La deuda crediticia de los estudiante de EEUU superó el billón dólares en abril 2012, más de un millón de millones y mayor que la deuda de las tarjetas de crédito. Los medios corporativos divulgaron este aumento, pero subestimaron su significación e ignoraron una solución prometida. La deuda del crédito estudiantil para cursar carreras es el único tipo de deuda por préstamos al consumidor que aumenta substancialmente desde 2008.

La enseñanza pública es víctima de una coordinada campaña bien financiada para privatizar tantas escuelas como sea posible, particularmente en las grandes ciudades de EEUU (copiada en otros países de la región). Su propaganda aboga por la “excelencia” de los profesores de cada sala de clase, pero su retórica desmoraliza a los docentes, menoscaba la situación de la profesión de educador y defiende pruebas o exámenes (tests) estandarizados que perpetúan la desigualdad social. Esta reforma esta conducida por la lógica del lucro.

Una “noticia independiente validada” el 13 de abril 2012 por la Fundación Internacional por la Libertad de los Medios, que preside el sociólogo Peter Phillips, informó en enero de 2012, que FairTest, del Centro Nacional de Exámenes Justos y Abiertos, dictaminó que realmente hubo desaceleración en el ritmo del progreso educativo de una década con la aplicación de las políticas del programa llamado “Que Ningún Niño se Quede Atrás” (NCLB, en inglés).

El informe “NCLB, Década Perdida para el Progreso de la Educación” concluyó que la ley “había fallado en sus propios objetivos y en un sentido más amplio”. Las conclusiones de FairTest se basan en datos de la Evaluación Nacional del Progreso Educativo (NAEP) y decenas de estudios independientes.

Diane Ravitch, uno de los críticos más abiertos del NCBL, considera los actuales esfuerzos corporativos para reformar la educación como un ataque a la enseñanza pública. “La educación pública es hoy el blanco de una bien coordinada y bien financiada campaña para privatizar tantas escuelas como sea posible, especialmente en las ciudades. Esta campaña afirma que quiere grandes maestros en cada aula, pero su retórica desmoraliza a los profesores y reduce el estatus de la profesión de educador”, dijo Ravitch en una audiencia en Los Ángeles, en febrero de 2012. “No existe ninguna comparación histórica para el avance actual de la privatización y des-profesionalización”.

Estos esfuerzos de reforma incluyen el programa Race To the Top del presidente Obama, que Ravitch llamó “Que Ningún Niño se Quede Atrás 2.0”. Race to the Top implica apuestas más altas en los exámenes, más privatización de escuelas y cierre de establecimientos de bajo rendimiento pero con gran número de estudiantes. Ravitch lo describió así: “Un programa que tiene un ganador y muchos perdedores; eso no es lo que queremos para nuestros hijos”.

En cambio, la retórica de la reforma del núcleo de pruebas y rendición de cuentas, enarbola los mismos principios de gestión que mantuvieron congelado durante 20 años el statu quo en la educación estadounidense. La lógica impulsora de esta reforma son las ganancias. “Los gestores de fondos de riesgo de Wall Street están invirtiendo fuertemente en esto”, sostuvo Ravitch. “Esto es realmente un problema del 1 por ciento frente al 99 por ciento (den la sociedad)… Con más privatización, menos gente trabaja junta con la comunidad”.

Otra opinión crítica

“¿Quién crea y permite la pobreza jamás registrada en la historia del país más rico y poderoso?”, preguntó Paul Thomas en otra noticia independiente validada el 7 de noviembre de 2011, Pruebas y Pobreza en la Educación. El siempre popular debate sobre de educación/pobreza es como el cuento del huevo y la gallina: nadie está muy seguro de qué fue primero y cómo resolver el problema, dijo Thomas.

Paul Thomas: “Al considerar una solución del problema hay que centrarse en la mejora del sistema educativo, que a su vez, solucionaría el problema de la pobreza. La clase-elite gobernante necesita la pobreza para mantenerse en la cima de la jerarquía de poder, y las personas con poder manejan las realidades de las personas que carecen de poder.

“Quienes están en la ‘clase dominante’ han creado una cultura en la que vemos las consecuencias de la pobreza, pero ocultan la realidad de privilegios. El sistema educativo es una manera de perpetuar la segregación de pobres ante ricos: las áreas pobres del país obtienen los puntajes más bajos, mientras las áreas más ricas tienen mayores puntuaciones en las pruebas.

