Estados Unidos intenta demostrar su poderío militar con las maniobras navales que realiza en el Oriente Medio, justo cuando una crisis diplomática con complicaciones políticas sacude al Gobierno demócrata a escasas semanas de las elecciones de noviembre.

Miles de personas en Yemen, Egipto y Libia, entre otras naciones, repudian con ira frente a las sedes diplomáticas norteamericanas la proyección de fragmentos de la película Inocencia de los musulmanes, filmada en territorio estadounidense y que ofende al Islam y a su profeta Mahoma. Los violentos disturbios ocasionaron la muerte al embajador estadounidense en Trípoli, Christopher Stevens, durante un ataque al consulado norteamericano en Benghasi.

Todo esto ha provocado para el presidente Barack Obama, candidato a la reelección, lo que el diario The Washington Post califica como “su peor crisis en política exterior”, cuyo impacto en los comicios de noviembre todavía está por analizar. En medio de esta situación, el Pentágono envió decenas de infantes de marina a países del Medio Oriente para reforzar la seguridad de sus instalaciones diplomáticas, así como dos destructores y varios aviones sin tripulación.

Como telón de fondo, Estados Unidos y otros 25 países realizaron durante la segunda mitad de septiembre el Ejercicio Internacional Antiminas (Imcmex-2012), con el pretexto de mejorar la cooperación entre las fuerzas armadas de sus aliados en la región. Analistas y medios de prensa señalan que este entrenamiento es en realidad una demostración de fuerza para Irán y Siria, ambos sometidos a las presiones de Occidente. De esta forma Washington alista su poderío para lanzar una acción militar de gran envergadura si existe la voluntad política para hacerlo.

El volumen del Imcmex-2012 no tiene antecedentes, y entre las naciones participantes figuran Francia, Reino Unido, Japón, Jordania y Nueva Zelanda. En julio pasado, el Pentágono desplegó cuatro barreminas adicionales al Golfo Pérsico, junto con el buque anfibio USS Ponce, preparado para actuar como una base temporal para la ubicación avanzada de fuerzas especiales, helicópteros y lanchas de patrullaje. Además mantiene un grupo de portaaviones en el Mar Arábigo y otro en el Golfo Pérsico.

También elevó de cuatro a ocho el número de barcos de lucha contra las minas, entre otras medidas. Otro portaaviones se desplegó recientemente desde territorio continental estadounidense hacia el Medio Oriente, tres meses antes de lo previsto y se une a los otros dos mencionados. La versión oficial del objetivo de estos ejercicios contiene una larga lista de justificaciones y pretextos que argumentan su realización.

Según la marina de guerra estadounidense, la dinámica principal de Imcmex-2012 se basa en una hipotética amenaza de una organización extremista de minar las vías internacionales en el Mar Rojo y Golfo de Adén, Golfo de Omán y Golfo Pérsico. La jefatura de la Quinta Flota de Estados Unidos -con sede en Bahrein- aseguró que no está dirigido contra ningún país en específico. Dicho mando es responsable de las fuerzas navales en el Golfo Pérsico, el Mar Rojo, el Mar Arábigo y parte de la costa este de África, y se subordina al Comando Central, que atiende el Medio Oriente.

Según el Pentágono, las maniobras tienen como fin incrementar la cooperación entre marinas de guerra de sus aliados para prepararlas contra las amenazas de cierre de rutas marítimas comerciales claves y neutralizar a los piratas que actúan en aguas cercanas a Somalia. Voceros militares dijeron que el uso de las minas por grupos rivales de Washington en la zona golpeó en los últimos años a barcos comerciales que transitaban por esa vía.

La jefatura de las fuerzas navales insiste en que Incmex-2012 tampoco es una respuesta a las amenazas de Irán de cerrar el Estrecho de Ormuz en caso de una agresión contra esa nación. Por esa vía transita una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo. Pero el gobierno iraní ha reiterado que se mantiene alerta y califica estas maniobras como una provocación, en momentos en que empeora la situación en el Medio Oriente.

Según Teherán, esta demostración de fuerza se suma a las presiones políticas y diplomáticas, y las sanciones económicas de Estados Unidos y las potencias europeas. Las autoridades iraníes advirtieron que sus tropas darán una respuesta rápida y efectiva a cualquier ataque enemigo.

