En las Américas hay cierta dificultad para entender la profundidad histórica del declive de la Unión Europea y del euro debido a que ese continente ha solido ser percibido como el modelo o la cuna de su civilización. De allí que se impone mostrar a Europa sin tantos adornos.

Desde el primer instante en que América tomó contacto con los españoles ésta fue completamente europeizada. De los europeos y de los esclavos e inmigrantes que trajeron provienen muchos genes de un 90% de los 900 millones de americanos. Todas las lenguas, religiones, ideologías y modelos que imperan en el Nuevo Mundo provienen de dicho continente. Sin embargo, Europa solo jugó un rol dirigente en el mundo en la primera fase en que éste se unificó comercialmente (entre hace medio milenio y hace medio siglo). Hasta antes que los ibéricos descubriesen la ruta atlántica hacia las Américas y los demás océanos, Europa había estado rezagada.

Desde que aparecieron los primeros homínidos hace 2 millones de años y los primeros miembros de nuestra especie, hace 200 mil años, las tribus más avanzadas tenían la piel oscura. Los actuales europeos descienden de africanos que contribuyeron a la extinción de la población nativa europea (los humanos neandertales de piel blanca y barba y bellos tupidos). Las primeras civilizaciones de la Europa continental se basaron en las que antes surgieron en Asia o África, y que dominaron entre 200 mil y 600 mil años al Medio Oriente y Europa.

En unas ruinas en Gobleki Tepe, en el Kurdistán turco fronterizo con Siria, se han encontrado los templos más antiguos hasta hoy conocidos. Estos fueron edificados hace casi 12 mil años atrás, 7.000 años antes que las pirámides del Cairo o las de Caral. La distancia de tiempo entre Gobleki Tepe y Sumeria (el crisol de la civilización y de la escritura) es mayor que la que hay entre nuestra época y la de los sumerios.

La domesticación de los primeros puercos, ovejas y granos se dio poco después de que fuesen sepultados los templos de Gobleki Tepe en esa misma región. Se cree que los cazadores que se habían agrupado para defender pastos de cereales contra animales salvajes y que habían experimentado las ventajas de vivir en sociedades mayores y menos errantes son quienes habrían empezado a investigar cómo producir y no perseguir a sus alimentos.

En el viejo mundo las cunas de la agricultura y la civilización están en cuatro cuencas fluviales de China, India, Mesopotamia y Nilo, todas ellas en Asia, salvo la última en la frontera norafricana con el Asia menor. Desde allí o de otras partes del Asia llegaron a Europa la domesticación de plantas, granos y animales (trigo, cebada, zanahoria, uvas, seda, algodón, reses, gallinas, puercos u ovinos), la biblia, la navegación, la arquitectura de gran escala, los dígitos y las armas de fuego, etc.

Hasta hace menos de 25 siglos la única parte de Europa que estaba “civilizada” era la que está compuesta por enclaves provenientes de entre Grecia y Turquía y como extensiones del Medio Oriente. La mayor civilización que surgió en Iberia fue producto de la invasión musulmana africana. La mayoría de lenguas de Europa se denominan indoeuropeas pues éstas, al igual que lo que Hitler consideró como la “raza superior aria”, vienen del Asia central. El Indo fue una de las cunas de la civilización, cuando los europeos no griegos, aún no desarrollaban ciudades.

En la Antigüedad Europa solo tuvo tres imperios que trascendieron su continente. Uno fue el macedonio de Alejandro Magno, el cual acabó desintegrado y absorbido por las culturas más avanzadas que conquistó (como Persia o Egipto). Los otros dos fueron los de la Roma de Occidente y la de Oriente, las cuales sucumbieron ante distintas invasiones que provenían del Asia, de donde también llegaron numerosas otras hordas (mongoles, turcos, húngaros, búlgaros, etc.). Los europeos perdieron en las cruzadas y no pudieron evitar que la patria de Jesús y la Biblia se des-cristianizase.