“El sistema de evaluación actual debe ser revisado para ver quién se está beneficiando con los exámenes y por qué. La prueba termina por verse como un reflejo de la brecha y la desigualdad en la sociedad. En la forma en que ahora está configurado el sistema, la pobreza y las pruebas benefician a los ricos y crean dificultades a los pobres, por lo que el ‘sueño americano’ queda fuera del alcance de los más pobres”, concluyó Thomas.

El problema de la educación no lo tienen sólo los pobres de EEUU, sino los pobres de todo el mundo. Los mismos argumentos de Paul Thomas coinciden totalmente con los planteamientos del movimiento estudiantil chileno, tanto entre alumnos universitarios como de enseñanza media.

Notas y referencias:

● Paul Rosenberg, “Education ‘Reform’ Vs. the 99%,” Random Lengths News, February 10–23, 2012, http://www.randomlengthsnews.com/images/IssuePDFs/2012-feb/rl_02-09-12.pdf.

● Paul Thomas, “Testing and Poverty in Education,” The Daily Censored (blog), August 8, 2011, http://www.dailycensored.com/2011/08/08/poverty-and-testing-in-education-the-present-scientifico-legal-complex.

● http://www.mediafreedominternational.org/2012/04/13/education-reform-a-trojan-horse-for-privatization/

● http://www.mediafreedominternational.org/2011/11/07/testing-continues-poverty-and-limited-education/

Student Researcher: Samantha George (Sonoma State University)

Faculty Evaluators: Crystal White and Peter Phillips (Sonoma State University)

*****

Estudiantes de EE.UU. deben un billón de dólares en crédito universitario

La amenaza de una quiebra masiva (default) de los préstamos a estudiantes requiere otro apoyo urgente del gobierno-contribuyentes ante un riesgo sistémico tan serio como el fracaso de los bancos en 2008, que casi llevó al colapso total a la economía de EEUU. La Reserva Federal debería introducir un nuevo programa de ayuda para liberar a los estudiantes con deudas, medida que podría estimular la economía en magnitud similar a la del GI Bill, una ley de programas de becas condicionadas al enrolamiento en el ejército.

“El Préstamo Estudiantil por un billón de dólares fue un pésimo negocio financiero (RipOff): Cómo una generación entera fue engañada para asumir una deuda aplastante que sólo enriquece a los bancos”, dice el titular de un artículo de Alex Pareene publicado en Alternet, el 20 de octubre 2011. “Los jóvenes aceptaron una penosa hipoteca por la deuda sobre la base de falsas promesas, antes de tener alguna vez un ingreso regular”. Salvo la colosal elevada suma de un millón de millones de dólares, el título y subtítulo de esta noticia censurada serían perfectamente validos hoy en muchos otros países latinoamericanos y europeos –incluida la vanguardia estudiantil mundial de Chile– donde los jóvenes luchan por terminar con el lucro bancario y corporativo en la educación superior y la segregación como pilares de la educación universitaria y secundaria, y a la vez reclaman que el Estado reasuma la responsabilidad de educar a los ciudadanos.

Esta noticia prácticamente ignorada por los grandes medios de información fue rescatada por Proyecto Censurado de dos publicaciones independientes, Alternet y Yes! Magazine. La deuda de los estudiantes hoy más que duplica la deuda de tarjetas de crédito, que el acreditado periodista económico Felix Salmon estimó en cerca de 550 mil millones de dólares. La cuestión es que la deuda total de los préstamos estudiantiles aumenta a medida que otras deudas decrecen, mientras la morosidad se incrementa por efecto de la crisis financiera.

El fin de la deuda de los préstamos estudiantiles fue enarbolado como bandera por los ocupantes de Wall Street y miembros del Movimiento 99%. A menudo, algunas personas mayores, que fueron a la escuela cuando la matrícula era razonable, tienden a pensar que el reclamo de este derecho es un “lloriqueo de chicos malcriados”, quizás porque nunca llegaron a la universidad en una época en que el diploma de secundaria bastaba para conseguir un empleo de clase media y hacer alguna carrera para toda la vida. Ahora les cuesta entender que estos jóvenes aceptaron una penosa deuda hipotecaria a costa de sus familiares antes de tener ningún ingreso regular y por creer en promesas falsas, mientras la deuda continúa y aumenta inexorable por efecto de los intereses, independientemente de las circunstancias de vida o capacidad de pago.

Los deudores no pueden descargar los préstamos de estudiantes invocando default, debido a que la ley de quiebras de 2005, considerada un ejemplo moderno de la corrupción abierta del Congreso y su prestación de servicios a los intereses de rentistas, prestamistas (banqueros) y acreedores, en detrimento de la gran mayoría. El gobierno está a salvo de riesgos y los acreedores están autorizados para cobrar mediante cualquier método, sin otorgar ningún incentivo real para resolver la situación.

En otras palabras, escribió Pareene, éste es un problema espantoso, sin precedentes, para toda una generación de jóvenes que acaba de entrar a la edad adulta. “Se va a crear una generación de esclavitud asalariada”, manifestó Nick Pardini, estudiante graduado en finanzas en la Universidad Villanova, quien advirtió en un blog que “los préstamos estudiantiles son la próxima burbuja crediticia, con los prestatarios como perdedores en vez de los prestamistas”.

Incluso, si todos los desempleados y subempleados graduados y endeudados consiguieran milagrosamente mañana empleos decentes, el dinero a ganar deberán destinarlo al pago de estos préstamos en mora, en lugar de invertirlo en algo productivo para la economía. Entretanto, los bancos seguirán recibiendo enormes beneficios.

La imposibilidad de escapar de la deuda de los préstamos estudiantiles se debe a que surgió una industria financiera-universitaria que impuso carreras y grados inútiles y demasiado caros para personas vulnerables. Es una estafa, pero rentable y suficientemente respetable para los jugadores más importantes del establishment financiero, quienes se sienten muy cómodos ejecutando una matanza bien vista por sus pares.

Por ejemplo, Kaplan University es una cadena de universidades con fines de lucro construidas para ganar dinero fácil con la ayuda gubernamental a expensas de estudiantes y atraer retoños que piden prestadas pequeñas fortunas, escribió Alex Pareene. “Los ladrones son desvergonzados”, añadió, y citó este párrafo de Elizabeth Morris “Lally” GrahamWeymouth, “Editora Asociada Senior” del Washington Post y también codueña de la Washington Post Company (WPO), propietaria de la compañía de universidades con fines de lucro Kaplan, que explota el negocio de la educación subsidiada por el diario TWP que pierde dinero:

“Si pudiera hacer una cosa, sería asegurar el futuro de las empresas educativas con fines de lucro, que parece empeñado en eliminar esta administración. The Washington Post Company ha luchado duro para ser una buena compañía y decente, pero nuestro ánimo de lucro en la división de educación está bajo fuego por la administración [Obama], al igual que otras empresas de educación con fines de lucro, como Apolo y Strayer. (Aclaración: Yo y mi familia tenemos un interés de propiedad en WPO, [Washington Post Company]). La mayoría de los estudiantes en empresas educativas con fines de lucro son minoría, lo que hace que te preguntes ¿cómo cerrar estas empresas ayudaría a alcanzar la meta del presidente de tener más graduados universitarios en EEUU?”.

La conclusión de Pareene es que la idea de Lally para resolver la “crisis fiscal” de EEUU es que le permitan seguir enriqueciéndose a sí misma y enterrar a los pobres estudiantes paralizados por la deuda.

El perfil de la Washinton Post Company (WPO) en http://quote.morningstar.com/ dice: “¿Qué hace esta compañía? Washington Post es un conglomerado de medios, con negocios en la educación (el 58% de sus ingresos en el ejercicio económico 2011), la emisión de TV cable (18%), televisión (8%), periódicos (15%) y otros negocios. Los ingresos y beneficios de educación se conducen sobre todo en el segmento de una educación más alta de Kaplan, que es financiado en gran parte por préstamos del gobierno (indirectos). Su Cable One provee servicios de cable-televisión, Internet, y VoIP en mercados relativamente pequeños”.

Referencias:

● Ellen Brown, “A Jubilee for Student Debt?” Yes! Magazine, October 20, 2011, http://www.yesmagazine.org/new-economy/a-jubilee-for-student-debt.

● Alex Pareene, “The $1 Trillion Student Loan Rip-Off: How an Entire Generation Was Tricked into Taking on Crushing Debt that Just Enriches Banks,” AlterNet, October 20, 2011, http://www.alternet.org/story/152809/the_$1_trillion_student_loan_rip-off%3A_how_an_entire_generation_was_tricked_into_taking_on_crushing_debt_that_just_enriches_banks/?page=1.

http://www.mediafreedominternational.org/2011/11/21/students-are-crushed-by-1-trillion-dollar-student-loan-debt/

Estudiante investigador: Joshua Nervis (Sonoma State University)

Evaluador académico: David McCuan (Sonoma State University)

* Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno.