Damasco, (PL).- En los últimos meses, la gran afluencia de mercenarios extranjeros, fogueados en Libia, Afganistán e Irak y de las canteras de países occidentales, más el apoyo en armas sobre todo provenientes de Libia y de mercados subterráneos, marcaron un punto de inflexión en la crisis en Siria. No se trata de oposición política, sino de terrorismo brutal, valoró un diplomático acreditado en Damasco.

Varias localidades de la provincia de Damasco Campo fueron blancos durante la última semana de atentados, con coches bombas y artefactos plantados por grupos terroristas, con saldo de muertos cercano a los 50 y más de un centenar de heridos. En estas acciones, las principales víctimas fueron civiles, muchos niños, que actualmente resultan blanco preferidos de los grupos irregulares, opuestos al gobierno del presidente Bashar al-Assad.

Tres artefactos explosivos estallaron el 31 de octubre en áreas residenciales de la capital siria para dar continuidad a una cadena de atentados iniciada días atrás, que muchos identifican como expresión de terrorismo puro. Un diplomático acreditado en Damasco, que pidió el anonimato, al valorar las últimas acciones de los grupos armados, consideró que esto no es oposición política, sino terrorismo brutal.

Los atentados ocurridos en la noche del miércoles de la semana pasada mataron a una persona, hirieron a seis, incluido un niño, y causaron daños materiales en tres pequeños quioscos en el barrio residencial de al-Mazzeh, oeste de la capital. Estas acciones se unen a otras de días recientes, incluso cuando imperaba el cese de las hostilidades por la festividad musulmana del Eid al Adha (Sacrificio), que ocurrieron en zonas densamente pobladas y al parecer estaban dirigidas contra la población civil.

Expresiones colocadas en la red social Facebook por partidarios de estas prácticas evidencian su postura irracional, al señalar que los sitios afectados eran puntos de seguridad del gobierno y en ellos se vendían bebidas alcohólicas y cervezas. Estos atentados se sumaron a otros ocurridos durante el miércoles en dos poblaciones de Damasco Campo, a unos 15 kilómetros al sureste y suroeste de la capital, en al-Sayyeda Zainab, con saldo de 11 muertos y 30 heridos, y en la localidad de Muaadamiyet (numerosos fallecidos y lesionados), indicó una fuente oficial.

El nombre de Jabhat al-Nusra, grupo extremista seguidor de Al-Qaeda, extiende su bandera negra por varias partes de Siria y destaca como principal autor de las acciones terroristas. Según Elizabeth O’Bagy, del Instituto sobre el Estudio de la Guerra, citada por un editorial del diario estadounidense The Washington Post, ellos se convirtieron en la amenaza más significativa a largo plazo para la estabilidad en Siria.

De acciones contra instalaciones militares y de inteligencia en provincias del país, estos componentes externos de la crisis enfocan sus cañones contra civiles que nada tienen que ver con la violencia, según los últimos hechos. Aunque algunas fuentes rechazan la teoría, el Ejército Sirio Libre, el presunto representante de la revuelta en el terreno, es cómplice de los llamados yihadistas, pues estos le brindan un apoyo en armas y recursos que les permiten continuar la guerra, aunque no faltan las contradicciones.

Sirios dijeron a Prensa Latina que los últimos acontecimientos emergieron por el desespero de los opositores, golpeados duramente por la ofensiva gubernamental en varias provincias y recurren al terrorismo para causar temor en la población. Bajo este ambiente aflora la alarma en Occidente de que los choques en Siria pasen a ser secuestrados por grupos extremistas provenientes del exterior, en especial por la red Al-Qaeda y sus seguidores.

En los últimos meses, la gran afluencia de mercenarios extranjeros, fogueados en Libia, Afganistán e Irak y de las canteras de países occidentales, más el apoyo en armas sobre todo provenientes de Libia y de mercados subterráneos, marcaron un punto de inflexión en la crisis en esta nación levantina, consideran diferentes análisis. La consumación de ese apoyo externo a las bandas, la llegada de armas más sofisticadas, entre ellos cohetes Stinger y Sam7, proporcionaron a los grupos irregulares un mayor poder de fuego para enfrentar al contingente del Ejército Árabe Sirio (EAS) que participa en la ofensiva gubernamental.

