El Lago Titicaca y el norte amazónico boliviano, por donde se transporta droga de manera clandestina, se han convertido en puntos vulnerables al narcotráfico, constataron las delegaciones de alto nivel de Bolivia, Perú y Brasil que se reúnen en Lima para definir líneas de acción conjunta contra ese flagelo.

Bajo la coordinación del Consejo Nacional de Lucha Contra el Tráfico Ilícito de Drogas (CONALTID), organismos antidrogas de Bolivia y Perú intercambian información y definen acciones de cooperación en el control del consumo, la vigilancia al lavado de dinero y la interdicción de droga y sustancias controladas.

Las tareas de coordinación fueron parte de la agenda la “III Reunión de la Comisión Mixta Peruano – Boliviana sobre cooperación en materia de desarrollo alternativo, integral y sostenible, prevención del consumo, rehabilitación, control del tráfico ilícito de drogas y delitos conexos”, informó el coordinador General de CONALTID Savino Mendoza.

Se analiza la “propuesta para la ejecución de operaciones coordinadas en pasos fronterizos entre autoridades policiales y aduaneras en Bolpebra, Puerto Heath, Puerto Maldonado, Puerto Acosta, Copacabana, Kasani, Desaguadero, Tripartito, Charaña”, y también se aborda la problemática relacionada a la identificación de trazas aéreas, pistas de aterrizajes clandestinas y vuelos irregulares, según el programa binacional.

Durante la III Conferencia Internacional sobre Desarrollo Alternativo celebrada en Lima, los gobiernos de Bolivia, Brasil y Perú decidieron conformar un grupo de trabajo permanente para sistematizar el plan de acción contra el narcotráfico. El acuerdo fue concertado por los ministros de Gobierno Carlos Romero (Bolivia), de Justicia José Eduardo Cardozo (Brasil) y del Interior Wilfredo Pedraza (Perú).

El ministro Romero destacó que la reunión con los países vecinos fue promovida por Bolivia. “Con Perú tenemos 1.400 kilómetros de frontera y con Brasil 3.600 kilómetros; entonces estamos hablando de porciones territoriales inmensas en las cuales tenemos muchos puntos de vulnerabilidad”, explicó.

La “penetración de droga que se produce en Perú hacia Bolivia” se registra a través de “zonas de vulnerabilidad”, entre ellas el Lago Titicaca y el norte amazónico, esta última una “zona vulnerable por vía aérea y pluvial”, declaró el ministro Carlos Romero en un contacto telefónico desde la III Conferencia Internacional en Lima.

La agenda de la reunión contempló aspectos normativos, tecnológicos, de estructuras interinstitucionales, informáticas, operaciones conjuntas, agentes de enlace, movimientos de capitales, información estratégica, antecedentes penales y judiciales de organizaciones criminales y varios tópicos que fueron objeto de análisis, detalló el Ministro de Gobierno.

Los tres países decidieron conformar un grupo de trabajo permanente para sistematizar el plan de acción contra el narcotráfico en esas zonas armonizar los protocolos en materia de seguridad aérea. Romero mencionó que en esta reunión inicialmente se hizo el intercambio de información, sobre el movimiento poblacional y de migración poblacional que se da al interior de Perú y el desplazamiento poblacional hacia la parte amazónica, donde en algunos lugares se ha expandido la coca en Perú en promedios de hasta 250% en un año, en la gestión 2011, comparados con los datos de 2010.

Para perfeccionar mecanismos de represión e inteligencia contra el tráfico de estupefacientes, los gobiernos de Bolivia, Brasil y Perú acordaron aplicar coordinadamente mecanismos electrónicos de detección de avionetas que transportan drogas por la triple frontera común, informó el ministro peruano Wilfredo Pedraza.

Pedraza destacó el acuerdo de aplicar mecanismos electrónicos que permitan la intercepción de aeronaves de traficantes que cruzan a territorio peruano en un número promedio de una por día. Al respecto, la directora de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas Carmen Masías informó que esas tres naciones reforzarán la seguridad y vigilancia contra el narcotráfico en la triple frontera, con mayor presencia de agentes y mayor presupuesto.

El acuerdo prevé el patrullaje de fuerzas combinadas policiales y militares por vías terrestre, fluvial y aérea. La cooperación incluye la asistencia técnica y el incremento de fondos para las labores antidrogas concertadas.

También se consideró la posibilidad de aplicar la legislación de derribo de aviones, reveló el ministro Romero. Antes, sin embargo, Bolivia tendrá que subsanar “un déficit tecnológico que tenemos en Perú y en Bolivia, que es la radarización de nuestras fronteras”.