Además de las maniobras navales, el Departamento norteamericano de Estado confirmó que el Pentágono trabaja en la conformación de un escudo antimisil (EAM) en el Golfo Pérsico, destinado a “defender objetivos civiles y militares” de un supuesto ataque de Irán. Ese sistema incluye el despliegue de instalaciones de mando, control, comunicaciones e inteligencia.

De acuerdo con el periódico The New York Times, el proyecto, además de consolidar la ya abultada presencia militar estadounidense en la región, constituye un negocio de grandes proporciones, porque incluye millones de dólares en ventas de armas. A finales del año pasado, el país norteño vendió dos radares avanzados de defensa antimisil a los Emiratos Árabes Unidos y prevé ubicar un equipo similar de alta resolución en Catar a principios de 2013.

En 2011, Arabia Saudita contrató la realización de mejoras a su arsenal de sistemas anticoheteriles Patriot, a un precio de 1.700 millones de dólares, y existen planes para vender a Kuwait armamentos por más de cuatro mil millones. Las propias fuerzas militares de Washington proporcionan una parte significativa de las defensas antibalísticas en el Golfo Pérsico, en particular los buques de guerra que tienen radares de seguimiento y cohetes interceptores, añadió The Times.

Además, el Pentágono desplegó instalaciones antimisiles con bases en tierra para defender sus bases militares ubicadas en el Golfo Pérsico. El EAM es parte de un escudo antibalístico que pretende crear Washington en el nivel global y del cual ya comenzó a dar sus primeros pasos en Europa. Dicho proyecto tiene sus antecedentes en la llamada Iniciativa de Defensa Estratégica, conocida como la Guerra de las Galaxias e integrada por sistemas interceptores en tierra y en el espacio. Pero su versión original -dirigida contra la Unión Soviética en la década de los 80- nunca se desarrolló, aunque sentó las bases de los programas actuales en esa materia.

El Incmex-2012 y otras medidas de refuerzo de la presencia militar de Estados Unidos en la zona coinciden con la actual situación de inestabilidad provocada por las amenazas y actos de subversión de Estados Unidos y sus aliados que pretenden derribar gobiernos considerados hostiles. Coincide, asimismo, con el incremento de las presiones de todo tipo contra Irán, acusado por Occidente de desarrollar un programa nuclear con fines militares, aunque las autoridades de la nación persa aseguran que tiene intenciones pacíficas.

Pese a estas confusiones, crisis e incertidumbres en su política hacia el Medio Oriente, con el reforzamiento militar Washington pretende una vez más aprovechar la ocasión para consolidar su dominio en un área considerada vital para sus intereses de seguridad nacional.

Ejercicio Austere Challenge 2012, amenaza y propaganda política

En medio de denuncias sobre un eventual golpe quirúrgico contra Irán, el Pentágono comenzó el Ejercicio Austere Challenge 2012 (AC-2012) entre Estados Unidos e Israel a un costo de más de 40 millones de dólares. Medios de prensa estadounidenses revelaron recientemente que Washington y Tel Aviv planifican un golpe quirúrgico que puede durar hasta dos días contra instalaciones nucleares de la República Islámica de Irán con el empleo de bombarderos y aviones sin tripulación.

El informe señala que el ataque contra Irán será “la forma más fácil del mandatario” para neutralizar las críticas sobre el tema de su rival republicano Mitt Romney, quien ha acusado al jefe de la Casa Blanca de no hacer todo lo que se necesita para proteger los intereses de Tel Aviv. Una acción de ese tipo no puede ser realizada solo por Israel, pues requiere el empleo de medios que solo dispone el Pentágono, lo cual implica la participación de Estados Unidos.

Con ese telón de fondo se inició el AC-2012, que tiene lugar en territorio israelí y mares adyacentes hasta mediados de noviembre, con la participación de centenares de militares del país anfitrión y unos cuatro mil norteamericanos. También estarán presentes representantes del Reino Unido y Alemania.

Según el Pentágono, este es el mayor ejercicio conjunto realizado por Estados Unidos e Israel y pondrá a prueba las capacidades antibalísticas de ambas partes contra un supuesto ataque coheteril contra el país judío. Es el sexto de una serie de maniobras conjuntas en gran escala, y se comenzó a preparar desde hace más de dos años.

En el AC-2012, los militares norteamericanos están a cargo de la operación de los sistemas anticoheteriles Patriot, de un buque equipado con el complejo antibalístico Aegis de gran alcance y otros medios de defensa antiaérea. Ambas partes ponen a prueba en el terreno armamentos nuevos o recién modernizados, como el dispositivo estadounidense de defensa antiaérea a gran altura conocido por las siglas THAAD, y los sistemas israelíes Iron Dome y Arrow 2 de defensa anticoheteril, y otras tecnologías de última generación.

Las maniobras incluyen unidades de apoyo de combate y miembros de todos los servicios armados norteamericanos. El AC-2012 forma parte de los más de 40 ejercicios bilaterales y multilaterales que el Pentágono realiza en Oriente Medio durante el año con el fin de preparar a sus aliados en la región para un eventual conflicto armado. Fuentes militares estadounidenses dijeron que el objetivo de las maniobras es fortalecer “la relación de larga data entre los dos países, probar los sistemas de defensa anticoheteril conjuntos en Israel y promover la estabilidad regional” y aseguraron que no está dirigido contra ninguna nación en específico.

Pero especialistas en temas de Oriente Medio en el Congreso de Estados Unidos estiman que el AC-2012 “sin duda alguna” está dirigido contra Irán y a demostrar que continúa la extensa cooperación militar entre Washington y Tel Aviv, a pesar de las diferencias entre los dos países. Estados Unidos y sus aliados acusan al gobierno iraní de sostener un programa nuclear con fines bélicos, pero las autoridades de Teherán aseguran que es con fines pacíficos.

Estaba previsto que las maniobras AC-2012 se realizaran en abril, pero fueron pospuestas para este mes, a pocas semanas de concluir el ejercicio internacional antiminas Incmex-2012, donde participaron fuerzas y medios de 30 países. El Incmex-2012 fue percibido por analistas y medios de prensa como una demostración de fuerza hacia Irán y Siria, ambas naciones sometidas a presiones y sanciones de todo tipo por parte de Washington y sus aliados.

En las últimas semanas ha habido desacuerdos entre el presidente Barack Obama y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu porque este exigió al jefe de la Casa Blanca que estableciera un límite preciso para detener el programa nuclear israelí. La presencia en Israel de equipos militares y material logístico valorados en varios miles de millones de dólares hace pensar a algunos especialistas que el AC-2012 tiene un fuerte contenido político, por la cercanía de los comicios de noviembre en Estados Unidos.

La otra posibilidad es que Israel y Washington hayan llegado a la conclusión, tras varios meses de sanciones y presiones políticas, que un golpe militar y quirúrgico es la única posibilidad de “resolver” sus contradicciones con Irán. Más que un ejercicio, este despliegue de fuerzas y medios que se inició desde mediados de septiembre es una acción de contingencia contra Irán y otros países considerados por Washington como adversarios suyos en la zona. Pero esta maniobra de gran envergadura no constituye un hecho aislado.

Desde principios de julio pasado, Estados Unidos trasladó cantidades significativas de buques y aviones militares a la zona del Golfo Pérsico, con el pretexto de evitar un posible cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán. El despliegue se hizo de forma enmascarada, y es parte de un plan a largo plazo para reforzar la presencia militar de Washington en la región, y según medios de prensa tiene el fin de otorgar garantías adicionales de seguridad a Israel ante un eventual enfrentamiento con Teherán.

Uno de los objetivos es incrementar el número de aeronaves de combate capaces de golpear la profundidad del territorio iraní si empeora la crisis con esa nación. En este sentido, un artículo reciente de la Revista Foreign Policy, reveló que Washington y Tel Aviv ultiman los preparativos para un eventual golpe quirúrgico contra Irán.

El AC-2012 y otras medidas de refuerzo de la presencia militar de Estados Unidos en la zona coinciden con el aumento de las presiones políticas, diplomáticas y económicas contra Irán y tienen lugar en medio de la actual situación de inestabilidad provocada por las amenazas y actos de subversión de Estados Unidos y sus aliados en el área.

La escalada de ejercicios, el reforzamiento con técnica militar avanzada, el establecimiento de sistemas de mando conjunto en la zona, forman parte de un plan estratégico a largo plazo destinado a consolidar el dominio militar y económico de Washington en Oriente Medio.

* Periodista de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina.