La hidroeléctrica de Jirau, localizada en el Río Madera, Rondonia, a pocos kilómetros de la frontera con Bolivia, obtuvo la licencia ambiental para entrar en operación con una capacidad plena de 3.750 megawatts (MW) en 2016, y podría entrar en funcionamiento tres meses antes de lo previsto en el contrato de concesión, según la institución Herencia, miembro de la Liga de Defensa del Medioambiente (Lidema).

Jirau formará parte del complejo hidroeléctrico de 6,45GW que operará en el río Madeira, al cual también pertenece la planta Santo Antonio (3,15GW). El proyecto inicial tenía un presupuesto de 10 mil millones de reales, pero la inversión aumentó a 15.700 millones de reales, después de que el consorcio Energía Sustentable de Brasil obtuvo en la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel) el aval para ampliar en 450 MW la potencia instalada inicial, de 3.300 MW.

La ampliación llevó al Banco Nacional de Desarrollo de Brasil (BNDES) a conceder en septiembre un nuevo préstamo por 2.300 millones de reales para el consorcio. En 2009, el banco ya había aprobado financiamiento de 7.200 millones de reales. El BNDES aprobó la semana pasada un crédito de 1.800 millones de reales (US$885 millones) para una línea de transmisión que cruzaría el país desde el complejo hasta la poblada zona sureste de Brasil.

En febrero de este año el Instituto Brasilero de Medio Ambiente y de los Recursos Renovables (Ibama) emitió la licencia de instalación para el último proyecto de interconexión del sistema de transmisión de las hidroeléctricas del Madeira (Santo Antonio y Jirau). En concreto, fue autorizada la instalación del segundo circuito de la línea del Madeira, con 2.420 kilómetros de extensión entre Porto Velho (RO) y Araraquara (SP), a través de 85 municipios de cinco estados del país.

Durante el proceso de licenciamiento fueron adoptadas medidas para minimizar el impacto ambiental, entre ellas la reducción en 14,3% del área deforestada para viabilizar el emprendimiento hasta un total de 531 hectáreas.

El pasado 19 de octubre, el Ibama autorizó la ampliación de la capacidad instalada de la hidroeléctrica de Jirau hasta 3.750 MW. El permiso se aprobó luego de que el proyecto fuera considerado compatible con las exigencias de la entidad de protección del patrimonio nacional Iphan y la fundación indigenista Funai, indicó Ibama en un comunicado. (1)

“La licencia establece 32 condiciones específicas y estipula la adherencia a programas ambientales relacionados con las fases de construcción y operación”, precisó la agencia estatal. La central Jirau tiene previsto su puesta en marcha en enero de 2013, y la instalación debiera iniciar operaciones en todas sus 44 turbinas de bulbo en marzo de 2015.

Según los términos de la licencia extendida por Ibama, el embalse no podría superar los 518 kilómetros cuadrados. La represa deberá llenarse en tres etapas “para preservar la calidad del agua” y permitir el desplazamiento seguro de la fauna.

Sectores sociales y entidades ambientalistas en Bolivia y Brasil han expresado críticas a estos proyectos por la amenaza que suponen para varias poblaciones locales y comunidades indígenas que podrían quedar permanentemente anegadas y desplazadas.

Según las organizaciones de ambos países, la mercantilización de la vida y la financiarización de la naturaleza son manifestaciones del capitalismo neoliberal que avanza violentamente sobre las poblaciones de todo el mundo, cercenando sus derechos, impidiendo el acceso a un medioambiente saludable necesario para la sobrevivencia y reproducción, y provocando desplazamientos masivos. Se trata de un sistema que depende de la ampliación de las desigualdades de clase, género, raza y étnia para garantizar la acumulación del capital.

Nota:

1. www.herencia.org.bo