Pese a los intentos de actores externos como Rusia, Irán y China, entre otros, de impulsar un arreglo entre sirios y el inicio del diálogo, la situación se deteriora, pues otros insisten en apoyar la revuelta, enviar armas, proporcionar financiamiento e inteligencia a los mercenarios y rebeldes, y solicitar la salida del presidente Bashar al-Assad, como condición para negociar.

Hoy nadie se atreve a predecir el desenlace de la agresión contra Siria, aunque la mayoría alerta sobre las implicaciones del conflicto para toda la explosiva región levantina, donde incluso, hasta las monarquías que apoyan la revuelta están en peligro, y por consiguiente los mercados de gas y petróleo. De igual manera, el impulso que le da Occidente a las bandas armadas también preocupa en muchas capitales europeas e incluso en Washington. Hay temor que un desenlace en esta nación sea aprovechado por grupos extremistas musulmanes vinculados a la red Al-Qaeda para llevar sus acciones fuera de la región.

En semanas recientes aumentó la violencia del conflicto: hay más explosiones terroristas en la capital, violentos enfrentamientos en provincias e incesantes bombardeos de sitios, donde hay presencia de las bandas. Lo anterior resulta indicativo de una escalada de la crisis, mientras las gestiones diplomáticas no avanzan por falta de acuerdo entre las partes y la fractura existente entre los llamados opositores, muchos mercenarios y otros sirios que llevan 20, 30 o 40 años fuera del país, como aseguró recientemente la secretaria norteamericana de Estado Hillary Clinton.

Hacia esa falta de unidad entre las “fuerzas rebeldes” apuntan las reuniones en Doha, Catar, impulsadas por Washington, para darle un maquillaje a los opositores, con elementos que participan en la revuelta interna, la cual de cierta forma no goza del apoyo de gran parte de la población. Washington espera que los contrarios al gobierno del presidente Al-Assad cierren filas y se conviertan en una opción para un diálogo o tratar de imponer por la fuerza un cambio en Siria.

En términos internos prosigue la acción de los escuadrones de la muerte, más recientemente con la masacre de al menos 30 personas en la ciudad de Harem, provincia de Idleb, y de 28 prisioneros en la localidad de Saraqeb, y el Gobierno acude más a la aviación para enfrentar a las pandillas irregulares.

Es evidente que la situación se complica por día. El EAS aún no emplea todo su armamento ni fuerzas contra las bandas armadas, algo que pudiera ocurrir como última opción, pero descuidaría la defensa del país contra una potencial agresión externa. A grandes rasgos así es como perciben el avance de la crisis algunos comentaristas internacionales, medios de prensa y analistas, pero sin atreverse a dar un pronóstico sobre hacia dónde estaría la solución.

Escuadrones de la muerte ejecutan la política de EE.UU.

Medios locales destacan la denuncia del sitio web canadiense Global Research sobre la existencia de escuadrones de la muerte en Siria, auspiciados por Estados Unidos, para cometer masacres de civiles y culpar al gobierno de Bashar al-Assad. El sitio señala que estos grupos se inscriben dentro de los planes de Norteamérica, Arabia Saudita e Israel para destruir a esta nación del Levante.

Global Research destapa así uno de los más peligrosos complots que toman como blanco al pueblo sirio, y arroja luces sobre la existencia de escuadrones de la muerte que gozan del patronazgo de Washington y de su apoyo logístico, señala la agencia siria de noticias SANA. Cita ese medio un artículo titulado “los escuadrones de la muerte estadounidenses in fraganti”, del sitio canadiense, que airea elementos sobre cómo Washington desató una guerra sucia y directa en colaboración con criminales que matan a sangre fría y de forma rutinaria como si fueran incansables máquinas de muerte.

Alerta SANA que la secretaria Clinton anunció recientemente que Washington está reorganizando el frente representativo de las bandas armadas. Con este paso, según Global Research, la Casa Blanca retira el apoyo al denominado Consejo de Estambul, una clara señal de una eventual intervención al concluir las elecciones norteamericanas el martes próximo.

La publicación hace un recorrido por escenarios de masacres cometidas por los escuadrones de la muerte, entre ellas una en junio último en la localidad de al-Houla, donde fueron asesinados a sangre fría un centenar de personas, entre ellas niños, con el fin de culpar a las autoridades. Otros hechos de talante criminal cometidos por esos grupos se registraron en la localidad de Altrimssh, en la provincia de Hama, con el fin premeditado de culpar al gobierno y buscar su condena internacional.

Estos hechos, agrega el sitio web canadiense, estuvieron acompañados de la fabricación y falsificación de informes internacionales, incluso de la Junta de las Naciones Unidas para los derechos humanos, y su difusión deliberada por los medios de comunicación extranjeros y árabes, para condenar a Damasco.

El artículo aborda declaraciones de uno de los integrantes de esas bandas criminales citado por la revista alemana Der Spiegel, en las que admite que él y sus colegas desarrollan esos planes pagados con el dinero estadounidense y de sus aliados árabes. Asegura Global Research que los partidarios del gobierno sirio son atacados y asesinados brutalmente, incluyendo a mujeres y niños.

Arabia Saudita es la punta de lanza de Estados Unidos contra Siria, según consultas realizadas por Washington con el rey Abdullad, la cabeza más visible de esa monarquía del golfo Pérsico. Un artículo publicado en junio por el diario canadiense The Gazette aborda, sin aportar muchos detalles, presuntas preocupaciones del mandatario estadounidense sobre la escalada de violencia en Siria.

La monarquía saudita es un partidario abierto de las bandas armadas que enfrentan al gobierno de Bashar al-Assad, plantea el rotativo. Fueron puestos a la consideración de la comunidad internacional resultados de esta política al ser ocupadas grandes cantidades de armas en Siria que son financiadas por los petrodólares sauditas, según terroristas detenidos y voceros de las autoridades locales.

No es un secreto para nadie, y declaraciones de funcionarios de esa nación árabe así lo confirman, que Riad apuesta por cambiar el mapa político sirio, y aunque anunciaron que proporcionarían 100 millones de dólares para ayudar a las bandas armadas, incluido el llamado Ejercito Libre Sirio, las cifras pueden ser mayores según expertos.

Muchos analistas políticos y portavoces de gobiernos de diversas regiones consideran que la saudita es la menos democrática y libre de las sociedades del área, y nada tiene para mostrar a los sirios, a no ser aumentar las contradicciones religiosas entre las diferentes tendencias del Islam que conviven en este país.

Terroristas armados con cohetes SAM-7

La llegada a manos de las bandas armadas sirias de cohetes SAM-7 procedentes de Libia, con la complicidad de Turquía, fue denunciada por el diario británico The Times. Un artículo de ese rotativo que reproduce la agencia árabe siria de noticias SANA, denuncia la llegada a Turquía procedente de Libia de un barco con 400 toneladas de pertrechos bélicos, los que, afirma, ya se entregan a los grupos opositores armados dentro de Siria.

Cohetes SAM-7 (Misil Supeficie-Aire) y lanzacohetes RPG, integran la carga, entre otros pertrechos, que según un miembro del denominado Ejército Libre Sirio, citado por el diario, es la mayor de su tipo hasta la fecha.

El barco nombrado “Victoria” está fondeado en el puerto de Iskenderun y su capitán Omar Musab, es de nacionalidad libia, de la ciudad de Bengasii, donde dirige una organización llamada “Consejo Nacional Libio de Alivio” y se encarga de la transferencia de suministros a los grupos armados en Siria, precisó SANA.

El SAM-7 es un cohete de superficie que puede recorrer siete kilómetros y se guía por rayos infrarrojos, lo que supone que, en el intento de derribar un avión o helicóptero, el proyectil avanza directamente al calor de los motores. La sofisticación de estas armas, con una longitud aproximada de dos metros, les permite también derribar aviones de combate, debido a la velocidad que alcanzan, entre 2,3 y 2,5 mach, es decir, hasta dos veces y media por encima de la barrera del sonido.

Citado por The Times, Musab señaló que a ahora los grupos opositores tienen más armas de las que necesitan. El periódico británico indicó que los Hermanos Musulmanes de Siria y el llamado Ejército Libre no se ponen de acuerdo sobre el control de este cargamento de pertrechos. Afirmó que imágenes y grabaciones demuestran que el cargamento llegó a la frontera con Siria y que el 80% está ya en el interior de este país.

* Corresponsal de Prensa Latina en Siria.