Los hermanos David y Charles Koch, propietarios de extensos conglomerados petroquímicos, han enviado una carta a sus 50 mil empleados y colaboradores manifestándoles que “pueden sufrir consecuencias si gana un candidato que quiere imponer reglas distintas al business petroquímico”. Y no es el único, David Siegel que controla el coloso de la industria constructora en Westgate (Florida), en una entrevista a la revista Forbes, ha manifestado que “podría cerrar su empresa y despedir a sus 7.000 empleados si gana Obama”.

Richard Laks, jefe “executive” de Laks Enterprices (Michigan), ha escrito a sus empleados para que voten por Romney, “de lo contrario, aumentarán los impuestos y para Uds. los sueldos serán más bajos”. El grupo Murray Energy que posee minas de carbón en Ohio ha puesto a miles de sus empleados “en descanso obligado”, con la órden “de ir a una reunión de simpatizantes de Romney”.

Los “VIP” estadounidenses que tienen ingresos anuales superiores a los 4 millones de dólares, se han dado cita al Waldorf Astoria de New York con el único objetivo de acelerar la recaudación de fondos para la campaña electoral de todos los candidatos republicanos, ya sea para el Congreso como para la casa Blanca. Entre la serie de cenas que están organizando los super-ricos republicanos, donde la cuota mínima es de 50.000 dólares, se encuentra el financiero Charles Schwab y el fundador de Sun Microsystems Scott McNealy.

Los analistas políticos opinan que esta ofensiva de los súper-ricos, significa que se sienten amenazados como si una reelección de Obama fuese el preludio de aumentos fiscales como ha hecho el presidente francés François Hollande y de este modo perderían todos los beneficios fiscales que la precedente administración del presidente republicano Busch les ha otorgado.

No es así, en el programa de Obama no hay ningún aumento de impuestos si se exceptúa la modesta propuesta hecha por el mismo presidente de la BuffettTax. La BuffettTax toma el nombre de uno de los más iluminados millonarios americanos, Warren Buffett que encuentra eccesivo y contraproducente el privilegio que tiene. Es decir pagar una tasa de impuesto del 15% sobre ganacias de capital, la misma tasa de impuesto la paga el multimillonario Mitt Romney candidato a la presidencia de los EE.UU.

Warren Buffet, de acuerdo con Bill Gates, ha propuesto que esta tasa de impuesto sea aumentada al 35% equiparándolos al de la clase media. Actualmente, de los 400 super-ricos americanos, 6 no han pagado ningún impuesto, 27 han pagado menos del 10% y nadie ha pagado más del 35%. Ante esta condición tan privilegiada, los súper-ricos de América, se han movilizado en un esfuerzo intenso para impedir la reelección de Barak Obama.