Fueron los árabes quienes salvaron a los textos clásicos griegos del oscurantismo medieval europeo y quienes trajeron a occidente más avanzadas técnicas. Siglos antes que Europa, los indios habían inventado los dígitos matemáticos y el cero, y los chinos la pólvora, las pistolas, minas y cañones, la brújula y la imprenta. Las tres carabelas de Colón de 1492 eran pequeñas y poco modernas en relación a los cientos de buques que China lanzó al mundo en 1421.

La invasión napoleónica de 1807-1815 condujo a la descomposición de los imperios español y portugués. Un siglo después la I guerra mundial (1914-18) hizo que Alemania perdiese sus colonias y tras la II Guerra Mundial (1939-45) los imperios británico, francés, belga, holandés e italiano acabaron teniendo que renunciar a sus grandes dependencias. En 1991 cayó el bloque soviético y con ello la última potencia europea que pudiese hacer contrapeso a EEUU.

Europa y Asia

Hasta hoy circulan muchos textos escolares donde se dice que nuestra civilización proviene de Europa y de sus fronteras, y donde se minimiza los aportes de China e India (además de los de las antiguas Américas y África). Por ejemplo, las conquistas musulmanas expandieron el idioma árabe y subsumieron distintos idiomas semíticos previos combinándoles con el alfabeto y el vocabulario arábigos.

Los idiomas español y portugués son los más influidos por la lengua árabe en toda Europa continental, reflejando ocho siglos de dominio de los moros en la península ibérica, de la cual fueron expulsados en 1492, el mismo año en el que los españoles llegaron a América. Hoy el 99% de los habitantes de los 12 países de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) habla español y portugués; y conforman con los árabes un conjunto multi racial unido en torno a rasgos lingüísticos, históricos, artísticos y culturales comunes.

También se nos presenta a Europa como un continente separado del Asia, pese a que ésta no tiene una frontera acuática o natural con Asia (con la cual siempre ha estado ligada), mientras que la India fue un continente que solo hace 50 millones colisionó con Asia (y fruto de ello fue la creación de las montañas más altas del planeta: las del Himalaya).

Europa nunca ha establecido claramente en que parte del territorio ruso está el borde entre ésta y Asia. Además, tras el surgimiento de la Unión Europea se tiende a considerar a los países menos liberalizados y occidentalizados del oriente europeo eslavo o musulmán como si perteneciesen a otro continente. En cambio de “Europa” forman parte la Guyana francesa y las Malvinas en Sudamérica, casi todas las islas del gran Atlántico y varias más del Caribe, Índico y Pacífico, además de millones de kms2 en el Polo Sur.

Cuando Putin iba a ser electo nuevamente, el último ministro de relaciones exteriores del laborismo británico David Milliband escribió que “Rusia es un vecino de Europa”. Esta idea de que el gigante ruso no forma parte de su continente es algo no inusual dentro de varios líderes europeos. Lo paradójico es que Rusia y los dos países con muchos ruso-hablantes (Bielorrusia y Ucrania) conforman la mitad de los 10 millones de kms2 que componen Europa. Este es el único continente que no está rodeado de agua y que realmente debería ser considerado más como la península de otro.

Ciertamente que lo que define a Europa no es tanto un criterio geográfico como uno político, social y religioso. Este es el continente moldeado por Roma (primero la imperial y luego la del Papa). Aquellas zonas que se fueron apartando del catolicismo (o de sus disidencias protestantes de hace 4 siglos) no son automáticamente consideradas como europeas. La UE solo acepta en su interior a cuatro de los 11 Estados cristianos ortodoxos y a ninguno de los cuatro países con mayoría musulmana de Europa.

A Rusia se le tiende a excluir de Europa pues su territorio más que triplica al de la UE y se centra en Asia, aunque el principal criterio es uno político. Moscú se convirtió en el reducto de la única iglesia ortodoxa que rivalizó con el papado y que, además, quedó completamente subordinada al emperador local (lo opuesto a lo que pasaba en el catolicismo). También tuvo una monarquía absolutista, luego una economía planificada bajo un partido único comunista y finalmente posee un capitalismo autocrático y nacionalista.

