La Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) condenó por vigésimo primer año consecutivo el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba desde hace medio siglo, e instó una vez más al gobierno norteamericano a que elimine esa medida punitiva que viola de manera flagrante los principios de la Carta de Naciones Unidas y las normas del derecho internacional.

El gobierno de Estados Unidos impuso el 6 de abril de 1960 el bloqueo contra Cuba con el objetivo expreso de “provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno” del Fidel Castro. Por su propósito declarado, la medida punitiva califica como un acto de genocidio y una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de todo un pueblo.

Según datos oficiales, más del 70% de los habitantes del país caribeño ha nacido y crecido en pleno cerco económico, comercial y financiero, sufriendo carencias de toda índole. Hasta diciembre de 2011 el bloqueo dejó pérdidas por un billón 66 mil millones de dólares, calculados de manera rigurosa y conservadora sobre la base de la depreciación del dólar respecto al oro.

Solo en 2011, los daños ocasionados por el bloqueo norteamericano al sector externo de la economía cubana ascendieron a 3.553 millones de dólares, 15% más de lo registrado el año anterior; mientras que las afectaciones al turismo bordearon los 2.300 millones de dólares. Una de las medidas norteamericanas más criticadas por gobiernos y organizaciones internacionales es la persecución de las transacciones realizadas por Cuba en todo el mundo, práctica que se ha incrementado durante la administración de Barack Obama.

Las leyes Torricelli (1992) y Helms Burton (1996) constituyen exponentes de la política de la Casa Blanca de arrogarse el derecho de legislar por y para otros países en sus relaciones con la isla, llegando a atribuirse la capacidad de certificar la conducta y acciones de otros estados y de los nacionales de estos no sujetos a la jurisdicción norteamericana, denunció la Cancillería cubana.

La comunidad internacional ha condenado durante 20 años consecutivos en sucesivas votaciones en el seno de la Asamblea de la ONU esta política injerencista y extraterritorial. El número de países que se manifestaron en contra de las crueles sanciones ha ido creciendo desde 59 el 24 de noviembre de 1992 a más de 180 en 2005. En octubre de 2011 la resolución “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba” fue avalada por 186 naciones, con solo dos en contra: Estados Unidos e Israel.

Este martes 13 de noviembre de 2012, representantes de 188 naciones aprobaron la resolución contra el bloqueo por vigésima primera ocasión consecutiva, contrariando la voluntad de Estados Unidos e Israel, que votaron en contra, y la indiferencia de las colonias Islas Marshall y Micronesia, que prefirieron abstenerse. Se trata del mayor respaldo recibido por Cuba en las últimas dos décadas, y el más abrumador rechazo recibido por Estados Unidos desde que comenzaron las votaciones en la ONU en noviembre de 1992.

La resolución aprobada ayer por el máximo órgano de Naciones Unidas exige nuevamente el respeto estricto de los principios de la Carta de la ONU, entre ellos la igualdad soberana de los Estados, la no intervención y no injerencia en sus asuntos internos y la libertad de comercio y navegación internacionales; y recuerda las declaraciones de las cumbres iberoamericanas sobre la necesidad de eliminar la aplicación unilateral de medidas de carácter económico y comercial contra otro Estado que afecten al libre desarrollo del comercio internacional.

En la declaración, la comunidad internacional en pleno expresa su preocupación por que algunos Estados miembros de la ONU continúan aplicando leyes y disposiciones extraterritoriales que afectan la soberanía de otros países, los intereses legítimos de entidades o personas bajo su jurisdicción y la libertad de comercio y navegación, como por ejemplo la Ley Helms-Burton de 1996.

En ese sentido, la Asamblea General toma nota de las declaraciones y resoluciones de distintos foros intergubernamentales, órganos y gobiernos que expresan el rechazo de la comunidad internacional y de la opinión pública a la promulgación y aplicación de ese tipo de medidas, e “insta una vez más a los Estados en los que existen y continúan aplicándose leyes y medidas de ese tipo a que, en el plazo más breve posible y de acuerdo con su ordenamiento jurídico, tomen las medidas necesarias para derogarlas o dejarlas sin efecto”.

Estados Unidos aislado y repudiado

Decenas de organismos políticos de integración como el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), la Unión Africana, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), entre otros; además de miles de intelectuales, científicos y líderes mundiales de la talla del Papa Benedicto XVI, impugnaron abiertamente el bloqueo contra Cuba por considerarlo una medida absurda, obsoleta, ilegal y francamente insostenible.

La comunidad internacional ha ratificado una vez más que el bloqueo es ilegal y contrario al derecho internacional, lo que constituye un severo llamado de atención a Washington por imponer una política irracional y anacrónica, desoyendo la voluntad internacional mayoritaria expresada en la Asamblea General. Ello explica el máximo nivel de aislamiento al que ha llegado el denominado “imperialismo yanqui”.

El MNOAL que aglutina a 120 naciones considera que el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos es una “acción anacrónica desde su creación” y “la mayor sanción que se ha aplicado a una nación desde la historia de la humanidad”, violando de manera flagrante el multilateralismo y contrariando los “principios de la Carta de la ONU y las normas del derecho internacional”.

