Lima (PL).- Pese a su lejanía y a la aparente diversidad de intereses de cada región, los gobernantes de América del Sur y los Países Árabes (ASPA) arribaron a importantes consensos políticos en torno a principios compartidos en el campo de las relaciones internacionales y acordaron intensificar vínculos económicos para beneficio mutuo.

La III Cumbre de las naciones de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) y la Liga de Estados Árabes, celebrada 1 y 2 de octubre en la capital peruana, consignó como coincidencia política más notoria el apoyo a Palestina independiente y soberana, según destacó en la clausura el presidente anfitrión Ollanta Humala.

La III Cumbre ASPA congregó a gobernantes o representantes de menor nivel de 11 países sudamericanos -Paraguay fue excluido por su suspensión en la Unasur por tener un gobierno golpista- y una veintena de naciones árabes -Siria no asistió por la crisis que enfrenta.

El mandatario peruano resaltó, entre los acuerdos, la condena al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, la estricta observancia del Derecho Internacional, el rechazo al uso de la fuerza en las relaciones internacionales, la resolución pacífica de las controversias y la no proliferación nuclear y el control de armamentos.

Asimismo, la Declaración de Lima, que resume los entendimientos, expresa consternación ante la violencia y los excesos cometidos en nombre de la religión, y condena el irrespeto y las ofensas a la sensibilidad religiosa de las personas y de los pueblos en general, terreno en el que la presidenta de Brasil Dilma Rousseff rechazó lo que llamó “islamofobia”.

También aboga por la tolerancia y el respeto hacia todos los seres humanos sin distinción alguna por razones de raza, nacionalidad, género o religión, así como también por el fomento de la confianza y el fortalecimiento de la cooperación como eje de las relaciones entre ambas regiones. Subraya la importancia de la cooperación regional e internacional para la prevención y lucha contra las drogas, la delincuencia organizada, la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes.

En el ámbito latinoamericano, los asistentes respaldaron la posición argentina de reivindicación soberana sobre las Islas Malvinas, que Reino Unido retiene como posesión colonial, y condenaron el inicio de operaciones petroleras con visto bueno de Londres. Igualmente, a pedido de Ecuador, los jefes de Estado o de Gobierno ratificaron su defensa de la inviolabilidad de las sedes diplomáticas, ante amenazas a la embajada de Ecuador en Londres, donde se encuentra asilado el activista australiano de WikiLeaks Julian Assange.

Impulsar el comercio y las inversiones

La posibilidad de atraer inversiones de los países árabes emergió como tema destacado de la III Cumbre de América del Sur y los Países Árabes (ASPA). Así lo destacó el vicecanciller peruano José Beraún, al señalar que la cita constituyó una oportunidad para que América Latina abra sus horizontes a esas inversiones y al comercio con el mundo árabe.

Los países de la Liga Árabe se proyectan a otras regiones y América del Sur que es potencialmente atractiva por ser “una zona ordenada, de paz y de manejo económico eficiente”, destacó Beraún.

En la sede de Naciones Unidas, el canciller peruano Rafael Roncagliolo presidió una reunión de cancilleres de ASPA preparatoria de la cumbre, aprovechando que los ministros coincidieron allí por su participación en la Asamblea General de la ONU. El ministro destacó igualmente las perspectivas de inversión árabe que perfiló la cumbre, en torno a la cual se reunieron 400 empresarios y representantes de fondos de inversión de los países del Golfo, con interés en invertir en Sudamérica.

El analista Farid Kahhat, peruano de ancestros palestinos, apuntó que los países árabes están interesados en colocar en nuevos destinos sus fondos ante la crisis que afecta a Estados Unidos y Europa, y podrían hacerlo en Sudamérica.

Roncagliolo se refirió además a las posibilidades de establecer mecanismos de colaboración energética, en particular petrolera y en materia de combate a la desertificación, así como al intercambio cultural y el turismo.

En el plano económico, los gobernantes acordaron impulsar el comercio y la inversión, especialmente la de grandes capitales petroleros árabes en América del Sur, así como la cooperación sur-sur, mediante programas destinados a reforzar las capacidades de ambas regiones en el campo de la ciencia y la tecnología, la educación, la cultura y el medio ambiente, en aras del entendimiento mutuo, el desarrollo y la paz.

Para ello, celebrarán reuniones a fin de institucionalizar mecanismos birregionales en áreas específicas, como la que en 2013 se realizará en Perú, de parlamentarias y altas funcionarias de los países del ASPA, sobre la importancia de la mujer en las sociedades y su participación política y económica.

En el campo del comercio y las inversiones, unos 400 empresarios tuvieron una cumbre paralela, en la que hubo un intercambio sobre posibilidades e intereses de inversiones árabes en América del Sur. En ese espacio, el país anfitrión realizó una minuciosa presentación de proyectos de infraestructura para cuyo financiamiento requiere capitales considerables y anunció el envío de misiones a los países potenciales inversionistas.

El presidente Humala dijo que el evento consolidó a Perú como país socio de las naciones árabes, lo que se fundamenta en hechos como la firma de un Acuerdo Marco de Cooperación Económica, Comercial, Técnica y de Inversiones, firmado con el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) que integran Arabia Saudita, Bahrein, Kuwait, Catar, Omán y Emiratos Árabes Unidos.

* Corresponsal de Prensa Latina en Perú.