Ello ha marcado una evolución diferente a la de la UE, la cual es una federación de países con capitalismos liberales con bienestar social y alternancia en el poder entre partidos de centroderecha y centroizquierda. Tanto Rusia como la UE representan dos modelos de expansión del cristianismo blanco. Mientras la primera conquistó el norte asiático, la segunda lo hizo por el resto del globo moldeando el actual capitalismo democrático.

El boom de china e India y el despegue de África y América Latina es algo que tiende a desestabilizar aún más la antigua predominancia europea. Brasil acaba de sobrepasar a Reino Unido como la sexta economía mundial, y para el 2050 Goldman Sachs prevé que ninguna de las cinco mayores economías sean europeas.

La percepción que el mundo tiene de la India ha de ir cambiando. Dentro de poco su población sobrepasará a la de la China como la mayor del planeta y su economía a la de cualquier potencia europea. Hoy India figura como la novena mayor economía global, pero en términos de paridad de poder de compra se ubica a nivel mundial en segundo lugar en el rubro agrícola, tercera en el de inversiones y ahorros y cuarto en el de industrias y servicios.

Para el año 2050 se estima que su producto oscilará entre 37 y 38 billones de dólares, casi a la par del de EEUU, pero lejos de los $US 70 billones que alcanzará China, que será la mayor economía. Para entonces, India tendrá una economía superior al menos cinco veces a la de Japón y siete veces a la de cualquier potencia europea, mientras que la producción sumada de toda la Unión Europea no llegará a la de la India y ni siquiera a la mitad de la China.

Esto implica que a mediados de este siglo se habrá revertido la tendencia abierta a mediados del milenio pasado cuando Europa pasó de ser una península relativamente no tan desarrollada del Asia y se convirtió en el centro que unificó y lideró la globalización. Esta dinámica tiene que obligar a revisar drásticamente la forma euro-céntrica en la cual se nos ha enseñado la historia, la geografía y la política.

Si entre los siglo XVI y XX Europa colonizó China e India y lucró con sus productos y con el tráfico de sus culíes, en las siguientes décadas deberá aceptar el liderazgo de quienes fueron y volverán a ser la parte más avanzada de su continente, el asiático.

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Los pilas del Caribe

La nueva Comunidad de Estados de Latino América y el Caribe concursó en sus primeras olimpiadas y con tal éxito que ha casi monopolizado las carreras. En las Antillas se han desarrollado los humanos más balas que hayan existido llegando a superar los 10 u 11 metros por segundo. Si antes los afro-estadounidenses dominaban las carreras, ahora la mega-potencia ha sido superada en ese plano por quienes vienen de las Antillas que EEUU o Reino Unido han llegado a ocupar en este último medio siglo.

Jamaica obtuvo las medallas de oro y plata en 100 metros planos y las tres en 200 metros planos (las mismas que en ese orden fueron para Usain Bolt, Johan Blake y Warren Weir). En las dos modalidades de carreras de postas, Jamaica obtuvo el oro en 4 X 100 metros y Bahamas en 4 X 400 metros, mientras que Trinidad y Tobago consiguió el bronce en ambas pruebas.

En 400 metros planos Kirani James hizo que Granada obtuviese su primera medalla de oro, mientras que el dominicano Luguelin Santos sacó plata y el trinitense Balonde Gordon bronce. En las carreras con vallas de 110 metros EEUU sigue dominando, aunque el jamaicano Hansle Parchment sacó cobre. No obstante, en 400 metros con vallas obtuvieron oro el dominicano Félix Sanchez y cobre el puertorriqueño Javier Culson

Las caribeñas también mostraron sus brillos en atletismo femenino. En 100 metros planos las jamaicanas Shelly Ann Frazer Prize y Veronica Campbell Brown obtuvieron, respectivamente, oro y cobre. Jamaica obtuvo plata en 200 metros planos (con Frazer) y en postas 4 X 100 metros, y también cobre en 4 X 400 metros.

Sin embargo, ningún caribeño destaca en las pruebas de larga distancia, en donde se siguen imponiendo los atletas que provienen del este del África (incluyendo el somalí británico Farah), la cuna de nuestra especie, la misma que se distinguió del resto de los simios de su entorno en que se gestó para trotar horas a fin de poder dar con sus presas incapaces de mantener por largos periodos una velocidad constante. Es esta calidad de fondistas la que hizo que los humanos nos convirtiésemos en los únicos primates bípedos y no velludos (para poder transpirar mejor), y luego nos expandiéramos por todos los rincones del globo.

Mas en trechos cortos los hombres más pilas en velocidad no son los negros más orientales sino los más occidentales, aquellos cuyos ancestros fueron transportados como esclavos al Atlántico americano y que han debido aprender a correr rápido en islas o estrechos limitados, ya sea para escapar de los abusos o para adecuarse a una sociedad moderna no basada en la caza.

Usain Bolt, Jess Ennis y Mo Farah

Estos son, tal vez, los tres atletas más populares de las Olimpiadas de Londres. Ellos fueron más conocidos y aplaudidos que la gran mayoría de los ministros o parlamentarios. Lo paradójico es que ninguno de ellos es blanco o anglosajón. Los tres son morenos nacidos en cunas modestas a mediados en los ochentas y en distintos continentes. Sus historias muestran cuán cambiada está hoy la naturaleza de la sociedad de los lores.

Usain Bolt ganó, tanto en Beijing 2008 como en Londres 2012, las medallas de oro en 100 y 200 metros planos, y la de 4 X 100 metros para su equipo (el jamaicano) por postas. Él vino al mundo en la tercera mayor isla de las Antillas en 1986 cuando esta estaba por cumplir su primer cuarto de siglo desde que se emancipó del Reino Unido y batió records olímpicos en el año en que Jamaica celebra 50 años de su independencia.

Además la jamaicana Shelly Ann Frazer Price venció en 100 metros planos femeninos. Londres, que hace medio siglo dominaba a Jamaica, fue conquistada por esa nación cuyas 4 medallas de oro las consiguió teniendo a los corredores más rápidos.

Los británicos se mostraron identificados con Jamaica, pues esta fue su última dependencia occidental (en la cual Elizabeth II sigue siendo aun su reina) y porque el más de medio millón de descendientes caribeños en Inglaterra es el motor de toda una nueva cultura, incluyendo el carnaval de Notting Hill, el mayor del viejo mundo.

Jessica Ennis es la única de estos tres velocistas que nació en Inglaterra y Europa, lo cual hizo, también en 1986 y teniendo sangre jamaicana, pero en Sheffield, una ciudad otrora minera e industrial del norte inglés. Esta mulata se convirtió en el símbolo del equipo gran británico en todos sus afiches y llegó a ganar el oro en las 7 pruebas del heptatlón.

Mohammed Farah nació en 1984 en Mogadiscio, la capital somalí, y luego se crió en Yibuti; territorios del cuerno del África que jamás estuvieron bajo la regencia británica. A los 8 años él llegó a Londres sin hablar nada de inglés. The Sun, el diario inglés más leído, que promueve el patriotismo (aunque su dueño es un australiano) y que es un mastín contra los inmigrantes, lo puso en sus tapas como un héroe nacional, aunque redujo su nombre a ‘Mo’ para no recordar que es un musulmán y un somalí, nacionalidad que, como los latinoamericanos del Reino Unido, carece de los derechos a voto o ciudadanía que si tienen los inmigrantes de la Unión Europea o la Commonwealth.

La misma Inglaterra que en agosto de 2011 hirvió con los mayores disturbios de origen racial de su historia, hoy ‘hierve’ en simpatía por esos atletas de color.