La Habana (PL).- Ha muerto Leonardo Favio, el músico, el cineasta, el hombre integro y comprometido, el “artista del pueblo”. Su partida dejó huérfana a la artes argentinas. Murió el 5 de noviembre, a los 74 años, luego de tres meses de luchar por su vida en una clínica de Buenos Aires, víctima de una neumonía agravada.

La noticia enlutó a toda Argentina que, conmocionada, lo despidió como se merecía, con tres días de duelo nacional en los cuales se escucharon algunas de esas canciones inigualables hechas suyas, y que lo convirtieron en uno de los más notables compositores en el continente.

“El hombre todo terreno”, “El baladista que amó el cine”, esos y otros tantos titulares ocuparon las portadas en los últimos días de varios medios que elogiaron su grandeza como artista, pero sobre todo como ser humano.

Nació el 28 de mayo de 1938, en Luján de Cuyo, Mendoza. Sus padres lo nombraron Fuad Jorge Jury, pero tras encontrar su camino en las artes lo cambió para convertirse en Leonardo Favio. En su carrera fue abarcador, compositor, cantante, actor, director y todo lo que emprendió, apuntan los críticos, lo hizo bien. En la música como en el cine llevó la vanguardia.

“Fundador de un estilo de narración intenso, por momentos desbordado, nunca mediocre y siempre jugando estéticamente”, así lo definió una vez un cronista. Fue peronista militante y comprometido, sus ideales lo obligaron a exiliarse en varios países del continente, entre ellos Colombia, por innumerables persecuciones políticas.

Para muchos en la memoria quedarán sus piezas Fuiste mía un verano, Ella ya me olvidó o Para saber cómo es la soledad, llevadas a más de 14 idiomas. En el cine también se le recuerda como un director de culto gracias a varios de sus títulos, entre ellos Crónica de un niño solo y El romance del Aniceto y la Francisca.

“Definir a Favio sería maniatarlo y él quería ser libre”, expresó en declaraciones a la prensa el actor Alfredo Alcón, protagonista de una de sus películas, Nazareno Cruz y el lobo, quien quedó devastado con la noticia de su deceso. Fue un artista del sentimiento, de lo popular, capaz de filmar un cine bellísimo y sublime, dijo por su parte el secretario de Cultura argentino, Jorge Coscia.

En un mensaje publicado en la red social twitter, la presidenta Cristina Fernández elogió su entereza: “Unas palabras, que no quiero que sean de tristeza, porque a los grandes no se les recuerda llorando sino trabajando y gestionando por la Patria”.

A Cuba vino por última vez en 2009 para inaugurar la muestra argentina El grito sagrado, postales de libertad. En aquella ocasión no reparó en elogios para el pueblo cubano. Siento una profunda admiración por cómo, un país tan pequeño y bloqueado, lleva con dignidad estos momentos tan difíciles que le ha tocado vivir. Pasarán muchos años y siglos, y cuando se hable de un pueblo heroico, se hablará de Cuba, dijo en aquella ocasión.

Nunca le tuvo miedo a la muerte. Según confesó en una de sus últimas entrevistas: “en la historia de la humanidad y de la tierra hay más muertos que vivos. A mí no me asusta para nada la muerte. Para mí es una gran interrogante, nada más. Lo que sí le temo, porque soy muy cobarde con el dolor, es a la humillación del dolor”.

En las artes, el artista camaleónico; en la vida, el hombre ejemplar y comprometido; en la muerte, la eternidad. Hasta siempre Leonardo Favio.

* Periodista de la redacción Sur de de Prensa Latina.