquinaria de captura, que sobre-codifica los cuerpos y estría sus territorios. [2] Los incas cuantificaron población y registros mediante un sistema de quipus; nudos de pitas de distintos colores. Estamos ante un sistema de conteo que juega con la distribución de los nudos y los colores. Los mayas y los aztecas también contabilizaron sus riquezas, cuantificaron sus poblaciones y recursos. Son conocidas y estudiadas las cuantificaciones del Imperio Chino antiguo, también los métodos de cuantificación de los egipcios, así como de los hindús. La obsesión por la cuantificación no es una compulsión reciente, moderna, sino que tiene larga data.

El primer censo del que se tiene información es el que mandó levantar el emperador chino Yao, hace cuatro milenios, en el año 2238 antes de la era cristiana. En el antiguo testamento de la Biblia se narra sobre varios testimonios de práctica de enumeración de la población entre los hebreos. Uno de los más conocidos es el que ordenó Moisés en el segundo año del Éxodo, para saber cuántos eran los que atravesaban el desierto rumbo a la tierra prometida, o el que mandó hacer el rey David. Pero el que le sigue en importancia es el que ordenó Esdras, para saber el número de los judíos que volvieron a Jerusalén luego de su exilio en Babilonia, en el año 606 a.C.; cuando los babilónicos conquistaron la ciudad, destruyeron el primer templo y trasladaron prisioneros a los líderes hebreos. El historiador griego Herodoto narra en sus nueve libros de la historia la manera cómo los egipcios realizaban censos para enumeras a su población.

En el llamado Medioevo, necesidades netamente fiscales y fácticas, de tributos e impuestos, además de los gastos de guerra, obligaron a los árabes a realizar censos en la península ibérica, la España musulmana. Así mismo el emperador franco Carlomagno y el normando Guillermo el conquistador, en Gran Bretaña, se vieron obligados a recurrir a los censos de entonces. Todos estos censos corresponden a las antiguas enumeraciones, que en general tienen características diferentes a los censos modernos. Se puede hablar como uno de los primeros censos modernos el realizado en París, en el año 1817; hablamos de uno de los iniciales censos modernos, en sentido “científico”. [3] Hasta el momento los censos se reducían a efectuar operaciones de enumeración de la población con fines fiscales. En cambio para efectuar el censo de París, como condición necesaria, se procedió a la inscripción nominal de los habitantes, identificando a la población efectiva, diferenciando los residentes de la ciudad y los de paso, además de preparar una boleta de encuesta con estructura metodológica, orientada a producir indicadores.

En el imperio romano también se recurrió a los censos para cuantificar a los tributarios o contribuyentes, con sus familiares, sus esclavos, sus predios y sus recursos, que crecieron inmensamente debido a la extensión del imperio; al norte, hasta la isla británica; al sud, hasta el borde mediterráneo de África, incluyendo a Egipto; al este, adentrándose al Asia; y al sud-este, penetrando en lo que podríamos llamar el subcontinente exuberante de la India; encontrando sus fronteras, por el lado oeste, en el océano Atlántico, en la península ibérica, en las mítica columnas de Hércules. Se dice que estos censos se realizaban cada década. El imperio romano desplegó una inmensa capacidad recaudatoria de impuestos y tributos, precisamente enumerando a su población, distribuida en el orbe de su mundo, que consideraban los romanos el centro del mundo conocido hasta entonces. Durante el periodo de la República romana, terminada la guerra con Cartago y Macedonia, e incorporando al reino Seléucida, los romanos contaron a su disposición con una colosal cantidad de tributarios y contribuyentes, que enriquecieron las arcas del Tesoro de Roma.

Al otro lado del Atlántico, en el quinto continente, escondido a los ojos europeos, el inca Sinchi Roca, el hijo y sucesor del mitológico Manco Capac, fue quien mandó a realizar el primer censo de población en el incanato; toda la región pan-andina, desde lo que ahora es el norte de Chile hasta lo que es ahora Colombia, pasando por lo que es ahora el norte argentino, Bolivia, Perú y Ecuador. De acuerdo a las fuentes históricas de los cronistas, el resultado del censo fue de 4 millones de habitantes. Sin embargo, será el legendario inca Pachacutec el que establezca lo que se puede considerar como método de la administración contable incaico: elquipucamayoc, el contador maior i tezorero del Tahuantinsuyo, de acuerdo a la crónica Guamán Poma. Como se puede ver,los incas fueron grandes censores, preocupados por conocer el tamaño de la población, con el objeto de su distribución en los territorios bajo su dominio. En contraste, en cambió, durante la colonia, el formato de lo que llamamos censos, que llevan el nombre de visitas y revisitas, es distinto; el formato corresponde más a una enumeración con objetivos mercantiles que a una cuantificación para la planificación.

De acuerdo a la revisión histórica, elprimer censo colonialen el Virreinato del Perú fue el que mandó levantar elllamado “pacificador” del Perú, Don Pedro de La Gasca, en el año 1548. El censo arrojó la cifra de una población de 8.285.000 habitantes en el Virreinato. El segundo censo colonial fue el del Virrey Hurtado de Mendoza, que en 1556, enumeró a 253.715 indios tributarios. Más tarde, en el quinquenio 1570-1575, se dio lugar un tercer censo colonial, efectuado durante la administración del conocido virrey Francisco de Toledo, conocido por el ordenamiento territorial que impone. El censo se consumó durante la visita general de Francisco de Toledo al territorio del virreinato peruano; el mismo arrojó la cifra de 1.067.696 indios tributarios. También el virrey Duque de la Palata, en 1683, y Conde de Superunda, en 1751, así como el virrey Gil de Taboada y Lemos, en 1795, último virrey de la colonia, ordenaron que se levantaran visitas y revisitas. En esta revisión histórica, no podemos dejar de mencionar que la Real Cédula del 10 de noviembre de 1778 ordenó el diseño de censos anuales con distinción de clases, estados y castas.

Como se puede ver, los conquistadores europeos del quinto continente, llamado por ellos América, y Abya Yala, por los nativos Kuna del ismo de Panamá, también recurrieron a la cuantificación exhaustiva, sobre todo para garantizar el tributo indígena que cobraban, además de contabilizar los recursos y la riqueza conquistada, así como realizar la cuantificación dineraria del mercado, de los circuitos mercantiles y el comercio. La diferencia entre unos métodos y otros, entre los anteriores, de los tempranos imperios, y los efectuados durante la colonización, es la intervención de la aritmética en los segundos. Este sistema de números abstractos, que llamamos números naturales y números reales ahora, fue llevado por los árabes a Europa. Los árabes desarrollaron el álgebra y la matemáticas, reelaboraron la geometría griega y transmitieron éstos sistemas de cálculo a los europeos, junto con la herencia de los griegos, difundida desde la época de Alejandro, conservando los pergaminos de los filósofos griegos. Entonces en las visitas y revisitas españolas nos encontramos con métodos aritméticos de cuantificación, que contienen la clasificación y un orden, el cuadro. Pero, hasta aquí no hablamos de otra cosa sino de una enumeración exhaustiva y de una taxonomía; no son exactamente censos modernos tal como ahora los entendemos ahora, los llamados censos “científicos”, encargados no sólo de cuantificación sino de construir indicadores.

La Europa del renacimiento y del comienzo de la modernidad, que coincide con la expansión del sistema-mundo capitalista por medio de la colonización y la implantación de la colonialidad, como forma de sociedad estructurada racialmente, desarrolla primero la mathesis y luego las matemáticas, en su estructura y configuración tal como la conocemos ahora. Es en este continente donde se van a dar lugar los llamados cuadros de la muerte, debido a mortandad que deja la peste, que asola las ciudades europeas. Sobre la base de los mismos se elaboraran las primeras estadísticas demográficas, que vinculan los índices de mortalidad a la edad y al sexo. Los indicadores de la esperanza de vida vienen de aquí; aunque por lo dicho deberían llamarse indicadores de la muerte. Pero como suena tétrico, se llaman de esperanza de vida a esta forma de indicadores. A partir de estos recursos y de esta experiencia estadística, además de la preocupación por el fenómeno de la migración, que vacía países de Europa y que llena las ciudades, se van diseñar en Europa los primeros censos modernos, basados en una boleta censal, elaborada de acuerdo a una estructura metodológica con fines de construcción de indicadores.

Después de la Independencia, durante los periodos republicanos también se continuaron con las enumeraciones exhaustivas, casi con las mismas características de las visitas y revisitas; en principio por el tributo indigenal, del que todavía vivía la república en su primer periodo, y después por la clasificación racial conserada; sin embargo, se dan intentos de cambio entrado el siglo XX, cuando se reemplaza el cuadro de clasificación, que ya no se encuentra ligado al tributo y al los impuestos, sino a los objetivos de medición y cálculo probabilístico, a la estadística, propiamente hablando, la aritmética del Estado. En Bolivia se tiene algunos censos con estas tipologías, durante los periodos avanzados republicanos, que tratan de cumplir con la enumeración completa y una clasificación pretendida moderna, aunque preservando rasgos de la diferenciación racial. Hay dos censo distintivos de esta época; uno es el de 1900 y el otro es el de 1950, empero limitados todavía a la enumeración “exhaustiva”. Sin embargo, estos censo no son “científicos”, como ahora se llaman a los censos modernos, pues no estaba estructurado para producir indicadores. Un censo científico no es un listado de preguntas, tampoco un cuadro de clasificación; no le garantiza la “cientificidad” el uso de la boleta. Para ser un censo “científico” se requiere que la boleta esté estructurada de tal manera que se tenga como orientación la producción de indicadores, números índices, tasas, valores probabilísticos y varianzas. Un censo, con estas peculiaridades, no es una lista de preguntas, sino toda una metodología estadística, donde cada pregunta cuenta con procedimientos metodológicos que funcionan como operadores para producir indicadores. Los primeros censos en el mundo que cuentan con estas características se dan en Inglaterra, Suecia, Francia e Italia, para ser retomados en el resto de los países europeos. El primer censo científico en Bolivia es el de 1976, después vino el censo de 1992, con esta misma peculiaridad continua el censo del 2001.

La boleta del Censo de Población y Vivienda de 1976 puede caracterizarse de socio-demográfica por el cuadro de preguntas y clasificación. Es una boleta preparada con fines de comparación internacional, además de estar orientada a producir indicadores de los procesos demográficos como la migración, el crecimiento poblacional, la natalidad, la mortalidad, fecundidad. Fuera de los indicadores de vivienda y los económicos de población económicamente activa, ocupación y desocupación. Después de los censo de 1976 y 1992 se discutió mucho la transición demográfica de la etapa inter-censal (1971-1992), sobre todo por la necesidad de producir indicadores diferenciales para uso de las políticas públicas. Sin embargo, el censo del 2001 no introdujo preguntas y procedimientos metodológicos para producir indicadores diferenciales. Introdujo una pregunta de opinión, la de auto-identificación “étnica”, que fue pensada para un uso muestral. En los censos modernos, con la orientación de investigación, se introducen a veces preguntas con el objetivo de realizar muestreos, manteniendo el universo censal. Esta pregunta requería una metodología apropiada para preguntas de opinión, además de otras preguntas de control. Esto no se hizo. Se mantuvo la pregunta con el sólo objeto de obtener porcentajes de participación. El valor de estos resultados es muestral, no censal. Resulta extraño que se haya hecho esto cuando ya se contaba con una experiencia muestral llamada erróneamente Censo Indígena de 1994. [4]

Llegamos al Censo de Población y Vivienda de 2012 con muchas dificultades sorteadas, quizás no soslayadas de una manera completa. Cada censo, llamado científico, tiene que contar con anticipación con la actualización cartográfica, que debe ser exhaustiva sobre todo por la expansión de los poblados, la aparición de nuevas comunidades y pueblos, el crecimiento de las ciudades y desplazamientos migratorios. Si no se hace esto se corre el peligro de la infiabilidad de los resultados. Ahora bien, la actualización cartográfica no se resuelve con la recurrencia al satélite, que no es más que un instrumento de esta actualización, se requiere de un trabajo de campo exhaustivo. Llama la atención que el INE diga que se ha hecho esta actualización cartográfica, que más parece efectuado de una manera improvisada y en un tiempo corto. Otro problema es la boleta censal, que ya no garantiza completamente la comparación internacional, tampoco la comparación con los anteriores censos, cosa que se requiere, con fines de comparación inter-censal. Por otra parte se ha mantenido la sola pregunta de opinión, la de la auto-identificación con algún pueblo nativo, sin otras preguntas de control, tampoco con procedimientos metodológico que conduzca a la construcción de indicadores específicos sobre pueblos nativos, que no arroje solo la mera aritmética simple de los porcentajes de participación de los pueblos. Siguiendo con los problemas, no se ha retomado la tarea de construir indicadores diferenciales para políticas públicas, más necesarios ahora cuando se requieren datos específicos para la planificación integral y participativa, como manda la Constitución. El peligro es quedarnos en una enumeración “completa”, de la que se obtenga una aritmética simple de porcentajes y no se pueda sacar indicadores de comparación internacional, tampoco de comparación inter-censal, sin producir además los indicadores diferenciales. Fuera de no garantizar una mejora estadística sobre los pueblos nativos, salvo su enumeración.

No podremos saber, a ciencia cierta, sobre los resultados del censo de 2012 hasta la sistematización y publicación de los mismos. Sin embargo, ya estamos metidos en este censo y tendremos que tratar que salga lo mejor posible, a pesar de las dificultades y problemas enunciados. Se tendrá que buscar después corregir las falencias encontradas con la recurrencia a métodos indirectos y métodos muéstrales. Al respecto, no hay que olvidar que un censo no es un censo de un gobierno, sino un instrumento estratégico para las políticas públicas, para la planificación, para el conocimiento socio-económico-demográfico de las características de la población y sus procesos demográficos, incluyendo el conocimiento demográfico de las poblaciones nativas. No se puede hacer política con un censo ni buscar obtener beneficios; un censo no está destinado para eso. Es una herramienta estadística que produce indicadores, que deben ser útiles para el conocimiento, las políticas públicas y la planificación. Empero, parece que se han confundido las funciones del censo con los usos políticos del censo, lo que no sólo distorsiona su calidad científica, sino enturbia las posibilidades de los resultados estadísticos. En esta confusión no sólo ha caído el gobierno, sino también la llamada oposición, incluso los intereses locales de los municipios y departamentos. Se entiende que haya ocurrido esto en el ambiente conflictivo y contradictorio del proceso de cambio, un ambiente poco transparente y de escaza participación. Sin embargo, como dijimos el censo está en marcha y requiere de nuestro apoyo, a pesar de los pesares.

Epistemología de la demografía

La demografía es una disciplina que describe los comportamientos de la población, es una disciplina estadística de análisis de los comportamientos poblacionales. La demografía, tal como la conocemos ahora, da sus primeros pasos con Alfred James Lotka, [5] quien da una interpretación teórica de los fenómenos demográficos, principalmente del crecimiento de la población, determinado por la diferencial entre nacimientos y muertes, aunque también por la diferencial migratoria entre inmigración y emigración. Lotka deja en suspenso la migración y concibe una población cerrada a la migración, sólo afectada por la natalidad y la mortalidad. Lotka supone que se mantienen estables las tasas de mortalidad y natalidad, encontrando así un modelo demográfico, el de la población estable. La hipótesis de esta demografía es que si se mantienen estables las tasas de natalidad y mortalidad, la población tiende a estabilizarse hasta llegar a un crecimiento cero; entonces la población inestable, en crecimiento, tiende a la población estable. La demostración de este modelo es matemática, mediante simulación estadística. La importancia de este modelo es que es la base de las estimaciones demográficas, así también de los cálculos demográficos. De la teoría de Lotka al posterior desarrollo de la demografía más usual, en la aplicación del análisis demográfico en los distintos países que llevan a cabo censos poblacionales, no hay más que continuidad epistemológica; un mismo paradigma de cálculo y análisis, basado en el supuesto del equilibrio demográfico. Lo que va alterar este modelo explicativo del comportamiento demográfico es el análisis y cálculo de la migración. El fenómeno migratorio forma parte de las preocupaciones políticas de los estados; su estudio va alterar las tesis de la población estable, mostrando mas bien dinámicas sociales que afectan al crecimiento poblacional. Entonces el crecimiento de la población se compone por un crecimiento vegetativo, determinado por la diferencial de nacimientos y muertes, y por un crecimiento social, determinado por la diferencial entre inmigración y emigración.