De igual forma, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) enfatiza la inconsistencia existente entre la aplicación unilateral de medidas no respaldadas por leyes internacionales y la letra y principios de la Carta de Naciones Unidas, remarcó el embajador de Chile Octavio Errazuriz.

La embajadora Maria Luiza Ribeiro Viotti, representante permanente ante Naciones Unidas, en nombre del Mercado Común del Sur (MERCOSUR: Argentina, Brasil, Uruguay y Venezuela, y los Estados Asociados Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú) recalcó que el bloqueo contra Cuba es contrario a los principios de la Carta de las Naciones Unidas y las reglas del derecho internacional, principalmente la igualdad de los Estados, la no interferencia en sus asuntos internos y la solución pacifica de las controversias.

Añadió que la medida unilateral contraviene, además, las normas del sistema multilateral de la Organización Mundial del Comercio, y es contrario al principio de justicia y a los derechos humanos, genera carencias y sufrimientos a toda la población cubana, limita y retarda los Objetivos de Desarrollo del Milenio. “Lamentamos, por lo tanto, que continúe sin modificarse la imposición del bloqueo contra Cuba”, y por el contrario se registra un incremento en las restricciones a las transacciones financieras de la isla caribeña con terceros países, añadió la funcionaria brasilera.

Por su parte, el representante permanente de Barbados ante la ONU Joseph Goddard, en nombre de la Comunidad del Caribe (CARICOM), recordó que el bloqueo ha persistido demasiado tiempo, a pesar del rechazo inequívoco de la aplastante mayoría de los estados miembros de Naciones Unidas. El diplomático barbadense habló a nombre de los 14 estados miembros del CARICOM: Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, Santa. Lucía, San Vicente y las Granadinas, Suriname y Trinidad Tobago.

Entre el 25 de septiembre y el 1 de octubre de este año, 45 presidentes, primeros ministros y altos funcionarios se pronunciaron contra el bloqueo a Cuba durante el 67 Período de Sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas y exigieron explícitamente el levantamiento de las sanciones norteamericanas:

1. “El cerco impuesto por las diferentes administraciones estadounidenses contra la República de Cuba es una de las páginas más vergonzosas de la historia de las relaciones entre los estados modernos. No solamente porque es una agresión a la convivencia pacífica entre los Estados y los pueblos, que es la base del sistema mundial contemporáneo, sino porque es un acto criminal contra la población indefensa. Los cubanos son objeto de un conjunto de privaciones de manera injustificada, lo cual constituye un retroceso a políticas de carácter cavernario o, por lo menos, oscurantistas de los siglos XII, XIII o XIV. Estados Unidos es un Estado criminal porque rompe los principios de la convivencia entre los países, y (demuestra) la decrepitud moral, histórica y política de un gobierno que va en contra de la historia”: Álvaro García Linera, Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia.

2. “Es momento de poner fin a ese anacronismo que es condenado por la inmensa mayoría de los miembros de las Naciones Unidas”: Dilma Rousseff, Presidenta de Brasil.

3. “Convocamos al pronto levantamiento de esta reliquia de la Guerra Fría”: Serguei Lavrov, Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia.

4. “El bloqueo merece el repudio mundial por ser una política de agresión a los derechos básicos del pueblo cubano y una acción ilegal, cruel e inhumana”: Javier Diez Canseco, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso de la República del Perú.

5. El cerco económico estadounidense a la isla caribeña “constituye una violación de la soberanía de Cuba y una violación masiva de los derechos humanos de su pueblo”: Mohammad Khazaee, representante permanente de Irán en la ONU y presidente del MNOAL.

6. “Estamos convencidos de que este tipo de medidas producen severas consecuencias humanitarias, en abierta contradicción con los objetivos que supuestamente las inspiran”: Luis Alfonso de Alba, embajador de México ante la ONU.

El vice representante de Beijing ante la ONU Wang Min condenó en particular la interferencia de las medidas del bloqueo en las transacciones financieras internacionales de Cuba y las penurias que ocasiona a su pueblo. El diplomático chino subrayó que esas medidas violan derechos humanos fundamentales como a la alimentación, la salud y la educación, así como a la supervivencia y al desarrollo.

Fracasó el bloqueo, Obama debe negociar

El diplomático estadounidense Ronald Godard expuso ayer las razones que justifican el bloqueo impuesto por su país contra Cuba, entre ellas la detención del presunto activista “humanitario” Alan Gross, la supuesta violación de derechos humanos en la isla, y los aparentes nexos del gobierno cubano con grupos “terroristas”. Todas las acusaciones fueron rebatidas por el canciller cubano Bruno Rodríguez.

Cuba no atenta contra la libertad y los derechos humanos; y nunca ha estado en guerra ni ha realizado actos hostiles contra Estados Unidos y jamás ha permitido la organización de acciones terroristas contra el pueblo norteamericano, afirmó Rodríguez.

El canciller cubano denunció el uso subversivo e ilegal de los cursos que imparte la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana y desvirtuó la afirmación de Washington sobre su supuesta ayuda humanitaria a la isla. Explicó que el norteamericano Gross fue sancionado en debido proceso por operaciones encubiertas contra el orden constitucional cubano: “Son actos previstos y sancionados también por las leyes norteamericanas”.

Rodríguez calificó de cínico el discurso del gobierno norteamericano a favor de los derechos humanos, la libertad, la prosperidad y el bienestar del pueblo, sabiendo que impone un cerco que provoca daños humanitarios y violaciones de derechos humanos, y que usa más de 196 millones de dólares del dinero de los impuestos de los trabajadores para pagar a mercenarios y agentes y para fabricar supuestos disidentes en la isla.

“A Washington no le interesa la libertad del pueblo cubano después que la mancilló durante medio siglo. No existe ningún motivo legítimo o moral para mantener este bloqueo que está anclado en la Guerra Fría. Es sólo el arma de una minoría cada vez más exigua, aislada, violenta y soberbia que lucra electoralmente con ella, y no se resigna ante la indoblegable determinación de los cubanos de decidir su propio destino”, enfatizó Rodríguez.

En abril de este año, el presidente del Comité de Energía y Recursos Naturales del Senado de Estados Unidos Jeff Bingaman manifestó que Washington ha “permitido que nuestra política hacia Cuba sea dictada por la comunidad cubano-estadounidense en este país, en vez de que la dicten los intereses nacionales (…), ya es hora de que establezcamos relaciones diplomáticas con Cuba y poner fin a nuestro embargo…”.

En 2011 el representante demócrata por Nueva York Charles Rangel presentó tres proyectos de ley proponiendo revocar las leyes del bloqueo, autorizar los viajes de ciudadanos estadounidenses a la isla, quitar a esta última de la lista de países patrocinadores del terrorismo y permitir transferencias monetarias directas con instituciones bancarias del país caribeño.

Según una encuesta de la compañía Angus Reid Public Opinión realizada en febrero de 2012, el 62% de los ciudadanos estadounidenses apoya el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambas naciones, y el 51% se manifiesta en contra del bloqueo, mientras que el 57% pide poner fin a los obstáculos que les impiden viajar a la isla del Caribe. Hace poco la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos envió una carta a la secretaria de Estado Hillary Clinton solicitando a la administración de Barack Obama la “abolición completa” del bloqueo y la restauración de los vínculos diplomáticos con Cuba.

El canciller Rodríguez recomendó a la Casa Blanca escuchar a su propio pueblo “que es el 90% de los ciudadanos y no el puñado de ricos que se beneficia de este sistema… Respeten el derecho constitucional y la libertad de sus ciudadanos de viajar a Cuba como lo hacen a otros países incluso en tiempo de guerra… Escuchen a los que quieren ocupar Wall Street en vez de salvar a los banqueros que reciben bonos escandalosos, dejen de reprimir las manifestaciones, cesen los arrestos masivos de manifestantes pacíficos, paren el acoso a los inmigrantes y las minorías”.

Rodríguez reiteró que el bloqueo es una política absurda, obsoleta, ilegal y realmente insostenible, la cual no ha cumplido ni cumplirá el propósito de doblegar la decisión del pueblo cubano de preservar su soberanía, su independencia y su derecho a la libre autodeterminación. Por todo ello, Obama tiene ahora la oportunidad de iniciar una nueva política hacia Cuba, distinta a la de sus 10 predecesores durante más de medio siglo.

“Será difícil y enfrentará recios obstáculos, pero el presidente conserva las facultades constitucionales que le permitirían escuchar a la opinión pública y generar la dinámica necesaria, mediante decisiones ejecutivas, aún sin pasar por el Congreso”, sugirió el diplomático.

Entre tanto, a nombre del presidente Raúl Castro, el canciller Rodríguez reiteró “la firme voluntad del gobierno de Cuba de avanzar hacia la normalización de relaciones con Estados Unidos, mediante un diálogo respetuoso, sin condiciones previas, sobre bases recíprocas y de igualdad soberana, sin merma alguna a nuestra independencia y soberanía”.

En ese sentido, ratificó la propuesta de avanzar hacia la normalización de las relaciones con la discusión de una agenda que incluye el levantamiento del bloqueo económico, la exclusión de Cuba de la arbitraria e ilegítima lista de países terroristas, la abrogación de la Ley de Ajuste Cubano y de la política de pies secos- pies mojados, la compensación por daños económicos y humanos, la devolución del territorio ocupado por la base naval de Guantánamo, y la liberación de los Cinco luchadores antiterroristas cubanos injustamente presos en Estados Unidos.

El ministro cubano ofreció al gobierno estadounidense negociar acuerdos de cooperación en la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo y el tráfico de personas; la prevención y mitigación de desastres naturales; la protección del medio ambiente y los mares comunes para la completa regularización de las relaciones bilaterales.

* Con reportes de Jorge Hernández Álvarez, periodista de la Redacción Nacional de Prensa Latina; y Victor M. Carriba, corresponsal en Naciones Unidas.