La parte esencialmente demográfica capta, mide y analiza estos fenómenos; natalidad, mortalidad y migración, obteniendo tasas de fecundidad y tasas de mortalidad, además de indicadores relativos a la migración, por edad y sexo. Cuando la demografía incorpora otros componentes, como los relativos a las características sociales y económicas, el análisis demográfico se convierte en un análisis socio-económico-demográfico, ampliando los horizontes de análisis y de explicación de los estudios de población. De esta manera las teorías demográficas se vuelven más amplias e incorporan otros determinantes, sociales y económicos, para entender las dinámicas demográficas. De esta manera también nos abrimos a distintas escuelas o corrientes demográficas. Como dijimos, la más conocida es la demografía que llamaremos “formal”, basada en modelos matemáticos, circunscrita a la cuantificación, el cálculo y el análisis estadístico del comportamiento demográfico, bajo el supuesto del equilibrio demográfico y el núcleo teórico gravitacional de la tendencia a la población estable. Esta corriente se ha desarrollado fuertemente en los Estados Unidos de Norte América; en Sud América, reproduciendo este paradigma demográfico, un centro de de estudios de influencia es el CELADE, radicado en Santiago de Chile. [6]

Sin embargo, por el tipo de análisis que se hace, ampliando los contextos de estudio a los fenómenos sociales y económicos, en los que está involucrada la población, aparecen otras escuelas y corrientes. Una de mucho interés es la que va a desarrollar estudios y análisis de migración desde una perspectiva espacial y geográfica. Esta corriente va tener su referente en el Instituto Demográfico de París, también en el IRD de Francia. [7] Estudios que no solamente se han desplegado en Francia y en Europa, sino en distintas partes del mundo; particularmente interesan los estudios realizados en África, Alto Volta, y en diferentes lugares de América Latina, así como en Asia, especialmente en Vietnam. Los análisis de esta corriente demográfica, fuera de la cuantificación, la construcción de indicadores, la descripción y la explicación estadística, incorporan el análisis cualitativo de las dinámicas y movilidad poblacional, introduciendo un enfoque espacial.

Otra corriente de interés, entre las muchas que hay, es la desarrollada en el CEBRAP de Brasil. [8] En este caso se despliega una perspectiva económica, con fuerte influencia marxista, buscando la explicación de los comportamientos poblacionales en las características de la formación económica social y en el modo de producción. Quizás es una de las corrientes más sofisticadas, no sólo por el tipo de perspectiva económica incorporada en el análisis, sino porque sus estudios han ido avanzando al estudio de otras condicionantes de las dinámicas demográficas, como las relativas al estudio de las condicionantes culturales y corporales. En Brasil, sobre todo en San Paulo, es importante mencionar la estadística demográfica desplegada por el SEADE [9], que tiene la ventaja de contar con sólidas estadísticas vitales, que apoyan como fuentes a los censos y a los muestreos; lo que no ocurre en la mayoría de las ciudades y países de América latina. Al respecto, en relación al perfil estadístico, de corte, transversal, o de cohorte, histórico, no hay que olvidar que el análisis demográfico se basa prioritariamente en fuentes censales y muestrales, que corresponden a un corte transversal. Lo que lo lleva a construir pirámides de población hipotéticas, pues no puede reconstruir de manera directa las historias de vida; para esto se requeriría fuentes apropiadas, como las estadísticas vitales o recuentos cuantitativos de las historias de vida generacionales.

Los programas de postgrado de El Colegio de México [10], de maestría y doctorado en demografía, han optado por una formación eclética, incorporando en la malla curricular el estudio de las distintas corrientes demográficas. Se observa entonces en los análisis demográficos y de población mexicanos la influencia distribuida de distintas corrientes, dependiendo de la inclinación de los investigadores. Este eclecticismo ayuda a conocer distintas escuelas y corrientes demográficas; empero, en países como México, Guatemala, Ecuador, Bolivia, debido a la presencia de poblaciones indígenas y “mestizas”, así como en el resto de América Latina y el Caribe, debido a los conglomerados “mestizos” y migratorios, propios de las sociedades postcoloniales, se requiere formar escuelas y corrientes propias, perspectivas epistemológicas propias.

En Bolivia no hay una escuela demográfica, la mayoría de los demógrafos, que son pocos, se han formado en la perspectiva del CELADE. Incluso el cálculo estadístico pos-censal se lo ha hecho contando con la colaboración del CELADE, particularmente los que tienen que ver con las tasas de fecundidad y mortalidad, usando los llamados métodos indirectos, diseñados por William Brass. [11] Aunque en Bolivia, por las características propias de su población, con una densidad mayoritaria de la población indígena, podía haberse desarrollado toda una corriente socio-económica-etno-demográfica; empero, esto no ha ocurrido.

Haciendo el balance de algunas de las corrientes, por lo menos de las mencionadas, vemos que el mapa conceptual demográfico define como un núcleo epistemológico, que corresponde a la teoría “formal” de la demografía, básicamente matemática, circunscrita prioritariamente en los análisis de las determinantes del crecimiento vegetativo y social de la población. En el entorno de este núcleo tenemos los estudios cuantitativos y cualitativos de la migración, que incorporan variables sociales y económicas. Ampliando la perspectiva estructural estadística e incorporando la perspectiva geográfica, son importantísimos los estudios de la geografía de la población y la geografía humana. Siguiendo con la extensión del mapa conceptual demográfico, añadiendo otros entornos al núcleo epistemológico mencionado, contamos con la incorporación en los análisis de las determinantes de clase social y del modo de producción, en lo que respecta a la explicación de las dinámicas demográficas. En este decurso de ampliación y complejización del análisis demográfico, contamos con la incorporación de las variables culturales y corporales, a veces distinguiendo lo que ocurre en los espacios urbanos de lo que ocurre en los espacios rurales, otras veces diferenciando regiones y espesores territoriales.

Sin embargo, nuestro balance se quedaría corto, si no incorporamos en la episteme demográfica otros procedimientos demográficos, que como que construyen otros núcleos conceptuales, otras perspectivas y temporalidades; por lo tanto otros mapas conceptuales. Esto pasa con la demografía histórica, cuyas fuentes no son los censos ni las encuestas muestrales, sino otras fuentes históricas, como los datos parroquiales. Algo parecido ocurre con la etno-demografía; a partir de los estudios etnográficos ha desarrollado sus propios procedimientos y métodos de cuantificación de las comunidades involucradas en sus estudios de caso.

Algunos demógrafos, entre las que se encuentra Ana Cabré. Una demógrafa catalana, que fue docente en El Colegio de México, se sugirió pasar de la demografía, disciplina descriptiva, a la demología, ciencia de la población. Planteamiento por demás sugerente no sólo por la conformación de una nueva ciencia, que tiene como “objeto” de estudio a las poblaciones humanas, involucradas en una gama abierta y compleja de procesos interrelacionados, cuya configuración se asemeja a una ecología de poblaciones, incluyendo no solamente las poblaciones humana, sino también las poblaciones orgánicas en general. Sino también porque nos plantea problemas bio-sociales, bio-políticos y bio-demográficos, que van a requerir para su comprensión e inteligibilidad de una transformación y desplazamiento epistemológico. Se introducen también como enfoques necesarios las gramáticas de los cuerpos, de los espesores territoriales y el de sus desplazamientos y movilidad. Por otra parte, esta demología requeriría de un nuevo enfoque matemático, ya no constructor de indicadores estáticos, números índices, sino móviles y variantes, curvas en movimiento y con márgenes, que respondan más a un análisis multi-variable que a un plano dibujado por los ejes cartesianos. Hablamos de una semiología del dato.

Notas:

[1] Demógrafo boliviano, fallecido en un accidente de avión en Centro América, justamente cuando asistía a una reunión sobre temas poblacionales. Jesús Herrera fue un demógrafo prolífico, estuvo a cargo de varios análisis demográficos, después del Censo de Población y Vivienda de 1976.

[2] Tesis de Gilles Deleuze y Félix Guattari. Estas tesis aparecen en los dos tomos de Capitalismo y Esquizofrenia, El anti-Edipo, tomo I, Mil mesetas, tomo II. Paidos 1985; Barcelona; Pre-Textos 2000; Valencia.

[3] Término usado para definirlos, debido a que están estructurados con fines estadísticos para construir indicadores.

[4] Ver de Raúl Prada Alcoreza Poblaciones Nativas. Análisis socio-demográfico. INE; La Paz. Del mismo autor también revisar Lo dado y el dato. Episteme 1986; La Paz. Tesis de maestría en demografía, presentada a El Colegio de México.

[5] Revisar de Alfred James Lotka la siguiente bibliografía: (1925) Elementos de la biología física.[PDF] reimpreso por Dover en 1956 comoElementos de Biología Matemática. (1939)Théorie analytique des Asociaciones Biológicastraducido en 1998 comoTeoría analítica de las poblaciones biológicas.Nueva York: Plenum Press. (1989) Estudio poblacional, ecología y evolución.Población y Desarrollo revisión, 15 (3), 539-550. (1998)Teoría analítica de las poblaciones biológicas.Nueva York: Plenum Press Selección de artículos. (1907)Relación entre las tasas de natalidad y de mortalidad.Ciencia, 26: 121-130. Sharpe, FR y Lotka, (1911).Un problema en la distribución por edades.Philosophical Magazine, 21: 435-438. (1919).Una contribución a la epidemiología cuantitativa.Revista de la Academia de Ciencias de Washington, 9: p.73. (1922a), Contribución a la energética de la evolución [PDF].Proc Natl Acad Sci, 8: pp 147-51. (1922b) La selección natural como principio físico [PDF].Proc Natl Acad Sci, 8, pp 151-54. Loth, AJ (1926) “La distribución de frecuencias de la Productividad Científica.” Revista de la Academia de Ciencias de Washington 16 (1926):317-23.

[6] CELADE: División de Población. Comisión Económica para América Latina y el Caribe. CEPAL.

[7] IRD: Institut de Recherche pour le Dévelopement. El IRD, organismo de investigación original y único en el panorama europeo de la investigación para el desarrollo, tiene como vocación realizar investigaciones en el Sur, para el Sur y con el Sur. Sus investigadores intervienen en los grandes retos mundiales de actualidad: calentamiento climático, enfermedades emergentes, biodiversidad, acceso al agua, migraciones, pobreza, hambre en el mundo y contribuyen a través de la formación a reforzar las comunidades científicas del Sur y a la innovación.

[8] CEBRAP: Centro Brasileño de Análisis y Planeamiento. institución de investigación y estudios en sociología, política, filosofía, economía, antropología y demografía.Tiene su sede enSan Paulo.

[9] SEADE: Fundación Sistema Estatal de Análisis de Datos.

[10]Clara E. Lida, del Centro de Estudios Históricos, escribe que: El Colegio de México, se fundó el 16 de octubre de 1940, cuando su antecesora La Casa de España, creada en 1938 por iniciativa del Presidente Lázaro Cárdenas para acoger temporalmente a destacados científicos, académicos y artistas amenazados por la Guerra Civil y luego por el franquismo, se transformó en una institución de altos estudios. Desde entonces, durante siete decenios, con el apoyo presupuestario del Estado y proyectos con fundaciones mexicanas e internacionales, el Colegio ha mantenido ininterrumpidamente sus labores, convirtiéndose en uno de los centros de investigación y docencia más destacadas en el mundo hispánico, por lo cual ha recibido numerosos reconocimientos. En 2001, el Colegio fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales, por la excelencia y prestigio adquiridos a lo largo de los años.

[11] Para efectos bibliográficos, revisar de Alejandro Aguirre: William Brass, 1921-1999. In memoriam. Estudios demográficos Urbanos. El Colegio de México 2000. México DF.

* Comuna, http://horizontesnomadas.blogspot.com/